Prejuicios.

Summary

En un mundo donde la clase social define el destino, Sanemi Shinazugawa y Giyuu Tomioka viven en universos paralelos. Giyuu, proveniente de una familia adinerada, es mimado y malcriado, pero en secreto anhela atención y amor. Por otro lado, Sanemi, de bajos recursos, lucha por sobrevivir y desarrolla un carácter áspero debido a las duras circunstancias. Ambos están llenos de prejuicios, tratándose con desdén y desprecio solo por su clase social. Sin embargo, a medida que se cruzan en su camino, la tensión entre ellos escalada a niveles insospechados. A pesar de sus diferencias, comienzan a descubrir que hay más en el otro que lo que inicialmente pensaban. A medida que la odiosa tensión crece, Sanemi y Giyuu se ven obligados a confrontar sus propios prejuicios y emociones. ¿Podrán superar sus diferencias y conectar sus sentimientos?

Status
Complete
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22
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n/a
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16+

Capítulo 1

Podía oír el caer de la lluvia, le gustaban los días lluviosos, eran días en los que podías relajarte y fluir al igual que el agua, sin preocuparte por algo, solo por ti y tú descanso. Sin embargo no le gustaba cuando llovía y tenía que ir a la escuela, era todo un reto pararse de su cama y salir a estudiar, pero igual lo lograba.

Despertó un poco somnoliento aún, sus ojos azules cuál zafiro, estaban un poco llorosos, pidiendo cinco minutos más, minutos que desafortunadamente no le fueron concedidos.

— ¡Joven Giyuu! Está listo su desayuno — Escuchó desde el otro lado de la puerta, suspiro sin muchas ganas, levantándose de su cama, para ir al baño y darse una ducha rápida.

Unos minutos más tarde, ya estaba vestido con su uniforme limpio como siempre, se colocó un poco de loción en su bello cuerpo, ato su cabello cuidadosamente para no enredarlo. Una vez que estuvo listo, se miro al espejo, lucia muy presentable y bonito, si, así se sentía, todos siempre le recalcaban su belleza heredada por su madre, sonrió levemente, su día comenzaba como siempre.

Bajo las escaleras que ya conocía a la perfección, cuidadosamente, observo a sus padres en el comedor, su madre lo miro bajar y sonrió cálidamente.

— Buen día, hijo — Le hizo un ademán para sentarse a su lado, puesto que su asiento habitual, estaba ocupado por cosas del trabajo de su padre.

— Buenos días Madre — Miro el platillo delante de el y se deleitó con su desayuno, era su favorito, aunque su padre le decía que era más comida, que desayuno. — Buen día, Papá — Su padre le sonrió, sin embargo no le respondió por estar en una llamada.

— Dime ¿Estás nervioso por tu primer día? — Pregunto, mientras comenzaba a comer

— Un poco, ya conozco a mis compañeros, pero los maestros me tienen un tanto preocupado — Respondió simple.

— Tranquilo, te irá muy bien, recuerda ser amable — Giyuu hizo una mueca leve, pero no replico. — Si algo sale mal, llamame, sabes que mamá siempre estará ahí — El azabache asintió en respuesta.

— ¿Mi hermana como está? —

— Ayer hablé con ella, estaba muy paranoica por su primer día. Quería memorizar todo el reglamento casi, irse a otro país la puso muy nerviosa — El no se imaginaba por nada del mundo, irse a estudiar la universidad lejos de casa, aunque le fascinaba la idea, entraría en una crisis nerviosa.

— Me imagino —. Siguieron hablando de cosas triviales, bromearon y se dieron ánimos para comenzar su día, el tiempo transcurrió algo rápido a su parecer.

Ahora se encontraba en su lujosa camioneta rumbo a la escuela y aunque el estaba muy aburrido, no se atrevia a hablar con su chófer que estaba atento al camino. Intento distraerse mirando por la ventana, pero la lluvia le impedía ver con claridad.

