1.- Idiota
Siempre que forzamos algo no se da, por eso debemos ser pacientes y esperar lo mejor.
Shisuma despertó finalmente, el día de ayer había estado llorando mares, se cayó del sillón al dar vuelta golpeándose la espalda contra el suelo. Se quedó tirado unos segundos viendo el techo, no tenía ánimos de nada solo porque respirar era algo automático si no tampoco querría respirar.
Se levantó nuevamente viendo la televisión, aunque era claro que todo se vería negro incluso su reflejo, podía ver cómo tenía unas ojeras horribles, definitivamente estaba hecho mierda.
—Carajo... - maldijo, se puso de pie y recogió su cabello, fue al baño a lavarse la cara y se cambió.
Al momento de empezar a cocinar, algo afuera llamo su atención era un sonido, salió a ver qué era y era Metaru.
—¿M-Metaru? - este se acercó a él y lo tomo de la muñeca, el más bajo dio un grito poco varonil y el otro chico quien lo ignoro se lo llevó a rastras al camino fuera del patio.
—¡Ey! ¡Déjame! - demandó, el más alto rodó los ojos, la arena de Metaru los rodeó y los llevo a una cabaña.
—Necesito que lo cures, si no puedes ayudarlo te devolveré a tu casa una vez que lo revises - explico.
Shisuma se acercó, un chico de cabello verde yacía en el lecho durmiente en el sillón, se veía pálido, tocó su frente y tenía fiebre, además que por el movimiento de su pecho respiraba con dificultad.
—¿Le diste alguna medicina? - preguntó, se levantó para dirigirse a la cocina, el más alto asintió levemente afirmando a la pregunta.
—Solo su medicina para la anemia, no toma otra cosa - respondió seco, el más bajo se levantó y fue a preparar un té a la cocina.
Después de un par de minutos ya estaba listo, Metaru levantó suavemente al peli-verde, se sentó y lo acomodo en su pecho. Shisuma se acercó a él y le dio el té.
—¿Podrías hacer que se lo tome? Un poco al menos - preguntó, el menor asintió un poco molesto, no con Shisuma si no con su amigo.
—Morgan... Morgan, ten - llamó con gentileza, el mayor se quejo, Metaru soplo su cara un par de minutos aunque no ayudaría con su fiebre al menos le refrescara un poco la cara, tomo un par de sorbos él y después le dio un poco a Morgan, se tomo casi todo el vaso.
—¿Que le pusiste a esto? No sabe raro - sabía a un vaso de agua con saborizante y ya, no tenía ni una pizca de sabor a cualquier cosa.
Morgan durmió profundamente un par de segundos después. Shisuma tocó la frente de Morgan, su fiebre había bajado un poco.
—Un relajante para que no le moleste estar acostado y un par de hierbas para sus defensas... - menciono y se alejo un poco de Morgan y Metaru.
Estaba sorprendido por las habilidades médicas de Shisuma, sin duda haberlo subestimado en ese campo fue un error. Unos 10 minutos después ya estaba seguro de que estaría bien, además le recomendó un par de comidas para su recuperación.
Metaru volvió a acomodar a Morgan en el sillón, le puso un pequeño ventilador para que le diera aire y tomo la mano de Shisuma.
—Como lo prometí... lamento haber sido tan brusco antes - hizo una leve reverencia como disculpa.
Otra vez la arena, está vez llevándolos a la casa de los Traidores, le soltó la mano.
—No te preocupes por eso, era una emergencia - asintió, no era fanático de pedir ayuda sobre todo si era de Shisuma.
—Como sea, adiós - se despidió, camino hacia el bosque y se esfumó.
Shisuma entro a su casa, le sorprendió que no estuviera hecha polvo porque no había apagado la estufa antes de irse y simplemente comenzó a hacer sus tareas.
Pasaron varios días y otra vez necesitaba su ayuda, a ese punto se preocupo un poco por Morgan, está vez fue de noche eran aproximadamente las 9 o 10 de la noche cuando de nuevo ese ruido extraño.
—¿M-Metaru? ¿Eres tú? - pregunto, se asusto un poco porque era tarde, Metaru se lo llevó a rastras otra vez.
