Prólogo
Dougan despertó. Su cuerpo se sentía ligeramente entumecido. Levantó ligeramente la cabeza pero chocó con algo. Con su mano dominante se sobó la nariz.
El negro inundaba cada rincón del espacio donde se encontraba. Se dio cuenta de que en su mano derecha tenía algo pequeño y sólido. Lo pasó a su mano izquierda y sintió una rueda de encendido. Supo que era un encendedor.
¿Dónde estaba él?
Notó que además tenía una cadenita, sobre le pecho, mas no la podía ver. Era tibia al tacto. Meneó la cabeza para ver si podía vislumbrar algo pero no fue así, solo sintió la superficie áspera con la que hizo fricción su cabeza.
No tardó en comprender que estaba dentro de un ataúd.