Única parte
“En los gestos más simples, encuentras los sentimientos más profundos y reales”
El cielo de color celeste tenue alza sobre Tanjiro, en un paseo cómodo y de libre albedrío, flores con detalles únicos y paz en el alma. Aquella sensación de calma y misterio hizo encontrar una flor tan única como pensarías, una flor muy peculiar.
El no era experto en flores, y como sabemos, casi nadie lo es, pero Tanjiro no negaba la peculiaridad de la flor... le hacía recordar a alguien sin explicación alguna, sin razones de que sea así. En tan solo pensar en esta persona le revolvía el estómago, dejándolo confundido.
En un momento de breve observación, decidió que la flor no debía quedarse allí, mas debía tener un destino diferente. Tomó la flor con delicadeza, mirando a otro lado y centrando su atención en donde estaba caminó unos pasos para dirigirse a la finca mariposa.
Al cesar sus pasos, llegando a su destino, buscó a la persona que debía encontrar. Una chica pelinegra que observaba tranquilamente las mariposas al terminar su entrenamiento.
Al verla, estando a unos pasos frente a ella se acercó un poco más, dispuesto a tomar la palabra en el momento.
—Kanao— hablo con una sonrisa alegre, mientras frenaba su paso.
Ella no era mucho de hablar al responder, así que asintió levemente, mirándolo con curiosidad.
—Ehmm... yo...—expresó con algo de nervios, llevando su brazo a la nuca. Encontré esta flor muy bonita mientras caminaba y... —dejó de hablar por unos segundos. Me recordaba mucho a ti, eso es todo... —dijo, extendiendo su mano para mostrarle la flor.
—Lirio de araña escarlata...— Kanao murmuró, como para que el no escuchara.
—¿Eh?... ¿Dijiste algo, Kanao?—preguntó acercándose a ella aún mas.
Kanao entró en trance por unos segundos, sin saber que responder. Estaba pensando en la flor, que casualmente reconocía gracias a la respiración de la flor, ¿Acaso Tanjiro sabía de eso?. Sorprendentemente, no usó su moneda que Kanae le regaló.
—Es el lirio de araña escarlata... se de ella un poco, además de formar parte de una de las posturas de mi respiración —respondió.
La respuesta tomo a Tanjiro por sorpresa, al no saber de esto. El creyó en un inicio haber encontrado una flor única, pero ahora era aún mas especial gracias a esta pequeña coincidencia.
—¿Enserio? No lo sabía... Entonces me encantaría que te la quedaras, si no es molestia para ti, claro.
Dicho esto, se despidió de ella y salió casi corriendo, dejándola viendo la flor confundida. Kanao nunca recibía cosas así a menos que sea de sus hermanas en su cumpleaños o algún día especial, así que recibirlo de Tanjiro era diferente, muy diferente.
Se dirigió a su habitación rápidamente y poniendo la flor en una maceta con agua piensa en lo que acaba de pasar. Una sensación de alegría recorría su cuerpo y se sentía algo nerviosa, ¿De verdad había una flor que le recordara a ella?, comenzó a recalcar en su mente cuando Tanjiro mencionó “flor muy bonita” y “me recordaba mucho a ti”, sonrojada en el acto.
¿De verdad era tan especial? El solo pensarlo le alegró el día y el momento, así que se aseguraría de guardar y conservar la flor lo mejor que pueda.
Esa flor era un regalo igual de inesperado e igual de especial.