HIJOS DEL HUMO
PROLOGO
Aurestra.
El reino de éxito, la innovación, la tecnología, un diamante pulido, una de las más grandes potencias a pesar de ser uno de los pocos países donde la magia esta prohibida desde sus inicios. Todo es oro allí.
Llena de poder, habitantes amables, políticos que velan por el bien de su gente. Ningún Aurestriano es capaz de dañar ni a una sola mosca.
Pobres inocentes en guerra con Velmorra, la tierra del mal, tiranos, lo peor de lo peor, animales dominados por sus más bajos instintos, la magia los corrompió por completo, ya ni siquiera son humanos.
Pero la gran, fuerte y poderosa Aurestra prevalecerá, no será aplacada por tal insignificante basura. O ese es el cuento que le venden a todos, incluso a sus habitantes.
Sí, tienen todo tipo de lujos, tecnología, sus calles son de oro, no hay pobreza ahí, no como la conocemos naturalmente.
Privilegio disfrazado de mérito y esfuerzo.
Llenos de poder y arrogancia. Aurestra florece cada vez más gracias al sufrimiento de Velmorra.
Velmorra y Aurestra siempre estuvieron en guerra, eso me dijeron. Hasta que un día un grupo de gente grandiosa, los lideres de Velmorra intentaron con todas sus fuerzas parar todo esto, y lo lograron, eso esperaban todos, incluso Aurestra quería parar esto, eso nos hicieron creer, pero su ultimo rey no pensaba lo mismo.
Se iba a firmar el tratado de paz, esa noticia recorrió por cada calle, en todo el reino se alzó una gran fiesta, los habitantes estaban más unidos que nunca, y a pesar de todo el sufrimiento vivido, la mayoría solo tenía esperanza en los ojos, y vida, más que nunca, estaban llenos de vida, como estuvieron sus antepasados en los primeros años del reino.
Pero Aurestra volvió a hacer de las suyas, nos traicionaron, de nuevo.
Velmorra creyó fielmente en ellos, bajaron las armas, y ellos nos agradecieron con sangre, muertes y sufrimiento.
Pero algo se logró, una pausa, una falsa “paz” ¿A que costo?
Nos oprimen, nos violentan, nos cazan, y pusieron a todos en contra de Velmorra.
Pero ya no será así, no les dejaré. Volveremos a tener todo aquello que nos arrebataron, y mucho más.
Les devolveré todo el daño que causaron, van a saber como es suplicar por piedad y ser ignorados por eso.
Ellos rechazan su naturaleza, le tienen miedo, negaron su magia tanto que ya no la tienen. Nosotros la aceptamos como nuestra, y para mantener el equilibrio la naturaleza nos regaló más, nos dio todo lo que ellos aborrecieron. Y nunca pudimos estar más agradecidos.