Shadamy: Destinados para amar.

Summary

El amor es un idioma que toda criatura inteligente y con emociones puede sentir, este no conoce límites y mucho menos clase o rangos, tal era el caso de ellos dos, el un caballero de la mesa redonda y ella la Dama mágica del lago, dos almas que están conectadas por el hilo rojo del destino, verdaderas almas gemelas, ni el tiempo ni la muerte los podrán separar. Historia mía, no copias ni adaptaciones cabrones, pongan su imaginación a volar, todos los derechos reservados.

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1
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n/a
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16+

Destinados a amar.


Pov General.


¿Como es que terminaron en esto? Se suponía que esto jamás debería suceder, ella debería de haberse quedado en su lago, donde estaba segura y donde jamás se atreverían sus enemigos a poner un pie en ese lugar dado que allí ella era mas fuerte, por eso es que para que se quedara allí el hizo lo que hizo, para que estuviera a salvo tenía que hacer lo que su corazón rogaba no hiciera... tuvo que romperle el corazón.


?: Minue resiste por favor- suplicó con voz rasposa, intentando por todos los medios mantener el control en sus emociones, tal y como había entrenado para hacer.

Minue: L-lancelot- apenas pudo tartamudear la contraria, su voz apenas por encima de un susurro, una pequeña sonrisa asomando sus labios- me alegra saber que no te paso nada.

Lancelot: ¿por que?- gruño entre dientes, sintiendo como la irá y confusión lo llenaban, haciendo que su garganta se apretara de forma dolorosa- ¿¡por que lo hiciste!? ¡Debiste quedarte en el lago tonta!

Minue: n-no podía quedarme allí sabiendo q-que tu esta-rías arriesgando tu v-vida- comenzó a toser, encogiendose internamente ante el sabor metálico en su paladar- mi in-tuicion fue acertada.

Lancelot: ¿por que te arriesgarías por mi?- pregunto negando con la cabeza en confusión, no la entendía- sabiendo que no te amo.


Esas palabras fueron difíciles de pronunciar, puesto que en su corazón, todo lo que lo volvía él sabía que esta eriza, testaruda y cabezota, la amaba mas de lo que nunca amaría a nadie más, sin ella los amaneceres no significaban el comienzo de un nuevo día, sin ella el olor de las rosas y los pinos no tenían ningún agrado a su olfato, sin ella los atardeceres no eran hermosos, sin ella... no tenía nada por lo que luchar.

La eriza le sonrió con tristeza, una que hizo que su corazón se encogiera de dolor. Su mano se levanto con dificultad e intento quitarle el caso que le estorba para lo que deseaba hacer, sabiendo lo que quería el mismo se lo quito y lo arrojo lejos de ellos, no tenía ningún valor para el. Sus ojos se cerraron con dolor cuando su suave mano acarició su mejilla, tal y como lo había echo la noche anterior justo antes de que le dijera esas dolorosas palabras de las cuales se arrepentía de haber dicho en cuanto vio su expresión de dolor.


Minue: deberías saber Lancelot que las palabras para mi no valen como lo son las acciones- trago saliva con dificultad, sonriendo mas ampliamente cuando una de sus manos fue a agarrar la suya, incluso al estar con la fría armadura podía sentir lo gentil que era con sus movimientos- t-tus ojos no mienten Lance "vi durante años como tus ojos dejaron de verme como un deber, como poco a poco fueron adquiriendo un brillo y calidez especiales que vi en muchas mujeres y hombres antes del pueblo que iban a mi en busca de consejo"- comenzó a hablarle por sus pensamientos, sintiendo que debía guardar la fuerza que le quedaba para poder decirle lo que no le permitió la noche anterior- "como tus acciones dejaron de ser tan rígidas para comenzar a ser suaves, tratándome como las rosas del lago, con gentileza y amor, como incluso hacías cosas de las que nunca te atreverías ante tus soldados, como te desahogabas cuando algo te aquejaba, como incluso me comenzaste a devolver los abrazos y te quitabas el casco en mi presencia a pesar que nunca te sentías cómodo sin ella puesta *sollozo* Lancelot no importa si tal vez vi demasiado en tus acciones, debo decirte como me siento"

Lancelot: sshhh no gastes tus energías, te llevaré de vuelta al lago y allí recuperarás tus fuerzas, podrás volver a como eras antes de que yo apareciera en tu vida- intento interrumpirla, no quería escucharla, no podía y no se las merecía.

