TU AMOR

Summary

- La diosa luna los unió como destinados, sólo faltaron algunos empujones para que ambos pudieran estar juntos. Onomi tanaka jamás olvidará la primera vez que conoció a su destinado, desde el primer momento su corazón se movió, aunque rechazó la idea por lo diferentes que eran, pronto se dio cuenta de que no había escapatoria. Ya era el omega de kagaya ubuyashiki

Genre
Romance
Author
lumine
Status
Ongoing
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
18+

1


"Abuelo, tengo una pregunta." Un delicado niño de cinco años corrió hasta el regazo de su abuelo gritando con voz tierna.


El anciano de cabello canoso pero espalda recta como un bambú sonrió abriendo los brazos para atrapar a su pequeño nieto, le pellizco la cara con cariño y lo sentó en su regazo.


"Dime lo que quieras preguntar, el abuelo responderá todas tus preguntas." Palmeo suavemente la cabeza del pequeño quien curioso, bajo la mirada hasta la cicatriz en el cuello de su abuelo, muy cercana a la nuca.


"¿Como es tener un destinado?"


La sonrisa del anciano se volvió más leve, acaricio los esponjosos cabellos del pequeño con un suspiro, revelando una mirada de melancolía y anhelo.


"Es..."


En ese momento, todo se volvió borroso, la escena circundante, el rostro del anciano, incluso aquella triste mirada desaparecieron.


Onomi despertó.


"¡Aniki, despierta!" Una voz ligeramente infantil con un leve tono de reproche llegó a oídos de Onomi, quien aún letargico por recién haberse despertado entrecerro los ojos suavemente.


Con una voz ronca habló.


"Estoy despierto."


Todo era un sueño más del pasado.


Onomi cerró los ojos un momento y los volvió a abrir completamente sobrio, sin ningún rastro de somnolencia o cansancio.


Shiro sonrió al verlo despierto, se puso de pie rápidamente.


"Te traeré el desayuno que prepare, prometo que está vez no sabrá a quemado!¡vuelvo en un segundo!"


El niño corrió fuera de la habitación en un abrir y cerrar de ojos, cuando Onomi lo perdió de vista, se incorporó lentamente. En ese momento, otro niño un poco más mayor entró en la habitación con un recipiente de agua y una toalla.


"Lavate la cara, aún es temprano." El sol ni siquiera había salido, pero usaban lámparas de aceite para iluminar todo.


El chico de unos trece o catorce años dejó el recipiente junto a la puerta, la deslizó para cerrarla y también se alejó.


Onomi salió de la colcha, se sentó fuera del futón y lavo su rostro lentamente, cuando terminó seco su rostro con la toalla y suspiro con una mirada baja.


Nadie sabía lo que estaba pensando, o simplemente, no pensaba en nada.


"......."


Cuando salió el sol, Onomi ya estaba vestido pulcramente desayunando juntos a los dos niños de trece y catorce años respectivamente.


Recibió varias miradas furtivas, Onomi no les prestó atención al principio, pero luego dejó su cuenco a medio comer y bajo los palillos.


"¿Qué?" Su mirada cayó en shiro quien comía mientras lo mirada bocado a bocado.


El menor de trece años se sonrojo y pregunto tímidamente, con una nueva esperanza.


"Aniki... ¿puedo ir contigo hoy a la reunión de los pilares?¡prometo portarme bien!" Estaban hablando de poderosos cazadores de demonios, ¡Por supuesto que quería ir!


Onomi bebió un sorbo de té y no dudo en negarse en lo más mínimo.


"De ninguna manera. No." Llevar a un niño a una reunión sólo para cazadores era inconcebible, shiro aún era joven, nisiquiera era un cazador del rango más bajo como akira, que pasó la prueba hace no mucho.


Shiro no tenía las calificaciones para ir, mucho menos los aprendices o cazadores de bajo rango de la finca del patrón recién fallecido, Onomi no lo llevaría sólo por un capricho.


"Entrena más y haste más fuerte, dentro de tres meses será la próxima prueba para cazadores novatos, si te desempeñas bien, considerare llevarte."


Shiro resoplo decepcionado, pero asintió con un puchero muy evidente.


"Si comes tus verduras, también te harás más fuerte." Añadió akira, como la guinda del pastel.


"Ooooh, ¡lo haré!" Shiro recupero el ánimo al escucharlo y empezó a comer las verduras que había apartado a un extremo del cuenco, planeba no comerlas, no le gustaba el sabor, pero ahora lo haría.


Esas también eran las verduras que había cocinado el mismo sin quemarlas, ¡Debía comerlas aunque no quisiera!


Viendo a los dos menores discutiendo, Onomi bajo la mirada a su plato y siguió comiendo bocado por bocado hasta que terminó.


"Ya me voy." Era momento de ir a la finca del patrón, había una reunión y el ya había faltado a varias reuniones seguidamente, no podía seguir siendo tan irrespetuoso.


Ambos adolescentes dejaron de discutir y comieron a grandes bocados lo que quedaba en sus cuencos, recogieron los platos y salieron juntos para despedir al mayor.


"Ten cuidado en el camino."


"¡Trae algo delicioso!"


Ambos se despidieron a su manera, el mayor asintió, poso sus manos en las cabezas de ambos acariciando sus cabellos sin desordenarlos demasiado y se alejó de la mansión de la luna.


Su mansión era la más cercana a la mansión del patrón, pero aún había cierta distancia que tomaba 10 o 15 minutos en recorrer a pasó lento, sin contar que aún tenía que caminar por los jardines dentro de los terrenos de la mansión.