Un rato después, cuando la lluvia ceso, pudo ver por su ventana a un chico un tanto ¿Peculiar? Si en su vocabulario existieran palabras antisonantes, ya las hubiera dicho. Lo miro con cierto asco, pues su apariencia era todo menos buena. Empezando por su ropa, la cual se veía desgastada, sus pantalones de mezclilla negros, parecían grises y su camisa blanca la cual en estos momentos era transparente por el agua, dejaba ver unas marcas impuras. Esas cicatrices estaban en su pecho y otras más en sus brazos y rostro, eso a Giyuu se le hizo grotesco y muy feo, sin duda la gente pobre era fea o eso pensaba. Afortunadamente no tenia que verlo más, gracias a qué su auto le hizo saber que ya habia llegado a su destino.

— Que tenga un buen día, Joven Giyuu — No se inmutó ante las palabras de su chófer, solo bajo con cuidado y cerro la puerta tras de si.

Sin embargo, al intentar caminar hacia su colegio, choco con alguien más, pudo notar otra vez, esas marcas grotescas, junto a un corpulento cuerpo, que lo sujeto por los hombros, el azabache sintió un escalofrío ante el tacto.

— Mierda, ten más cuidado idiota — La gruesa voz de aquel chico, lo hizo levantar su mirada, formando una mezcla entre azul y violeta, pues ambos se observaban con curiosidad.

— ¡Suéltame! — El ojiazul se separó violentamente del otro, haciendo una cara de asco. — No me toques con tus sucias manos, me contagias la suciedad, asco — Soltó sin pensar, el albino frente a él, hizo una cara burlesca.

— Ow, lo siento príncipe, alguien como yo no debería tocarlo ¿Cierto? — Giyuu lo miró con desagrado. — Pero yo no tengo la culpa que seas tan torpe al caminar, descuida, no te culpo, las personas como tú son tan inútiles — Se sintió ofendido. ¡Lo llamo inútil! El inútil era otro, quien no se ponía a trabajar para conseguir mejor ropa.

Iba a responder esas groseras palabras, pero se vio interrumpido por otra persona.

— Shinazugawa ¿Que haces? — Un azabache de ojos heterocomatricos le hablo al albino. — Y ¿Quien es este cara de rata? — El Ojiazul miro incrédulo, le había dicho ¿Cara de rata?

— Es un estúpido mimado que no sabe caminar, en fin, vámonos que me da pena — Y asi ambos amigos se fueron, dejando a un azabache totalmente indignado, ¡Fueron groseros! Y mucho.

Los miro caminar un par de metros más, hasta llegar a la esquina, dónde había una escuela pública, era lo único malo en todo esto, su prestigiado instituto, estaba a lado de una escuela pública, fea, pobre y con muchos anormales como el de hoy. Su día estaba arruinado por esa mirada altanera de alguien inferior a el, camino a su salón, de manera molesta y maldiciendo un sin fin de cosas.

En el camino se encontró con una de sus amigas, quien inmediatamente fue a el, con una sonrisa.

— Buenos dias, Giyuu-san — Saludo una amable azabache con puntas moradas.

— No tienen nada de buenos, Kocho — contesto soltando leves susurros en forma de queja.

— Ara Ara~ ¿Por qué ese mal humor? — Llevo un dedo a su mentón y su expresión fue una confusa.

— Un pobre perro rabioso ¡Se burló de mi! — Grito totalmente indignado.

— ¿Pobre perro rabioso? — Repitió las palabras, sin entender.

— Si, un estudiante de la otra escuela. — Refiriéndose a la escuela pública.

— ah, vaya, yo me he encontrado con algunos y son muy groseros — dijo recordando cuando a ella le gritaban o le insinuaban cosas al verla pasar, era incómodo. — Pero no creo que debas de darles importancias, total, ni Dios se las da, por eso están en la miseria — Rio un poco, provocando que Giyuu también riera, estando totalmente de acuerdo en sus palabras.

Ambos se dirigieron a su salón, para su fortuna, compartían todas sus clases y eso era algo que el pelinegro agradecía, si su día seguía asi, iba mejorar e inevitablemente terminaría bien.

Aproximadamente tres horas después, había terminado la mayoría de sus clases, solo le faltaban dos más, que afortunadamente le fueron canceladas, soltó un suspiro aliviado, era el primer día y deseaba que fuera el último. Tenía tanta hambre, su estómago rogaba por algo digno para comer y su amiga estaba igual.