Esta vez Morgan estaba despierto, estaba dibujando.
—Morgan - llamó suavemente, el nombrado volteo y enfoco su vista en Shisuma, se le hizo conocido de algún lado.
Metaru soltó su mano y fue a la cocina, Morgan se acercó a Shisuma, comenzó a pellizcar sus mejillas, el menor trato de soltarse pero fue inútil.
—Dejalo y siéntate - ordenó, Morgan le saco la lengua enojado y se fue a su habitación, Shisuma se seguía sobando las mejillas, Metaru rodó los ojos un típico berrinche de Morgan.
—Parece estar bien... ¿Qué es lo que tiene? - pregunto un poco adolorido por la acción anterior del mayor, Metaru se acercó a Shisuma con la hoja que le había dado antes.
“E̶n̶s̶a̶l̶a̶d̶a̶ s̶a̶l̶u̶d̶a̶b̶l̶e̶” “U̶d̶o̶n̶”
“R̶o̶l̶l̶i̶t̶o̶s̶ M̶a̶k̶i̶” “Camarones en rocio”
“P̶l̶a̶t̶o̶ d̶e̶ a̶r̶r̶o̶z̶” “Sushi de atún”
Había rechazado cuatro de los seis platos que le recomendó, parece que prefería los mariscos como el camarón, no le costó mucho volver a pensar platos adecuados para sus gustos.
—No lo obligue a comer lo que no le gustó y aún no puedo preparar bien los camarones en rocio - dijo, era la primera vez que realmente podía apreciar bien la voz de Metaru.
Ante su declaración decidió poner platos más sencillos, el menor acepto las instrucciones para cocinar bien los camarones en rocio. Shisuma bostezo, eran las 12 de la noche.
—¡¡¿Son camarones?!! - salio de su cuarto y se asomo, Xian asintió levemente se tallo los ojos bajo sus lentes.
—¿Quiere? - asintió y se sentó rápidamente en la mesa, Shisuma le sirvió una porción pequeña y se lo llevó, se sentó a un lado de él en la mesa y Metaru los acompaño también.
Shisuma se estaba durmiendo sobre si mismo y Xian estaba tratando de vigilar a Morgan, aunque también el sueño lo estaba venciendo. El mayor estaba comiendo feliz y para su propia diversión estaba viendo como ambos se quedaban dormidos.
Xian podía dormir en la silla sin problemas, sin embargo, Shisuma no porque no era su casa y tampoco era bien recibido ahí, trataba de no cerrar los ojos pero cada vez más esa mesa se veía cómoda.
Al diablo, se acostó en la mesa y cerro los ojos, Xian se percató de esto prefirió dejarlo ahí, fue su culpa porque lo trajo muy tarde y además, si no durmió bien antes.
—Owe Ciwan - llamó, despertó de una pequeña siesta de la que no fue consciente cuando tomo pero solo habían pasado un par de minutos, asintió levemente.
—¿Ito Ito no debería dormir en el sillón en lugar de en la mesa? - preguntó para después meter en su boca el último camarón de su plato, el menor suspiro pesado no quería llevarlo al sillón y tampoco lo quería despertar.
Simplemente le puso una manta y se fue a dormir, no sin antes regañar a Morgan por haber ignorado el que se estaban durmiendo.
Al amanecer, Shisuma despertó sin saber exactamente dónde estaba, ¡por un carajo! Esa no era su casa y ya era tarde (para él).
—¡Nueve diecisiete! - intento levantarse pero sus piernas lo traicionaron estaban dormidas, suspiro pesado nuevamente.
—Oye Xian, ya despertó - se asusto, creyó que no estarían en casa en su cabeza ellos saldrían a algún lugar o algo parecido.
Xian se disculpo con él y Morgan lo ayudo a pararse.
Hay muchas cosas que detesto, pedir ayuda es una de ellas.
—¡¡¡JAJAJA!!! - se escuchó la carcajada por toda la cabaña, Morgan tiraba una que otra risita discreta.
A la chica le dolía el estómago de tanto reír y Xian estaba levemente sonrojado por la burla de su querida amiga.
