01.
Jennie sabía perfectamente la fecha de su celo y las precauciones que debía tomar para protegerse de cualquier incidente. Desde su debut con Blackpink, siendo la única omega del grupo, sus cuidados debían ser aún más estrictos que los de sus compañeras.
Una dulce omega rodeada de tres alfas imponentes no era un asunto que se tomara a la ligera. Su suave y embriagador aroma a vainilla podía atraer a cualquiera que lo percibiera. Sin embargo, eso rara vez ocurría, ya que diariamente tomaba sus supresores para reprimirlo y evitar cualquier problema.
Desde el principio, Jennie entendió la gran responsabilidad que recaía sobre sus hombros. Pero, como cualquier persona, era propensa a cometer errores.
Y esta vez, había cometido uno.
No fue intencional, pero era innegable que había sido su culpa. Olvidó por completo la fecha de su celo y, como si eso no fuera suficiente, también pasó por alto tomar sus supresores y llevar consigo su inhibidor. Con el reciente comeback en solitario, la preparación del regreso grupal y una gira a la vuelta de la esquina, su mente estaba ocupada en todo... Menos en los cuidados que debía tomar.

—Bien, chicas, vamos de nuevo. ¡En cinco comenzamos!
El cuerpo de Jennie se desplomó sobre el suelo, agotada. Respiró profundamente y cerró los ojos por un momento, intentando recuperar fuerzas antes del último ensayo del día.
Sin embargo, un malestar comenzó a invadirla. Se removió incómoda cuando sintió un leve hormigueo recorrer sus piernas y una punzada de dolor en el abdomen.
—Ah... —soltó un quejido cuando el dolor se intensificó—. Me duele... —logró decir con la voz entrecortada, esperando que alguno de los bailarines o managers la escuchara.
—¡Jennie unnie!
La morena entreabrió los ojos lentamente y distinguió la figura de Lisa corriendo hacia ella.
—Lisa...
—Ay, por Dios, esto es malo, muy malo... —murmuró la tailandesa, observando con preocupación el estado en el que se encontraba su compañera.
Segundos después, Chaeyoung apareció con una botella de agua en la mano, frunciendo el ceño al ver a Jennie tendida en el suelo, respirando con dificultad.
—¿Qué rayos pasa?
—¡Jennie unnie ha entrado en celo!
Tan pronto como las palabras salieron de su boca, todo a su alrededor pareció detenerse.
Los bailarines abandonaron rápidamente la sala de práctica, mientras los managers se acercaban con cautela, listos para intervenir.
—Lisa, Chaeyoung, necesito que se alejen de Jennie, por favor.
—Pero le duele, no podemos dejarla así. —protestó Lisa con evidente angustia.
—Lisa, no lo hagas más difícil.
—Pero-
—No, Lisa. Además... ¿Cómo te diste cuenta de lo que estaba pasando?
—B-Bueno —titubeó—. Salí con Chaeyoung a buscar unas botellas de agua para todas. Cuando regresamos, ella fue a buscar a Jisoo unnie y yo vine por Jennie, pero la encontré en el suelo, tocándose el estómago y murmurando que le dolía. A pesar de haber tomado mis supresores e inhibidor, pude sentir levemente sus feromonas en todo el lugar...
—¿Cómo ustedes no pudieron notarlo?
—Usamos los mismos métodos de control que tú. Además, somo betas, por eso no logramos percibirlo...
Ambas alfas se miraron preocupadas.
—Por favor, aléjense. Tenemos que llevar a Jennie a su apartamento antes de que esto se complique más.
—Pero, ¿Y Jisoo? No le han avisado. Ella es la líder.
—Nos encargaremos de eso después y-
—¿Qué está pasando aquí?
Todos levantaron la vista al escuchar la voz de la alfa mayor. Jisoo avanzó con el ceño fruncido, observando la escena con desconcierto.
—¡No te acerques! —ordenó el manager con firmeza—. Lisa, Chaeyoung, junto a Jisoo. ¡Ahora!
A regañadientes, las nombradas obedecieron y se colocaron al lado de la azabache.
—¿Jennie?
—Jisoo, quédate donde estás...
Pero la líder ignoró por completo la advertencia y comenzó a acercarse lentamente hacia la omega.
—Jichu...
—Hola, Jendeukie, ¿Estás bien? —preguntó Jisoo, tomando una de las manos de la omega entre las suyas.
—No... Me duele...
