Capítulo 1.
Pasos y más pasos resonaban por los oídos de dos personas, no es que les importase ser sigilosos o llamar la atención, buscar algo era lo que deseaban, fallar tampoco era una opción. No, eso era inedito para las dos.
Los pasos seguían sin una pizca de descanso, la más joven de las dos observaba los árboles, los espacios más rebuscados buscando algo, ¿que era? Quizás buscaba alguna persona que se interfiera en su camino de este tesoro tan valioso.
Esos ojos tan desesperados, tan hambrientos por encontrarlo, sus hombros tensados por cualquier mínimo cambio en el entorno, pestañear tampoco lo hacía, solo para no estar desprevenida de cualquier ataque. No deseaba de nuevo volver a ser tan confiada, no desde ese día.
—Si Scarlet mentía con la ubicación del collar, no verá la luz del día mañana.— Finalmente una voz hablo, la persona mayor de las dos.
Antes de que la otra persona respondiera, soltó un suspiro, su cuerpo tenso se relajo al fin, sin más, vio a su ama, Esther —. Yo... ugh, se que no deberíamos confiar en ella, más en como nos trata y como la tratamos a ella. Pero quizás confiar en ella no nos hará daño una vez en vida, ¿no crees?
—Confianza es lo que menos tenemos, estamos casi en la arruina, todos nos odian—, la mano de Esther pasaba por su pelo liso y soltando un pequeño suspiro.
—Y solo tenemos... esto—. Su mano sacaba de su bolsillo del pantalón una galletas, el olor decía que estaban apunto de caducarse. —¡MIERDA!—. Frunció el ceño, su mano se cerró con fuerza y con ello también las últimas galletas que tenían en posesión para sobrevivir.
Otra vez el bosque mantuvo silencio, tal vez era porque Esther se dio cuenta de la estupidez que realizó. Sólo de quedó viendo lo que parecía ser las migajas de lo que era antes galletas.
En cambio Amelia tenía una mirada vacía, esa que ponía cada vez que sabía que las cosas iba a ponerse terribles. Soportar un berrinche de un noble no es algo que un criado buscaba, imagínate ahora que Amelia es solo un simple juguete para Esther.
—Buscaré algún animal para cazar y sobrevivir la noche, Esther—. Un tono tranquilo, ese maldito tono que había perfeccionado cuando esto pasaba, intentar mantener la calma en estos momentos no era lo recomendable.
Solo hubo otro silencio, era una mala señal y se notaba, la respiración agitada de Esther era cada vez más notable. Primero fue un grito de parte de Esther, después un golpe hacia un árbol, y como cereza del pastel.
—Amelia... ¡Todo eso es tu culpa! Tu decidiste confiar en ella, confie en ello y ahora estamos a mitad este bosque ¡Perdidas y sin comida!
Los reclamos no paraban, cada vez se escuchaban más fuertes, el duro y frío ceño fruncido de Esther que le daba a Amelia era lo único que notable, la ira y el desprecio, la desesperación contenida de Amelia para intentar calmarla, algo inútil.
Lo único que logro Amelia y no fue bueno, fue una bofetada de parte Esther, como sentía la mano de Esther sosteniéndola para que la vea, sin dejar de verla mi para un segundo, como el agarre se sentía más fuerte.
Dolía, de verdad dolía, la uñas hacían que los cachetes de Amelia cada vez sean más rojos, quizás en algún punto salio sangre por la presión.
Amelia no quería esto, los intentos de calmarla era insuficientes.
—¡Esther, perdón, decepcionarte no estaba en mis planes te pido per‐! ¡agh!—. Soltó, gracias a que Esther agarro el pelo, dañando su cuero cabelludo a su paso.
Amelia seguía implorando, saber que Esther nunca le iba a ser caso era lo peor que todo. No merecía eso, no quería eso.
El maltrato hubiera seguido, quizás peor, pero unas voces iban sonando cada vez más cerca en el bosque, era una buena señal o no y lo único que quería Amelia era que Esther detuviera el abuso contra ella.
Tal vez un Dios existía, Esther escucho esas voces, dejo el agarre de manera brusca, haciendo que el cuerpo de Amelia termine en el lodo, su cuerpo sucio sin más remedio que lavarlo, aunque no era opción, no para ella.
Libertad buscaba a los 11 años, saber que hasta ahora, siendo adulta nunca iba a obtener eso, Amelia. Era desagradable.
Agradezco a mis únicas dos lecturas, que lamentablemente son solo mis dos amigas :c, pero bue, las quiero mucho por leer esto