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Había muchas historias protagonizadas por los tritones, pero ninguna era más frecuente que la de su canto. Algunos afirmaban que los tritones no cantaban, sólo lo hacían las sirenas, mientras que otros decían que eran depredadores que atraían a sus presas con su tono etéreo. Sin embargo, ninguna de las dos teorías se había demostrado cierta, porque los que habían oído el eco de las canciones de los habitantes del mar no vivían para contarlo.
Excepto Chanyeol, claro, pero estaba demasiado embelesado con su compañero como para darse cuenta.
No importaba si tenía piernas o cola, Baek era hermoso. Era impresionante. Era encantador.
De alguna manera eso sólo aumentaba cada vez que cantaba.
Baek nunca cantaba palabras reales, pero su canción era una vocalización conmovedora que le recordaba a Chanyeol el canto de las ballenas mezclado con algo de otro mundo. Incluso ahora resonaba a su alrededor como si estuvieran en una cueva en vez de descansando juntos en la playa iluminada por la luna.
La primera vez que oyó cantar a Baek, Chanyeol se tropezó y casi se cae. Era tan diferente de sus ruidos habituales que Chanyeol se había preguntado momentáneamente si había imaginado la inquietante vocalización, pero con cada serenata posterior Chanyeol se acostumbró -y amó- la canción del sireno.
De niño, Chanyeol había visto a hombres arrojarse a los mares más negros por el canto de una sirena. Siendo tan joven fue probablemente lo que le salvó la vida, y ahora que era un hombre se había encontrado con otra canción etérea sólo para descubrir que tampoco le llenaba de deseo autodestructivo. Sin embargo, le atrajo hacia Baek de una forma extraña e inexplicable. Incluso ahora estaba sentado en la arena de la playa, con la espalda apoyada en un cocotero, y medio tumbado sobre él estaba el sireno con forma humana. Baek se acurrucó en Chanyeol, con la cabeza inclinada hacia atrás y la mirada fija en el cielo estrellado. Tenía los labios entreabiertos y aquellos increíbles sonidos emergían inquietantemente mientras las yemas de sus dedos rozaban suavemente las grandes manos que Chanyeol había estrechado alrededor de su estómago.
Las cicatrices de la espalda y los hombros de Chanyeol, que había recibido el día que había salvado a Baek de ser capturado, hormigueaban placenteramente cada vez que el chico cantaba. No sabía por qué ocurría esto, pero lo disfrutaba enormemente.
Y entonces Baek empezó a brillar como una estrella en sus brazos, que era otra cosa más de él que al pirata le encantaba.
Al principio Chanyeol había pensado que la bioluminiscencia de Baek sólo era aplicable a su forma acuática, pero incluso cuando tenía piernas brillaba como una vela en la más oscura de las noches siempre que estaba especialmente contento. Eso, junto con su pequeño movimiento de cola, eran sólo algunos de los indicios que Chanyeol había aprendido para intentar comprender a su compañero. Ojalá pudiera hablarle, pensó con tristeza mientras lo admiraba abiertamente.
Todo, desde la punta de los dedos de los pies de Baek hasta su pelo, brillaba, lo que no hacía sino aumentar su carácter etéreo.
En momentos así, Chanyeol se quedaba mudo de asombro, y aun así, mientras admiraba la belleza de quien descansaba feliz en sus brazos, un extraño sentimiento de culpa le revolvía el estómago. Se acrecentó cuando miró hacia las aguas oscuras que brillaban como diamantes a la luz de la luna.
Baek solía cantar mirando al mar.
¿Se lo había perdido?
Chanyeol había mantenido al sireno con él con la excusa de que Baek estaba herido y necesitaba protección, pero a pesar de que se había curado por completo hacía un tiempo, la barrera que Chanyeol había construido en el arrecife seguía existiendo.
Necesito dejarlo ir.
Y sin embargo, cada vez que ese pensamiento se forzaba en la mente de Chanyeol, se mareaba.
