Prólogo
Nos conocimos cuando la vida todavía era simple. Él tenía diez, yo ocho. Demasiado jóvenes para entender el peso de los nombres que llevábamos, demasiado inocentes para saber que el lujo que nos rodeaba no venía solo con promesas, sino también con amenazas disfrazadas de abrazos.
Crecimos entre mármoles, jardines privados y sirvientes que nos llamaban “señor”. Él era el hijo de la nueva esposa de mi padre. Yo, el heredero de un imperio que nunca pedí, pero que aprendí a gobernar con la misma precisión con la que me enseñaron a disparar.
Jugábamos como enemigos y nos observábamos como si en el otro habitara una verdad que no queríamos aceptar.
Años después, entre Londres y Nueva York, entre juicios ganados y vuelos privados, volvimos a encontrarnos.
Él, más hermoso, más desafiante.
Yo, más fuerte. Más poderoso.
Ya no estaba dispuesto a dejarlo ir.
Esto no es solo una historia de amor.
Es una danza entre el poder y el deseo, donde los límites son apenas una ilusión.
Estamos destinados a pertenecernos.
A perdernos y encontrarnos.
En esta vida.
Y en las que siguen...
Es la historia de dos hombres que lo tienen todo… menos la libertad de amarse libremente.
Y aun así, se eligen.
Una y otra vez.
Aunque el mundo arda por ello.