Deseos ocultos ((BL))

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Summary

Félix Harrison, heredero de una empresa millonaria, lo tiene todo. Todo lo que un hombre podria desear: mujeres y dinero. Una lastima que es gay. Todo va "bien" hasta que conoce a Arthur Edwards, el hijo de su empresa rival, un tipo igual de rico, atractivo y, sorpresa, igual de gay. Entre negocios, tensiones familiares y amigos homofobicos, Félix se verá obligado a convivir con Arthur más de lo que esperaba, y más pegaditos de lo que se suponía. ((Por cierto, la historia no es de gatos, es solo que no se dibujar 🤧😮‍💨😭))

Genre
Romance
Author
Frutilla
Status
Ongoing
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
16+

Bar

CAP. . . 1

—¿Por qué aún no has tenido pareja? O sea, mírate. Cara bonita, cuerpo trabajado, millonario y, lo más importante, ¡tienes un chingo de pretendientes! Si fuera tú, estaría brincando de mujer en mujer. ¡Nunca aprovechas tus atributos! Hasta pareciera que eres mariquita.

Kanne soltó la última palabra con una risa burlona antes de dar otro trago a su cerveza. Félix, en cambio, puso los ojos en blanco y terminó lo poco que quedaba en su copa de vino.

Sí, tenía muchas pretendientes. Sí, era atractivo, con su cabello rubio algo rizado, ojos verdes intensos y una sonrisa encantadora. Pero nunca había tenido una novia.

—Siempre con lo mismo… Además, yo no soy millonario, ese es mi padre —respondió con fastidio.

Apartó la mirada a su copa vacía y vio su propio reflejo en el cristal. Algo en esa imagen lo irritó. Chasqueó la lengua y empujó el vaso lejos de sí con un golpe seco.

Sin pensar, tomó la copa llena más cercana y bebió casi todo de un trago. Solo cuando sintió una mirada helada sobre su nuca se dio cuenta de su error.

—Ah… Félix —murmuró Kanne, pálido—. Ese no es tu vino…

Félix giró la cabeza con el estómago encogido y la cola entre las patas.

Lo primero que vio fueron unos ojos azules intensos. Después, el cabello negro perfectamente peinado, la piel pálida y la expresión afilada de un hombre que lo fulminaba con la mirada. Sus brazos cruzados hacían resaltar sus músculos definidos, y sus labios, sorprendentemente suaves para su apariencia imponente, estaban fruncidos en una línea tensa.

El desconocido arqueó una ceja y, sin decir una palabra, hizo un gesto con la mano.

Félix sintió un hormigueo incómodo en el estómago. Su cara ardió, y por un segundo, su mente se quedó en blanco. No era la primera vez que experimentaba esa sensación, y él no podía explicarse el porque siempre tenia qué ser con un hombre y nunca una mujer.

Con un sudor frío recorriéndole la espalda, deslizó la copa de vuelta al dueño y murmuró:

—…Perdón.

El hombre tomó su copa y, con una mirada evaluadora, se levantó sin una palabra y se sentó al otro extremo de la barra, más lejos de ellos.

Félix dejó escapar el aire contenido en sus pulmones y pasó una mano por su cara, tratando de calmarse. Pero cuando se volteó hacia Kanne, lo encontró con una expresión de pura incredulidad.

—Espera un momento… Tú… estás rojísimo, Félix. No me digas que…-

Antes de que terminara la frase, Félix se lanzó sobre él y le tapó la boca con una mano.

—¡Ca-lla-te! —susurró con la cara al rojo vivo—. Y solo para que te quede claro, no, no soy gay.

Kanne lo miró con una mezcla de escepticismo y diversión.

—sí, sí. Me quieres ver la cara se estúpido? Vi bien como te sonrojabas como una niñata al ver a ese hombre, y pensandolo bien, no me sorprendería. Últimamente actúas tan fino que hasta pareces una princesita esperando a su príncipe azul.

Félix sintió un escalofrío en la espalda. Pero rápidamente enderezó la postura y respondió con desdén:

—Tengo muchas mujeres de dónde elegir que sería ridículo fijarme en un hombre.

Kanne apoyó un codo en la barra y lo miró fijamente.

—¿Ah, sí? Entonces demuéstramelo. Consíguete una novia. Digo, si tantas mujeres se derriten por ti, debe ser pan comido.

La garganta de Félix se secó.

—Kanne, por favor, conseguir novia por un reto?es ridículo—

—¿O qué? ¿Necesitas que tu papi te ayude? ¿¿El bebé de 24 añitos no puede conseguirse una novia sólito??

Félix apretó los dientes.

—No es eso—

—¿O acaso eres marica y por eso no quieres?

Las palabras cayeron como un cuchillo afilado. Félix tragó saliva.

—Vamos, Félix, un hombre de verdad no tendría problema en aclararlo… A menos que haya algo que no nos quieras decir~

Félix sintió un nudo en el estómago. Todo en él quería levantarse y largarse de ahí, pero, en cambio, soltó un resoplido y dijo con tono desafiante:

—Bien. Acepto. Vas a tragarte enteritas tus palabras.

La sonrisa de Kanne se ensanchó.

—Eso está por verse, princesita.

Félix entrecerró los ojos, pero antes de que pudiera replicar, Kanne se puso de pie, se dirigió a la puerta y, antes de salir, lanzó el último golpe.

—Ah, y solo tendras una semana. Empezaremos desde mañana.

Félix sintió su estómago caer en picada, era un lapso absurdamente corto.

—¿Una semana…?

—¿Demasiado poco para el galán que dice tener a todas a sus pies? —se burló Kanne—. Vamos, Félix, hasta te sobra tiempo.

Y con una risa burlona, salió del bar, dejando el desafío flotando en el aire.

Félix se quedó en su asiento, con las manos cerradas en puños sobre la barra.

Una semana.

Eso es todo lo que tenía para definir su hombría.

~Historia resubida de wattpad!!!~

Pero mejor escrita, aquí me gusta más.

Por cierto, feliz San Valentin 💖 💗💘