Minue: niega con la cabeza- "no, esta vez Lancelot, no evitarás que te lo diga. Desde que te convertiste en hombre y con forme fuiste cuidándome me di cuenta que con el tiempo era solo contigo que me sentía totalmente protegida, solo contigo experimente una calidez que nunca en mi larga vida había sentido, cuando me me correspondiste por primera vez uno de mis abrazos me di cuenta que no se sentían como cuando otros lo hacían, no sentía que encajaba ni me hacían sentir que les importaba, cuando buscabas mi consejo sentía la presión de nunca querer decepcionarte con un mal consejo, mi soledad fue reemplazada por la mas pura y cálida compañía tuya y con eso lo supe- tomo su mano entre las suya, dandole un suave apretón- te amo Lancelot, no me importa si no sientes lo mismo, te amo con todo lo que soy.


El caballero agacho la cabeza, cerrando fuertemente los ojos cuando sentía en la esquina de estos las lágrimas que desde que era un niño nunca más derramó. ¿Por que? ¿Por que alguien tan puro como ella lo amaría? El, alguien que a derramado sangre tanto de culpables como de inocentes, el cuya consciencia lo castigaba todas las noches en sus sueños trayéndole los rostros de esos inocentes en sus últimos momentos de vida, sus expresiones que iban desde el terror hasta el odio que le deseaba la peor de las muertes.


¿Por que? No lo entendía y estaba seguro que jamás lo haría.

Lancelot: ¿por que me amarías? Sabiendo que soy un ser oscuro- comenzó hablando en un tono sin emociones, sin verla mientras expresaba sus pensamientos- tu un ser tan puro no debería mancharse con un ser como yo, lleno de cicatrices y las manos cubiertas de sangre, un ser que arrebata vidas y que nunca debería tener derecho a aspirar a la palabra amor.

Minue: "todos hemos echo algo de lo que nos arrepentimos, todos comentemos algún crimen en nuestras vidas, nadie es un ser en su totalidad puro Lancelot incluso yo eh cometido actos de los cuales me persiguen en mis sueños, no son solo las visiones que me revela el lago"- su mirada se vuelve distante, los recuerdos de actos que había echo y no estaba para nada orgullosa de ellos.

Lancelot: a comparación mía tu eres un ángel Minue, no merezco tu amor- le da una sonrisa triste, aun sin poder verla a los ojos.

Minue: "todos merecen ser amados Lance, incluso aquellos que forman uno con las sombras" *cof* *cof*- comenzó a toser con violencia, la herida en su estómago era grave y ella lo sabía.

Lancelot: resiste Nue, en el lago recuperarás tus fuerzas- iba a levantarse e ir de inmediato, no permitiría que muriera.

Minue: "no lo lograré Lance, el lago me a mostrado mi final y estoy feliz de que sea logrando verte y sentirte por ultima vez"- le da una sonrisa, de esas que la hacían aun mas bella a sus ojos, aunque ella no fuera consciente de ello.

Lancelot: "esa maldita sonrisa"- menos ahora la vería, en el lago su casco evitaba que viera el sonrojo que le provocaba cuando mostraba esa sonrisa, ahora tan expuesto como se sentía no podía verla a los ojos, no era digno.

Minue: m-mírame Lance- dijo en un susurro al ver que evitaba su mirar- por favor- suplicó, tenía que verlos, esos ojos carmín que hacían un desastre su ser cuando los veía- mírame.

Lancelot: ...- ¿como hacia ella para debilitarlo de esa manera? Un ser como el no debía tener ninguna debilidad, te hacía débil en batalla, era una distracción.


"La más hermosa y pura de las distracciones" escucho susurrar una voz muy similar a la suya en su cabeza, aquella que desde que la conoció hacía mas acto de presencia en su mente, revelando sus mas ocultos deseos y anhelos.

"La amas y no puedes negarlo, al menos en sus últimos momentos deja esa maldita máscara de indiferencia que usas de lado y demuéstrale cuanto significa ella para ti, cuanto lamentas el haberla lastimado de esa manera anoche, remídete de una vez ¡maldito idiota testarudo!"

Y por una vez escucho sumisamente esa voz, esa que tanto calló y llamo crédulo por decir esos sentimientos hacia ella, cuando solamente decía lo que tanto orgullosamente se negaba a admitir, el infinito y apasionado amor que sentía por ella.


