Poemas De Un Idiota Enamorado

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Summary

Te escribo para decirte que me encuentro en una tristeza profunda, no sé si es la soledad de siempre, o si el corazón me ha fallado de nuevo. Así que, ante cualquier cosa: te quiero [...] Poesía De Verso Libre con poemas de amor, desamor y soledad. PRIMERA EDICIÓN 01/06/2024

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

He sido un tonto

En el jardín de los sentimientos,

donde las flores no son mas

que mentiras bien contadas

y el amor se desangra

bajo la luz de una

farola rota,

danzamos como idiotas,

ciegos

ante la farsa que nos envuelve.


He sido un tonto.

Si, por supuesto,

uno más en la lista de tus adoradores,

esos que se amontonan en fila,

esperando tu mirada,

tu risa,

algo que hiciera de sus vidas

menos...

Lamentables.


Soñé con noches de insomnio,

vigilando las sombras que dibujabas en la pared,

mientras la distancia se reía en mi cara,

un océano entre nosotros,

y mi corazón...

Ahogándose en su propio ritmo.


Qué absurdo es todo esto,

querer tocarte,

sentir tu piel,

cuando sé que no soy más que un reflejo borroso en tus ojos.


Cruzar ese abismo

para decirte que te amo...

Sí, ¡claro!

como si el destino no tuviera ya su puñal afilado,

listo para cortarnos en pedazos, justo cuando nos creemos invencibles.


Un abrazo,

un maldito abrazo que debería ser un bálsamo,

pero no,

es solo otra broma del universo,

otra ilusión que se disuelve en el aire,

dejándonos con las manos vacías

y el corazón

hecho trizas.


Tu boca en la mía,

esa sinfonía que debería curar mi locura,

pero,

¿a quién engañamos?


El amor es una enfermedad,

una fiebre que nos consume,

y nosotros,

pobres diablos,

caemos en sus garras una

y otra vez.


Ser tu refugio,

tu confidente,

una fantasía que se desvanece

en el amanecer,

porque en este mundo

jodido y turbulento,

no hay espacio para nosotros.

Nos amamos desde la distancia.

Sí, pero solo porque el destino

es un sádico

que disfruta vernos arder en la dulce agonía

de esta separación interminable.


Así que

aquí estamos,

en medio de esta tormenta invisible,

amándonos

como idiotas,

sabiendo que el encuentro

es solo un espejismo,

mientras nuestro amor crece

como una planta venenosa,

fuerte y mortífera,

día tras día.