DXD: El Perpercionista del Caos

Summary

Kael Draven, un joven carismático y astuto, muere en un accidente brutal, solo para despertar en el vibrante y peligroso universo de High School DxD. Equipado con el [Sistema de Perfección Absoluta], un poder único que transforma cualquier objeto en su versión definitiva, Kael se reinventa como un estratega letal y seductor en un mundo de demonios, ángeles y dragones. Con un exterior encantador pero un sadismo calculado en combate, Kael se abre paso entre facciones como los Gremory, el Grigori y la Iglesia, manipulando aliados y enemigos por igual para alcanzar sus ambiciones. Mientras perfecciona desde espadas comunes hasta Sacred Gears legendarios, su presencia sacude los equilibrios de poder, atrayendo la atención de figuras como Rias Gremory, Azazel y Vali Lucifer. Pero cada victoria tiene un costo, y Kael deberá enfrentar enemigos astutos, traiciones inesperadas y las consecuencias de su propio juego de poder. En un torbellino de acción sobrenatural, intrigas políticas y romances incipientes, Kael busca convertirse en una fuerza imparable… o perecer en el intento.

Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1: La Muerte es Solo el Comienzo

El aire olía a gasolina y metal quemado. El cuerpo de Kael Draven yacía destrozado entre los restos de su motocicleta, el asfalto teñido de carmesí bajo la luz parpadeante de una farola rota. Había sido una carrera improvisada, una apuesta estúpida contra un rival que no valía la pena. Pero Kael, con su sonrisa arrogante y su necesidad constante de adrenalina, no había podido resistirse.

Ahora, mientras la vida se le escapaba, una risa amarga se escapó de sus labios agrietados.

—Qué forma tan patética de morir —murmuró, tosiendo sangre.

Sus ojos, de un gris acerado, se nublaban poco a poco, pero incluso en ese instante su mente seguía activa: planeando, calculando... hasta que todo se volvió negro.

No hubo luz al final del túnel. Solo una voz fría y mecánica resonando en la nada.

—Has sido seleccionado. Bienvenido al [Sistema de Perfección Absoluta]. ¿Aceptas el contrato?

Incluso en la muerte, Kael no pudo evitar sonreír.

—¿Contrato? ¿Qué gano yo? —preguntó, su voz débil pero cargada de desafío.

—Poder. Supervivencia. La oportunidad de rehacer el mundo a tu imagen. Todo objeto que poseas puede ser perfeccionado hasta alcanzar su forma suprema. Pero el precio es alto: un nuevo mundo, nuevas reglas y enemigos que harán que tu vida anterior parezca un juego de niños.

—Suena divertido —respondió Kael, con un tono burlón que apenas disimulaba la chispa de ambición que empezaba a arder en su interior—. Acepto.

Un destello cegador lo envolvió y, al abrir los ojos, ya no estaba sobre el asfalto. Se encontraba de pie en un claro rodeado de árboles retorcidos, bajo un cielo púrpura que palpitaba con una energía sobrenatural.

Frente a él, un grupo de demonios menores lo observaba con garras listas y colmillos brillantes, como si ya lo consideraran presa fácil.

En su mano, casi sin darse cuenta, sostenía una rama rota que había recogido instintivamente.

—Sistema activado. Objeto detectado: Rama Común. ¿Deseas perfeccionarla?

Kael alzó una ceja, mirando la rama con desdén.

—¿Esto? ¿En serio?

Pero una sonrisa sádica curvó sus labios.

—Hazlo.

Un destello cegador lo envolvió y, cuando abrió los ojos, ya no estaba en el asfalto. Se encontraba de pie en un claro rodeado de árboles retorcidos, bajo un cielo púrpura que palpitaba con energía sobrenatural. Frente a él, un grupo de demonios menores, con garras afiladas y colmillos brillantes, lo observaba como si ya lo hubieran marcado como presa fácil.

En su mano, sostenía una rama rota que había recogido por puro instinto.

—Sistema activado. Objeto detectado: Rama Común. ¿Deseas perfeccionarla?

Kael alzó una ceja, mirando la rama con desdén.

—¿Esto? ¿En serio?

Pero una sonrisa sádica se dibujó en su rostro.

—Hazlo.

Un brillo dorado envolvió la rama, transformándola en una lanza de madera pulida, con runas que palpitaban como si tuvieran vida propia. La [Lanza de Madera Perfecta] vibraba con una energía que hizo retroceder a los demonios. Kael la blandió con una precisión letal y, en un solo movimiento, atravesó el pecho del primero, que estalló en una nube de cenizas.

—Demasiado fácil —murmuró, mientras los demás demonios rugían y cargaban contra él.

Pero Kael no era solo fuerza bruta. Cada movimiento suyo era calculado, cada golpe dirigido a causar el máximo dolor. Disfrutaba la carnicería, sí, pero sus ojos brillaban con una inteligencia fría, analizando a sus enemigos, buscando sus debilidades.

Cuando el último demonio cayó, Kael limpió la sangre de su lanza con un gesto despreocupado. El sistema volvió a hablar.

—Victoria. Recompensa: Conocimiento básico del mundo.

Ubicación: Bosque de Kuoh, territorio de los Gremory.

Nivel de poder inicial: Demonio de clase baja.

Progresión desbloqueada.

Kael frunció el ceño.

—¿Demonio de clase baja? Qué insulto.

Pero su mente ya estaba trabajando. Había escuchado rumores sobre Kuoh, sobre los Gremory, sobre un mundo donde demonios, ángeles y caídos libraban guerras secretas bajo la fachada de una ciudad común.

Si el sistema podía hacer eso con una simple rama... ¿qué no podría hacer con un Sacred Gear? ¿O con un arma demoníaca real?

Antes de que pudiera profundizar más en sus planes, un destello carmesí cruzó el horizonte. Una figura femenina descendió frente a él, flotando con gracia. Tenía el cabello rojo como el fuego y un aura tan poderosa que casi podía sentirse en el aire.

Rias Gremory, heredera del clan Gremory, lo miró con una mezcla de curiosidad y cautela.

—¿Quién eres tú? —preguntó, con una voz firme pero cargada de interés—. No eres un demonio común. Ese poder… no pertenece a este lugar.

Kael sonrió y apoyó la lanza en su hombro.

—Digamos que soy alguien que no encaja en tus categorías, princesa.

Sus ojos destellaron con un desafío velado.

—Pero si quieres saber más... tendrás que ganártelo.

Rias entrecerró los ojos, aunque una sonrisa divertida asomó en sus labios.

—Interesante. Muy bien, desconocido. Hablemos… pero no creas que puedes jugar conmigo.

Kael rió. Un sonido bajo, peligroso y lleno de promesas.