Lancelot: durante mucho me pregunte si habías usado tú magia conmigo, haciendo que estos sentimientos florecieran como las rosas en el lago, si fue alguna clase de castigo por burlarme de esas emociones, pero al final se que nunca serías capaz de tal acto, tu honesto corazón no lo haría- finalmente sus ojos se encontraron con los jade, hermosos y brillantes ojos que le recordaban a la primavera, limpia y llena de vida- mi orgullo no dejaba que admitiera lo que me hacías sentir.

La joven eriza no dijo nada, solo intentaba que su ser aguantara para escucharlo, que su corazón escuchará lo que su alma gemela finalmente admitiera lo que eran.


Lancelot: Minue- su rostro se acerco al de ella, su aliento choco contra su rostro que poco a poco iba perdiendo el color rosa lleno de vida de sus mejillas- te amo mi rosa del lago- y con eso sus labios se encontraron por primera y ultima vez.


Las lágrimas no tardaron en llegar para ambos, Finalmente, cantaban sus corazones, finalmente habían dicho lo prohibido para ambos, almas gemelas mostrando que se pertenecían, siendo una sola en ese primer y trágicamente ultimo beso. Pues el corazón de la rosada ya no aguantaría mas, demasiada sangre perdida, demasiado lejos del lago que le daba su poder, pero al mismo tiempo tan cerca de su otra mitad que la hacía sentir completa.

Ninguno cerro sus ojos deseando ver a los ojos cual ventanas todas las emociones que estos transmitían, por lo que para gran dolor de Lancelot vio como poco a poco esos jade que en un segundo atrás estaban llenos de felicidad y amor se iban opacando, como la vida se iba de su ser con el viento para dejar nada mas que un cuerpo frío sin vida. El dolor que estalló en su corazón fue insoportable, cerrando los ojos y separando sus labios de los ahora fríos de ella se dirigieron hacia su frente y depositar un beso, su mandíbula temblaba debido a la fuerza con que cerraba su quijada para no dejar salir ningún sonido de su dolor.


Lancelot: te amo, te amo mi alma gemela- susurro con voz quebrada y apretando el cuerpo sin vida de su amada contra el, las lágrimas se derramaban de sus ojos como cascadas- perdóname el no habértelo dicho cuando aún teníamos tiempo.

Maldito orgullo, ¡mil veces maldito! Pensaba el furioso consigo mismo, si no hubiera sido por ello podría haber disfrutado de la dicha de habérselo dicho, de disfrutar el tiempo que les quedará y no haber tenido que causarle dolor.

No se haga ilusiones lady Minue, escucho su voz decir cuando a su mente llego el recuerdo de la noche anterior, mis acciónese con usted se basaban en el respeto y cordialidad, nada más, soy un soldado y mano derecha del rey Arthur, no tengo tiempo para esa estupidez llamada amor y dudo mucho que lo llegue a sentir alguna vez, recordar el dolor en su rostro solo lo lleno de una inmensa culpa, y disculpe si di a reflejar que albergaba algún sentimiento mas que de una formal amistad con usted, le juro que jamás era mi intención dar a entender aquello, discúlpeme pero entre usted y yo nunca habrá mas que una amistad por decisión del rey. Nuevamente disculpe y buenas noches.

Tan idiota había sido, quería protegerla cuando le dijo esas palabras y lo único que logro fue darle un doloroso final, al menos ella se había ido sabiendo como se sentía en realidad, aunque eso no evitaba que su mente y conciencia trajera a su mente una y otra vez el rostro lleno de dolor por sus palabras.

?: Lancelot- la voz a sus espaldas lo hizo voltear a ver por encima de su hombro, allí en su armadura dorada se encontraba un erizo azul y a ambos lados dos caballeros mas.

Lancelot: mi rey- dijo con la voz mas firme que pudo reunir- lo lamento, no pude... no pude.


Al ver la dificultad con la que hablaba Arthur colocó una mano sobre su hombro y le dio un apretón, su vista se poso en el cuerpo sin vida de su mejor amiga, la vista le lleno de dolor su alma.


Arthur: debemos irnos, el enemigo se esta reagrupando y pronto vendrán aquí a terminar con nosotros- dijo lo mas suave que pudo, no queriendo herirlo mas.

Lancelot: déjenme aquí- dijo sin dudarlo, sin dejar de ver el rostro de su amada.