Incluso ahora reaccionaba instintivamente contra ello apretando a Baek como si quisiera mantenerlo físicamente a su lado.
Baek dejó de cantar e inclinó la cabeza hacia atrás para mirar a Chanyeol con clara confusión.
Chanyeol dejó caer las manos a los lados.
ELIGEME, su dedo escribió en la arena las palabras que su boca no podía pronunciar por mucho que deseara ser así de egoísta.
Baek se puso de lado antes de que su dedo se uniera al de Chanyeol en la arena, el tritón dibujaba garabatos al azar, demostrando una vez más lo imposible que resultaba comunicarse. No es que Baek fuera idiota, ni mucho menos, y a veces eran capaces de casi comunicarse señalando cosas, pero la comunicación verbal o escrita era imposible.
Era irónico, porque Chanyeol nunca había sido muy hablador. Había aprendido pronto a permanecer callado en un segundo plano para no llamar la atención. Dejar que otros hablaran. Que otros se pelearan. Que otros se mataran porque estaban borrachos y pensaban que el otro había sido grosero.
Ahora, sin embargo, Chanyeol hablaba cada vez más a pesar de que su público no tenía ni idea de lo que decía.
Su incapacidad para comunicarse no parecía molestar a Baek tanto como a él. El sireno era muy táctil, siempre elegía tocar a Chanyeol de alguna forma o sentarse o tumbarse medio encima de él siempre que podía, algo que su poco peso hacía muy frecuente. Nunca hacían falta palabras para transmitir el hecho de que confiaba en Chanyeol y quería estar con él. Baek se sentía seguro con él. Así lo demostraba el hecho de que, aunque dormir en la laguna sería sin duda más cómodo para él, Baek siempre elegía dormir junto a Chanyeol.
Cualquiera que los viera diría que Baek dependía demasiado de él, y a primera vista era comprensible que pensaran eso. Chanyeol no sólo había creado él solo su campamento y construido su cabaña, su hoguera y su cama, sino que pescaba y recogía frutas en la isla a pesar de que Baek era más que capaz de hacer lo mismo. Además, Baek nunca quería perder de vista a Chanyeol, así que incluso cuando tenía cola y era incapaz de hacer el trayecto entre la laguna y la playa, Chanyeol tenía que sujetarlo como una novia en su noche de bodas y llevarlo de un lado a otro, pues de lo contrario se haría daño intentando seguirlo.
Así que sí, Chanyeol podía ver por qué podía parecer que Baek dependía demasiado de él, pero lo que también era obvio era lo dependiente que era de Baek.
Haber sido secuestrado y obligado a convertirse en pirata a una edad muy temprana había dejado a Chanyeol incapaz de confiar en nadie, pero a pesar de ello confiaba en Baek. No sólo se habían salvado la vida mutuamente el primer día que se conocieron, sino que había una inocencia y una candidez en el sireno que Chanyeol adoraba. Había sido tan cauteloso y asustadizo al crecer, incapaz de confiar en nadie a su alrededor, pero con Baek era capaz de derribar esos muros y ser él mismo.
Estaba descubriendo más y más de su verdadero yo cuanto más tiempo disfrutaba de la compañía de Baek.
Si algo le ocurría a Chanyeol, las cosas podrían volverse un poco más difíciles para Baek, pero el sireno llevaba años viviendo sin él sin ningún problema. Baek sería capaz de sobrevivir a la separación.
Chanyeol no estaba seguro de poder decir lo mismo de sí mismo.
Claro que sería capaz de "sobrevivir" si Baek ya no estuviera cerca... pero no creía que quisiera hacerlo.
Y ese era un pensamiento aterrador.
¿Cómo exactamente esta pequeña belleza se había abierto camino a través de todos los muros cuidadosamente construidos por Chanyeol?
¿Cómo se había hecho tan vital?
Tal vez era porque se sentía como si sólo se tuvieran el uno al otro en todo este ancho mundo.
Tal vez fuera por lo abiertamente cariñoso -y deseoso de afecto- que era Baek.