Onomi avanzó sin problemas muy tranquilamente, cuando entró en la mansión ya no estaban los arreglos funerarios que estaban cuando el anterior patrón había muerto recientemente.


Era de esperarse.


Llegó a un pequeño puente pintado de rojo, debajo de el había un pequeño arrolló y algunos peces koi nadando en el agua clara, había decenas de árboles de distintos tipos, pero lo que más abundaban eran los preciosos cerezos y las delicadas glicinias que extendían sus pétalos con orgullo.


Todo era extremadamente tranquilo, incluso el canto de las aves era como una suave melodía, a veces algunos animalitos aparecían por ahí y por allá.


Onomi había escuchado que al nuevo patrón le gustaban este tipo de paisajes tranquilos y hermosos, era tan agradable el ambiente que era fácil bajar la guardia y relajarse en ese lugar.


Onomi sintió algo de intriga por este nuevo líder, nunca lo había visto.


Mientras pensaba y divagaba, no se dio cuenta de que había alguien más aproximándose a el, no fue hasta que la otra parte piso por accidente una ramita que Onomi salió de su ensoñación y miro hacia atrás con ojos vigilantes.


Ningún demonio en su sano juicio podría entrar a este lugar sin pasar primero por grandes extensiones de tierra llenas de árboles de glicinias, además, este era el lugar del patrón, había aún más trampas para demonios esperando, así como varios cazadores.


Entonces La persona frente a el lo podría ser un demonio, tenía que ser algún sirviente o...


Onomi miro su apariencia con atención.


Dudaba que este fuera un sirviente.


Para vestir de manera tan exquisita, con telas caras y algunos adornos discretos pero indudablemente lujosos, ese adolescente debería ser de alguna familia adinerada, incluso si su ropa era de cierto modo, sencilla y discreta, aún tenía un aura noble y gentil a su alrededor.


Onomi cayó en una profunda contemplación, pero aún fue amable y le pregunto pacientemente al joven adolescente su identidad.


"¿quién eres?" Su voz era suave, como la de muchos omegas, pero había una imperceptible agudeza en su mirada que intimidaba.


Pero no a ese joven.


El miro con especial atención el hermoso y delicado rostro de Onomi, esos ojos se llenaron únicamente de Onomi, y siguió mirándolo ardientemente como si no se cansara nunca de ello.


Pero aún fue educado, sonrió suavemente, como una limpia brisa primaveral, con una voz lechosa pero llena de un inesperado afecto interminable.


"Mi nombre es kagaya ubuyashiki, cual es el tuyo?" Pregunto el menor aún sin quitarle los ojos de encima,


En ese preciso instante, fue como si a Onomi le hubiera caído un rayo, dejándolo sin posibilidad de responder por un momento.


Su expresión era un poema, de inmediato se inco en una rodilla respetuosamente.


"Saludos al patrón." Sus acciones sorprendieron al menor que ansiosamente tomo las manos de Onomi, ambos sintieron una corriente eléctrica cuando sus manos hicieron contactos, uno levantó la mirada y el otro la bajo, dos pares de ojos de encontraron al mismo tiempo.


El hilo del destino se tenso y ambos sintieron un tirón en sus corazones, tuvieron el impulso se acercarse, pero Onomi era más racional y no se dejaría llevar por sus impulsos, de inmediato retiro la mano en pánico.


Pero kagaya volvió a tomar sus manos y lo ayudó a levantarse con una mirada sería.


"No tienes que hacer eso, tu no." Dijo con una rara seriedad en su sereno rostro.


Onomi no supo que decir por un momento.


Kagaya continuó.


"Aún no me has dicho tu nombre." Soltó una sonrisa y una mirada expectante sin soltar sus manos, incluso acariciando discretamente con el dedo pulgar la piel suave del omega.


Kagaya pensó en lo suave que era entrecerrando los ojos con un pensamiento flotando en su mente.


¿este era su omega? Le gustaba, le gustaba mucho.


"Onomi Murakami.." Susurro con voz temblorosa Onomi, mirando al "Joven" patrón frente a el sin saber que pensar.


¡Le habían dicho que el líder era bastante joven pero nunca creyó que tanto!


Además, ¿qué era eso lo que sentía?


Que era este deseo de abrazarlo con fuerza y nunca soltarlo?¿de rogar por su marca y acaparar su atención?


Onomi sintió una oscura premonición, sabía en su corazón lo que pasaba, pero no quería creerlo, más bien, no se atrevía.


Sin saber lo que pensaba, kagaya soltó una risa suave, encantado de conocer el nombre de su amado.


"Onomi es un bonito nombre como tú.. un hermoso omega.." Soltó sin pudor alguno, frente a su omega sintió que podía actuar más como quería y sin dudar beso el dorso de la mano del mayor.


Un alfa tiene un olfato más fino, por lo kagaya sintió con fuerza el tenue aroma de ese omega, un delicioso aroma a bosque, pero para el pequeño kagaya, más que delicioso, era casi embriagador.


Aquello hizo que Onomi se estremeciera de pies a cabeza y retrocediera, asustado por primera vez por culpa de alguien que era bastante menor que el.


Alejó sus manos del toque de kagaya y corrió lejos rápidamente, kagaya con su cuerpo débil no podía seguir su ritmo en lo absoluto.


Onomi escuchó un grito lejano, pero no miro atrás y se alejó como si algo espantoso lo persiguiera.