Galahad: ¿que? ¡No! ¡Eso sería suicidio!- el erizo plateado dijo, al querer acercarse su compañera Persival lo retuvo- ¡te matarán!

Lancelot: ya estoy muerto Galahad- respondió sin ninguna emoción en su voz.


Los tres a sus espaldas lo vieron con tristeza, el rey lo vió con pesar y entendió el sentimiento, pues él había perdido a su amada Ginebra después de que dio a luz a sus amados gemelos, los únicos que lo impulsaban a seguir luchando.

Arthur: ¿sería mucho pedirte que nos dieras tiempo?- pregunto dejando incrédulos a sus compañeros.

Galahad: ¿que? ¡No puede!- negó sin querer despedirse de su figura paterna, aunque el no lo supiera.

Lancelot: les daré todo el tiempo que pueda mi rey- inclinó la cabeza en respeto, por ultima vez.

Arthur: viaje bueno mi hermano, espero que en la otra vida puedas reunirte con tu amada y ser felices- deseo antes de darse la vuelta y comenzar a alejarse.

Galahad: no, por favor- iba a avanzar hacia el caballero negro, pero en su camino su compañera lo hizo verla a los ojos.

Persival: déjalo librarse de su dolor Gal- dijo con voz suave, notando las lágrimas en la esquina de sus ojos- déjalo irse en paz.

El erizo plateado vio de su querida Persival al erizo que fue como un padre para él, notando cuan derrotado se veía, no como la figura imponente y que generaba respeto a los demás, finalmente viéndolo como lo que era en el momento en que Minue dejó de respirar, un ser sin alma, sin su propósito para luchar y seguir con vida.


Galahad: viaje bueno, sir Lancelot- murmuro con voz temblorosa a su padre, dejándose llevar por su compañera sin poder evitar susurrar- adiós padre.

Lancelot: adiós hijo- murmuro cuando los escuchó alejarse. Viendo por última vez el rostro de su amada cuando a la distancia escucho acercarse a los caballos, con su enemigo montado sobre ellos.

Una sonrisa triste se poso un su rostro, sus ojos desprovistos del brillo feroz que lo caracterizaba. Coloco el cuerpo de la que solía ser la dama del lago, SU amada rosa del lago con cuidado en el suelo, poniendo sus manos debajo del busto en posición de descanso, una ultima caricia en su pálido rostro antes de agarrar su gran espada, la cual había dejado de lado al verla caer al suelo con una espada atravesando su estómago. La observo con atención, la punta llena de sangre de sus enemigos al igual que su armadura, con rabia apretó el mango de esta, si moría y estaba seguro que lo haría se aseguraría de llevar a todos los que pudiera con el.

Ojos carmín llenos de furia, y sin embargo ya ningún brillo poseían, igual que su portador lo estaría momentos después.





¡¡¡SHADOW!!!





?: ¡no! -la eriza se levanto de golpe, observando su entorno en pánico frenético, sus manos fueron a tapar sus orejas en un intento por dejar de escuchar el grito de dolor que sonaba demasiado familiar.

?: ¿Amy?... tran... la... to.... Es... ien...- el movimiento a su lado la hizo voltear alarmada, su visión borrosa por las lágrimas apenas dejaba ver el contorno de su compañero- to... es... bi...


Paralizada y temblando solo se dejo llevar al calor del cuerpo contrario, casi de inmediato se aferro como si su vida dependiera de ello, el calor la reconfortaba y la hacia sentir segura, una mano reconfortante ña hizo apoyar su oreja contra una mata de pelo blanco, el cual le hizo cosquillas en la nariz, pero no le prestó atención, su enfoque estaba en el latido constante y fuerte de su pareja, ese que le aseguraba que lo que había visto solo era un sueño.


?: ¿Rose?- su atención se centro en la voz, levantando la vista se topo con unos familiares orbes carmín, pero estos, a diferencia de su pesadilla estaban llenos de vida y de brillo, aunque un poco opacados por la preocupación.

Amelia: s-estoy bien- dijo con voz temblorosa, intentando darle una sonrisa a pesar de sus lágrimas- solo una pesadilla Shad.

Shadow: no fue cualquier pesadilla si casi te da un ataque de pánico Rose- la voz seria hizo que su intento de sonrisa temblara, con delicadeza la mano del erizo acaricio su mejilla- no debes hacerte la fuerte, te conozco bien y se cuando algo te preocupa.