— Giyuu, Tengen me envió un mensaje, dice que nos ve en la entrada, nos invita a comer — El azabache sonrió feliz.

Y así los dos, fueron a la entrada, ahí, los esperaban dos personas más, un chico alto e inhumanamente musculoso y por el contrario, una dulce chica pelirosa, que jugueteaba con un gato blanco.

— Uzui-san, Kanroji-chan ¿Que tal? — saludaron ambos jóvenes a los contrarios, quienes inmediatamente les sonrieron.

— Pero que extravagantes vienen hoy, mis queridos amigos — Dijo el mas alto, con evidente sarcasmo, puesto que ambos, tenian una cara de aburrimiento y pocos animos.

— Cállate Uzui — Susurro amenazante la más baja de estatura.

— ¡Me da gusto verlos! ¿Que tal sus primeras clases? — Pregunto animadamente la chica oji verde.

— Bien, tediosas ¿Que tal tu Mitsuri-chan? — Está vez, fue el azabache quien hablo.

— ¡Muy bien! ¡Todos los maestros fueron tan lindos! — Contesto alegre, mientras que un sonrojo involuntario se apoderó de sus mejillas. — ¡Tengo muchos compañeros geniales y guapos! — Sus ojos parecían tener estrellitas adentro, por brillar tanto.

Tengen y Giyuu la observaban sin decir nada, mientras que Shinobu intentaba bajar el sonrojo de Mitsuri, dandole aire.

— Y ¿A dónde iremos a comer Uzui? —

— Un puesto de comida tradicional, hace unos días fui con un amigo y aunque no es nada extravagante por fuera, la comida si lo era — Todos sonrieron, si la comida era buena, podían omitir la presentación.

— Uzui-san, no quiero sonar grosera, pero ¿Ya iremos a comer? ¡Muero de hambre! — Se quejo la pelirosa, mientras su estómago gruñía, confirmando lo antes dicho.

— Aguanta un poco Kanroji, estamos esperando a unos amigos — Los tres chicos se miraron extrañados, si bien Tengen era muy popular en el instituto, no consideraba amigos a cualquiera.

— ¿Quienes? — Pregunto Kocho, quien no recibió respuesta, pues la interrumpieron.

— ¡Tengen-san! — todas las miradas fueron dirigidas a un chico rubio, con mechones rojos, corría su misma dirección con una sonrisa.

— ¡Kyojuro! No es genial ni extravagante llegar tarde — El chico se disculpo, muchas veces, apenado por la situacion.

— ¿Y el es...? — Tomioka lo miro de arriba hacia abajo, venía de la escuela pública y aunque no se veía pobre, tenía un presentimiento que su día, no iba terminar bien como pensó.

—Shinobu, Mitsuri, Giyuu — Señaló a cada uno, mientras el chico rubio sonreía amablemente. — El es Kyojuro Rengoku, lo conocí hace unos dias y es muy extravagante — Los presento amablemente.

— ¡Rengoku-san! ¡Que lindo nombre! Encantada de conocerte — Ambos chicos se saludaron enérgicamente y parecían ser tal para cual.

— Shinobu, un placer — sonrió amablemente, sin embargo, su presentación no fue tan energética como la anterior, solo fue amable.

— Tomioka, un gusto — Ellos solo se limitaron a la cortesía, a Giyuu no le caía mal, aunque no era de la misma clase social, se veía a lo lejos, que era muy amable y digno de pertenecer a su círculo social.

— ¿Entonces ya nos iremos? O ¿Tienes más sorpresas para nosotros Tengen? — Pregunto Shinobu, quien ya empezaba a dolerle el estómago del hambre.

— Aún faltan dos chicos más. Por favor Shinobu, Tomioka, no vayan a ser groseros, porque eso no sería muy extravagante de su parte — Ambos mencionados se voltearon a ver.

— Uzui, lamentamos la demora, pero la idiota maestra de química, nos retraso —

El azabache contuvo la respiración al escuchar esa voz, esa voz tan indeseada para el, volteo lentamente en dirección al chico, esperando encontrarse a cualquier persona, que no fuera albina y con cicatrices en casi todo el cuerpo. Sin embargo sus súplicas no fueron escuchadas, su mirada oceánica, conecto con la intensa mirada púrpura, ambos pudieron descifrar en el otro desagrado y cierto ¿Deseo? Giyuu inmediatamente esquivo esa mirada, ignorando el latido de su corazón que quería gritarle en ese momento y correrlo del lugar.

