𝑵𝒆𝒈𝒓𝒐
Me despierto al sentir el sol en la cara, entre abro los ojos dándome cuenta que la noche anterior no cerré las cortinas por lo cual, el sol me estaba matando a estas horas de la mañana, no puedo evitar soltar un pequeño ruidito de molestia, al ser despertado de mi sueño. Es la séptima vez en cuatro días de la semana que sueño con mi profesor nuevo en la universidad. Me levanto de mi letargo, bostezando y estirándome lo máximo posible que me permita mi cuerpo y comienzo a comprender que el sol está entrando en mi ventana, lo cual es extraño y no debería ser así ya que cuando entro a clases aun no sale el sol.
-LLEGARÉ TARDE ! MIERDA- Me apresuro de forma rápida al baño, me voy a una ducha de agua helada para despabilar, me lavo los dientes de forma frenética mientras agarro mi bolso y a la misma vez me pongo mis pantalones de forma apresurada. Me paro frente al espejo viendo si estoy de forma presentable y antes de salir agarro una barrita de cereal para llevarla a mi boca y comerla durante el camino mientras corro hacia el campus, tengo una inmensa suerte de vivir a unas cuantas cuadras de la universidad si no ya estaría muerto.
Mientras corro de forma despavorida a un ritmo alarmante para mi corazón, divisó a lo lejos una tienda de minimarket , definitivamente sirve para comprar un desayuno más contundente que una barrita de cereal, entró de forma rápida por un cereal con yogurt y frutas, me acerco a la caja y le doy a la vendedora de forma torpe el dinero, me doy un tiempo para respirar mientras veo en mi teléfono la hora, al darme cuenta que eran las 8:05 quedo helado y siento un sudor frío en toda la espina dorsal, mi primera clase es de psicología jurídica la cual comienza a las 8:00 en punto, lo cual quiere decir, que voy cinco minutos tarde, tarde, muy tarde. Me obligó a salir de mi crisis mental, agradezco a la cajera, tomó el dinero de la compra y vuelvo a retomar mi carrera a paso apresurado, corro de forma rápida a la puerta del minimarket sin darme cuenta que chocó con un pecho firme dándome fuerte en la nariz, casi cayendo hacia atrás por el golpe, y si casi por que una mano robusta y firme me tiene agarrado desde la cintura.
-Tal vez deberías mirar al frente mientras corres, no vaya a ser que te distraigas y te encuentres con algo... o alguien- Miro hacia arriba y quedó totalmente petrificado al darme cuenta que era el hombre con el cual había estado fantaseando desde hace días, no puedo evitar sentirme avergonzado y siento como mis mejillas se van tiñendo de rojo, me detengo en su rostro varonil, cada trazo de su mandíbula esculpida me hipnotiza. Pero son sus ojos oscuros los que realmente captaron mi atención, dos luceros en medio de una tormenta, tan intensos y profundos que, al mirarlos, todo a mi alrededor desaparece. No puedo evitar suspirar al ver cómo la duda se refleja en su rostro, como si no entendiera por qué me quedaba inmóvil, absorto en él. Su mirada, tan intensa y penetrante, me hace perderme en mis pensamientos lascivos. Sin duda, el profesor Jeon se convertiría en mi perdición durante lo que quedaba de este año.
