Bring back

All Rights Reserved ©

Summary

Cuando Elliot, un joven de 20 años, recibe la devastadora noticia de que su leucemia ha regresado con fuerza, quiere dejar de luchar pero aferrarse a la vida. Desesperado por una segunda oportunidad, busca la ayuda de los seres sobrenaturales que habitan su pueblo: hombres lobo y vampiros. En un giro del destino, Elliot es convertido en vampiro, una transformación que le ofrece la posibilidad de vivir, pero que también lo sumerge en un mundo lleno de peligros y secretos. Hunter, un vampiro de nacimiento y miembro de una antigua y poderosa familia, se convierte en su mentor y protector. A medida que enseña a Elliot a navegar su nueva existencia, una chispa de amor florece entre ellos, un vínculo profundo que desafía las normas de su mundo. Juntos, Elliot y Hunter deberán superar desafíos que pondrán a prueba su amor y su lealtad. En esta lucha por la supervivencia y la aceptación, Elliot descubrirá que la vida, incluso en su forma más oscura, puede ofrecer momentos de luz y esperanza. ¿Podrán Elliot y Hunter encontrar su camino en un mundo donde el amor y la muerte coexisten? Historia totalmente mía, no se permite ningún tipo de copias. Registrado en Safe Creative

Status
Complete
Chapters
34
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

La familia Moore estaban sentados escuchando las noticias que el doctor de su único hijo tenía para ellos. No se esperaban recibirlas, Elliot había mejorado con creces estos últimos años, había cumplido veinte, cosa que no esperaron llegar a celebrar. Les habían dicho que el cáncer había remitido a un buen ritmo, pero el doctor les estaba comunicando que su leucemia había vuelto y más agresiva que antes. Les había dado un tiempo exacto, no como en veces anteriores. La primera vez con el diagnóstico vino juntamente con un no creemos que no llegue a los veintiuno. Ahora venía con solo tres meses de vida más.

Elliot estaba mirando al médico ausente, había entendido perfectamente lo que eso significaba. Y aunque le doliera oír a sus padres llorar y pedir más sesiones de quimio, él quería dejar de luchar, estaba cansado.

- Gracias Dr. Harper.- Dijo Elliot levantándose y ajustándose la chaqueta bajo la atenta mirada de sus padres.- Pero no quiero más quimioterapia, dame algo para aguantar estos meses sin dolor.- Pidió sin apartar la mirada del doctor, la sonrisa de este estaba teñida de pena entendiendo al chico.

- Te daré los calmantes más fuertes, así que es posible que tengas varios efectos secundarios.- Elliot se rio apoyándose en la silla mirando con una ceja alzada al médico.

- Me voy a morir qué más da unas ronchas en la piel o un dolor de barriga.- Dijo antes de mirar a sus padres que lo miraban devastados.- Yo... me voy a ir adelantando.- Murmuró con una sonrisa triste guardando las manos en los bolsillos.- ¿Me compráis vosotros las pastillas? Llegaré a casa para cenar.- Avisó Elliot, recibiendo el asentimiento por parte de ambos padres. El chico se giró y se dirigió a la puerta para irse lejos de ahí.

- Elliot, esta noche cenaremos todos juntos.- Dijo la voz entrecortada de su madre. El chico se detuvo en la puerta sin girarse y dejando salir una risa triste.

- Claro, como siempre.- Susurró antes de cerrar la puerta de la consulta.

El chico salió del hospital mientras negaba con suavidad. Tres meses, quince semanas, ciento cinco días. Parecían mucho, pero Elliot sabía con seguridad que serían un suspiro. Estaba destrozado, después de celebrar su veinte aniversario tuvo la pequeña esperanza de seguir viviendo un poco más. Pero había derrumbado esa esperanza con una gran bola de demolición.

Elliot se detuvo delante del supermercado que había estado observando los últimos meses, sabía que su salida de emergencia compraba ahí cada día a esa hora. Le parecía raro la puntualidad del hombre, pero eso le servía para tenerle localizado siempre. Se apoyó en el coche negro pasándose la mano por la cara, sorprendiéndose al ver sangre en la palma, limpió su nariz sintiéndose triste al ver que los sangrados nasales volvían.

