Prologo
Jeon Jungkook
Ser transferido a otra escuela no era un problema para mí, nada lo era...
Yo siempre fui el problema.
En cada escuela por la que pasé, dejé cicatrices. Rostros asustados, susurros que se apagaban cuando entraba en una habitación, miradas que evitaban la mía por miedo, o por respeto. Nunca me interesaron las conexiones, ni amistades, ni amores adolescentes. Me bastaba con el caos.
Me gustaba ser esa figura que todos temían, el rumor que se arrastraba por los pasillos, el nombre que evitaban pronunciar en voz alta, me gustaba dominar.
Controlar, que nadie se atreviera a tocar lo que era mío.
No me importaban las razones por las que me echaban, ni las advertencias, ni los castigos, Tampoco esta última transferencia.
Hasta que lo vi, aquel chico...Dios.
Cabello castaño, suave, desordenado con elegancia. Su flequillo caía con un aire despreocupado, como si cada hebra supiera dónde debía estar. Parecía flotar entre la multitud, como si el mundo lo mirara con deseo y él apenas lo notara.
No era consciente del poder que tenía, y eso lo hacía más peligroso...Y más hermoso.
Tenía esa clase de presencia que no pide atención, pero la atrae sin esfuerzo. Su postura era relajada, como si todo le diera igual, Como si nada pudiera tocarlo.
Los labios ligeramente entreabiertos, la mirada lejana... y aún así, tan presente.
Tan imposible de ignorar.
Y entonces sonrió...Una sonrisa ancha, honesta, cuadrada...
Esa maldita sonrisa cuadrada que abría grietas en mí, no estaba preparado.
Era tan imperfecta, tan real... tan adictiva. Me atravesó el pecho como un cuchillo y al mismo tiempo me dejó vacío, hambriento.
La quería para mí entera, Solo mía.
Lo miré menos de cinco segundos, y fue suficiente, No sabía su nombre y supe que lo quería, lo necesitaba.
No sabía su voz, ni su historia, ni sus manias...Pero ya era mío, Aunque él no lo supiera.
No me importaban los meses que faltaban para graduarnos.
El tiempo era irrelevante.
Yo era paciente cuando algo valía la pena.
Y él valía todo...
Me transferí por razones que nadie necesita conocer, nadie debe saberlo.
Lo único importante es que ahora estoy aquí Y él también.
Y por mucho que intente escapar "porque lo hará, estoy seguro" ya está dentro de mi mundo, dentro de mi cabeza.
Y muy pronto... debajo de mi piel.
No será fácil, lo sé.
Ese cuerpo delicado guarda inteligencia.
Sus ojos tienen filo.
Pero eso solo hace el juego más interesante, simplemente el será mi obsesión silenciosa...