Scars Of The Past//Kookmin

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Summary

𖢆|𝐊𝐨𝐨𝐤𝐦𝐢𝐧| Park Jimin un joven de veintiún años, muy sumiso, tímido y con muchas cicatrices físicas y psicológicas debido al maltrato que ha vivido desde que era un niño, es obligado a casarse con Jeon Jungkook; un hombre de treinta años que no cree en el amor, para él la vida es sólo trabajar, ganar dinero y tener sexo cada noche y con diferente persona. Dicen que el amor llega cuando menos lo esperas, cuando ni siquiera lo buscas, ¿será que el gran Jeon Jungkook podrá curar las "Cicatrices del Pasado" de Jimin? o ¿lo hará sufrir aún más por haber arruinado e interrumpir su vida de libertinaje? ¿Será qué Jimin al fin podrá ser feliz al lado de Jungkook? o ¿sufrirá y llorara más a su lado? ¿Nacerá el amor o el odio y el miedo en ese matrimonio?

Genre
Drama
Author
Liza~
Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Prólogo

Park Jimin era un joven que había crecido entre gritos, golpes, humillaciones y un desprecio tan profundo que parecía envenenar el aire mismo de la mansión.

Desde muy pequeño supo que Park Young-sik no era su padre biológico, sino solo el esposo de Park Hae-won, la mujer que lo trajo al mundo. Nunca entendió qué terrible pecado había cometido para ser odiado con tanta saña por aquellos que se suponía debían protegerlo. Él no pidió nacer. Su mera existencia era el resultado de las malas decisiones de su madre.

Ella, con apenas veinte años, quedó embarazada de su novio de entonces. Al enterarse del embarazo, aquel hombre desapareció sin dejar rastro. Por imposición de sus abuelos, Hae-won fue obligada a casarse con Young-sik. Ninguno de los dos pudo negarse. Ante el mundo entero, Jimin era el hijo legítimo de ese matrimonio.

Cuando cumplió dos años, su madre fue forzada a tener otro hijo. Así nació Park Rose, su media hermana, Jimin sufrió con su llegada y con cada etapa de su crecimiento, pero con el tiempo, Rose se convirtió en lo más preciado para él.

Apenas tenía cinco años cuando solo quería jugar con su hermanita de tres. No tenía un solo juguete propio. No sabía lo que era el amor ni el cariño. Para él, era normal que su padre le gritara, le golpeara e insultara por las cosas más insignificantes.

Muchas veces corrió buscando refugio en los brazos de su madre, pero solo recibió empujones fríos que lo alejaban de ella como si fuera un perro callejero.

Cuando Rose creció, Jimin notó las brutales diferencias. Ella no estudiaba en casa como él. Iba a una escuela normal, rodeada de niños. Tenía juguetes, amigos, fiestas de cumpleaños, regalos y, sobre todo, el amor y la atención completa de Young-sik y su madre.

Innumerables veces lloró en silencio al ver los regalos de Navidad y cumpleaños de su hermana. Observaba todo desde la oscuridad de las escaleras, porque jamás fue invitado a formar parte de esos momentos felices. Desde los seis años fue consciente de la enorme brecha que existía entre ellos. Nunca culpó a Rose, aunque muchas veces fue golpeado salvajemente solo por intentar jugar con ella y tocar sus juguetes.

En secreto, muchísimas veces deseó ser su hermana. Deseó, aunque fuera por unos segundos, vivir en su piel.

Young-sik lo golpeaba con furia y lo encerraba en su habitación sin comer. Esos fueron sus castigos desde los seis años. Con el paso del tiempo, Rose también comenzó a notar el trato tan diferente que recibían.

A los diez años, Jimin ya era un niño completamente quebrado, entrenado como un perro sumiso y obediente. Si Young-sik le ordenaba no hablar, no salir de su habitación o no comer, él obedecía sin rechistar. Ante el mundo, se decía que estaba estudiando en el extranjero, por eso nunca asistía a las fiestas a las que sus padres y Rose eran invitados. Desde su ventana, los veía salir de la mansión entre lágrimas amargas y un dolor que le destrozaba el alma.

Sus ojos eran de un azul hermoso, casi irreal, pero su mirada estaba teñida de gris, cargada de un dolor antiguo, heridas profundas y un sufrimiento que parecía no tener fin. Lo más cruel de todo era que cada cicatriz, cada moretón y cada lágrima habían sido causados por sus propios padres.