La rosada observo con atención esos ojos que tanto adoraba, las lágrimas seguían corriendo por sus mejillas a pesar de intentar detenerlas, pero los dedos de su compañero las quitaban con suavidad mientras la observaba, teniendo paciencia para que compartiera que la estaba preocupando.


Amelia: fue confuso- finalmente dijo, poniendo sus manos en las muñecas del azabache y acariciarlos con sus pulgares- pero creo que se trataba de una era medieval o algo por el estilo, yo o alguien similar a mi había ido a ayudar a su amado, era igual a ti- sus ojos distantes se posaron en esa mata de pelo en el pecho del erizo, uno que le encantaba tocar cada que se le presentaba la oportunidad- me atravesaban con una espada, pero eso no es lo que me asusto.

Al verla no queriendo seguir hablando el azabache acerco su rostro al de ella, juntando sus frentes sin dejar de acariciar sus mejillas con adoración.


Shadow: ¿que pasó después de que te atravesarán?- pregunto con voz suave, instándola a continuar para que se desahogara.

Amelia: el que se veía similar a ti... peleaba solo contra un ejército, vi como...- su cuerpo empezó a temblar- l-lo atravesaban, p-primero una espada, l-l-luego otra y otra hasta parecer un alfiletero e incluso herido siguió peleando hasta que algo similar a una sombra lo decapito, ¡h-había mucha sangre Shad!

Shadow: sshhhh tranquila Rose- la acurruco contra su pecho de nuevo, acariciando con su barbilla su cabeza- ese no era yo Rose, solo fue una pesadilla, una invención de tu mente imperativa.

Amelia: p-pero ¡se sentía tan real! ¡Me recordó, me recordó!

Shadow: eso fue hace mucho mi Rose- la detuvo, sabiendo que hablaba de una vez en la que casi lo perdía- no te quedes estancada en ese recuerdo, es cosa del pasado ahora en lo único que debes centrarte es en nuestro futuro.

?: ¿papá?- la vocecita en la puerta llamo la atención de ambos hacia la puerta, donde se hallaba una pequeña eriza de alrededor de 5 años, en su mayoría su pelaje era color rosa, similar al de la eriza que el azabache intentaba consolar, pero tenia vetas en sus cabellos y ojos color carmín igual a su progenitor- ¿mamá esta bien?

Amelia: mami esta bien Maria, solo fue una tonta pesadilla- intento tranquilizar su madre, intentando recomponerse para no preocupar a su pequeña.

Shadow: deberías estar durmiendo mi rosita- hablo su padre en tono de regaño, abrazando de costado a su pelirosa.

Maria: escuche un grito y sabes que tengo el oído tan desarrollado como tu papá- dijo como si fuera obvio mientras se acercaba a la cama de sus padres.

Amelia: lamento despertarte cariño- acarició el rostro de su hija cuando se acerco al costado de la cama donde ella estaba.

La pequeña observo con atención el rostro de su madre con el ceño fruncido, la similitud que tenía con su padre le hizo sonreír a la joven madre, finalmente una sonrisa real.

Maria: ¿serviría si me quedo con ustedes esta noche para tranquilizarte?- pregunto a su madre, pero sus ojos estaban en su padre ya que sabía que el no quería que se comportara como una niña llorona que siempre necesitará de sus padres para defenderse.

Shadow: si tu madre así lo quiere- cedió por esta vez, sabiendo que su compañera necesitaría todo el consuelo que se pudiera, ella era tan sensible, pero aun así la amaba.

?: ¿es mucho pedir que to también participara?- pregunto una voz en la puerta, la luz de la luna dejaba a la vista a un erizo plateado con ojos dorados, el erizo no se parecía en nada a sus padres físicamente, pero en actitud se asemejaba demasiado a su progenitora para exasperación de su padre.

Amelia: no hay ningún problema Silver- respondió antes de que el azabache pudiera decir que no, ganándose una mirada exasperada de su pareja.

Shadow: ya tiene casi 15 años, no lo trates como un niño de 5 Rose- dijo no queriendo dormir apretujado.

Silver: oh vamos papá, nunca se es demasiado viejo para acurrucarte con tu familia- se quejó haciendo un pequeño puchero, asemejándose a su madre cuando los hacia.

Amelia: vamos Shad, solo por esta noche- le rogó con una sonrisa esperanzadora, esa mirada que sabía era su debilidad.

