Calma

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Summary

La vida marcha en calma; una mañana tranquila, vecinos de una vibra amistosa y un mejor amigo que te gusta. Aunque este relato lo incluya, su fin es que renga un rato de calma, mientras los personajes desarrollen su vida: común y corriente. Disfruta y quítate el bloqueo lector.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1

Con un fuerte viento en mis cabellos erizos después del secado mañanero, bostezo y tallo mis ojos en busca de buena iluminación.

Los pajarillos cantan y un cielo potente me da los buenos días. Solo abriré mis cortinas casi en ruinas y miraré a los niños correr, inocentes, sabiendo que lo tendrán todo en ésta vida. Con presencia y elegancia para sus buenas costumbres.

Dos señoras de aspecto gentil atinan a mirar al joven con cabello desordenado y cara de paz para saludar; yo.

Me da gusto que éste barrio, a pesar de haber sido invadido por la desgracia hace mucho tiempo... mantenga una enorme paz y el orgullo de sus habitantes, porque es lo que me hacía falta, paz. Esa cosa inalcanzable que no podía arrebatar ni robar. Algo que solo conseguiría huyendo de la maldad que mi propia sangre soltaba para molestar.

Me dirijo a mi pequeña cocina, la alacena tuve que conseguirla en una venta de garage, el precio fue considerable... si es que hablamos de un pedazo de madera casi cayéndose. De ella saco un frasco con mermelada de frambuesa, un litro de aceite y mis favoritos pero no menos importantes cacahuates para acompañar en la mañana.

Por razones obvias no cuento con una cafetera, pero el agua tiene que hervirse en un jarro de metal que desechaban de un restaurante cercano a mi barrio... es bueno estar contento y no conforme con lo que tengo.

Abro mi pequeña hielera, saco dos pedazos de chuletas que estaban en oferta aquél día en que salía del trabajo, prendo mi pequeña estufa eléctrica y reutilizo el sartén en el que ayer calenté un poco de pan.

El aceite cae sobre ese hermoso teflón que con mucho cuidado fui cuidando al pasar del tiempo... es lo bastante fácil, mi secreto es solo usar un paño con jabón, tener mi grata paciencia y brillará como las estrellas.

—¡Mira! ¡Mira! ¡Te has levantado ya! —Exclama la señora Midori desde su balcón colindante a mi cocina, esa hermosa ventana turquesa nos divide.

—Sí, señora Midori. Hace rato que estoy despierto.

—Lo que cocinas huele delicioso, Mira.

—Muchas gracias, ¿gustaría pasar a comer un poco?

—No quiero ser imprudente, Mira. Come tu preparado, te regalaré un poco de pan. —Dice con una sonrisa preciosa la ancianita Midori.

—Ohhh señora, muchas gracias. Espero no sea molestia.

—Claro que no, hijo. Es pan delicioso, yo misma lo he preparado para cuando mis nietos vengan a visitarme. Pero se han retrasado y pues... me ha sobrado un poco. Me gustaría compartirlo contigo, Mira.

—Señora, es usted mi ángel de la guarda. Sin su ayuda yo no podría haber sobrevivido.

—El destino por algo nos unió, Mira. Quizás siempre he estado destinada a lamentar para apoyar a quienes iniciarán el nuevo mundo. Toma, yo creo que con ésto es suficiente. —Extiende su brazo tembloroso y desde su extremo sigue sonriendo. Me entrega una bolsa de plástico verde con 3 piezas de pan grandes.

—Señora, es demasiado... no quiero ser moles...

—No, no, es cortesía de la abuela. Tómalo, yo te lo quiero dar. —Acaricia mi mano.

—Muchas gracias, Señora Midori. Le prometo que en cuanto pueda yo mismo arreglaré su tubería, sí gusta hoy mismo iré a hacerlo. —Ese entusiasmo es lo que me mantiene vivo, tan natural mis ganas de ayudar.

—Descuida, Mira. Eso se resolverá en otro momento, mientras... come, que tus ¿chuletas de cerdo? se enfrían. Anda, disfrútalo.

—Gracias Señora Midori, tenga linda mañana.

—Gracias a ti... hijo. Las mañanas siempre serán preciosas, que nosotros no lo queramos ver así es asunto del pesimismo.

Burbujeante asador, bajo el nivel de la estufa y busco algún plato para servir mi crujiente chuleta.

En mi pequeña hielera guardo dos piezas y media de pan.


Sentado en mi balcón, sufro lo que muchos mortales le llaman "soledad", después de haber abandonado a mis padres, mi más grande deseo de todos los atardeceres es tener la compañía de alguien que en verdad disfrute de las maravillas sencillas. Esa persona sin necesidad de ser un estereotipo ó un espejismo para poder tener amigos.

Pero bueno, he decidido ésta vida ahora me las tendré que arreglar por sí solo. Gracias a Dios mi madre no me guarda resentimiento, mi padre se sorprendió muchísimo, pero sé que en el fondo aún me quiere.

¡Vamos! ¡Planee éste momento durante toda mi adolescencia! ¡Esa película francesa me abrió los ojos y mostró un lado positivo de las cosas completamente pequeñas e insignificantes, quizás para otras personas. Pero ésta vista, de ahora en adelante no la cambiaré por nada. Bueno, si me dan la opción de ver a mis padres claro que sí, solo por ellos.

