Aprendiz De Emperatriz IV

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Summary

El Eterno Resplandor De Una Mente Sin Recuerdos La alma en pena le cuesta recordar, en su pesar cree recordar su vida. Él la vio partir, ella responde. Rosas en manos, le recuerdan un amor pasado. Nadie lo cree, envueltos por el querer. Pero la neblina parece comerse el recuerdo y en cenizas quedó uno de ellos. Lloraba su partida, pero como una sombra seguía allí, la sombra en pena miraba a su amado. “si no me quieres lucharé hasta el último día, como me arrepiento, no debió acabar así” Lamentaba el joven Pierrot a su amada encantadora. Pero una sonrisa puede levantar imperios y en la noche oscura deja una última oportunidad en su historia de amor. Convirtiéndose en ella el Eterno Resplandor De Una Mente Sin Recuerdos.

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
16+

El Regalo De Cumpleaños

Los primeros rayos de sol de la mañana iluminaban su descanso.

  A través del ventanal cubierto por las suaves cortinas de sedosa piel se penetraba el intenso calor de la mañana.

  Aquello se mezclaba entre sus sueños de algodón. Inundada por la tierna sensación de nadar en una cama que entre su espectro parecía un mar tranquilo. Un oleaje que la llevaba a un descanso liviano pero poderoso.

  Pequeñas manchas de colores como acuarelas brillaban cada que sus ojos parecían abrirse. Destellos y una calidez inmersa la abrazaban cada vez más a ese sentimiento onírico.

  Sus oídos fueron bendecidos con los ruidos peculiares de cascabeles tintineantes. Se asomaban cada vez más cerca de su oreja mientras reposaba el final del descanso. Podía sentir como algo en el filo de la cama la observaba y se acercaba a ella.

  El sonidito seguía allí, advirtiéndole de ese algo en la habitación.

  Trató de abrir los ojos creyendo que aquellos eran los últimos segundos de ensueño cuando uno de ellos se abrió levemente. La fugaz pero extraordinaria visita de una bella muñequita de porcelana adornada con mil decoraciones, de larga cabellera morena y cachetes rosados la vieron despertar.

  Al tomar conciencia de aquella extraña visita la chica tomó fuerzas despertándose de en un susto.

  Acercó su mano al corazón mirando en todas las direcciones. Inspeccionó aquel lado de la cama sin encontrar ningún rastro de aquella muñequita.

  Tal vez habría sido el susto lo que la había empapado en un sudor, pero al ver por la ventana se encontró con un clima pesado.

  _ ¡Sorpresa!

  Gritaron sus padres una vez jalaron con fuerza la puerta.

  _ ¡¡¡AAAAAAAHHHHHHH!!!

  Vociferó Francesca llevándose ambas manos a los ojos.

  _ ¿Qué te pasa mi amor? Tu reacción, parece que hubieras visto a un fantasma.

  Protestó su madre acercándose rápidamente a su hija.

  _ Ah…no es que… parece que tuve una pesadilla.

  Respondió Francesca tratando de recomponer sus ansias.

  _ Pequeña, felices dieciséis años.

  Habló su padre entregándole a Francesca una pequeña torta de chocolate y nueces.

  _ Muchas Gracias.

Respondió la adolescente tomando el presente en manos despertando en ella un hambre voraz.

  _ Hoy será un día largo así que espero que te vayas de inmediato a dar una ducha. El resto de la familia llegará en cualquier momento.

  Informó el emperador quitándole rápidamente la torta en manos. 

  La chica estaba a punto de darle un mordisco y tras esa azaña sus neuronas terminaron de despertarse.

  _ Ah, sí, sí, ya voy.

  Respondió la chica levantándose de la cama.

  Antes de irse y mirando fijamente el borde de aquella pequeña pero cómoda cama de plumas y algodón fue que quedó inmersa preguntándose con cierto desconcierto si aquello que vio fue real.



***************☆


La hacienda familiar de la familia real recibía visitas todos los veranos. Preparada para todo tipo de celebración, era entre todas las propiedades el mejor lugar para refugiarse del verano.

