𝙎𝙞𝙣𝙜𝙡𝙚 𝙋𝙖𝙧𝙩.
« 𝘼𝙢𝙤𝙧 𝙙𝙚 𝙡𝙤𝙨 𝙙𝙤𝙨 »
o.s of Pato & Oscar
"Tú eres el sol que ilumina mi mundo."
Pedro Infante.
El sol de la mañana se colaba por las cortinas del departamento, iluminando la sonrisa de Oscar mientras revisaba su calendario. Mañana era su cumpleaños, y la emoción le burbujeaba en el estómago. Se imaginaba una celebración tranquila, solo él y Pato, pero con un toque especial.
Pato, en cambio, parecía ajeno al jolgorio. Se movía por el departamento con su habitual torpeza, tarareando una canción mientras ponía la mesa y le ayudaba a su pareja con el desayuno. Oscar le observó con una sonrisa juguetona.
一Mañana es un día especial ¿si lo recuerdas? 一le preguntó Oscar esperando una reacción más entusiasta.
Pero contrario a lo que el menor esperaba, Pato atinó a encogerse de hombros con una mueca de “no me acuerdo”.
一Ajá ¿Y qué? 一respondió el mexicano mientras se servía café.
Oscar frunció el entrecejo, un poco decepcionado ¿Es que acaso su propio novio no se acordaba de su cumpleaños? ¿O simplemente le estaba jugando una broma?
Oscar sabía que Pato era un poco distraído. Sí, podía olvidar sus calzoncillos en el tendedero una semana, pero no esperaba estar tan distraído para olvidar esto.
Además, Oscar ya había pasado anteriormente por esto con su ex pareja, Logan Sargeant quién realmente no había sido un buen compañero amoroso para él pues en ocasiones especiales Logan solía huir a estás y hacer como si se le hubiera olvidado. Una de ellas: el cumpleaños de Oscar.
Durante estos dos años dónde el amor pareció finalizar en cuando formalizaron Logan no hizo más que herirlo y romperle la pequeña ilusión y esperanza de que el estadounidense pudiese esmerarse o simplemente darle los buenos días y una felicitación con el desayuno o llevarlo a una simple comida pero siempre fue lo mismo “oh lo siento Oscar, se me pasó de verdad”. Cosa que fue mentira durante su segundo año de relación había descubierto a Logan el día de su cumpleaños estar en un bar celebrando con amigos y besándose con una que otra muchacha.
Eso lo había herido como nunca. Cosa que esperaba nunca le sucediera con Patricio o no hasta el momento.
El resto del día fue una mezcla de emociones para Oscar. Por un lado disfrutaba mucho la compañía de Pato así como de sus bromas y sus cariños. Pero no podía dejar de sentir una punzada de tristeza por el actuar de su novio al olvidar fechas importantes como estás.
Por la noche se encontraban recostados acompañados con dos tazas de café y mirando películas de cualquier género que encontrarán en Netflix o en su caso también solían ver aquellas películas de formato blanco y negro como “La Calandria” (1945) de Miguel M Delgado, una película mexicana que Pato le había mostrado a Oscar y se había convertido en una de las favoritas del australiano.
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El departamento rebosaba de un aroma a flores recién cortadas y a pastel de vainilla ーy no, el mexicano no había preparado ni un pastel así que asumía que era por el perfume que usaba su novioー.
‹‹Patricio lamento mucho cancelarte pero no recordamos que teníamos ya ocupado ese horario, de verdad lo lamento mucho...››
一Aún no he conseguido alguien más, no mames me hubieran avisado antes pendejos 一susurró Pato mientras se preparaba un café.
Pato se había levantado desde muy temprano, el día anterior si bien había actuado como un completo baboso distraído si recordaba a la perfección que día era.
Pero no lo podían culpar.
Ok no. Sí, por favor culpen lo porque realmente no creyó que tendría que ver a Oscar un poco decepcionado pero realmente quería darle una sorpresa a lo grande.
Sabía lo mucho que a Oscar le emocionaba su cumpleaños al igual que sabía todo lo que anteriormente había pasado por lo que siempre trataba de demostrarle eso tanto los 9 meses que fueron novios y el día en que llegó el cumpleaños del australiano trató de hacerle ver qué a él realmente le importaba.
Se sentía fatal de no poder decirle el porqué de su indiferencia ante el asunto, pues lo único que quería era que su novio fuera feliz.
Así que sabía todo lo que implicaría su siguiente jugada y ojalá la Virgen de Guadalupe le ayudará.
