Prólogo
En un mundo donde los seres humanos son la mejor creación de Dios, donde le dio al hombre el libre albedrío y como el hombre confundió el libre albedrío con hacer maldad y de ello nació la maldad hacia los niños.
En Mateo capítulo 19, versículo 14, donde el capítulo se titula Jesús bendice a los niños, cita “Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de los cielos”
Muchos han oído eso, pero no solo impidieron si no que secuestraron a los niños esperando manipularlos a su antojo, la inocencia de un niño era cubierto por el libre albedrío que el mismo Dios les dio.
Él ahora mismo debe estar muy decepcionado de lo que los seres humanos, su mejor creación, hace, la maldad que crece y se expande lastimando gente, la mala suerte de algunos que creen que ganarán haciendo maldad.
Pero por nuestra mala suerte, algunos creen que impedir es capturar a niños inocentes, separarlos de sus familias, para luego venderlos y hacerlos trabajar a su conveniencia. Muchos profanan sus cuerpos, los explotan hasta que no queda nada de ellos.
Por nuestra mala suerte, somos esos niños, que capturan y alejan de sus familias, que encuentran en las calles, los cuales nunca son encontrados, aquí es sobrevivir o morir. Elegimos vivir, aunque no sabemos que nos espere afuera.
Elegimos dejar atrás la inocencia para convertirnos en seres humanos con menos humanidad que cualquiera, elegimos no tener conciencia de nuestros actos, elegimos ser los malos en la historia mal contada, elegimos no tener corazón porque lo destrozaron y aplastaron sin piedad.
Soy Marcus Díaz y esto es Comando Especial Fénix, el CEF, no olvides llamar, si tu caso nos interesa, tendrás a una liga de asesinos sin emociones y dispuestos a resolverlo, no te preocupes, desde ahora tu caso está en nuestras manos, también la sangre de las personas que enviaste a matar
Te invito a ver cómo nos destrozaron, como el “impidáis venir a mí” fue adulterado por la humanidad y se convirtió en secuestro, como aplastaron nuestros sueños, hasta dejarnos sin nada más que un caparazón, como rompieron nuestra inocencia y lo transformaron en algo abstracto.
Por favor toma conciencia de esto y no abandones a un niño inocente, se merece crecer creyendo que alguien lo ayudará, no olvides extender la mano al que lo necesita, porque abandonarlos y hacerte el ciego también es maldad.
Esto no es un cuento, ni tampoco una historia de romance, es nuestra historia, es la vida real. Cuídate, cuídalos, cuídame y nunca olvides que la maldad existe y está en todas partes. Hasta la próxima, Fénix.