Tal vez fuera sólo una cuestión de instinto o compatibilidad.
Tal vez fuera por razones aún desconocidas.
Al final, el cómo y el por qué no eran importantes. Lo que importaba era que así era, y a Chanyeol le aterrorizaba la idea de perder alguna vez lo que tenían juntos. Por primera vez desde que su padre lo había secuestrado, Chanyeol sentía que tenía un hogar, y la idea de perder ese hogar y ese sentido de pertenencia era aterradora.
Le convertía en una versión egoísta y posesiva de sí mismo que ni siquiera sabía que existía hasta ahora.
Claramente ajeno a la agitación interior de Chanyeol, Baek se levantó y tiró de la mano de Chanyeol para que lo siguiera. En cuanto el pirata se puso en pie, el chico rodeó sus hombros con el brazo de Chanyeol antes de acurrucarse profundamente y rodear su cintura con los brazos. Se apoyó en el cuerpo más grande, su peso ligero siempre chocante. A pesar de haber crecido del todo, era tan frágil que a veces asustaba a Chanyeol.
Chanyeol podía romper fácilmente a Baek si no tenía cuidado.
La comprensión era aleccionadora.
En lugar de pasear abrazado, como su compañero claramente deseaba hacer, Chanyeol se liberó del puchero del sireno antes de ofrecerle su espalda.
El mohín desapareció casi al instante.
Baek saltó a la espalda de Chanyeol y le rodeó el cuello con los brazos, acariciándole cariñosamente con la mejilla. Una vez que Baek había comprendido el concepto de montar a caballito, no había tardado en hacerse a la idea, siempre saltando sobre Chanyeol y aferrándose como una adorable sanguijuela.
Chanyeol lo disfrutaba igualmente.
No sólo era una forma de proteger las plantas de sus delicados pies, sino que le permitía disfrutar de los besos y ronroneos que, con toda seguridad, comenzarían una vez que Baek se sintiera cómodo.
Los pájaros nocturnos y los grillos les dieron una serenata ahora que la canción de Baek había terminado. La de ellos no era ni la mitad de hermosa que la de él.
Cuando Chanyeol frotó cariñosamente su cabeza contra la de Baek, se ganó pequeños chasquidos de placer.
—Sabes, mi madre solía contarnos a mis hermanos y a mí cómo era mi padre antes de 'perderse en el mar.-. Chanyeol sintió una extraña sensación de añoranza y pérdida mientras se giraba para contemplar la oscuridad tinta que era el mar por la noche. La única parte que no era completamente negra era donde la luz de la luna se reflejaba en la superficie. — Dijo que era un hombre cariñoso y que pasaban las noches juntos en la playa soñando con cómo serían sus vidas. Es difícil creer que el hombre que me robó fuera el mismo del que ella hablaba, pero vi el retrato en su medallón. Era él... y sin embargo... no lo era.
A pesar de que Baek no entendía sus palabras era obvio que disfrutaba del sonido de la voz de Chanyeol porque solía acariciarlo cariñosamente cada vez que hablaba.
— Creímos que había muerto durante muchos años.- admitió mientras se dirigía hacia las oscuras aguas.— El barco del capitán Brando lo había hecho pedazos, y los que no aceptaron volar bajo sus colores fueron asesinados. Mi padre fue considerado una de las vidas perdidas aquel día cuando, en cambio, dio la espalda a su capitán y eligió servir a Brando.- Suspiró pesadamente. — Navegó bajo su bandera como parte de su tripulación durante muchos años, saqueando y violando su camino por todo el mundo mientras mi madre lo lloraba y se mantenía fiel a su memoria, sin amar nunca a otro.
Baek debió oír la melancolía en su tono porque sus ruiditos sonaron preocupados.
