Me enamoré del Bufón

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Summary

- ¡No! ¡¿Qué le diré a mi madre ahora?! ¡Va a matarme!. - Exclama Elise con nervios y gran preocupación. - ¿Qué tanto te preocupa mi Marigold?. - Dice un hombre corpulento, al desnudo, con una piel tan blanca y un cuerpo tan trabajado y musculoso. - Ya te dije que no me gusta ese apodo…- Dice Elise con ganas de llorar. - Porque lloras mi Elise ¿Acaso no te gustó lo que hicimos anoche luego de que nuestro apasionado amor nos llevará a conectarnos?. -Dice aquel hombre con tono triste pero con una risa traviesa. - ¡Ósea si! Pero no es ese el tema… - Exclama ELise roja tomate hasta sus orejas tapando su cara, - Si es por lo de tu matrimonio, por el bufón que soy, te prometo que mañana en el quinto baile, conseguirás matrimonio, no dejaré que te cases con ese viejo. - Exclama decidido el bufón. - Ja… Que podría hacer un bufón como tu. Que hablando de eso, hasta dormimos juntos pero ¿Aun así no me dejaras ver tu rostro?. - Exclama Eloise volteando su cara quedando sus rostros enfrentados, rozando sus narices en la mejilla del otro. - ¿Acaso aún no sabes la magia de un bufón? Ya verás mañana conseguirás prometido y yo te mostraré mi rostro si lo consigues.- Exclama el bufón sonriéndole tiernamente a Elise dandole un beso en su frente, y abrazándola fuertemente con sus brazos tapando su pecho, queriendo no soltarla más.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capitulo #1

Erase una vez, una joven chica de ojos ensoñados, de melena clara y brillante corriendo por las praderas verdes de un hermoso castillo. Su risa llenaba el lugar que se asemejaba a un espacio detenido en el tiempo. La chica mientras meneaba su melena, agitando su simple vestido blanco en el viento, riendo como un ángel, allí la observaba un hombre embalsamado con su imagen escondido tras el muro del castillo.

Parecía una obra maestra, cuál ángel bailando sobre los aposentos de la madre naturaleza, y el hombre que llevaba su pincel y lienzo a mano, no dudó y decidió pintarla.

La chica que sabía que algo pasaba, se detuvo, sin más empezó a observar a su alrededor y no fue hasta que vio a un hombre pintándola que decidió acercarse, aquel hombre no se dio cuenta que la chica lo observaba, tan concentrado el estaba con la imagen de esta dama, que no esperaría que ella ya se había acercado a él.

La chica observaba con fascinación el dorado de su cabello que parecía brillar como oro en los retazos del sol.

Allí estaban, la dama sentada al lado del hombre que la pintaba, y cuando aquel hombre decidió echar un vistazo más al claro de sus ojos, no la logró encontrar.

Alarmado, ansioso y nervioso la buscaba frenéticamente entre ese jardín, y no fue hasta que la dama soltó una risa que él volteó y la vio a su lado, sus mejillas se tornaron cual tomate.

La dama no pudiendo aguantar la risa la suelta sin frenesí, a su vez ella no podía dejar de observar su cara avergonzada mientras reía de ensueño, tanto así que su mano ya se había alzado a tocar la mejilla de aquel hombre. Que fue ahí cuando-

- ¡Elisse! - Gritó una mujer.

- ¡¿Madre?! - Gritó sin darse cuenta la dama con el libro

- ¡¿Cuántas veces te he dicho que dejes esas novelas y esos libros?! ¡¿No ves que es hora de tus clases de etiqueta?! - Exclamó la enojada madre, frunciendo su ceño y levantando su mano hacia la cara de la dama.

- ¡AH! - Exclamó un quejido la dama, con los ojos cerrados.

- ¡Vete a tus clases antes de que te reprenda! Esta madre está cansada de repetirlo - Gritó enojada la madre y se dirigió a la mansión.

- ¿Tanto era pedir poder terminar de leer mi libro? ´´El caballero y la dama del castillo´´ Tan hermosa se veía la historia, y mi madre que no puede soportar no verme en clases de etiqueta, danza, deberes, vestimenta, o clases de coser. - Pensó para adentro la dama mientras sacudía con sus manos las hojas de su vestido.

La dama se levantó y se adentro a la mansión por la puerta trasera de la cocina. Mientras se dirigía a una cesta de pan, observaba por la ventana aquel jardín en el que se aposentó, aquel árbol tan tranquilo, imaginando como si ella pudiera ser la chica de su libro, imaginando que hermoso sería poder enamorarse y casarse por amor.

Minutos después, la dama se dirigió a la sala de bailes de la mansión donde la esperaba su profesor Mathews Miller, profesor de etiqueta.

- Ya fue tu madre a regañarte por lo visto.- Exclamó el profesor en posición de vals.

- Así es, y me cortó, gracias a dios y su santísima gloria, a principios del libro. Si fuera a mediados, o siquiera a finales… Estaría aquí llorando ahora mismo.

- Dijo la dama con pésimos ánimos.