La alfa frunció el ceño sin entender. Miró el rostro sudoroso de la omega, sus mejillas ruborizadas mientras dejaban escapar leves jadeos a medida que su respiración se volvía más errática.
Todo cobró sentido cuando un olor potente a vainilla se coló por sus fosas nasales y algo pareció haber hecho click en su cabeza, pero mentiría si pensara que solo fue ahí, a pesar de tener sus supresores encima, su lobo, que, si bien se mantuvo inquieto, se levantó entusiasmado ante el dulce olor de la castaña.
“Mi omega.”
Su mirada se oscureció mientras detallada el estado de la morena. Había entrado en celo.
“Tenemos que ayudarla. ¡Nuestra omega nos necesita!”
—T-Todo estará bien, no te preocupes. —murmuró Jisoo, tragando saliva al notar que su propia respiración se volvía errática.
—Jisoo...
—¿Sí?
—Ayúdame, por favor... Ya no quiero que duela...
Jisoo respiró profundamente y cerró los ojos, luchando por controlar sus impulsos. El suave pero adictivo olor a vainilla de la omega estaba cegando su cordura.
“No puedo hacer esto.”
“Sí puedes. ¡Es nuestra omega!”
“¡No lo es!”
“Sí lo es. Nos necesita.”
“Es mi amiga.”
“Es nuestra omega. ¡Mi omega!”
—Jisoo, aléjate, por favor. —ordenó su manager, tomándola por los hombros en un intento de apartarla de la castaña.
—Unnie, por favor, —Lalisa se acercó, su tono suplicante— vámonos.
—Lisa, yo...
—Jisoo, tenemos que irnos de aquí —murmuró Chaeyoung, acercándose con cautela. Apartó al manager con suavidad y miró a la mayor con seriedad—. Ella estará bien, pero no podemos estar aquí. Somos alfas, y ella está débil. No queremos causar un accidente.
Jisoo cerró los ojos con fuerza, sintiendo cómo su lobo rugía dentro de ella, exigiendo quedarse.
—Me necesita...
—Es su lobo reaccionando. —concluyó Chaeyoung.
Sin esperar más, tomó a Jisoo por los hombros y la alejó de la castaña. Lalisa hizo lo mismo, quedándose a su lado mientras ambas se disponían a salir de la sala de práctica.
—¡N-No! ¡Jisoo!
El llamado de la omega hizo que la mayor apretara los labios con fuerza.
—¡No me dejes, te necesito!
Sus puños se apretaron con desesperación mientras trataba de ignorar su súplica.
“Vamos con omega.”
—Jisoo, ella estará bien. Solo es su lobo hablando. —dijo Lalisa con firmeza mientras abría la puerta lentamente.
—¡Alfa, no te vayas!
Toda su cordura se fue al carajo en cuanto la omega la llamó de esa forma. Un escalofrío recorrió su espalda y, sin poder evitarlo, su instinto tomó el control. Se soltó a la fuerza del agarre de las dos alfas menores, empujándolas sin siquiera darse cuenta.
Lisa y Chaeyoung jadearon ante la reacción de la mayor.
Jisoo apenas había dado un paso hacia Jennie cuando los managers, exceptuando el de la omega, se interpusieron en su camino.
—¡Ni lo pienses!
—¡Déjenme, es mi omega! —rugió, con la respiración entrecortada.
—Por la mierda, no lo es. ¡Cálmate!
Lisa y Chaeyoung reaccionaron al instante, tomándola por los hombros y la cintura mientras la jalaban a rastras fuera de la sala.
—¡No me toquen! —gruñó, usando su voz de mando.
—Tu voz no funciona con nosotras —le recordó Lisa con firmeza—. Nos vamos de aquí y te vas a calmar, si no quieres agravar esto.
—¡Mi omega! —chilló Jisoo, viendo con desesperación cómo la castaña desaparecía de su vista.
Lisa y Chaeyoung intercambiaron miradas, sorprendidas por el comportamiento de su líder. Sin tiempo para hacer preguntas, la sacaron del edificio lo más rápido posible, alejándola de la omega.
—Vámonos, tenemos que llegar lo más pronto posible a su apartamento antes de que comiencen los demás síntomas.
Mientras tanto, los managers beta asintieron y, sin perder más tiempo, cargaron a Jennie para llevarla a su apartamento.
—Por Dios, Jennie... ¿Qué has hecho?

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contenido sexual explícito. © jensoour