  Su agraciada fachada y grandes paredes de granito y cemento le daban un aspecto acogedor. Sus alrededores sumados en bellos árboles y praderas encantadoras le daban un recorrido tranquilizante. Esa misma vegetación colorida era la vista provisoria de Francesca mientras en su cuarto (uno de los veintitrés) preparaba su fino vestido de lino. Veía su reflejo en el pequeño espejo reflejándose un pequeño pero acogedor cuarto con la luz suficiente como para dejarle verse en el.

  Vio la hora y tras comprobar las agujas en el la chica tomó rumbo.

  Desde las escaleras se escuchaban las risas y los murmullos. Con tan escuchar los tonos en esas risas contagiosas ya sabía de quien se trataba.

  Continuó bajando las escaleras de mármol resistente hasta encontrarse con una pequeña pero hogareña reunión a la luz del medio día.

  _ Felices dieciséis años, futura emperatriz.

  Saludó Capella siendo la primera de los familiares en dirigirse a ella con un gran beso de mejillas.

  El cabello descubierto de la dama le daban un aire más juvenil sumado a las largas prendas rojos típico en su vestimenta diaria.

  _ Muchas gracias abuelita.

  Respondió la princesa devolviéndole una sonrisa cautivadora.

  _ ¡Que habrá la regalos!

  Insistió Mimosa bastante emocionada.

  Francesca volteó encontrándose con una gran mesa repleta de regalos y cartas desparramadas haciendo una bella decoración.

  _ Vamos, sin miedo, no siempre se cumplen dieciséis años querida.

  Dijo Rigel empujando levemente a la chica.

  Francesca se encontró cara a cara con las cajas de regalos y ante la mirada de sus más allegados familiares comenzó a romper caja tras caja.

  Cada regalo que se topaba su vista era más bello que el otro. Con adornos para su habitación, ropa para el día a día, maquillaje y bellos peluches de lana.

  _ Son los regalos más bonitos que recibí hasta ahora.

  Declaró Francesca tras encontrarse con una bella bandeja de plata específica para guardar sus accesorios.

  _ Veo que te dejaste un regalo apartado.

  Dijo Leopoldo. El hombre, vestido como un civil acompañado cariñosamente de Madison señaló un último obsequio.

  Francesca se acercó a el notando que a diferencia de los demás era mucho más delgado y pequeño. Pero su emoción seguía intacta. Delante de todos y ante la puntería de la cámara Francesca comenzó a romper el fino papel de regalo.

  Las sonrisas se hicieron ver una vez Francesca desenvolvió un par de fotos tomadas el triunfal día del juicio hacia Malaquita.

  _ ¡Esto es tan bonito, mis amigos están en todas las fotos y… Henry también!

  Francesca se llevó tal sorpresa mostrándole a todas las bellas fotos para el recuerdo eterno.

  _ Malaquita se encuentra de vacaciones con su nieto ahora mismo pero estoy más que segura que estaría hoy presente con todos nosotros celebrando.

  Dijo Sky-Blue notando la cierta tristeza de su hija al ver intensamente la foto de Malaquita como una mujer libre.

  _ Tendré todo el año para verla después de todo. Malaquita vive en Mirapolis justo donde yo estudio así que tendré mucho tiempo para verla.

  Mencionó Francesca dejando las preocupaciones a un lado.

  Sus padres compartieron miradas ante aquel comentario.

  Pero la fiesta continuaba. La comida comenzó a rondar y la música igual.

  Las vivencias comenzaron a rondar y Rigel comenzó a contar sus historias extravagantes mientras le sacaba una que otra sonrisa al resto de la familia.

  Francesca miraba de vez en cuando las miradas que la naciente pareja de su hermana con el militar compartían y no podía evitar sentirse feliz por ello.

  Pero si distracción fue tal al dejar caer por error una de las fotos. Una extraña ventisca fue la que alejó aquella foto de su alcance.

