One Last Rain
¿Por qué los momentos más felices de repente traen consigo miedo?
(Voy en el asiento del copiloto, con la mirada perdida en la carretera. Mi mente da vueltas atrapada en lo que acaba de suceder, pues la cita que se suponía sería nuestro momento, el instante para estar juntos, terminó en un completo desastre. Y, como siempre, siento que es mi culpa. O al menos eso es lo que JungKook me ha hecho creer. Aunque en el fondo, quiero convencerme de que no es así, de que tengo razón, de que no hice nada malo. Pero su silencio me dice lo contrario, manteniendo sus manos aferradas al volante con los nudillos blancos por la presión junto a su respiración pesada y su mirada fija en la carretera. Intenta calmarse, pero yo sé que no lo logrará.
Las gotas de lluvia golpean el parabrisas resonando en mis oídos como un eco de mi propio dolor. Las luces de la calle se difuminan entre el agua, formando destellos borrosos que se asemejan a las rebeldes lágrimas que caen por mis mejillas. Mi pecho se oprime con fuerza y duele, como si algo invisible lo aplastara. Me abrazo a mí mismo, cruzando los brazos sobre mi torso, clavando los dedos en la piel, deseando tan desesperadamente arrancarme el corazón y arrojarlo a algún lugar con el fin de librarme de estos malditos latidos que solo traen dolor, así como también quería gritar, pero mi garganta seca no me lo permite y simplemente puedo tragar con fuerza acallando todas las palabras que anhelaba escupir por mi boca. Y entonces, suelto un suspiro tembloroso, justo cuando él gira la cabeza y me mira. Su ceño fruncido muestra frustración y molestia totalmente evidentes. Sé lo que va a decir, lo supe desde hace tiempo y me preparé mentalmente para este momento, pero nada puede hacer que duela menos, siendo tan difícil de asimilar.
-Terminemos, Jimin -su voz es distante, fría, sin una pizca de compasión.
Mi respiración se corta y mi cuerpo tiembla. Sabía que lo diría, sabía que lo haría sin remordimientos, sin dulzura, sin siquiera una sonrisa triste. Después de todo, ambos sabíamos que este momento llegaría. Pero... ¿Por qué duele tanto? ¿En qué momento lo perdí? ¿Cuándo dejé de ser suficiente para él? Hemos peleado contra todo. Contra los rumores, contra el juicio de los demás. Hemos llorado abrazados, besándonos como si fuéramos la única luz en un mundo cruel. Pero ahora, él ya no tiene fuerzas para seguir. O quizás, simplemente, ya no quiere ocultarme más, no quiere ocultarnos más.
-¿Así es cómo enfrentas la situación? -mi voz tiembla, pero no cedo tragando con fuerza el nudo en mi garganta. - ¿Solo porque te di un maldito beso en la calle? ¡¿Solo porque quise, por un momento, tratarte como mi pareja y no como un secreto?!
No sé en qué momento comienzo a gritar. Mi rabia se desborda, y él solo suspira con cansancio, afianzando aún más su agarre en el volante. La velocidad del auto aumenta, pero ninguno de los dos parece notarlo.
-¿Acaso no lo entiendes, Jimin? Nos vieron. Tomaron fotos. Ahora es noticia mundial... Esto definitivamente acabará con mi carrera. - Suelta un suspiro molesto mientras dirige fugazmente su mirada hacía mí. - ¿Es que acaso no lo puedes entender? ¿Tan poco te importa?
Sus palabras me golpean con fuerza y hace que estalle nuevamente en un mar de lágrimas. Me duele, pero lo entiendo. Sé cuánto ha luchado por su carrera, lo que ha sacrificado para llegar hasta aquí. Pero... ¿Es egoísta de mi parte desear un poco de su amor? ¿Pedirle que no me esconda?
- ¿Acabar con tu carrera? - Mi voz se rompe en incredulidad. - ¿Es que acaso mi existencia es un problema para ti? ¿Tan poco te importo...?
JungKook chasquea la lengua y sacude la cabeza con frustración al notar cómo devolví su última pregunta.
- No es eso... Y lo sabes.
- ¡No! ¡No lo sé! - Digo mirándolo fijamente con mis ojos llenos de lágrimas. - Dime, JungKook... ¿Qué soy para ti?
El silencio pesa entre los dos mientras el sonido de la lluvia golpeando el parabrisas llena el espacio.
- Eres... - Hay duda en su voz y su mandíbula se tensa. - Eres lo más importante para mi, Jimin. Pero...
