Hasta que los zombies nos separen

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Summary

Paul y Zoé tenían todo listo para casarse en París. Flores, promesas, un vestido blanco… y un virus que nadie vio venir. Dos días antes de su boda, el brote arrasó con la ciudad y convirtió la luna de miel en una pesadilla de sangre y ruinas. Ahora Paul lucha por sobrevivir mientras busca a Zoé entre calles infestadas de muertos hambrientos. ¿Sigue viva? ¿Sigue siendo ella? ¿O la próxima cara que lo devore será la de la mujer que juró amar para siempre? Hasta que los zombies nos separen es una historia de amor imposible, traición y supervivencia en un mundo devorado por la plaga. Un hombre, un anillo de compromiso… y un millón de muertos entre ellos. Si te gustan los romances al borde del fin del mundo, la tensión implacable y los giros que destrozan el corazón, esta historia es para ti. ¿Hasta dónde llegarías para cumplir una promesa cuando el mundo ya no tiene palabra?

Status
Ongoing
Chapters
35
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo

París, Francia — Dos días antes del brote

El aire olía a primavera, a promesas que se cuelgan de los balcones y se cuelan por las ventanas abiertas. Afuera, el Sena seguía corriendo como si no supiera nada de finales. Ni de principios. Ni de nada.

Zoé se sentó frente a mí, su sonrisa era una antorcha pequeña que me encendía el pecho.—Paul, querido… —dijo, enredando sus dedos con los míos— estoy súper emocionada. En dos días seré tu esposa. Estoy nerviosa, lo admito. Su risa era de azúcar y vino blanco. Claire, su sombra inseparable, le lanzó una mirada cómplice:—Estarás bien Zoé. Todo saldrá perfecto. —Me miró, apuntándome con esa voz traviesa—. Paul, te la voy a robar. El futuro esposo no puede ver a la novia antes de la boda, ¿no lo sabes?

Suspiré. Qué remedio.—Está bien, Claire. Prometo devolvértela impecable —dijo ella, sonriendo como si supiera que el mundo aún tenía sentido.Y así fue.El día siguiente lo pasé lejos de Zoé. Con mis amigos. François me pidió un brindis, levantó su copa de cerveza tibia en aquel bar escondido entre callejones.—Oye, amigo —dijo, dándome un codazo—. Mañana te casas. Estamos felices por ti. Gerard, que nunca sabía cuándo cerrar la boca, soltó la carcajada:—Te casas con Zoé… Todos la vimos. Es súper sexy. Hubo un silencio breve. Un golpe seco de incomodidad.—Cállate, Gerard —le soltó François, rodando los ojos.—Lo siento, lo siento… —balbuceó Gerard, hundiéndose en su cerveza como si ahí pudiera esconderse de mi ceño. Pero no me importó. Nada podía quebrar esa certeza absurda y hermosa: era el hombre más afortunado del mundo. Iba a casarme con Zoé. Iba a verla caminar hacia mí vestida de blanco. Iba a decir “sí, acepto”. Iba a besarla como se besa a la salvación. El brote estaba a dos días de distancia.Pero esa noche yo brindé por la eternidad. Y por un mañana que nunca llegó.Así comienza esta historia:una boda prometida ,un beso aplazado ,una ciudad que olía a lilas y que acabó oliendo a carne podrida.