Entre espadas y recuerdos

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Summary

Una plebeya con magia prohibida, un duque que pelea junto a ella, un príncipe que la quiere para fortalecer su posición y recuerdos ardientes de una vida pasada… en un mundo que no es este. Lideró un ejército, venció demonios creados por alquimia, descubrió las artimañas de la segunda princesa pero sólo fue nombrada baronesa por entregar su vida en el campo de batalla. Su mayor batalla apenas comienza: sobrevivir a la nobleza, a los juegos de poder... y al amor dividido entre su vida pasada y la actual. ¿Elegirá el imperio, la venganza... o el amor con el hombre que conoció en otra vida? LA NOVELA SERÁ ADAPTADA EN VERSIÓN MANHWA/COMIC DURANTE EL AÑO. Más información en mis perfiles de redes de inst & tiktok (ino.monklers)

Genre
Fantasy/Drama
Author
Ino
Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
5.0 3 reviews
Age Rating
16+

Chapter 0: La sangre no huele como las flores

El aire apestaba a muerte.

Entre las trincheras rotas, el barro y los cuerpos carbonizados de los que intentaron evacuar, ella sostenía la espada que arrebató de un cadáver. Sus manos temblaban, el miedo recorría toda su espalda, sudaba frío, nunca había visto algo así, ni en esta vida, ni en la anterior.

El soldado al que le arrebató el arma que sostenía, seguía moribundo y delirando, la hizo reaccionar.

—El general ha caído… —susurró, jadeando—. No tenemos a quién seguir.

Ella dio un paso adelante, su vestido desgarrado ondeando como si fuera parte de la tormenta. Sus zapatos de campesina, estaban empapados en sangre, el barro era una mezcla de tierra y sangre.

Debían ganar, ella perdió todo en este ataque, no tenía nada qué proteger, El llanto de un bebé a lo lejos activó un recuerdo, unas palabras de su maestro... “banpen fugyō“... Gracias a eso, centró su mente y se preparó para gritar. Porque nadie más se atrevió.

—¡Síganme a mí! —dijo, mirando al norte, donde los demonios artificiales rugían entre llamas púrpuras—. Morimos aquí… o ¡Nos convertimos en leyenda!.

La espada que sostenía ardió en llamas, un espectáculo que a los soldados sorprendió, si había un mago elemental entre ellos podrían... Podrían salvarse. Ella al balancear su espada, sin darse cuenta, se convirtió en su rayo de esperanza, su llama de esperanza.

Días después, se presentó en el palacio. Fue recibida no entre aplausos. Sino entre susurros.

“Una plebeya”.

“¿Y dice que usó magia elemental?”

“Debe haber hecho un pacto… con algo prohibido”.

El emperador, con su presencia imponente pero cansada, como un león viejo. Actuó indiferente, le dio un título menor, tierras y un permiso mayor:

“Puedes casarte con quien desees. Muchos estarán dispuestos… aunque no lo digan en voz alta. Se te enviará una lista de candidatos adecuados”

Ella no quería nada, lo perdió todo, no sabía si refutar o aceptar, solo guardó silencio y asintió con una reverencia.

El segundo príncipe, con sus ojos grises de hielo y lengua venenosa, se ofreció como primer candidato, dejando el salón con un aire pesado. Ella no sabía quién era, solo se quedó mirando confundida por el estallido de susurros a su alrededor.

Ella apresurada por rechazar la propuesta, fue interrumpida con el estallido de las puertas de la sala del trono, apareció el hombre que conoció en batalla, mientras se disculpaba por su retraso.

Ella no sabía qué decir, su corazón aún soñaba con él... Un hombre imposible, su risa, su acento extraño y su tacto caliente.

Un hombre de otro mundo. De otra vida.

Y, sin embargo, cuando presentaron a ese hombre como el Gran Duque del Norte, la sorprendió. Nunca hubiese creído que ese hombre cubierto de cicatrices, con esa mirada rota y peligrosa fuese un duque.

Ella vió en él algo que no vió en el campo de batalla, sintió que lo conocía más allá que entre espadas por esa actitud ante la impuntualidad. No por su rostro, sino por el alma, sólo quiso creer que ese hombre también recordaba.