Tú amor me daña

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Summary

Sienna Rosewood siempre imaginó que su vida universitaria sería diferente. Esperaba llegar al campus rodeada de un grupo de amigos leales y, tal vez, encontrar a alguien especial que la amara. Sin embargo, la realidad fue muy distinta. Todo cambió cuando su mejor amigo traicionó su confianza de la manera más dolorosa posible. No solo compartió secretos oscuros sobre su vida, sino que también los distorsionó, convirtiéndolos en chismes crueles que comenzaron a circular por toda la escuela, dañando su reputación. La traición de Oliver dejó a Sienna destrozada y aislada, sin saber en quién confiar. En medio del caos, la vida de Sienna dio un giro inesperado cuando un grupo de chicos, conocidos por su comportamiento rebelde y su fama de "matones", la aceptó. A pesar de su reputación, los cinco chicos demostraron ser mucho más que lo que los rumores decían, y Sienna pronto descubrió que no eran tan diferentes a ella. Lo que comenzó como una relación de incomodidad, lentamente se transformó en una amistad genuina, especialmente con Aspen, un chico que, aunque enigmático y callado, comenzó a ocupar un lugar especial en su corazón. A medida que se acercaba a él y al grupo, Sienna empezaba a cuestionarse sus propios sentimientos, mientras enfrentaba la lucha interna entre seguir adelante con su vida o quedarse atrapada en el dolor del pasado.

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prologo

Querido diario.

Hoy fue un día bastante extraño y diferente, la melancolía que he estado sintiendo desde hace meses siguen ahí, aunque hoy sentí una pequeña, pequeñísima ligereza después de llegar a casa. Aunque la extrañeza no fue por parte de las clases, fueron normales de hecho, aunque todos están emocionados por el evento de bienvenida para los chicos de primer año, y la señora Masón tuvo que callar a todos al menos unas cinco veces durante sus horas.

Lo único que salió de mi rutina fueron las asignaciones a los equipos para el evento, estoy en el equipo de limpieza, ¡Aunque no es tan malo! Tengo tiempo para leer o adelantar la tarea para llegar a casa y jugar videojuegos toda la tarde.

Tal vez no era lo peor del mundo ayudar a limpiar lo que las chicas de decoración hacían, como papel picado, recortes y esas cosas, puedo hacerlo, de todos modos no estaría sola, pero estaba asignada con un grupo de chicos, conocidos como los matones de la escuela.

Al principio me sentía incómoda, pero al pasar de los minutos me encontraba riendo con ellos, incluso bromeando ¡Bromeando! Hace meses que no lo hacía y hoy lo hice.

Esos chismes y rumores de ser delincuentes y de que hayan robado un montón de cosas son falacia tras falacia. Los cinco me hicieron reír bastante hoy, y lo agradezco, incluso Ethan bromeó colocándose un trapeador en la cabeza y simuló tener cabello largo.

Incluso me aceptaron a pesar de los rumores que existen de mi por todos lados por... bueno, culpa de él. ¿Qué diría mi yo de hace unos años si le dijera que su mejor amigo prefirió su popularidad en lugar de su amistad? Diría que es una locura, que estoy loca. Él no podría hacernos eso, hemos sido amigos desde la escuela primaria, ser popular es una tontería... demonios, estaría tan enfadada que querría golpear una pared.

¿Cómo alguien podría decir cosas tan hirientes con los secretos de la persona a la que tú llamabas mejor amiga? Esa pregunta sigue incrustada en mi mente, no comprendo aquello y siento que con solo pensarlo me consume hasta la energía.

Así que es genial saber que aún hay gente que me escuchará a pesar de todos los rumores, saber que aún confían en mi palabra y no en la de un traicionero como él.

Saldré con ellos mañana en la noche, iremos a la colina del árbol gigante, Jack y Austin llevaran a sus chicas, así que no estaré sola. Todos ellos dicen que la vista de noche desde la colina es asombrosa, las luces del pueblo, la naturaleza rodeando todo, el lago cerca de Walmart, quisiera comprobarlo por mí misma, ya que solo he ido de día.

Por cierto, Aspen estuvo mirándome por mucho tiempo hoy mientras ayudábamos a las chicas de decoración a limpiar el aula, incluso mientras barría algunos papeles sentía su mirada en mi espalda, así que tal vez le pregunté hoy.

Pero bueno, iré a dormir. Buenas noches, Sienna del futuro.


Sienna cerró el cuaderno con un suspiro relajado. Echó un vistazo al reloj en la mesita de noche: 9:40 p.m.

“Ya debería ir a dormir”, pensó, deslizando el diario en el cajón de su escritorio. Aquel día quedaría grabado en su mente... ni hoy, ni nunca lo olvidaría.