- Estás en mi coche.- Dijo una voz grave, Elliot se giró recibiendo una mirada sorprendida del hombre de pelo negro y barba, los ojos verdes bajaron a su nariz mientras el seguro del coche sonaba.- Sube.- Ordenó sin más, Elliot le hizo caso y se subió sin decir nada más.- ¿Qué es? Huele realmente mal.- Elliot lo miró sorprendido antes de fruncir su ceño. Había oído de las habilidades que tenían los lobos de Mulview, pero no se imaginó que eran tan buenas.

- Leucemia mielógena en estadio IV.- Dijo poniéndose el cinturón mientras el coche salía del aparcamiento.- He escuchado que puedes ayudar a personas como yo.- El hombre se tensó apretando el volante, giró hacia un edificio con pinta de llevar mucho tiempo abandonado.

- Soy Dominic Todd.- Dijo este aparcando. El hombre lo miró antes de salir del coche e ir al maletero para sacar las bolsas.

Elliot también salió y se acercó para ayudarle con una de las bolsas, Dominic se la quitó mirándolo con una mueca que parecía una sonrisa. Elliot lo siguió mientras se colocaba bien el gorro, mirando el ascensor antiguo con pavor, pero no le quedo más opción que tragar saliva y apretar su puño.

- No tengo miedo a morir, pero tampoco quiero ser aplastado por el hierro.- Dominic se rio mientras aguantaba la puerta para que entrara.

- Puedes subir andando, pero dudo que tus pulmones lo resistan.- Elliot lo miró sorprendido por el tono divertido que había usado, cosa que le hizo reírse y entrar al ascensor mucho más relajado.

Elliot se quedó quieto sintiendo los signos de que se avecinaba un ataque de tos, las sacudidas de su cuerpo le obligó a sujetarse de la pared para no desestabilizarse. Dominic se acercó a él y quitó un poco de dolor, consiguiendo que el ataque de tos se detuviera.

- Joder.- Susurró al ver las manchas de sangre en su mano.- Debo haberme hecho alguna herida.- Se quejó antes de carraspear notando dolor en la garganta.- Estoy bien.- Murmuró alejándose de Dominic mientras se recomponía.

La puerta se abrió y ambos salieron para entrar en el piso. Elliot se sorprendió no solo al ver que el apartamento estaba recién reformado y que cumplía los mínimos de calidad de vida. Sino al reconocer a varias personas que habían ido a su instituto y que estaban allí como si fuera su casa. Ellos lo miraron con una sonrisa mientras se acercaron a ayudar a Dominic con las bolsas.

- Cachorros dejad las bolsas y subid avisar a Caleb. Quedaros allí hasta que acabemos.- Pidió Dominic mientras le daba una botella de agua a Elliot, la aceptó y se sentó en una de las sillas a esperar a ese otro hombre.

Los chicos subieron sin mirar al chico que estaba allí. Elliot, en cambio, sí que se dedicó a observarlo todo, si la respuesta no era afirmativa se rendiría y dejaría pasar los días, dando por terminada su lucha. De la planta superior bajó un hombre de mediana estatura con cabello castaño peinado hacia atrás, ojos verdes y piel ligeramente bronceada le dio la pista de que Dominic y Caleb eran familia. Elliot se sorprendió ante la mirada que el hombre le dio, una llena de curiosidad y deseo, pero el únicamente se sentó enfrente de él aceptando la cerveza que le daba Dominic.

- ¿Qué quieres?- Preguntó Caleb antes de dar un trago, Elliot lo miró con una sonrisa de superioridad, sintiendo cada vez más cerca la posibilidad de seguir viviendo.

- Entre los chicos con pocas posibilidades se escucha vuestros nombres.- Dijo Elliot antes de acabarse la botella.- Quiero la segunda oportunidad que ofrecéis.- Aseguró sin apartar su atención de Caleb, que parecía muy sorprendido ante la actitud del chico.

