Decendiendo al vació de los recuerdos

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Summary

Historia corta de 4 capitulos, para explorar al personaje de Angie de mi historia principal ¿tengo tiempo para vivir? Para entender mas su soledad,su tristeza y melancolía.

Genre
Thriller
Author
Verso GL
Status
Complete
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capitulo 1

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Al llegar a mi casa después del trabajo, no dije nada. Solo me acosté en la cama y soñé…

Soñé que estaba en lo alto de un edificio. El cielo estaba nublado, negro, como si se acercara una tormenta. Yo… mirando al vacío, con la posibilidad de saltar.

Pero a la vez… sentía que no.

—¿Entonces qué hago? —suspiré, mientras el viento me golpeaba la cara—.

Entonces sentí una voz detrás de mí.

—¿Vas a saltar? ¿Sí o no?

Volteé… y estaba parada ahí, mirándome. ¿Era… yo?

Era como mirarme en un espejo. Estaba cubierta con una manta blanca.

La miré confundida y pregunté:

—¿Esa manta es…?

Pero ella me interrumpió.

—Solo sígueme, ¿sí? —se dio la vuelta y comenzó a bajar por las escaleras.

La seguí. Mientras bajábamos por las escaleras del edificio, empecé a escuchar gritos que venían desde abajo…

—¿Tienes miedo? —me preguntó sin mirarme.

—No… creo saber a dónde me llevas —respondí.

Pero en realidad, sentía que me quedaba sin aire a medida que descendía.

Entonces… vi otra "yo". Estaba colgada, atada de las manos.

Intenté alcanzarla, pero ella me dijo:

—No. Déjame aquí. Hace tiempo te olvidaste de seguir caminando, y me dejaste colgada a mitad de camino.

Sentí un nudo formarse en mi garganta. Quería dejar de bajar… pero aquella yo de la manta blanca habló.

—Aún falta para llegar a la salida. Ven.

Dejé de mirarla y seguimos descendiendo.

Más abajo, pasamos por un cuarto cerrado con candados y cadenas, como si algo peligroso estuviera encerrado allí.

Miré por el orificio de la puerta… y ahí estaba. Otra "yo", en silencio, tirada en el suelo en posición fetal, mientras un cuervo la devoraba.

Grité, golpeé la puerta… pero no me escuchaba.

Entonces, vi cómo se incorporó, se acercó a la puerta y me dijo:

—Hace tiempo dejaste de huir de este cuervo. Te encerraste en un vacío y en el silencio. Cerraste la puerta para que nadie entrara.

Y volvió a tirarse al suelo.

Sus palabras me hicieron llorar. No quería dejarla allí sola, pero la que tenía la manta blanca me dijo que continuáramos.

—¿Qué más espera allá abajo? —le pregunté, mientras me secaba las lágrimas.

—Ya deberías saberlo —me respondió.

...

Llegamos más abajo. Atravesamos un pasillo…

Y allí, en ese pasillo, estaba otra "yo", caminando sin rumbo.

Pasamos junto a ella… y vi que dejaba un rastro de sangre al caminar.

Me acerqué y vi que sus pies estaban destrozados. Casi no eran pies.

Entonces me dijo:

—Siempre seguiste caminando, ¿no? Aunque estos vidrios bajo la tierra duelan…

Dijo eso… y siguió su camino. Yo me quedé mirándola alejarse.

La Angie de la manta blanca me dijo:

—Al menos hay algo esperanzador en este camino desolado y melancólico. Sigamos.

No dije nada. Solo la seguí.

Y así, seguí bajando aquel edificio… donde en cada piso encontraba un recuerdo de mi sufrimiento… y, a veces, la lucha que viví por seguir adelante.

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