Lando llegó a las 6:28 a.m, Oscar para su buena fortuna aún no despertaba así que tenían bastante tiempo.
Terminaron a eso de las 7:54 a.m.
Nada mal, Pato había comprado todo con antelación (hablamos de 2 semanas antes) y con sus dotes “culinarios” había preparado todo bastante rápido, el pastel era lo que faltaba pero ese lo compraría más tarde.
Lograron preparar un gran desayuno, había varias cosas que ambos sabían que le gustarían a Oscar. Pato podía imaginar al menor viendo aquel desayuno mientras saltaba de la emoción, lo imaginaba porqué claramente no podría estar ahí para verla pues tenía que resolver aún un tema del regalo de Oscar pero sabía que esto le gustaría bastante a ese niño.
一Me alegra que Oscar te tenga a ti. Eres muy bueno para él, te lo digo en serio Patricio.
一Gracias Lando, yo lo amo demasiado y jamás pensaría en hacerle daño jamás.
Ambos solo se dieron una sonrisa amigable y chocaron los puños, habían hecho un excelente trabajo.
一Bueno, yo ya me voy porque me arruinaste mi profundo sueño.
一Bendito huevón, son las 7 casi las 8 no mames que todavía te vas a ir a dormir.
一Sí ¿Y qué te importa?
Al final el británico si se fue, el mexicano estaba revisando los últimos detalles incluso aquella nota que Lando le había dejado a Oscar asumiendo la responsabilidad del pequeño desayuno que habían dejado en el comedor.
Salió de su casa a las 9 de la mañana pues debía emprender una gran búsqueda, se dió una rápida y corta ducha, se vistió y tomó todo lo necesario para hoy y salió de casa.
Pato se golpeaba y regañaba mentalmente pero debía hacer esto si quería darle un enorme y memorable regalo.
Por otro lado, Oscar despertó a las 10 de la mañana, nada mal para alguien que se había desvelado.
一Buenos días Pati...
Nadie, no había nadie a su lado en esos momentos, cosa que se le había hecho bastante extraño. De seguro estaba en la cocina o haciendo ejercicio en el cuarto dónde estaban todos aquellos aparatos que en su momento compraron pues sabían lo poco accesible que era ir a un gym y la verdad ninguno de los dos quería ver a mucha gente en un mismo lugar.
Se frotó suavemente los ojos y decidió levantarse de la cama, para su buena suerte esa mañana no había hecho tanto frío además de que lo único que usaba (como siempre) era una playera gris que en realidad ni era de él si no de Pato.
一¿Patricio?
Nada, ni un alma había en su casa solamente aquella mesa llena de cositas que para acabarla ni siquiera la había organizado su pareja si no más bien la había hecho su amigo Lando.
Se sentó en el comedor y decidió encender el televisor y quizás ver alguna serie.
“Ojalá y no lo haya olvidado”eso era todo en lo que Oscar podía pensar.
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Por la tarde no había hecho nada más que responder mensajes de sus amigos quienes le escribían largos mensajes deseándole un muy feliz cumpleaños y muchas bendiciones y buenas vibras, también vió el televisor o incluso hizo yoga y luego se dio una ducha con agua relativamente tibia para relajarse un poco.
Su cumpleaños número 23 y solo podía opinar por decir que está celebración había sido bastante neutral y desanimada.
21:30 p.m
En ningún momento del día le había visto ni el copete a Patricio, empezaba a cuestionar si realmente no se había escapado para irse a beber o a ver a dónde.
一Creo que será mejor irme a dormir y que él me explique mañana.
Eso planeaba hacer cuando llegó a su cuarto hasta que finalmente luego de largas horas de no saber nada del mexicano por fin le había enviado un mensaje.
Leyó nuevamente el mensaje, no entendía a su novio.
“¿Sorpresa?”
Debido a que el departamento donde vivían estaba en la planta baja al salir al balcón realmente no era la gran experiencia como lo era para su vecina del piso de arriba pero se ajustaba a lo que preferían ambos.
Así que tomó el primer abrigo que encontró en el clóset.
Mientras más se acercaba empezó a oír con más detenimiento lo que parecía ser música así que salió al balcón de la ventana solo para quedar impresionado por lo que frente a él encontró.
«Amorcito corazón,
yo tengo tentación de un beso»
El menor solo se quedó atónito al encontrar a Pato frente a él cantando sosteniendo un gran ramo de francesillas de color anaranjado, rosa y amarillo, al igual que un pastel de vainilla con frutas encima.