Shadow: "esa maldita sonrisa" bien, pero solo esta noche- cedió al capricho de su pareja.

Silver: ¡yei! Ven Mari- se subió al lado de su madre para poderla abrazar de costado, una gran sonrisa en su rostro.

Maria: voy Sil- esta se subió llegando al lado de su padre y voltear para poder abrazar a su madre, en cuanto su rostro se apoyó en su costado una pequeña sonrisa se asomó a su rostro mientras cerraba los ojos.


La eriza se acomodó, los dos jóvenes abrazaron a su madre queriendo hacerla sentir querida, quedándose rápidamente dormidos ante su calor y olor que desde qué nacieron los hizo sentir seguros, la rosada sonrió reconfortada y volteo a ver a su pareja, su esposo la miraba con una pequeña sonrisa en su rostro, un brillo cálido en sus ojos.


Amelia: ¿que?- pregunto ante su mirada.

Shadow: nunca te agradecí Rose- dijo de repente, sin dejar de observarlos.

Amelia: ¿agradecerme?- pregunto extrañada- ¿por que?

Shadow: por no dejarme solo esa vez- respondió con una sonrisa más amplia, acariciando la cabeza de su hija menor- sin ti estoy seguro que el resultado hubiera sido diferente.


La eriza se estremeció un poco, el recuerdo y el sueño pasaron por su mente, demasiado similares para su gusto, aunque las desiciones tomadas hayan sido diferentes al igual que el resultado, para su alivio.

Amelia: soy yo la que debería agradecer por haberme aceptado con todo y mis defectos- acarició la mejilla de su hijo mayor, sabiendo que eso le arrullaba para tener un buen sueño.

Shadow: supongo que ambos tenemos nuestra parte que agradecer- con suavidad se situó al lado de su esposa, haciendo que esta se apoyara en su pecho y observaran a sus hijos, tal y como siempre lo hicieron cuando estos nacieron- te amo Rose.


La rosada volteo un poco su cabeza para verlo, una sonrisa adornaba su rostro ante sus palabras, podría no decirlas tan seguido, pero sus acciones decían cuanto amaba a su familia y dispuesto que estaba por mantenerlos felices y a salvo, su caballero negro.


Amelia: y yo te amo a ti Shadow- el brillo en sus ojos la hizo tener un leve sonrojo en sus mejillas, pues ese brillo siempre se hacía presente cada que ella le decía que lo amaba o cuando sus hijos lo llamaban papá.


Ambos se inclinaron para unir sus labios, sus movimientos suaves y lentos demostrando cuanto se amaban, ojos cerrados para centrarse en la suavidad y sabor de los labios del otro. Al separarce la rosada sonrió mientras el azabache tenía una mirada suave, el azabache la hizo recostarce en su pecho, sabía que el sonido de su corazón la arrullaba y tal como esperaba en poco tiempo su amada acompaño a sus hijos en un sueño sin pesadillas, siendo él quien vigilará y cuidará sus sueños. Un extraño e inusual ronroneo salió de su garganta, uno que solo había empleado contadas veces para hacer dormir a sus hijos, ahora lo usaba para arrullar a toda su familia.

Con la cabeza recostada contra la cabecera de la cama cerro sus ojos y una pequeña sonrisa se posó en sus labios, nunca se arrepentiría de haberle dicho que la amaba aún cuando las circunstancias apuntaban que solo serviría para alargar el dolor, pero al contrario de lo que esperaba sirvió para darle una motivación y fuerza a ambos que nunca habían sentido para salir vivos y ver un futuro tranquilo, resultando en su presente y esperando ver que le deparaba el futuro a sus retoños.


Aunque ninguno sabría, esa decisión que parecía tan insignificante fue la que los salvo de terminar como hace mucho, mucho tiempo, pues las almas gemelas si en una vida no pudieron tener un final juntos, en otra vida sin importar cuanto tiempo debiera pasar, tendrían su final feliz.



Fin.



Feliz día del cariño mis shadamys, lamento no haber podido haber sacado el especial antes, originalmente era de navidad, pero viendo que cuando tuve tiempo para escribir se acercaba el día del cariño tuve que cambiar ligeramente la trama, record de escribir en dos días, cielos la vida de adulto no te deja hacer lo que antes te gustaba de joven, enserio si hay alguno que aún no haya llegado a la edad adulta disfrútenla que de adultos ya ni tus pasatiempos favoritos podrás hacer.

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