Prólogo
TikTok creció tan rápido que ahora parece que todo el mundo lo usa. Yo lo hago. Mi mamá también, y mi hermana menor ni se diga.
En esa aplicación puedes encontrarte de todo: gatitos que caben en una taza, bebés que apenas y caminan, y, sobre todo, personas increíblemente guapas que ganan miles de vistas solo por mostrar su cara perfecta. Y mientras más miras, más de esos rostros te aparecen.
Yo era de esas. De las que no podían dejar de verlos.
De las que se quedaban atrapadas en las sonrisas bonitas y las miradas encantadoras que se restregaban frente a la cámara. Ojalá existieran chicos así aquí, en este pueblo pequeño, donde no pasa nada y nadie pasa. Pero claro… los chicos perfectos no podrían vivir en un lugar como este, olvidado y casi fuera del mapa.
Lo bonito siempre tiene que estar donde todos puedan verlo.
Nunca aquí.
Ni siquiera existe la posibilidad de que un grupo de chicos guapos y famosos pase por un lugar como el mío.
¿O sí?