一Pato...
Esto fue algo que realmente jamás imaginó en ningún momento de su vida.
«Que se prenda en el calor
De nuestro gran amor, mi amor»
En esos momentos no podía pensar claramente lo que sucedía solo que estaba agradecido por todo lo que su novio había hecho por él hoy.
Hoy reforzó más que nunca que no, no se había equivocado al elegirlo a él como su compañero para el resto de su vida.
«Yo quiero ser un solo ser, un ser contigo
Te quiero ver en el querer para soñar»
«En la dulce sensación de un beso mordelón
Quisiera, amorcito, corazón, decirte mi pasión por ti»
Pato había sido aquel hombre que le había demostrado desde hace 3 años que su cumpleaños no sería nunca un día más del calendario.
Ver a los mariachis tocando y a Pato cantando había sido uno de los mejores regalos de cumpleaños que pudo haber pedido.
Sobre todo ver a Pato cantando había hecho que se escogiera su corazón creando un nudo en su garganta, quería llorar por lo que veía.
Oscar Piastri, se sentía como en aquellas películas donde en las noches iban y le tocaban serenata a la chica. Si que Pato le había dejado un gran gusto por aquellas películas.
O quizás era porque siempre había sido muy fanático de lo cursi y Pato lo sabía.
«Compañeros en el bien y el mal
Ni los años nos podrán pesar
Amorcito, corazón, serás mi amor»
«En la dulce sensación de un beso mordelón
Quisiera, amorcito, corazón, decirte mi pasión por ti»
Las mil cosas que sentía solo pudieron salir como lágrimas de sus ojos. Lloraba de felicidad, el hombre que tenía enfrente le había traído serenata solo para él.
“Zopenco, solo me confundiste desde ayer”Pensó el australiano mientras se limpiaba algunas lágrimas de sus mejillas.
Veía con fascinación a Pato usando aquel traje tan característico que los mariachis usaban, digamos que le quedaba bastante bien y le hacía resaltar todo.
Se veía demasiado guapo.
«Compañeros en el bien y el mal
Ni los años nos podrán pesar»
«Amorcito, corazón, serás mi amor»
Finalmente terminó la canción y Pato se acercó para entregarle las flores y el pastel con una ancha y cálida sonrisa, aquellas flores Oscar se detuvo a admirar las por unos segundos pues, a decir verdad, eran hermosas -mañana investigaría lo que simbolizaban-. El pastel decidió dejarlo sobre alguna superficie donde no corriera el riesgo de caerse, ese lo comerían durante la cena.
Patricio había logrado con éxito su misión y ahora esperaba con ansias la respuesta de su pareja quien aún se encontraba un poco estupefacto y con lágrimas que no se detenían.
一Feliz cumpleaños corazón.
一Patricio O’Ward como te odio, creí que no te acordabas, idiota.
El mexicano solo abrazó a Oscar mientras dejaba varios besos en su cabeza y frente.
一Ya sé solo quería darte un buen regalo de cumpleaños, ya no llores ¿Si?
Ambos sólo podían reír ante la situación.
一Dios esto fue bastante cursi, pero me encantó muchas gracias Patito.
一De nada cariñito.
Ambos se veían, se notaba en sus ojos lo muy enamorados que estaban el uno del otro. Sabían que la decisión que habían tomado para llegar a dónde estaban había sido en efecto, la correcta.
Eran dos jóvenes que habían logrado encontrar a su alma gemela.
一¿Puedo besar ahora si al cumpleañero?
El menor asintió cuando el contrario se subió por el balcón para estar al lado de Oscar.
Lo tomo de la cintura para acercarlo más y así poder finalmente eliminar el espacio entre ambos y juntar ambos labios en un beso lleno de amor, cariño y ternura. En ese momento el tiempo pasó demasiado lento, solo estaban ellos dos dentro de su pequeña burbuja de amor sin que nada ni nadie pudiera entrometerse.
Se amaban como dos adolescentes inmaduros, pero al final del día jamás se iban a cansar de actuar como la primera vez que salieron, la primera vez que se dieron su primer beso o la primera vez que decidieron quedarse uno al lado del otro.
Pato pagó lo correspondiente a los mariachis agradeciendo que a último minuto le habían hecho un gran favor, ambos entraron en el departamento donde sabían que erasu hogar y su lugar seguro.
Por qué al final solo era unamor de los dos.
𝙏𝙃𝙀 𝙀𝙉𝘿.