— Sanemi Shinazugawa, un placer conocerte — Y como si lo hubiera hecho a propósito, tomo una de las delicadas manos del azabache, en dónde depósito un beso. Y la razón detrás de eso, no era otra, más que provocar al ojiazul y ver su cara de fastidio.

— Giyuu Tomioka, el placer es todo tuyo — contesto seco, sintiendo una extraña sensación recorrer su cuerpo, quitando al instante su mano, se colocó inconscientemente detrás de Shinobu.

— ¡Mitsuri Kanroji! Un gusto conocerlos a ambos, bienvenidos a nuestro grupo — sonrió hacia los nuevos invitados, mientras se presentaba con cada uno de ellos.

Fue lo último que Giyuu escucho, su mente se desconectó de aquel momento, ni siquiera escucho el nombre de aquel chico azabache, que lo llamo cara de rata, aunque no era algo que le importara.

Sus amigos comenzaron a caminar en pares, el solo los siguió por instinto, pero no tenía idea de a dónde iban. Hasta adelante, iban Kocho y Kanroji, seguidas de Tengen y Rengoku, delante de el, iban Sanemi y su amigo, cuyo nombre desconocía y el estaba hasta atrás, esperando caminar lo suficientemente lento, como para perderlos y poder ir a su casa, porque no quería comer en la misma mesa, con gente indeseable.

Caminaron unas dos o tres cuadras, ni siquiera las contó, hasta llegar a un pequeño Restaurant de comida tradicional, sus amigos entraron primero, mientras el se quedaba fuera esperando tranquilizarse. El beso que recibió en la mano, por parte de ese perro rabioso, lo dejo inquieto y mucho, se sintió asqueado, sucio, pero a la vez, tenía muchos más sentimientos, totalmente involuntarios.

— ¿No entraras? Dejame adivinar, este lugar no es digno de ti, ¿Verdad, principe? — Escucharlo de nuevo, le erizo la piel, cosa que el contrario noto.

— No te importa — Fue lo único que se le ocurrió decir, por dentro era un huracán de sentimientos.

— Tienes razón, por mi muerete de hambre — Giyuu gruño como respuesta.

— Yo no soy el muerto de hambre — El albino tenso la mandíbula, ese chico tiene garras, pensó el oji púrpura.

— Maldito, idiota — Escupio el mas alto.

— Solo digo la verdad, perro rabioso —

— Todo ese dinero ni siquiera es logro tuyo, principe, vives de las demás personas y eso solo te lleva a ser un objeto — Giyuu lo miro con desdén, claramente el no veía algo de cierto en las palabras que dijo Sanemi.

— ¿Envidia? ¿Por que yo si tengo lo que tú no? — Shinazugawa, no soportaba ver esa cínica sonrisa en el rostro del azabache.

— ¿Y solo quien eres, príncipe? — Susurro en su oído, inmediatamente Giyuu se intentó alejar de el, pero le fue imposible. Sanemi lo sujeto fuertemente de la cintura, juntando sus cuerpos, provocando un nerviosismo en el menor de ellos.

— Sigo siendo, rico, inteligente y lindo — Mencionó débilmente, Sanemi sonrió de lado. — Suéltame — Pidió, más bien rogó al contrario.

— Solo eres una cara bonita — Dijo reafirmando lo último que menciono el mismo azabache.

— ¡Y tú ni eso! No tienes nada — El agarre del oji púrpura se suavizó un poco, aún así, el azabache no se podia liberar. — ¡Suéltame! — volvió a pedir, la cercanía lo ponía nervioso, sentia el aliento a menta del albino, su cuerpo tenía un ligero temblor, odiaba esa sensación, pero no podía detenerla.

— Ni siquiera estoy usando todas mis fuerzas — Susurro cerca de los labios del contrario. Giyuu lo empujó con todas sus fuerzas, pero el contrario ni se inmutó. — Que débil, aunque no es tu culpa, seguramente estás acostumbrado a que todos resuelvan por ti y tus guardaespaldas son los que te defienden —

— Cállate, suéltame — Podía ver pequeños rastros de sangre, en las cicatrices del contrario, se removió entre los musculosos brazos que lo sujetaban, pero era inútil.

