Aullidos en la Taiga: Entre lobos y un AK-103

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Summary

En medio de la crueldad que representa el invierno siberiano, el teniente coronel Lev Konstantínovich Volkóv se ve obligado a sobrevivir entre el hielo, la guerra y sus propios demonios. Encerrado en una base militar olvidada por el mundo, ya no espera redención ni salvación por parte de nadie, siquiera puede imaginarse una muerte digna… O al menos así es, hasta que la encuentra: Una joven salvaje, embarazada, que debería de estar muerta, pero cuyos colmillos afilados están dispuestos a enfrentar lo que sea para seguir viviendo en medio de su propia y desgraciada existencia. Y contra todo pronóstico, Volk la acoge, para terminar enfrentándose no solo a las críticas y amenazas de sus superiores, sino también a sus propios deseos primitivos; pues, ella, Lunara, no recuerda su nombre, pero sus ojos celestes y fiereza indómita despiertan algo que él creía dormido en su ser… O tal vez, lo transforman por completo en una criatura limítrofe entre humana y animal. Porque donde otros ven peligro, él ve una compañera. Una loba preñada. Una señal de amor y muerte bajo la aurora boreal.

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo: Aullidos

“Mi padre solía decir que estar en medio de la taiga sin tener idea de los peligros que uno puede encontrar allí es lo mismo que correr directo hacia un pelotón de fusilamiento sin arma en mano:

Una idea suicida.

Como muchas veces lo contemplé después de haberme alistado en el ejército y de que, un año más tarde, estallara esta maldita guerra.

Aunque, por ir de cacería con él, creía estar preparado para cualquier eventualidad, de modo que nunca conté con la más engañosa de todas. Una hembra. Una mujer. Pues, a pesar de que ya había escuchado— más de un millón de veces— que no existía animal más peligroso y feroz que una loba preñada, hice caso omiso. Había que tenerles cuidado y, si se tenía la mala fortuna de toparse con una, no dudar ni un solo segundo en disparar.

A pesar de que ahora lo pienso y debí haber dudado aquel día, tuve suerte, más bien, de que le había dejado el seguro puesto a mi AK, ¿pues quién sabe qué habría sido de mí sin mi

rybka

? Más en medio de aquel invierno interminable, y cuando creía que jamás volvería a ver el cielo azul primaveral de mi Moscú; pero aun así, en sus ojos sentí la misma calidez que me invadía el pecho cada vez que iba a la plaza a contemplar el lento y majestuoso

tsvetushchaya vishnya

cuando era cachorro. Supongo, por ello, que aquella loba siempre estuvo destinada para mí: Un lobo solitario, soviético, que vagaba por el oriente de Siberia entre osos, ciervos y rifles de asalto, y al que ella reclamó como compañero con poco más que sus propios gruñidos.

Definitivamente, aquella chica fue mi perdición. La única capaz de despertar mi humanidad mientras me arrastraba hacia un deseo tan salvaje, tan primitivo, que cuanto más humano me hacía, más sentía al lobo que siempre pretendí ser.”


Taiga:

[La taiga, también conocida como bosque boreal, es un bioma caracterizado por bosques de coníferas, inviernos fríos y veranos cortos y húmedos. Se encuentra principalmente en regiones del norte de América, Europa y Asia...]

Rybka:

[Palabra que significa: “pez pequeño” o “pececito/pececita” en varios idiomas eslavos, como el checo, polaco, ruso y ucraniano. Suele utilizarse, y vale para este contexto, como un apodo cariñoso para mujeres, hijas, sobrinas y hasta novias o esposas]

Tsvetushchaya vishnya

[Significa “cerezo en flor” en Ruso].