- Pero no lo suficiente. - Interrumpo y una sonrisa amarga se asoma. - Porque al final del día sigo siendo tu sombra, la persona que amas en secreto, el que tiene que ver y soportar en todas partes como estás con tus “novias”, esas que dices que nunca ocupará mi lugar, pero aún así les das el privilegio de hacerlo.
A pesar de mis palabras claro que soy consciente de que vivimos en un mundo que aún no nos acepta. Una sociedad donde ser quien somos es como un pecado y puede costarnos todo. Donde un famoso como él no puede darse el lujo de “salir del clóset” sin enfrentar las consecuencias.
Y por eso lo mantuvimos en secreto, un secreto tan doloroso que me carcomía por dentro. Sólo fingir ser su amigo ante cámaras y sociedad, pero en casa ser su amante, la única persona ante sus ojos, el amor de su vida.
Aunque ahora lo sentía como una broma de mal gusto.
- Lo hice para protegernos... - Susurra. -Es lo mejor para los dos.
-¿Para los dos? ¿O solo para ti, JungKook? - Una risa amarga brota de mi. - No, lo hiciste para protegerte a ti, porque te aterra que la gente sepa la verdad, te aterra qué te miren distinto, que te juzguen.
- ¡No es tan fácil! -exclama Jungkook, con frustración en la voz-. ¡No es solo sobre mí! Sabes en qué mundo vivimos, Jimin. Nos harían pedazos. Nos señalarían, nos ridiculizaron. ¿Es eso lo que quieres?
Río sin ganas y él me mira con desconcierto y enojo. Vuelve la vista al frente y acelera aún más haciendo que la lluvia golpeó con más fuerza el parabrisas, y el sonido se vuelve ensordecedor.
-¿Sabes qué quiero? -Mi voz es apenas un susurro, causado por el nudo que sentía en la garganta, pero que lleva todo el peso de mi alma-. Quiero amarte sin miedo. Quiero abrazarte en público sin tener que preocuparme por quién está mirando. Quiero que mi amor por ti no sea una condena.
Jungkook cierra los ojos un momento, como si quisiera escapar de esas palabras.
-Eso nunca será posible -responde al fin con su voz en un hilo quebrado-. No en este mundo.
Mi corazón se encoge pues en el fondo, siempre supe que Jungkook tenía miedo. Pero nunca pensé que su miedo sería más fuerte que su amor.
- Entonces... nunca fuimos reales,¿verdad? - Susurro.
Jungkook no responde.
Y ese silencio es la peor respuesta de todas.
Me acurruco en el asiento, abrazándome a mí mismo, sintiendo que algo dentro de mi se desmorona, como un castillo de naipes derribado por un solo susurro. La voz se queda atrapada en mi garganta, junto con todas las palabras que ya no sirven de nada.
Pero aún así intento respirar hondo obligándome a encontrar mi voz.
-Bien... - El labio me tiembla, y desvío rápido la mirada hacia la ventana, donde la lluvia y mis lágrimas distorsionan las luces de la calle-. Terminemos.
Pero no es un acuerdo, no es una decisión tomada con convicción. Es una rendición, quizá un intento torpe de aferrarme a mi último gramo de dignidad.
Mis manos tiemblan sobre mi regazo y hago un esfuerzo sobrehumano por no tomar las de Jungkook para rogarle que lo piense otra vez, que por favor lo reconsidere y recuerde todo lo hemos vivido, luchado y sufrido por estar juntos... que no me dejará ir tan fácilmente. Pero sé que ya no servirá de nada. Derrotado, cierro los ojos, sintiendo el peso de la tristeza sobre mis hombros. Sé que Jungkook está tan destrozado como yo, que en realidad no es la forma en la que quería terminar nuestra relación.
De inmediato, acelera. Sé que algo en él se alteró, pero no quiero pensarlo, su agarre en el volante es más fuerte, sus manos tiemblan. La velocidad aumenta y la lluvia cae con más intensidad, golpeando el auto como una advertencia, como si el cielo también estuviera enojado, como si el mundo entero sintiera la tormenta que hay entre nosotros. Un trueno ilumina su rostro por un instante, y veo la sombra de la culpa en sus ojos.
Pero ya es tarde.
Un grito, un estruendo y cristales haciéndose pedazos mientras el mundo gira con rapidez.
Siento su mano intentando alcanzarme, pero algo lo detiene, intento moverme pero no tengo fuerzas. Me duele la cabeza y todo mi cuerpo late con punzadas insoportables. El olor a metal y a lluvia se mezclan en el aire, al final la oscuridad me envuelve.
-L-lo siento...
Escucho su voz temblorosa.
Y luego, el silencio absoluto.








