PRÓLOGO
En el corazón más oscuro de Japón se alza la Correccional "Los Tres Ángeles", un lugar temido incluso por los más poderosos. Aquí, los jóvenes con habilidades extraordinarias y peligrosas son confinados, pero no hay garantías de supervivencia: incluso los más fuertes pueden caer muertos a plena luz del día, sin que a los profesores o al personal parezca importarles. Este lugar no es solo una prisión, es un infierno en la Tierra, donde el caos y la muerte son parte del día a día, y la rehabilitación es apenas una ilusión.
Sin embargo, la redención no es un sueño imposible, aunque alcanzarla exige mucho más que simplemente portarte como un "niño bueno". Aquí, debes demostrar que eres digno de volver a contemplar la luz del sol después de tus crímenes. La única salida es un examen donde todo está permitido: desde esconder papeles bajo los pupitres hasta formar alianzas con los profesores o incluso robar las respuestas. Es una prueba única, un boleto para la libertad que nadie está dispuesto a desperdiciar, sin importar el precio que deban pagar.
Sala de interrogación #47
Correccional "los tres angeles"
8:45 AM
La profesora aguardaba en la helada sala de interrogación, un espacio sombrío iluminado por luces fluorescentes que realzaban las sombras en las paredes. Los guardias armados permanecían atentos, listos para actuar al más mínimo indicio de insubordinación. La puerta metálica se abrió con un chirrido, y el joven entró lentamente, con la mirada baja, pero dejando entrever el brillo intenso de sus ojos rojos carmesí. Era uno de los escasos afortunados que habían logrado superar el examen con una nota perfecta: el exluchador clandestino, Maruko Tokollame.
—Felicitaciones —dijo la profesora con una sonrisa cargada de falsa alegría, observando cómo el joven, con su cuerpo cubierto de cicatrices, se sentaba frente a ella bajo la atenta vigilancia del guardia que lo escoltaba—. Fuiste uno de los únicos en pasar el examen escrito.
—guardese sus felicitaciones para después y valla al grano —le respondió maruko con un tono frio, sabía perfectamente que la profesora no estaba muy feliz de verlo ahí— no luche en ese maldito examen para recibir una recompensa falsa, me prometieron mi libertad y la quiero ahora
—está bien, yo solo estaba siguiendo el protocolo, pero si quieres ir al grano, no tendré problemas —Su tono era casi burlón, como si disfrutara del contraste entre la formalidad de sus palabras y la cruda realidad de la sala en la que estaban— mañana en la mañana serás transferido
—¿trasferido? ¡¿esto es una maldita broma?! ¡me dijeron que si pasaba el examen podría salir de aquí!
—Por supuesto que puedes salir —dijo la profesora, inclinándose ligeramente hacia adelante, su sonrisa maliciosa apenas disimulada—, pero bajo estricta libertad condicional, junto a otros cuatro estudiantes que también lograron superar el examen.
Hizo una pausa, dejando que sus palabras calaran en el joven frente a ella, antes de continuar con un tono que mezclaba burla y desafío:
—Ustedes se han ganado un boleto para algo único... una oportunidad de reformarse en la academia de héroes más prestigiosa de todo Japón: La Academia Kōsetsu.
Maruko no respondió de inmediato. Su mirada fría y penetrante hablaba más que cualquier palabra, mientras el silencio de la sala parecía pesar como una losa.
—debe estar bromeando, en esa escuela lo único que hay son maricas jugando a ser héroes
—tómalo o déjalo, tú mismo decides si te vas dejando todo este infierno atrás y ser una mejor persona o quedarte para que un día de estos te maten
Maruko se quedó en silencio por un momento, repasando sus opciones. Pasar el examen escrito no había sido nada fácil, y sabía que ya era demasiado tarde para retroceder. La idea de ir a la Academia Kōsetsu no le resultaba para nada atractiva; en el fondo, dudaba que pudiera ser mejor que este infierno disfrazado de correccional. Pero aun así... al menos sería una oportunidad de escapar.
Finalmente, soltó un pequeño gruñido, antes de asentir con la cabeza. No era resignación, sino una aceptación fría y calculada. Fuera lo que fuera lo que le esperaba, al menos estaría lejos de este lugar maldito al que osaban llamar "escuela".