Capítulo: La princesa de san Francis.
“La estrella juvenil Allysha, está rompiendo un récord de nominaciones esta noche. El gran debut de su álbum y su última película podrían llevarla a ser la máxima ganadora de la noche.”
Es mi noche y todo el mundo lo sabe. Camino sobre mis tacones con los nervios apretándome el estómago. Las risas y los aplausos del otro lado me recuerdan dónde estoy. El presentador anuncia las categorías, y de alguna manera, entre los nervios, entiendo que aún no es mi turno de salir.
—Allysha… —Annabelle en nuestro camino a los camerinos. La sigo viéndola tan alta y deslumbrante con el vestido de diseñador, lo lleva como si fuera la dueña de la noche, y no solo una influencer invitada a la gala—. Vi la cara de muerte que llevas. Vamos, nadie puede verte salir así.
Los productores pasan corriendo, y todavía puedo escuchar al presentador desde aquí. Annabelle entra al camerino y saca de su pequeño bolso un polvo blanco. Toma un poco con sus largas y excéntricas uñas. Me gustaría usarlas así también, pero mi productor dice que son de puta.
Annabelle saca otro poco para mí, apartando mis rizos para que no me estorben. Aspiro ansiosa. Es como si una chispa se encendiera y corriera hacia mi cerebro, solo opacado por un por el ardor en mis fosas nasales. Me las masajeo, escuchando la risa de Annabelle mientras se apoya contra la puerta.
—Ally… ¿Por qué estás tan asustada? Eres la princesa de San Francis.
Sonrío halagada por el apodo. Esa soy yo, Allysha, la princesa de la ciudad de las estrellas. Asher siempre me lo dice.
—¿Crees que ganaré?
Annabelle ríe, envolvente.
—Claro que ganarás. Vamos, o Asher me matará por alejarte de la escena.
Tira de mí y corremos por los pasillos del backstage. Saludamos a todos, con el corazón acelerado por la emoción. Es mi noche y nada ni nadie puede arruinármela, ni mi exnovio ni la ausencia de mi madre.
La euforia pulsante me hace sentir viva, ya no tengo nervios; Mis manos ya no tiemblan al pensar en subir al escenario. Más bien, quiero correr y hasta las escalinatas presumiendo de mi vestido hecho a medida, con mi canción de fondo y el aplauso de todos para mí. Lo quiero todo.
El mundo a mi alrededor parece enfocar y perder nitidez al mismo tiempo. No es hasta que veo mi rostro en las pantallas gigantes que siento como si volviera a la realidad. Annabelle toma mi mano, aprovechando para lucir su bonita cara ante las cámaras.
—… Y para hacer entrega de este premio, recibamos al artista que sigue revolucionando el mundo con sus canciones ¡Kyler Scott!
El corazón me late con fuerza y mi respiración se acelera. Me remuevo en el asiento, consciente de los gritos del público. Yo también habría gritado, si mi rostro no estuviera aún en la pantalla gigante. Kyler es solo un año mayor que yo, pero a ha hecho dos giras y está a punto de convertirse en el artista con más número uno en las listas. Todo, con tan solo diecisiete años. Es el consentido de nuestra discográfica, y aunque lo he cruzado varias veces, nunca he hablado con él. Si Kyler Scott me entrega el premio, mi ex se retorcerá de celos, arrepentido por haberme engañado. Matt podría estar aquí conmigo, pero eligió a la chica que se hizo famosa por bailecitos de diez segundos.
—Es un honor estar aquí… —la voz melodiosa de Kyler inundó el lugar. El público grita otra vez y él les sonríe como si aún no estuviera acostumbrado a la adulación—. Muchas gracias por invitarme, pero esta noche no se trata de mí, sino de estas grandes mujeres que nos llenan con su música y su presencia.
Lleva un traje azul oscuro que le da un aire más elegante de lo habitual. Pero el corte desprolijo de su cabello y la sonrisa felina con el aro en su labio inferior dicen todo lo contrario a elegancia. Parte de su apariencia parece sacada directo de una pasarela, mientras que otra grita “Soy un rockstar, adórenme”.
Kyler sigue diciendo adulaciones, pero mi cerebro no las registra, ocupado en los tatuajes que asoman por el cuello de su camisa. Recuerdo el día que se los hizo; Asher estaba tan enojado que suspendió la grabación de ese momento para ir a verlo. Una chispa casi eléctrica me recorre al verlo abrir el sobre y leer los resultados. Kyler enfoca sus ojos verdes a la cámara, la picardía en ellos hace reír a todos, jugando con la emoción del público.
—Es placentero saber algo que nadie más sabe. Así deben sentirse los paparazis cada vez que me atrapan…
Sabe cómo hacer reír al público. Quizá por eso Asher le da más libertad que a cualquiera. Kyler está lejos de tener un historial limpio, pero todos suelen olvidar sus travesuras en cuanto lo ven sonreír.
—… Y la ganadora del premio es… ¡La princesa de San Francis, Allysha!
Como si algo se tensara y se liberara al mismo tiempo en mi pecho, suelto la respiración y me siento rodeada por los aplausos. Como en mi sueño planeado, mi canción empieza a sonar de fondo y camino apresurada hacia el escenario. Veo a Kyler adelantarse hasta las escalinatas, ayudándome a subir. Sus largos dedos me sostienen con suavidad mientras me guía hasta el atril.
Miro al público, queriendo lucir tan simpática como él, pero ahora que las luces han bajado y se enfocan en el escenario, apenas puedo ver más allá de los focos y la cámara. Siento que Kyler coloca el trofeo en mis manos mientras se inclina sobre el micrófono, manteniéndome cerca.
—Si me permites unos segundos, Allysha, quería decirte que tu álbum es realmente inspirador. No me avergüenza admitir que, cuando uno pierde el rumbo, es fantástico escuchar a los que se mantienen fieles a sí mismos…
Apenas escucho la música y los aplausos. Me pierdo en los ojos de Kyler. Seguro que es solo por todos los focos que tenemos alrededor, pero juraría que brillan al enfocarse en mí. Sus palabras me toman por sorpresa y me siento mal por no haber compuesto ni una sola canción de mi álbum. Él me guiña un ojo, una complicidad que no pasa desapercibida para nadie. El presentador bromea al respecto, diciéndole que deje de hacerme sonrojar. No sé qué me hace sentir más calor en las mejillas, si Kyler o las risas del público.
Me acerco al micrófono, tratando de imaginar que realmente puedo ver a alguien que me importe entre el público. Asher dice que soy mejor actriz que cantante, después de todo.
—Gracias, Kyler. Te diría que escribí las canciones pensando en ti, pero tengo novio —siento alivio al escuchar las risas desde todos lados—. En serio, quiero dedicarle este premio a mi madre; Sin ella, no estaría aquí… Literalmente.
Ellos se ríen; Yo no puedo. Lo cierto es que solo digo eso porque es lo único que puedo decir sobre ella. Ni siquiera me ha contestado las últimas llamadas.
—Y… Por supuesto, a la persona que me ha acompañado en todo mi camino hasta aquí. El que me apoyó y cuidó en cada paso. Asher no es solo un gran productor; Es un gran maestro.
Las lágrimas pican en mis ojos, pero no dejo que salgan. Esta vez, los aplausos no son para mí; Son para Asher, el gran productor que transforma lo ordinario en estrellas que hacen giras y rompen récords. La oscuridad frente a mí aplaude porque todos lo conocen, lo respetan, algunos incluso le temen, y yo estoy justo en medio de todo eso. Asher es el creador de mis sueños y el protagonista de mis pesadillas.