—Eres un idiota Xian - comentó para después recuperar el aire, aquella chica tomo su liga color verde y amarró su cabello. Morgan solo podía reír levemente, sabía que su amada amiga estaba apunto de hacer entrar en razón a su tutor.
—Te lo digo en serio imbecil, ¡Era tu mejor oportunidad! Por Jashin-Sama - regañó, la albina se cruzó de brazos enojada para después suspirar y comenzar a trenzar el cabello de Metaru.
En el mejor de los casos solo le jalaría el cabello, en el peor... el cabello crece. Quedaron en silencio un rato hasta que Metaru se digno a pronunciar algo.
—Sabes que no tengo el valor suficiente Zury... - explicó a su protegida adorada. Aquella chica se pondría como tomate de la ira, lo siguiente que supo fue que su mejilla estaba roja y ardía.
Seguido de eso la misma responsable de aquella agresión estaba curando su herida, era un imbecil sí, pero era su amigo y hasta cierto punto un hermano mayor que si era responsable con ella y no solo económicamente.
Por supuesto podía mantenerse sola, pero él le daba sustento para darse lujos y uno que otro material de arte o costura, también era responsable afectivamente, estaba para ella, la consentía, le avisaba si estaría tiempo fuera, la apoyaba y le daba atención.
—Ya se que soy un imbecil... - el menor suspiro pesado, su adorada protegida tenía razón y obvio se la iba a dar, ella podía ser agresiva pero siempre tenía razón.
—Lo eres y a niveles exagerados, pero no te rindas tan fácilmente. Aunque eres muy tosco, frío, brusco, agresivo, sin tacto - iba a continuar pero Metaru tapo su boca, mirándola muy enojado.
—No me defiendas tanto... - suspiro, la albina río por lo bajo y comenzó a deshacer el peinado que anteriormente había hecho.
—Tambien eres atento, dulce, amable, tierno y atractivo, así como todos, tienes defectos y virtudes - peino un poco el cabello bien cuidado de su amigo, Metaru veía el piso con el seño fruncido, muy enojado consigo mismo.
La menor termino de cepillar el cabello de Metaru y de acomodarlo, el terrorista suspiro nuevamente, Morgan había ido a dormir a la habitación de la albina. Ambos se quedaron en la sala, la chica con heterocromia ya no le había dicho nada más, no conocía a Shisuma por lo tanto no podía aconsejarlo.
Metaru simplemente reflexionaba, la única relación buena que tenía era con sus compañeros terroristas y su adorada protegida Zury (aunque con esta última relación podía ser algo masoquista) y realmente no era muy cercano a su hermano mayor desde el incidente con su hermana.
—¿Crees que yo tenga una oportunidad? - soltó al aire un preocupado Metaru, la chica soltó un suspiro resignado, no sabía que contestarle, se recargo en el hombro de su terrorista segundón.
—Si te soy sincera, no tengo idea Xian - por costumbre Metaru acaricio la cabeza de la albina aún pensando.
Relaciones: ninguna es fácil pero toda relación que vale la pena, tiene problemas.
—¡Nii-Chan! - gritó, estaba buscando a Shisuma, subió a ver si estaba en su cuarto aunque le parecía poco probable por la claustrofobia que le provocaba su cuarto.
Aunque ahí estaba, sobre el lecho durmiente, sollozando en sueños y con unas cuantas lágrimas cayendo desde sus bellos ojitos, se acercó sin intención de despertarlo, el cuarto de Shisuma olía a todos menos a Shisuma.
Olía a: Junior, Kuya, Yuki, Sekki, Kazuma y por alguna razón a Metaru también.
Se asomo ligeramente aún tenía su pijama, lo tapo más y lo dejo dormir un rato hasta que despertará. Se encargo de las tareas de la casa en lo que su hermano despertaba, no tenía problema en hacerlo.
—¡¡SHISUMA HIJO DE PERRA!! - se escucho desde afuera, Sekki se detuvo y ya sabia quien era desde que escucho el nombre de Shisuma.
