Destino o casualidad

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Summary

La vida monótona y aburrida de Alyssa Smith se volverá un poco más interesante en este San Valentín, al conocer a un chico de hermosos ojos avellanas. Si bien, su primera impresión no fue la mejor, pero el destino parece querer que se encuentren pese a que ella no cree en el destino, pensando que es una mera casualidad. ¿Será que estos dos extraños están destinados? ¿Será un baile de San Valentín inolvidable?

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13+

Capítulo único

Una joven iba caminando sola por la calle, viendo a su alrededor como en una pequeña plaza varias parejas se reunían para bailar una dulce melodía.

Una pequeña sonrisa se les escapó de los labios cuando vio a una pareja que bailaba con pasos torpes.

“Que tiernos”, se dijo.

Seria lindo tener a alguien para poder bailar bajo la luna como aquellas parejas y, sin darse cuenta, choca con alguien por estar perdida en sus pensamientos. Al levantar la vista para disculparse con aquella persona, la recibieron unos hermosos ojos avellanas que la miraron con un poco de molestia.

–Deberías fijarte por donde caminas –masculla con molestia el extraño de bellos ojos.

Ese tono no le gustó para nada a ella se cruza de brazos para mirarlo desafiante.

–Ni que fuera para tanto. Ya iba a disculparme –refuta exasperada. ¿Cómo se atrevía a hablarle así? Solo fue un pequeño choque.

–Mira, no tengo tiempo que perder contigo niña y, si me disculpas –responde con voz gruesa siguiendo su andar hacia quién sabe dónde.

–Para empezar tengo nombre y no es “niña”, es Alyssa. Y buenas noches, señor –le chilla molesta para luego seguir su camino a casa.

“Pero que pesado, ¿cómo alguien tan lindo puede ser tan odioso?”, pensaba Alyssa, mientras llegaba al complejo de departamentos. Su hogar junto a su compañera de piso.

–Ya llegue, Sami –anuncia con voz cantante, mientras tiraba las llaves y su chaqueta en el mueble y se dirigió a la cocina para tomar un jugo. Su amiga estaba haciendo la cena –. ¿Qué planeas preparar? O ¿debo pedir una pizza?

–Muy graciosa, Aly, esta vez saldrá bien –aseguró, determinada –. ¿Qué te pasó?

– ¿Qué pasó de qué?

Alyssa le mira confundida, mientras se sentaba a tomar su jugo.

–Ah… tienes esa expresión cuando algo o alguien te molesta –señaló todo el rostro a su amiga, quien ahora fruncía el ceño a su dirección –. No me mires así, te conozco desde jardín de niños.

Un bufido se escapa de los labios de Alyssa antes de responderle a su amiga.

–Choque con un tipo de lindos ojos, pero es muy pesado.

– ¿Chocaste? ¿Solo eso o te dijo algo?

–Me llamo niña. Tengo la cara de una sí pero disto mucho de ser una –una risa se escapa de su amiga, Alyssa la fulminaba con la mirada –. No te rías. Además, espero no volver a ver ese tipo de nuevo en mi vida.

– ¿Quién sabe? El destino tal vez lo ponga en tu camino de nuevo –comentó con una ligera sonrisa.

Su amiga rueda los ojos ante tales palabras.

–Dudo que sea el destino, solo es una casualidad que no se repetirá –asegura firmemente.

Luego la cena estuvo y, para sorpresa de ella, Sam lo había conseguido. Al terminar Alyssa lavo los trastes antes de irse a su habitación a descansar. Pensando en la pequeña posibilidad de volverlo a ver y, al caer en los brazos de Morfeo, un hermoso extraño de ojos avellanas invadió sus sueños.

Al día siguiente Alyssa se levantó más tarde de lo normal para ir a su trabajo en el café “De la Rose”. Tomó una ducha rápida, una manzana para comer por el camino eh intentar llegar a su trabajo a tiempo. Faltaba un día para San Valentín, y debía ayudar con la decoración; mientras iba casi corriendo justo faltando cruzar la esquina para llegar a su destino, choca con alguien y le tira a esa persona unos papeles que llevaba en la mano.

–Lo siento mucho, déjeme ayudarle –rápidamente recoge los papeles del suelo riñéndose mentalmente por no ser cuidadosa y, al levantar la vista se queda paralizada, es el mismo extraño –. De nuevo lamento este inconveniente –añade rápidamente.

Ante todo guardar compostura por mucho que no le haya caído bien en un principio, tenía que ser educada; aparte de que esta vez ella no tuvo cuidado por donde iba, sabía reconocer sus errores.

–Veo que aun sigues sin mirar por dónde vas –le dice el extraño sacudiéndose su ropa para luego mirarla fijamente –. Debes ser más cuidadosa, niña.

–Alyssa –sisea tajante, tendiéndole algunos papeles que se le habían caído –. Mi nombre es Alyssa, no niña.

–Mmm… Claro. ¿Y adónde iba con tanta prisa, Alyssa? –su tono es algo burles, pero en sus ojos se apreciaba un vestigio de curiosidad.