— Shinazugawa suéltalo — El mismo chico azabache que los interrumpió en su primer encuentro, volvió a interrumpir el encuentro entre Giyuu y Sanemi.

— Obanai, no te metas — El chico heterocomatrico, tomo del brazo al albino, haciendo que aflojara su agarre.

— ¿Que ganas haciendo esto? Solo suéltalo y no pierdas el tiempo — Sanemi gruño por aquello, sin embargo soltó sin objeción al ojiazul.

— Tuviste suerte, príncipe — Giyuu lo miro mal, pero no le dijo nada, solo corrió adentro del restaurante, dónde estaban sus demás amigos. — ¿Por qué lo defendiste? — Cuestionó Shinazugawa a su amigo.

— Yo no defendí a nadie — Contesto indignado — Pero ya tienes suficientes problemas, ese chico puede traerte otros más — El albino rodo los ojos despreocupadamente, ambos se quedaron callados y un par de minutos después entraron al restaurante.

La tensión dentro del lugar era incómoda, pero tres de las siete personas ahí, parecían no notarlo, ellos estaban haciendo una competencia sobre quien comía más, era algo que los mantenía al margen de las miradas fulminantes que se daban entre si sus amigos.

Mitsuri, Rengoku y Tengen, estaban devorando los platillos, mientras reían, por otro lado, Sanemi y Giyuu mantenían un duelo de miradas, ambos asqueados con la presencia del otro, mientras que Kocho y Obanai, se miraban entre ellos y de reojo observaban a sus mejores amigos, los cuatro anteriormente mencionados, no habían probado bocado.

— ¿Que les pasa? Si no quieren la comida, nosotros la podemos comer por ustedes — Hablo en chico rubio, pues el, Kanroji y Uzui, ya iban por el quinto plato de comida, mientras que sus amigos, ni siquiera se movían.

— Cállate imbécil, tu sigue en lo tuyo — Murmuró entre dientes Shinazugawa.

Uzui inmediatamente captó la incómoda situación, miro a Kocho, suplicando su ayuda para relajar el ambiente, está suspiro agobiada, no le agradaban en lo absoluto, el tal Iguro y su amigo.

— Juguemos — todos la miraron esperando que continuará hablando. — Será un juego de manos, quien pierda la coordinación tendrá que cambiar de lugar con alguien y quien cambie más veces de lugar, pierde, será el quien pague la cuenta — Explico simple, realmente era algo muy bobo, aunque Kanroji y Rengoku, aceptaron de inmediato, los demás parecían indecisos.

— Esas son boberías, pero si Kanroji juega, yo igual — Dijo el chico heterocomatrico. Shinobu sonrió, había notado la atracción física de ambos.

— Si todos aceptan, yo también, será muy extravagante verlos perder ante mi — Está vez hablo el chico más alto.

— Shinazugawa, Tomioka ¿Que dicen? — ambos rodaron los ojos.

— Si el principe tiene la valentía de jugar y hacerlo bien, yo juego — Respondió desafiante, Giyuu lo miro de arriba abajo.

— ¿Que insinuas? — Dijo con una cara de desagrado total, Mitsuri y Rengoku intentaron sonreír para aligerar el ambiente, quisieron bromear, pero el albino hablo primero.

— Si yo fuera tu, no jugaría, vas a perder — Tomioka mordió su labio inferior, tratando de contener la cantidad de insultos que quería decirle al contrario.

— Pues te equivocas, voy a ganar, el que se debería preocupar eres tú. Si pierdes, no vas a tener dinero con el cual pagar —

— Demuéstralo, principe — Todos se incomodaron ante esa breve interacción.

— ¡Comencemos, entonces! — Grito animadamente el Joven rubio.

El juego lo inicio Mitsuri, ella movía sus manos aplaudiendo, después dando dos toques en la mesa, otro aplauso y al final su mano derecha señaló a Tengen, para continuar. Cada uno podía agregar uno o dos movimientos, para hacerlo más dificil, la primera en perder fue Shinobu, quien lo hizo a propósito, para cambiar de lugar con Tomioka y así fue, ambos intercambiaron de lugares, algo que agradeció Giyuu.