Sé que cuando regrese mis problemas volverán. Lo único que he hecho es solamente dejar los problemas en pausa, una vez reiniciando la partida quedarán incorporados a mí de nuevo. Ahora son solo recuerdos, pero quiero superarlos y liberarlos yo solo, aunque algunas personas no lo hayan hecho.

¡Oh! Mi celular está vibrando.

—¿Si? ¿Hola? Habla Mira Matzusaka. ¿Con quién tengo el gusto?

—¡Mira! ¡Nunca te había oído hablar tan formal!

—¡Idiota! ¡Qué vergüenza! ¡Pensé que eras otra persona!

—¿Qué? ¿No te agrada que te haya llamado se repente? ¿Eh?

—Sí, claro que me gusta. Vaya sorpresa me has dado, Igarashi. Pero ¿a qué se viene ésta llamada en una tarde tan linda?

—Quería oír tu voz, y ver si podemos quedar para comer en tu casa. Mis abuelos de Osaka me enviaron por correo carne de ternera y varias verduras. Podemos hacer un estofado y algo de Ramen. Tomaremos algo de Sake y veremos el atardecer junto a las estrellas de noche. Oh lo olvidaba, ese concurso de talentos que tanto nos gusta, podemos ver un maratón. Oh oh, o esa serie que amas demasiado, la he estado checando y me quedé impactado, seguro que vamos por los mismos episodios. ¿Qué dices? Vamos chico, estamos de vacaciones, entramos a trabajar dentro de unas semanas, es algo tentador.

Y mi corazón late tan agitado que no puedo evitar la temblorina de mí mano.

—Es una invitación tan hermosa, Igarashi Kun. Lo agradezco mucho en verdad. Te espero mañana a las 12 en punto, ¿te parece?

—Estará genial, llegaré puntual, será la mejor noche y día de éstas vacaciones. Oye... eres tan tierno, Mira Senpai.

—Ehhhhh que no te pases de listo, o me arrepentiré.

—Tranquilo viejo. Adiós. Adiós. —Contesta carcajeándose.

Y mi brazo no deja de temblar.

Me alegro mucho que me hayas dicho que soy tierno. Igarashi Kun también lo es, y creo tener fuertes sentimientos por él desde hace muchos años atrás, cuando todavía éramos unos pequeños niños inocentes.

—Veo que quedaste con ese chico tan apuesto, Mira. —Suelta la Señora Midori desde su balcón.

—Ehhhhh, sí, estará casi todo el día conmigo.

—Eso es bueno. Ésta experiencia será llevada a los recuerdos más hermosos de tu vida. Cuando seas mayor e igual de viejo que yo te darás cuenta, Mira.

Si. Usted señora, tiene razón.

—Oh sí, son cosas que nunca se olvidan.

—Ve a tu cocina y observa lo que te dejé. Son croquetas de pescado y croquetas de pollo, son para que las disfrutes con tu amigo Igarashi. Espero estén muy deliciosas.

—Ohhhh Señora Midori, no se hubiese molestado en éste obsequio.

—Vamos, vamos niño, no seas tan amable. —Rie y corta un pétalo de una rosa blanca.

—Cuando era niña mi abuela solía arrancar un pétalo de una rosa blanca o roja, o media roja, la aventaba al suelo y el aire la arrastraba. Ella decía que es para marcar un antes y un después, sirve de mucho apoyo cuando necesitas superar obstáculos, y cuando iniciarás una nueva vida. Lo haré por ti, ya estoy muy anciana y lo único que me queda es disfrutar y esperar a poder escoger en qué familia nacer para cumplir una nueva misión de vida. Mira, disfruta tu juventud y ama a quien sientas que debes amar, no te escondas, sé que vivirás buenos días en ésta época y ojalá que el apuesto Igarashi entienda que eres alguien con sentimientos lleno de mucha vida por experimentar.

Y saltó mi primera lágrima, una gota enorme donde salían todos mis dolores y sufrimientos.

—G-gracias Señora Midori. Muchas gracias. Eres mi abuela.

—Y tú serás mi nieto. Anda, limpia tus lágrimas, recoge tu habitación. Igarashi llega mañana y estoy segura que su compañía te alegrará la vida.

—Claro que sí, Señora Midori. ¡Muchas Gracias por todo! —Inclino mi cuerpo en tono de agradecimiento.

Me doy cuenta de lo afortunado que soy. Igarashi vendrá mañana, mis vacaciones siguen y pronto superaré cada tormento de mi vida.

Las cosas más sencillas son las que hacen palpitar mi corazón.

Oh vaya, me pongo la mano en el corazón. Compartir comida con Igarashi me hace sentir emocionado, le recibiré con un té helado y galletitas. Las compraré en el combini y serán las galletas más dulcemente disfrutadas de mi vida.

Ese pétalo marcó una seña profunda en mi alma, y ahora es momento de hacer mi parte. Construir, apegar y acercar la máxima maravilla que presiona mi más grande anhelo. Te quiero, Mira. Y si dejo de hacerlo es porque habré muerto. Te amo, Mira. Y te amo, Igarashi Kun.

FIN

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