Rose era su única luz. La única que le abría los brazos para que llorara después de cada golpiza injusta. Estudiaba en casa. Su profesor intentó tocarlo en varias ocasiones. Jimin siempre se defendió, pero a los quince años, en un momento de desesperación, tuvo que golpearlo con una lámpara para evitar ser violado.

El hombre quedó inconsciente. Jimin corrió buscando ayuda. Cuando el profesor despertó, le mintió a Young-sik, acusando a Jimin de haberlo golpeado porque no quiso ayudarlo a escapar de su hogar. También lo acusó de intentar seducirlo para salir de aquel infierno.

Ese día recibió el peor castigo de su vida. Fue golpeado hasta quedar casi inconsciente. Pero los golpes no fueron tan dolorosos como las palabras de su padre, quien repetía una y otra vez que era una zorra en busca de sexo.

Rose fue quien curó sus heridas, porque su madre solo lo miraba con indiferencia. Las clases continuaron con el mismo profesor. El acoso se volvió cada vez más agresivo. Aunque nunca logró violarlo, lo besaba y tocaba a la fuerza casi a diario. Jimin no podía decir nada. Su padre ya lo había marcado como zorra. Solo pudo acostumbrarse a aquel infierno.

Tres años duró ese tormento. A los dieciocho años terminó sus estudios. El maestro finalmente se fue y Jimin logró salir ileso de una violación, aunque su cuerpo había sido besado y manoseado de forma obscena durante todo ese tiempo.

Ese mismo año fue “presentado” ante la alta sociedad. Todos creían que regresaba de Francia después de terminar sus estudios. Nadie imaginaba que había pasado dieciocho años encerrado entre cuatro paredes, pasando noches y días enteros sin comer. Solo una señora del servicio le dejaba comida en la madrugada, hasta que un día fue despedida por Young-sik por un accidente que Jimin nunca llegó a conocer.

Creyendo que incluso ella lo había abandonado.

Rose lo presentó a sus amigos, pero él no se sintió cómodo con la atención que recibió, especialmente de los hombres. Se sentía sucio. Esa noche fue la más larga de su vida. Tenía estrictamente prohibido hablar de su realidad. Rose no se separó de él ni un solo instante.

Rose era su única compañía. Era todo lo que tenía. Si ella lo abandonaba, se quedaría completamente solo en este mundo cruel.

Ambos hermanos creyeron que la vida de Jimin cambiaría después de su presentación, pero al volver a la mansión, todo continuó igual. Rose, la hija perfecta. Jimin… Jimin siguió siendo el mismo fantasma invisible.

Los golpes, los gritos, los insultos y las humillaciones siguieron siendo su rutina diaria. Por más sumiso, obediente y perfecto que fuera, siempre encontraba un castigo. Así vivió tres años más, llorando en los brazos de Rose y cargando con la cobardía de no poder quitarse la vida.

Cuando Rose tenía diecinueve años y Jimin veintiuno, ella fue comprometida con uno de los hijos de la familia Lee. Hace dos meses fue la boda. Hace dos meses Jimin se quedó completamente solo en aquella mansión, llorando en silencio y enfrentando su infierno sin nadie que lo abrazara.

Recibía llamadas diarias de Rose. Ella decía que estaba bien, pero él sabía que mentía. Seojun, su esposo, tenía muy mala fama. Temía que su delicada hermana sufriera maltrato. Ella era demasiado joven y frágil para soportar una vida de dolor… como él.

Gracias a esas llamadas aún conservaba la cordura. Disfrutaba los pocos momentos en que sus padres salían de viaje, aunque solo fueran dos días. En esos breves periodos se sentía casi libre.

Pero su felicidad nunca duraba. Sus padres regresaron un día antes de lo previsto y trajeron noticias que destruirían lo poco que quedaba de él.

Le informaron que se casaría. Esa misma noche llegaría su prometido junto con su familia. Jimin no dijo nada. ¿Qué podía decir? Cualquier palabra le habría valido una nueva golpiza.

Su futuro esposo era Jeon Jungkook. Un hombre sin buena fama: ambicioso, adicto al sexo, explosivo e impaciente. Al escuchar la noticia, fue enviado a su habitación. Allí, las lágrimas cayeron sin control por sus mejillas. Se miró en el gran espejo y vio lo patético y cobarde que era. Cualquiera en su lugar ya habría acabado con su vida, pero él le tenía pavor a la muerte. Era un cobarde que temía incluso morir, y solo por eso seguía respirando.

Sabía que su vida no cambiaría con ese matrimonio. Probablemente sería peor. Casarse con Jungkook o seguir con su familia sería lo mismo: morir o morir. Desde los cinco años, algo dentro de él había muerto. Y con los dieciséis años siguientes, había terminado de morir en vida.

