Capítulo 1: Entre Pasillos Y Primeras Miradas.
El sol de la mañana apenas se asomaba cuando Diana ajustó su mochila en el hombro y respiró frente a la entrada de la escuela. Era su primer día en la secundaria más cercana a su casa, y aunque la fachada se veía simple, para ella era como cruzar las puertas de un nuevo mundo.
Con pasos tímidos, entró al edificio, tratando de seguir el ruido de los estudiantes que caminaban como si ya supiera perfectamente a dónde ir. Ella, en cambio, estaba completamente perdida.
-¿Primer día?- preguntó una voz amable detrás de ella.
Diana giró y vio a un maestro de mediana edad con gafas y una carpeta en la mano.
-Si...¿me puede ayudar a encontrar el salón 2B? -preguntó con una sonrisa nerviosa.
-Claro, ven conmigo.
No eres la única nueva hoy.
Caminaron por los pasillos mientras Diana observaba todo a su alrededor: paredes decoradas con carteles de colores, el bullicio de los grupos de amigos riendo, el sonido de las mochilas arrastrándose por el suelo.. y su corazón latiendo fuerte.
Cuando llegaron al salón, el maestro le dio una palmada en el hombro y le deseo buena suerte. Diana respiró hondo y entró.
Todas las miradas posaron en ella por unos segundos. Diana, sin perder la calma, sonrío con dulzura, intentando mostrar seguridad aunque por dentro sentía mariposas con zapatos de acero.
Buscó su lugar y se sentó donde le indicaron, junto a la ventana. Justo a su lado, un chico estaba ya en su asiento, leyendo algo en su cuaderno con una postura elegante y distraída.
Tenia el uniforme impecable, el cabello cuidadosamente peinado y un aura que no pasaba desapercibida.
Charles.
Él levantó la vista por un segundo al notar su presencia. Y la vio.
Una chica de cabello suelto, con una sonrisa sencilla pero sincera, ojos que brillaban como si soñaran despiertos, y una tranquilidad extraña en medio del caos del primer día.
"Bonita", pensó sin querer.
Pero enseguida apartó la mirada y se centró en el maestro que empezaba a escribir en el pizarrón.
Diana, por su parte, acomodó sus cosas con cuidado y lanzó una ultima mirada al salón. No conocía a nadie, no tenia amigos allí, y su mundo apenas comenzaba a cambiar.
Pero ella estaba lista. No necesitaba que nadie la salvará. Solo necesitaba creer en sí misma. Y eso, lo tenia muy claro.
Lo que no sabia... era que Charles, el chico a su lado, estaba a punto de convertirse en el giro mas inesperado de su historia.