- Jajajajaja.- Se rió el profesor con voz profunda y seca. - No cambies nunca Elisse, ven, vamos a practicar un poco más de danza y luego revisaremos títulos, después de todo estamos a dos días del inicio de la temporada y sabes que tu madre está muy nerviosa. - Terminó el profesor esbozando una sonrisa disimulada.

- Profesor, eres muy malo, bien podrías fingir me enseñas para darle el gusto a mi madre. - Exclamó Elisse

- ¿Cómo podría hacer tal cosa? .- Dijo el profesor aguantándose la risa.

La dama y el Profesor Mathews bailaban al compás del otro como dos agujas de reloj bien sincronizadas. Mientras que elise veía hacia los costados, el profesor observaba bien a Elisse, cual dama hermosa de cabellera pelirroja, de un tono anaranjado, ojos color avellana y una piel tan blanca y suave como porcelana fina y entonces esboza una pequeña risa.

- Aun recuerdo cuando eramos dos niños pequeños escapando de tu madre mientras te regañaba por tus travesuras, si que eras muy traviesa en ese entonces. - Dice Mathews ensoñado.

- Hasta que decidiste convertirte en profesor y me dejaste de lado, tonto.- Exclama Elisse haciendo pucheros.

- Aunque seamos estudiante y profesor en horarios de clase, aun somos amigos de la infancia Elisse.- Dice Mathews mientras recoge un mechón del pelo de elise hacia atrás de su oreja.

Elise extrañada sigue bailando y Mathews la observa. Entonces la clase termina y Mathews empieza la clase de títulos.

[Horas más tarde]

Al anochecer Mathews se va y Elise se dirige al comedor donde se encontraba su madre.

- Llegas tarde Elise. - Dice su madre mientras seguía comiendo refinadamente, mirando de arriba hacia abajo a Elise.

- Lo siento madre, las clases se tardaron un poco más por ser las últimas. - Exclama Elise y recoge su vestido para sentarse cerca de su madre.

- Ahora que estamos en ello, no hemos hablado del plan desde la última vez.- Exclamó su madre algo molesta.

- ¡Madre! ¡Le he dicho que quiero casarme por amor!. - Grita Elise sin darse cuenta de su tono de voz y enseguida tapa su boca con ambas manos, preocupada por el temperamento de su madre.

- ¡¿Qué es eso de gritarle a tu madre?! ¡Ya te dije que si no logras para el tercer baile un futuro prometido de la clase que sea, entonces te casaré con el Vizconde Winterham!.- Exclama furiosa su madre.

- ¡Pero madre, el Vizconde Winterham perfectamente podría ser mi abuelo! Casarme con una persona así… ¡Jamás!. - Termina Elise mientras de sus ojos rebosaban pequeñas lágrimas, observando a su madre decisa de su decisión.

Entonces Elise ve que su madre no dará el brazo a torcer, se levanta de su silla y sin comer sale del salón corriendo.

[…]

¡Oh! Aquí viene la tan esperada temporada de flores, donde las damas nobles del Reino se disponen a conocer caballeros de toda la sociedad y enredarse en un tierno matrimonio. Especialmente la temporada es dirigida por la Reina, a quien le gusta todos los años por estas temporadas, 5 bailes para casar a todas las damas de la nobleza.

Pero esta temporada es la más única, especial y esperada por toda la sociedad, por supuesto ya que es por el descubrimiento del Príncipe Heredero, cuyo rostro sólo fue conocido por altos funcionarios y la familia real, después de todo, al terminar esta temporada, no solo se dará a conocer si no que también elegirá a su futura Princesa heredera.

Las damas están desesperadas por refinar sus brochas, agitar sus melenas con peinados exquisitos, decorar sus vestidos con finas joyas y resaltar sus hermosos ojos y piel tan blanca y fina como la porcelana. Tan ansiosas de poder conocer al Príncipe y que ocurra una historia de amor, que tan ensoñadas han de ser.

[Dos días después en otro lugar, en el Palacio Imperial]

- ¡Rian! ¡¿Estás completamente seguro de esta locura?!.- Exclama a alguien eufórico.

- Shhh… Ya no soy Rian, ahora soy un bufón.- Exclama una persona con tono burlón, disfrazado de bufón de la corte, con una máscara que cubría su rostro sin ser la boca, en su mano, haciendo muecas graciosas.

- ¡¿Y qué hago si tu madre se entera?! ¿Cómo le explico que su hijo se disfrazó de bufón para asistir a todo el evento de los 5 bailes? ¡Dios! Rian tenme compasión…- Exclama la primera persona apretando sus labios con gran preocupación.

- Idris, Idris… Mi viejo amigo, ya no soy Rian, soy y seré un bufón de la corte, déjame divertirme, al menos hasta el 4to baile.- Exclama a la persona disfrazado con la máscara puesta.

- Algo llega a salir mal y te juro que le digo a ella que fue tu idea y te intente detener.- Termina esa persona con un gran soplo de aire.

- Está bien, está bien. ¿Vamos a la fiesta?.- Finaliza aquel extraño bufón con una sonrisa de oreja a oreja tal cual papel de personaje.