  Francesca no pudo quedarse en su asiento por mucho tiempo y tras permanecer discreta la chica se fue a su búsqueda.

  Aquella zona de la casa comenzaba a quedarse sin luz producto de la ausencia de ventanas cercas.

  Pero para Francesca no era un impedimento, le era más importante recuperar la foto antes de perderla para siempre.

  Al toparse con un mueble ciertamente amplio fue que encontró la foto a un costado entre la pared y aquel espacio repleto de polvo y misterios.

  La chica se asomó estirando su mano lo más posible. Pero si tacto se topó rápidamente con un extraño objeto.

  Sin saber de qué se trataba la chica tomó aquella extrañeza entre manos sacándolo de aquel escondiste.

  Sus ojos se llenaron de misterio al recuperar en brazos una bella muñequita de porcelana.

  _ Pero si esa… es la de mis sueños.

  Musitó Francesca recordando cada mínimo aspecto de la extraña muñeca.

  _ ¿Francesca?

  La voz de Bellatrix y su inesperada aparición dejó a la princesa mucho más asustada que antes.

  _ Tranquila, no temas.

  Insistió la ex emperatriz tomando a la chica en manos.

Aquella mujer notó la muñeca que la futura emperatriz sostenía en manos compartiendo aquella misma extrañeza.

  _ No creí que se seguían fabricando.

  Dijo Bellatrix mirando fijamente al juguete de porcelana.

  _ ¿Eh?

  Preguntó Francesca bastante mareada.

  _ Esta muñequita pertenece al folclore de dos reinos. El nuestro y uno vecino. Pero es tan antiguo como mi edad… me sorprende que lograron conseguirte una réplica exacta.

  Informó la mujer sosteniendo su mirada curiosa.

  _ Ah… sí ¿extraño no?

  Respondió Francesca fingiendo aquella sorpresa.

  _ Ya es hora de soplar las velas. Vamos, tengo antojo de algo dulce.

  Dijo Bellatrix comenzó a caminar entre aquellos pequeños pasillos.

  Francesca decidió seguir con su día pese a tener mucha intriga ante la extraña aparición de aquella muñeca.


**************☆


La torta se encontraba repleta de dulce crema y relleno de dulce de leche.

  Todos se encontraban sumados en la tentación de dar un amplio mordisco antes que la cumpleañera pidiera los tres mágicos deseos.

  La familia comenzó a cantar la canción entre aplausos y chiflidos mientras Francesca sonreía ampliamente. La luz de las velas y la pequeña bengala iluminaban el rosto de la chica.

  _ ¡Felicitaciones!

  Dijeron al unísono tras el soplo de las velas dejando una pequeña pero confortable oscuridad.

  _ Antes de seguir con la repartición de la torta nos complace brindar una gran noticia para nuestra amada hija.

  El emperador de turno tomó control de la escena acompañando a su hija en el protagonismo.

  Francesca ya había dando los primeros mordiscos esperando la tan añorada noticia.

  _ ¡Francesca ha sido aceptada en colegio nacional de Andromedae ubicada en la ciudad!

  Al escuchar aquella noticia Francesca escupió las porciones de torta que descansaban en su boca atragantándose con su propia saliva.

  _ ¡¡¡FRAN!!!

  Gritaron sus padres rescatando a su hija de la inesperada y terrible noticia de último momento.

  _ Pero… y… ¿y mis amigos, qué hay de Serena, qué hay de Mirapolis?

  Preguntó Francesca con bastante desesperación mirando en cada dirección buscando algún tipo de respuesta.

  _ Nos ocupamos de eso hija, el primer día de clases lo verás con tus propios ojos.

  Dijo su mamá abrazando con fuerzas a su hija.

  Pero lejos de sentirse aliviada, Francesca continuó con aquella angustia el resto de la fiesta.

  Aquella noticia no le era para nada segura y cualquier cosa podría pasar el primer día de clases.

  Solo le quedaba esperar con paciencia hasta ver lo que le deparaba aquel futuro… tal vez tendría que empezar… ¿de cero otra vez?