- ¿Sabes en qué consiste la segunda oportunidad?- Elliot negó con suavidad y Caleb cambió sus ojos por unos azul eléctrico, su cara cambió ligeramente dejando ver unos colmillos y unas patillas más largas que las tenía antes.- Hombres lobos, regalamos la mordida, damos una familia y un hogar.- Dijo volviendo a cambiar y mirarse las uñas distraídamente.- ¿Por qué la quieres?- Se interesó, Elliot carraspeó y la mirada del hombre lobo quedara en el chico.

- Tengo cáncer desde los cinco años, llevó quince luchando y ya no puedo más.- Explicó consiguiendo que Caleb se enderezara, el lobo pasó su dedo por debajo de su nariz y Elliot entendió lo que le quería decir. Aceptó el pañuelo de Dominic y limpió la sangre de su nariz.

- Aunque lo siento, nosotros no podemos hacer nada.- Dijo Caleb con pena mirando a Dominic, que apartó la suya, había tenido la esperanza que su suposición estuviera equivocada.- La conversión te mataría, necesitas un cuerpo fuerte para superarla.- Elliot se rio mientras negaba, estaba claro que nada iría tan bien. Tenía un destino y era morir. Su intento de eludirlo solo era un mero espejismo.

- Pues gracias igualmente, no os preocupéis por vuestro secreto, moriré en tres meses, así que me lo llevo a la tumba.- Bromeó levantándose y sujetándose a la mesa, esperando que sus piernas volvieran a responderle correctamente. Ambos lobos se miraron con una mueca, siendo Dominic quien se acercó suspirando para ayudarle.

Ambos bajaron en silencio hasta el coche y Dominic le dejó entrar para llevarlo a casa y asegurarse de que nada le pasara por el camino. Elliot se sentó mirando ausente el paisaje, haber recibido esa negoción le había desestabilizado ligeramente. Secretamente había tenido la seguridad de que conseguiría esa segunda oportunidad, y le habían cerrado la puerta en la cara. Dominic suspiró y se detuvo en un semáforo mirando al chico que limpiaba una lágrima que caía de su ojo.

- Te queda otra oportunidad en el pueblo.- Dijo Dominic sin mirarle mientras arrancaba de nuevo, sabia que estaba tirando de una cuerda muy inestable, pero quería exprimir hasta el ultimo recurso para Elliot.- El Sheriff Walker es un aliado nuestro, él es posible que si pueda convertirte. Pero no serás un lobo.- Le explicó Dominic con un tono bastante incomodo, mientras seguía las instrucciones del chico y se detenía delante de la casa que le había dicho.

- ¿Qué sería?- Preguntó con temor, Dominic lo miró antes de que un movimiento en la puerta principal abriéndose llamara su atención, en esta a un hombre estaba parado, con los brazos cruzados y mirándolo con seriedad.

- Un vampiro.- Las palabras de Dominic sorprendieron al chico, pero teniendo en cuenta que estaba hablando con un hombre lobo, tampoco debería extrañarse que existieran mas criaturas.- Si de verdad quieres exprimir todas tus oportunidades, ves con él.- Dijo viendo como el hombre se comenzaba acercar, Elliot se giró dándose cuenta de lo que tenia la atención del lobo, así que abrió la puerta para bajar del coche, consiguiendo que su padre se detuviera.

- Gracias Dominic y no os sintáis culpables.- Se despidió con una sonrisa triste. Yendo hacia dónde estaba su padre, recibiendo el brazo de este rodeándole los hombros y tirando de él para entrar en la casa.

- ¿Quién era?- Preguntó tenso, ayudando a su hijo a quitarse el abrigo.

- Una persona que me ha ayudado, estaba cansado y me ha traído a casa.- Dijo sin más, girándose y viendo la mesa con pena, estaba llena de su comida favorita.- Podemos actuar como si no me fuera a morir pronto, por favor.- Pidió localizando la caja de pastillas y tragarse una de ellas, para dejar de sentir las molestias de su cuerpo.

Se sentó en la mesa sabiendo qué haría en los próximos días. Solo esperaba que el Sheriff no le diera malas noticias.