El mundo de los nuevos crepúsculos.

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Summary

Consiste esta historia en un mundo lejano, donde la magia prevalece como los sueños . Donde viven las maravillas creíbles en las fantasías que los libros narran para niños. Allí, en ese lugar de ensueño, donde los crepúsculos son nuevos amaneceres, nació un primor mago que fue llamado estiven,que al cumplir sus 18 años, fue enviado para convivir con el mundo de los humanos. En una ciudad común y corriente, al otro lado del mundo del mago, una joven de 16 años ensoñadora, llamada eloisa, viaja con sus letras por medio de su diario. Dos jóvenes de sitios tan distintos y lejanos. Sus caminos se cruzan inesperadamente en el último año escolar. A partir de una mirada una conexión nace, y desde lo misterioso e inexplicable que puede haber en el corazón, el destino los hace volver a encontrar. ¡Un mundo lleno de magia y maravillosas criaturas; donde cada crepúsculo es uno nuevo!.

Status
Ongoing
Chapters
10
Rating
n/a
Age Rating
16+

El Nacimiento de un comienzo.

Érase una vez en un lugar lejano donde los sueños y lo ficticio que en las páginas de los cuentos narran viven, y habitan, por los senderos de bosques encantados y lagunas. Maravillosas criaturas con diversidad de colores corrían y caminaban por el suelo que les regalaba les prestaba los paisajes y las aves de la misma naturaleza, con sus alas obsequiadas por lo divino, volaban colgando del color de su cielo.

Allí, sitios jamás vistos por los ojos humanos sino con los luceros del alma que viajan por la imaginación y se escabullen de la realidad, están; subsisten sus rincones, su magia, su belleza, su encanto y más gratos secretos.

No existe límites ni fronteras para este mundo narrado, donde lo que el corazón anhele, se le haga realidad.

En tal lugar, vivía una pareja de esposos que eran considerados como “LOS GUARDINES DE LA VIDA”, que se dedicaban a cuidar, vigilar la estabilidad , y la armonía entre las especies; guardando el bienestar de su hogar.

Después de unos años, la mujer, concibió su primer hijo y el único primogénito que sería en el seno de aquella familia, ya que, habían soñado formar su heredad por mucho tiempo y por poco, las esperanzas para ellos habían desfallecido al no ver posibilidad alguna durante el paso de cada calendario.

Pero como bien se dijo anteriormente; no existe nada imposible en ese lugar y menos, cuando la sinceridad de un corazón añora algo.

Una noche, días después del nacimiento del infante, fue llevado por sus padres a una colina, donde la oscuridad era más tensa y las rocas que formaban un castillo parecían tener los mismos dígitos de edad que cuando empezó ese mundo a subsistir.

Ambos caminaban, por los pasillos llenos de polvo, completamente silenciosos y solitarios de aquella propiedad, mientras la luz azul de la luna camuflada con la noche en varios orificios, los acompañaban en su ruta.

Se respiraba un aroma frio, pero a la vez sosegado, con los pasos pausados y sin apuro de aquellos esposos, que se adentraban cada vez más, en el interior de ese castillo. en una y otra piedra se veía atarsen a ellas, los brazos de las raíces de unas flores blancas de diminuto tamaño que eran como adornos para aquel lugar.

Llegan al centro de ese sitio y se detienen, como si se dedujera que hasta ahí podían avanzar. Solo rocas y poca luz se visualizaban, inclusive, un espacio en un lado de un rincón se podía alcanzar a ver.

- Mayor, guardián, venimos a verlo, Por favor, ¿puede darnos un poco de su tiempo y salir? - habla, con un tono de voz suave y claro aquel hombre, quien dio un paso adelante mientras miraba a su frente y su esposa, cobijaba con un manto de color vino tinto, al pequeño recién nacido, que se mostraba tranquilo.


Una luz celeste; una sombra que empezó a irradiar hasta dejarse ver por el lado de aquel rumbo que conducía, apareció y junto a ella, un anciano, que provocaba tal suceso por su presencia y acercamiento hacia ellos. Usaba una capa larga, que lo cubría de cabeza a pies, sus ojos destellaban el mismo color de su aura, sus cabellos blancos caían por sus hombros y su barba que estaba amarrada como trenzas casi tocaba el suelo. Llevaba un bastón en sus manos con el cual se apoyaba y sus manos, arrugadas y con cansancio notado por el temblar de ellas, que se mantenían aun, pese a la carga que llevaban de los años.

Él era el guardián mayor de todos los demás; el superior de todos los guardianes. Era un anciano, que como deber tenía ahora, de conocer y saber, por medio de la revelación de la magia, sobre el destino dado, para cada criatura que nacía. la bienvenida le otorgaba y decía a sus progenitores que les esperaba aquellas nuevas vidas que llegaban a su hogar; eso mismo sucedería y era la razón, que se encontrara esta familia allí.

El solitario anciano guardián se acerca a ellos y en lo primero que sus ojos se fijan es en el infante, que dormía en los brazos de su madre tranquilamente. El guarda silencio por unos minutos mientras solo lo observa. Los padres solo lo observan extrañados por su interés fijo en su hijo, pero solo sonríen de lado mientras se mantienen también en silencio.