–Voy tarde –explica vagamente para luego notar que el “extraño” como ella lo llamaba ahora, la seguía mirando y ella como tonta devolviéndole la mirada, nota que es muy atractivo –. Que tenga buen día. –se despide de forma apresurada.

Debía llegar lo antes posible o la gerente Mary la reprenderá.

–No choques con nadie más, Alyssa –comenta con un deje de diversión, pero se sintió tan bien cuando el pronunció su nombre –. Y, por cierto, lamento el tono de anoche. Buen día.

Aceptó su disculpa, y prosiguió a llegar a su trabajo para empezar con las decoraciones.

–Habrá un baile de San Valentín en la plaza –suspira Lucí, una compañera de trabajo de forma soñadora –. Será tan romántico, Aly, ¿vas a ir?

–La verdad no lo sé –se encoge de hombros mientras acomodaba los manteles rosas y rojos –. Sabes que no estoy saliendo con nadie, Lu, ¿y tú?

–Iré con Thomas, será nuestro primer año juntos –murmura, soñadora –. Debes ir, ¿quién sabe? alguien te podría sacar a bailar, será divertido –agrega Lucí, ella pensaba que su compañera necesitaba divertirse.

–Lo pensaré –puede que vaya. Al sonar la campanilla de la puerta va hacia la mesa del recién llegado –. Buenas tardes, señor, ¿puedo pedir su orden?

–Quien diría que nos volveríamos a ver –se mofa el “extraño” y Alyssa entrecierra los ojos, no pensaba que lo volvería a ver, esto debe una broma de mal gusto –. ¿Qué pasa? ¿Acaso vistes un fantasma?

¿Ahora era gracioso? Quién lo diría”, pensó amargamente la chica.

–Muy gracioso, señor. Ahora, ¿va ser un comediante o puedo tomar su orden? –la ironía filtraba su voz, su mirada confiada.

Él sonríe ligeramente, divertido.

–Un café negro bien cargado, sin azúcar, por favor.

– ¿Solo eso? –Cuestionó ella, él asintió –. Su orden estará lista en poco tiempo.

Se aleja para preparar su orden. Y pensar que ese día ella tendría la misma rutina aburrida.

– ¿Tan rápido te estás buscando una cita para esta noche? –la miraba Lu de forma picara.

–Eh, no. Solo le estaba tomando su orden.

–Está bien. Por cierto, hoy salimos temprano, y mañana tendremos el día libre.

Alyssa solo asiente para luego dirigirse a prepararle su café al extraño, luego de que él terminara le deja propina y se va. Ella lo ve irse. Al poco tiempo terminar su turno y se va a casa a prepararse.



Ya en la noche, Alyssa y Sam se estaban arreglando para ir a la plaza. Alyssa llevaba una falda roja hasta las rodillas, una blusa blanca manga corta y unos botines negros. Su maquillaje fue sencillo, nada extravagante, al igual que su cabello.

–Nos vemos preciosas, amiga –dice Sam después de tomarse una foto antes de salir de su hogar.

Al llegar a la plaza se maravillaron de lo hermosa que estaba para la ocasión; las luces, los detalles en rojos, rosas y blancos. Las flores blancas, rosadas y rojas eran muy hermosas. Pronto Sam rápidamente deja a su amiga para encontrarse con su novio, Michael, con quien ya llevaba un tiempo. Al estar sola Alyssa se sintió algo fuera de lugar y, cuando estaba a puno de irse, lo escucha.

–Parece que el destino quiere que nos encontremos.

Ella casi sonríe.

–O solo es una mera casualidad –su voz juguetona.

–Tal vez –se encoge de hombros para luego mirarla detenidamente. Se inclina dramáticamente mientras le tiende la mano –. ¿Quiere bailar? ¿Me haría ese honor?

–No lo conozco.

–Bueno. Conozcámonos en el baile –dice, aun con la mano extendida.

Ella toma su mano, dubitativa, pero emocionada. Él la lleva a la pista en medio de la gente. Y ahí estaban dos extraños bailando bajo la luna, se sentía bien, sus pasos se sincronizaban como si estuvieran destinados, como dos viejos amantes que se reencuentran en su otra vida; el mundo parecía desvanecerse a su alrededor.

Nada importaba ahora, sus miradas estaban conectadas y nada ni nadie podía romper esa conexión.

De repente doce campanadas suenan y el momento se acaba.

¿Cuánto tiempo estuvieron bailando? No lo sabían, y no les importaba, ya había terminado el baile y el extraño ya se retiraba.

Pero antes de irse tenía que preguntarle, quería que saberlo.

– ¡Oye, extraño! –Llama Alyssa, él se detuvo y se vuelve hacia ella. Entonces prosigue: –. Tú sabes mi nombre, pero yo no sé el tuyo, no me parece justo.

–Mi nombre es Gael –le dice con una pequeña sonrisa –. Hasta pronto, Alyssa, nos volveremos a ver –le promete a la chica regalándole un guiño para luego seguir su rumbo.

¿Será que sus encuentros eran obra del destino o solo era una casualidad?