—Esta dormido, no grites por favor - aparte de que lo despertaría, le dolían los oídos al escucharlo, el moreno entro y se dirigió a la cocina.
—¿Dónde está el idiota de tu hermano por título perra? - Sekki rodó los ojos y siguió limpiando la consola de Shisuma.
—Te dije que estaba dormido - contesto molesto, aunque era el más adulto era el más imbecil de todos.
—¿En su jodido cuarto? Por Jashin, ¿Y ahora que mierda le pasó al tiburón? - cerro los ojos tratando de recuperar su paz mental antes de que... la idiota de Kazuma llegará.
—Dejalo en paz carajo... - demandó, la ahora mujer solo ladeó su cabeza viendo hacia las escaleras, Sekki no podía entender como Shisuma soportaba a Kazuma.
Después de unos dos minutos, la ahora chica se largo de la casa, recuperó la estabilidad cuando puso sus pies vulgares fuera de la casa, al segundo se escuchó la puerta nuevamente haciendo que el pobre de Sekki perdiera su paciencia.
—¡¡¿Que mierda quieres ahora Kazuma?!! ¿Huh? - no era Kazuma, era Metaru el cual estaba blanco del susto que Sekki le provocó.
—¡¡Lo siento Nii-San!! - se disculpo tratando de no alzar tanto la voz, Metaru sacudió la cabeza negando indicándole que no importaba mucho.
—¿Dónde está Ito Ito? - pregunto tranquilo adentrándose en la limpia casa, Sekki le dio unas bolitas de arroz, algo había aprendido de Shisuma.
—Sigue dormido, el imbecil de tu hermano lo dejo hecho mierda... - dijo limpiando sus manos molesto.
Ya se le había jodido la mañana con Kazuma y ahora llegaba el rey de los idiotas a preguntar estupideces, suspiro pesado estaba preocupado por su hermano, su cabeza recordó la pregunta que Metaru le dijo.
—¿Ito Ito? - Metaru casi se ahoga con su comida, Sekki sonrió divertido, se sentó junto a Metaru y suspiro otra vez.
—No le diré nada, pero háblale como una persona normal, no como si fueras el terrorista que eres o como si quisieras matarlo - regañó, tenía razón, solo podía decirle dos palabras.
No era porque lo odiaba, era porque se ponía nervioso, al inicio si era odio pero solo porque se mantenía cerca de Junior después de que Zury le diera la terapiada de su vida (y le dejara un ojo morado) fue consciente de sus sentimientos.
Claro, no eran conscientes de que Metaru no tenía tanto tacto con personas que le gustaban además de que era un jodido principiante en eso.
—Sekki... ¿Qué hora es? - bajo adormilado, aún en pijama, con los ojos rojos y sin zapatos, ¡al diablo! Era su casa y podía hacer lo que quisiera.
—Es la una de la tarde, dormiste toda la mañana - contestó, Shisuma fruncio el seño para después sentarse a un lado de Sekki y recostarse en su hombro.
—Estoy hecho mierda... - Metaru solo observaba la escena, Sekki palmeó la cabeza de Shisuma asintiendo a su afirmación.
—Tienes visita - dijo haciendo notar la presencia de Metaru, Shisuma lo saludo con la mano, no tenía ganas de recibirlo adecuadamente, Metaru tomo una bolita de arroz y se la ofreció a Shisuma.
La tomo de mala gana, no tenía ganas de nada, se lo comió desganado estando recargado en Sekki y con los pies sobre el sofá. Metaru quería preguntar, pero no sé atrevía a abrir la boca sentía que si lo hacía terminaría como con su adorada protegida.
—Metaru... - llamo suavemente, volteo levemente un poco sorprendido por su llamado.
—Tu hermano es un jodido imbecil - soltó, Metaru simplemente sonrió.
—Tienes razón, es un imbecil - Shisuma se sintió más tranquilo, Sekki sonrió sintiéndose la tercera llanta de ese lugar.
A Metaru le había llamado la atención el pijama de Shisuma, la camisa era dos tallas más grande que él, tenía un estampado en el pecho con un osito y el pantalón era muy largo con más caritas de oso, pensó que usaría su ropa como pijama pero se equivocó.