Sus lágrimas corrían sin fin. Dieciocho años llorando cada día y aún no se agotaban. Sus ojos se posaron en aquella cicatriz que marcaba su cuerpo, su destino y posiblemente su final. Tal vez sin ella su vida habría sido distinta… pero allí estaba, recordándole constantemente aquel día.

Ninguna cirugía, ninguna crema, ningún abrazo, ni su familia, ni siquiera Rose… nada en este mundo podría curar sus Cicatrices del Pasado.

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Jeon Jungkook, un hombre de treinta años, vivía feliz y satisfecho con la vida que le había tocado. Lujos, viajes, mujeres, hombres… todo lo que deseaba estaba a su disposición. Su fama en la sociedad era terrible. Algunos rumores eran falsos, otros eran dolorosamente reales.

No era el monstruo que pintaban, pero tampoco era una buena persona, especialmente con aquellos a quienes odiaba sin razón aparente. Odiaba al mundo, eso era cierto, aunque no lo hacía gratuitamente.

Desde los quince años había sobrevivido a base de sexo noche tras noche. Posiblemente ya había pasado por casi todas las mujeres y hombres de Corea. Era exclusivo y selectivo. Todos los hijos e hijas de sus socios habían pasado por su cama, y se sentía orgulloso de ello.

Era un hombre libre, sin ataduras. No le debía explicaciones a nadie. Uno de los más cotizados del país, y aún soltero. Muchos habían intentado comprometerlo con sus hijas, pero él se negaba. No creía en el amor, apesar de haber crecido en una familia llena de el.

Tenía un hermano menor, Jeon Seokjin, ahora Kim Seokjin, quien se había casado hacía dos años con Nam. Jin era seis años menor y ambos habían nacido en un hogar lleno de amor. Sin embargo, Jungkook era la oveja negra de la familia, aunque siempre cumplía con sus responsabilidades.

Todo lo bueno tiene su final. Una noche fue obligado a cenar en la mansión de sus padres. Esa cena cambiaría su vida de libertinaje para siempre.

Le informaron que al día siguiente tendría otra cena con su prometido y su familia. Soltó una carcajada, pero la seriedad de sus padres le confirmó que no era broma.

Iba a casarse con Park Jimin, alguien de quien nunca había oído hablar. Conocía a la familia Park y a su hija Rose, pero a Jimin… ni siquiera sabía que existía.

De lo que Jeon Jungkook estaba completamente seguro era de que no cambiaría ni un ápice el rumbo de su vida. Su “prometido” no significaba nada para él y jamás significaría algo. Por más que se casara, Jimin tendría que acostumbrarse a su estilo de vida y entender que nunca lo vería como su esposo. Solo sería un contrato sin importancia.

No le importaba nada que no fuera su propia vida. Si Jimin se convertía en un estorbo, lo devolvería por donde vino o se aseguraría de que él mismo se largara. Tendría que aprender a ser un cero a la izquierda en su mundo o desaparecer.

Jeon Jungkook jamás cambiaría. Y mucho menos por Park Jimin, alguien que ni conocía ni le interesaba conocer.

Se casaría, pero no renunciaría a sus encuentros nocturnos. Mucho menos por un fantasma de la familia Park. Si ni siquiera su propia familia lo valoraba, menos lo haría él, el hombre alrededor del cual giraba el mundo.

Recuerden: Más pronto cae un hablador, que un cojo. Y Jeon Jungkook puede que se trague sus propias palabras… o las cumpla al pie de la letra.

Espero les haya gustado 💗

Bueno, esta es una historia, un poco triste, pero el final feliz y Kookmin, eso es más que claro.

Lloraremos y sufriremos un poco nada más, espero me puedan acompañar en cada capítulo, si les gusta llorar leyendo, esta historia es la indicada.

¡Recuerden que sólo es FICCIÓN, nada es real y menos soy anti de BTS!

Habrán capítulos diarios, corregiré solo la ortografía, esto lo hago para darles una mejor experiencia al leer.

Portada hecha por sooryux gracias por ayudarme, la encuentran en wattpad ✨

(espero no haya problema con haberla mandado a borradores, pero te aseguro que solo es para corregir la ortografía, pero si no estás de acuerdo, igual dímelo).

Les dejo el Qr de mi grupo de whatsapp, donde hablamos de todo y nada, hacemos dinámicas los domingos y eliminación, además, pasamos algunos videos+18 y sobre mis historias, spoiler y más.

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