— Perdió el favor del capitán Brando, así que me trajo a bordo del Wretched Wench como polvorilla cuando yo tenía diez años, en un esfuerzo por recuperarlo. Se metió en mi habitación y me preguntó si sabía quién era, y cuando le confirmé que sí me dijo que me fuera con él o se llevaría a uno de mis hermanos pequeños en mi lugar.- Se metió en el agua oscura, pero no llegó más allá de los tobillos. Aunque había reforzado la barrera de coral, no se fiaba de nada cuando se trataba de la seguridad de Baek. — Me obligaron a ayudar a las tripulaciones de los cañones, que era uno de los trabajos más peligrosos del barco. Había un grupo de otros chicos que trabajaban a mi lado, ninguno mayor de 13 años.- Respiró hondo. — Sólo dos de nosotros vivimos lo suficiente como para convertirnos en hombres.
De repente, Baek empezó a brillar con más intensidad, su bioluminiscencia era el espectáculo más glorioso, ya que rebotaba en el agua oscura que los rodeaba y le daba a todo un brillo mágico. Normalmente este resplandor era reconfortante, pero ahora iluminaba el agua lo suficiente como para que Chanyeol viera su expresión de culpabilidad reflejada en él.
—Eres lo único bueno que me ha pasado en la vida desde que mi padre me secuestró. -Chanyeol levantó la mirada de su reflejo para contemplar el oscuro horizonte. — Por eso me aterroriza estar haciéndote lo mismo que él me hizo a mí. Podría estar alejándote de tu familia. Tus canciones podrían ser como las muchas noches en las que sollozaba hasta dormirme rogándole a mi padre que me dejara volver a casa. - Apretó con más fuerza la parte superior de los muslos de Baek. —¿Y si un día llegas a odiarme como yo le odiaba a él?
No había respuesta a su pregunta, y eso sólo provocó que sus tumultuosas emociones burbujearan como alquitrán hirviendo en lo más profundo de su ser.
De repente, Baek se tensó y dejó de brillar, aparentemente sobresaltado por algo. Se acurrucó más alrededor de Chanyeol mientras miraba hacia el agua oscura más allá de la barrera de coral que rodeaba su isla.
—¿Qué es? - preguntó Chanyeol con cautela. —¿Ves u oyes algo?
Lo único que oía era el sonido de las olas rompiendo contra la orilla de hierro, y lo único que veía era un negro infinito.
Baek tiró de los hombros de Chanyeol y empujó hacia atrás con su propio cuerpo, claramente tratando de dirigir al pirata de vuelta a la playa. Probablemente estaba cansado y quería acostarse. Chanyeol no podía culparlo. Además, Baek era una criatura del mar, y como tal probablemente no se sentía seguro en un agua tan negra como ésta.
Respirando hondo, Chanyeol le dio la espalda al mar y salió a la arena una vez más antes de dirigirse hacia el desgastado sendero que iba desde la playa hasta su hogar en lo más profundo de la isla. Conocía bien el camino, lo había memorizado en caso de emergencia, pero aun así lo recorrió con cuidado con la preciosa carga ronroneando confiada contra su espalda.
Finalmente llegaron al claro donde su laguna brillaba a la luz de la luna. A diferencia del mar, su agua siempre parecía iluminada de forma antinatural, lo que permitía admirar cada centímetro de su majestuosidad submarina. No muy lejos del agua había una cabaña de construcción rudimentaria que sólo era lo bastante grande para que durmieran cómodamente, pero no la necesitaban para nada más teniendo en cuenta que cocinaban en la hoguera, además de utilizar el retrete al borde del claro.
No era gran cosa, pero era su hogar.
Sólo cuando estuvieron dentro, Chanyeol bajó a Baek al suelo y el bello peliazul se dirigió alegremente hacia la cama improvisada y se arrojó sobre ella, dando palmaditas a su lado para que Chanyeol se uniera.
Sonriendo a pesar de sus sentimientos contradictorios, Chanyeol obedeció la llamada y se metió con él, riendo entre dientes cuando Baek se acurrucó inmediatamente cerca de él y apoyó su mejilla contra el latido del corazón de Chanyeol.
Inhalando el aroma del pelo de Baek, Chanyeol se abrazó a él y dejó que el calor y el confort lo adormecieran



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