—Sekki - susurro, Shisuma se estaba volviendo a quedar dormido, aunque actuará como su hermano mayor Shisuma seguía siendo menor que Sekki y seguía siendo un adolescente vulnerable.
—Te lo contaré después Nii-San - suspiro aliviado, creyó que no lo entendería, Shisuma se revolvió incómodo por la posición en la que estaba.
Al final terminaron acomodando a Shisuma en las piernas de ambos chicos y Sekki estaba medio recargado en Metaru.
—Queria llorar cuando se fue, se le veía en la cara, solo le dijo “Me voy con Kuya-Chan”... ni un jodido gracias o un “hasta pronto” es un idiota - se quejo, más que nada porque no le gustaba ver mal a Shisuma, siempre que le preguntaba pasaba de largo la pregunta o era muy ambiguo, obviamente no se dirija a él como “chan” simplemente lo añadió él.
“Que Kuya-Chan le de su merecido” “Que Kuya-Chan le de su merecido” pensaba algo alterado por ello.
—¡Oye! Tus feromonas me lastiman - se levantó levemente, Metaru se disculpo y se calmo, volvió a recargarse en él.
—Al final del día subió al techo, subí con él y lo acompañe, no quise decirle nada - a pesar de todo, no era bueno consolando a otros y en ese momento Shisuma solo necesitaba que lo acompañará.
Metaru se quería disculpar por su hermano, pero no lo merecía Sekki y Shisuma tenían razón y no les llevaría la contraria. Pasaron un par de horas en silencio con el único ruido que eran las respiraciones de Shisuma y los suspiros que salian de manera ocasional.
—No lo había visto tan mal desde que tuvo que separarse de su hermana... - Sekki tallaba el hombro de Shisuma, Metaru escuchaba cada palabra, no hablaría con su hermano quería que Kuya lo hiciera entrar en razón.
En las películas, se suben al techo a reflexionar porque está tranquilo todo.
Ya era tarde, eran las ocho de la noche para dar las nueve, había subido al techo de la casa como a las seis. Alguien abrió la puerta que había para subir al techo, no volteó.
—¿Puedo? - pregunto un poco dudoso, Shisuma se asusto pero asintió levemente, de todas maneras la compañía no le haría mal.
Metaru subió y le ofreció una manta, Shisuma la tomo y se tapo con ella. Estaban en silencio no era incómodo, la brisa era fresca y la luna estaba llena y de un bello color azulado.
—¿Por qué? - pregunto al aire no esperando respuesta.
—Porque es de familia - respondió asustando al mayor, Metaru tenía un semblante triste pero tenía el seño fruncido, Shisuma volteo a verlo sorprendido.
—Mi hermana era una idiota, mi hermano es un idiota y yo soy un imbecil, viene de familia - completo, volteo a ver a Shisuma.
Ambos hicieron contacto visual, podían sentir las emociones del otro, el sentimiento asfixiante fue transmitido hacia Metaru y ese horrible sentimiento de impotencia fue transmitido hacia Shisuma.
El mayor comenzo a reír bastante aliviado, Metaru solo sonrió comprensivo con él.
—Eres un idiota Metaru - seguía riendo y en algún momento comenzo a llorar, pero era porque ya se sentía mejor.
—Sí, lo soy... - dijo algo apenado, revolvió el cabello de Shisuma y se acercó un poco más a él, Shisuma ya no se sentía intimidado por la presencia de Metaru.
Paso una hora, solo veían la luna subir. El silencio era cómodo y el poco ruido de la aldea había desaparecido, solo estaban las luces de las calles y algunas de varias casas.
—Oigan tortolitos, ya es hora de dormir - Shisuma asintió levemente, Sekki sonrió divertido, lo dijo para molestar a Metaru.
Bajaron a la segunda planta, las luces de abajo ya estaban apagadas y lo único que los iluminaba era la luz del baño y del cuarto de Shisuma.
—¿Te irás? - preguntó viendo a Metaru, asintió levemente.
—Nos vemos Shisuma - se despidió, el mayor se sorprendió, no lo había llamado por su nombre en bastante tiempo, sonrió.