El juego continuo, está vez, siendo Obanai, quien perdió, el cambio de lugar con Rengoku, quien era al más alejado de Sanemi y Tomioka, se fue hasta el otro extremo de la mesa, debido a la tensión y mal ambiente que había. El juego siguió, perdiendo esta vez Tengen, el cambio con Mitsuri, quedando a lado de Giyuu.

Unos minutos después, estaban en el siguiente orden. En un extremo de la mesa, estaban Shinobu y frente a ella Rengoku, lado de Shinobu, estaba Giyuu y enfrente de el Sanemi, a lado de Giyuu estaba Obanai y enfrente de el Mitsuri y en el otro extremo estaba Tengen a lado de Mitsuri.

Giyuu y Sanemi, eran los que más habían perdido, con un total de once derrotas, ambos estaban a la defensiva, ninguno queria perder y darle la razon al otro.

— ¡Última ronda! — Grito eufóricamente Mitsuri, feliz por ser la que iba ganando en el juego.

Todos se pusieron serios, sobre todo Shinazugawa y Giyuu, nerviosos y decididos a no perder, pero inevitablemente uno de ellos lo haría. Quien inició el juego, fue Tengen, los movimientos eran más rápidos y muchísimos más por supuesto, no iba ser facil la última ronda, Uzui hizo unos rápidos movimiento y después fue el turno de Obanai. Giyuu estaba concentrado, el sería el siguiente por lo tanto tenía que hacerlo bien, sin embargo tenía un distractor importante, la intensa mirada púrpura, lo hacía concentrarse solo en su dueño, ignorando lo demás y Sanemi estaba consciente de la situación, tanto que comenzo a jugar con su cordura, mordía su labio y observaba la excitante reacción que el ojiazul presentaba, después coloco su rostro en medio de sus manos, las cuales se veían seductoramente y por último, miro fijamente a Giyuu, cuando se dio cuenta que Tomioka estaba lo suficientemente enfocado en el, desvio su mirada e inmediatamente Giyuu hizo lo mismo de manera inconsciente.

— ¡Giyuu, perdiste! — Escuchó decir a Kocho, Sanemi sonrió feliz por haber logrado su propósito, mientras que Giyuu soltó una mueca de fastidio.

— Rayos — Murmuro soltando un suspiro, pero se levantó para ir a la caja a pagar.

El azabache esperaba para que le dieran su factura, cuando sintió un peso encima de su hombro y una vez ronca le hablo al oído.

— Te dije que ibas a perder, principe — Dejo de respirar, como odiaba sentirse así. — Me encantaria ver tu cara en este momento, tengo que irme, así que nos vemos luego, principe— Y antes que pudiera decir algo, Sanemi junto a sus dos amigos, ya no estaban en el restaurante.

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★¡Hola! Aquí traigo el primer cap, me siento esquizofrénica porque aún no hay lectores aquí jajaja, pero yo sé que pronto los habra.

★Por si no se entendió el capítulo, lo explicaré un poquito. Uzui, Giyuu, Shinobu y Mitsuri, son los que van a la escuela privada, por lo tanto son los ricos, mientras que Rengoku, Obanai y Sanemi, son los chicos pobres.

A continuación, voy a enumerar del más rico al más pobre, esto, porque esa jerarquía se usará en uno de los próximos capítulos, probablemente.

Giyuu Tomioka: Su familia es la más importante

Uzui Tengen: Una familia extensa y la segunda más importante.

Shinobu Kocho: Su familia es pequeña, pero aún así logra colocarse en el tercer lugar más importante.

Mitsuri Kanroji: Su familia es dueña de una cadena de restaurantes, siendo así la cuarta más importante.

Kyojuro Rengoku: Su familia es de clase media-alta, aún así va a la escuela pública.

Iguro Obanai: su familia es de clase Media.

Sanemi Shinazugawa: Siendo el más pobre de todos

★¡Cualquiera duda háganmelo saber! ¿Que opinan del capítulo? (⁠☞⁠^⁠o⁠^⁠)⁠ ⁠☞

Sin más, me despido <33