Chapter 1
Olivia
-Olivia tus amigas ya están abajo- dijo mi madre apareciendo en el marco de la puerta de mi habitación.
-Ya voy, solo me falta...- intenté acabar la frase mientras me calzaba el zapato y hacía equilibrio con el otro pie.
-Va a ser un gran día, te lo prometo- los ánimos de mamá no llegaban a tranquilizarme, y es que yo era una simple chica, de un pequeño pueblo cerca de Londres, llamado Brighton, que ahora se disponía a empezar el curso en una de las universidades más prestigiosas y pijas de todo Londres. Oxford. Hasta el nombre imponía.
¿Y qué hace una chica como yo, en un lugar como ese?
Ni yo misma lo sabía. Ah bueno espera, sí lo sé, lo que pasó fue que un día mi madre conoció a un empresario multimillonario, tras arrojarle sin querer una taza de café encima en una cafetería. Lo sé, típica primera toma de contacto.
-Si tú lo crees tendré que creerte- me colgué la mochila en la espalda, me acomodé el uniforme mirándome en el espejo, me acomodé mi pelo castaño y a empezar el dia. Hoy iba a ser un día muy largo.
Un beso en la mejilla a mamá, una taza rápida de café recién hecho y por último los buenos días de mis dos mejores amigas desde que inició el verano. Así era como ponía rumbo a una nueva etapa.
Oxford, ¿Qué me tienes preparado?
-Estoy muy nerviosa, anoche no pude dormir- dijo Jasmine recostando la cabeza en la ventana tintada del coche negro del chófer de sus padres.
-¿Tú qué tal Liv? ¿Preparada para conocer nuestro mundo?- me preguntó Chloe sentada a mi otro costado.
-Creo que nunca lo estuve y mira que llevo ya un verano entero entre pijas- le respondí mientras le guiñaba el ojo en forma de burla
-Oye, desde que te hiciste nuestra amiga y pusiste un pie en esa casa, tú también te convertiste en una de nosotras- me rebatió fingiendo molestia por mi comentario anterior.
-Es decir, que eres una pija más- terminó por concluir Jasmine mientras mantenía los ojos cerrados y seguía en la misma postura.
-Me lo tomaré como un alago, aunque no lo sienta así- les respondí mientras veía como nos acercábamos a un gran arco de metal, con entrelazadas flores que nos daban la bienvenida.
-Lo pasaremos genial, habrán fiestas, conoceremos a gente nueva y grandes experiencias-
Estaba claro que la única de las tres, que deseaba este momento con locura era Chloe.
-Lo único que os pido y ruego que pasemos desapercibidas- les dije viendo cómo nos íbamos adentrando cada vez más al lugar.
-Eso está hecho amiga- tras aquellas sutiles palabras, las tres al fin poníamos los pies sobre suelo universitario.
A nuestro alrededor todo rebosaba de hojas verdes, césped bien cortado, árboles con frondosas hojas, flores que coloreaban y alegraban el paisaje, dándole esa luz que al lugar le faltaba. El edificio, en el que ahora en adelante iba a ser nuestro lugar de estudio, tenía un gran estilo gótico, que lo hacía ser precioso.
Decenas de personas de igual forma vestidas, iban de un lado a otro, hablando entre amigos, otros yendo solos, perdidos sin saber a donde ir, armando jaleo, otros con los nervios a flor de piel y otros como yo, deseosos de lograr pasar esta etapa, lograr nuestros propios objetivos y aprobar las materias con excelentes para lograr nuestros sueños.
Esa era mi única ilusión, lograr algún día ser una gran médica.
-Vamos entremos, estoy deseando ver cómo es por dentro- Chloe agarró nuestras manos y nos adentró con emoción al edificio.
Jacob
Un intenso dolor y punzante se instala en mi cabeza, me estaba empezando a volver loco. La fiesta de anoche me vino al recuerdo de repente. Fue una locura como dejamos la casa de Tayler, pero mereció la pena, aunque el dolor en mi cabeza no decía lo mismo.
Si no fuera suficiente, el sonido del despertador me obligó a abrir los ojos de golpe e iniciar el día con mal humor.
¿Qué día era hoy? La verdad es que desde que empezó el verano me olvidé de todo, solo pensaba en fiestas, beber, bailar con chicas, con mis amigos,... Oh venga que le den a las clases.
Hablando de clases, hoy...
Oh mierda.
Me levanté de la cama sin saber cómo había llegado ahí la noche anterior. Entré a la ducha, esperando que toda la resaca que llevaba encima desapareciese con el impacto del agua. No es que me importase ir clase y mucho menos el primer día, pero según mi padre no me iba a permitir que volviese a manchar el nombre de su empresa, su imperio. Le importaba más su empresa que sus propios hijos.
De los tres hermanos que éramos, su favorito era mi hermano mayor, Ethan. Un completo capullo que quería seguir los pasos de mi padre.
Salí de la ducha a toda prisa, me ordené mi cabello rubio, me vestí con el uniforme de la universidad y salí corriendo a más no poder hacia el coche que me esperaba fuera.
-Buenos días señorito Walker- ni la alegre sonrisa de John, nuestro chófer, lograba cambiar mi humor.
-Buenos días- le respondí mientras terminaba de acomodarme la corbata del uniforme que nos obligaban llevar.
Eché la cabeza hacia atrás, recostándola en el asiento y cerré los ojos. Estuve durante todo el trayecto en esa posición. Deseaba que el camino a la universidad fuera eterno, que no tuviera que llegar nunca a ese lugar. Solo quería descansar un par de minutos más...
-Señor Walker hemos llegado- la voz grave de John, me hizo volver a la realidad.
Agarré la carpeta con fuerza y salí del coche, fue entonces cuando mi actitud cambió por completo. Me coloqué las gafas de sol, me planté una sonrisa arrogante en los labios, erguí la espalda y comencé a andar, sintiendome el maldito rey del mundo.
-Hey Walker, ¿Qué tal? La noche de ayer fue una pasada- Landon apareció junto a mí con una emoción totalmente diferente a la mía. No entendía cómo después de la fiesta tenía esa energía.
-Sobre todo cuando te caíste a la piscina por tropezarte con la butaca- le ataqué ganándome un leve empujón en respuesta a mi broma.
-Ni me lo recuerdes, Summer lo vió todo-
-Oh venga, seguro que con tu torpeza lograrás conquistarla- dijo apareciendo Asher con la vista puesta en un grupo de chicas, quienes se encontraban hablando entre ellas en las escaleras de la entrada principal.
-Muy gracioso-
Olivia
El interior del lugar era inmenso, largos pasillos con ventanales, grandes salas con sillones y clases espaciosas. Los techos eran tan altos que daba la impresión de que nos encontrábamos en un gran castillo. La estancia tenía un contraste entre diversos estilos, tanto antiguo, como tradicional y moderno... Era todo tan curioso y bonito de admirar.
Nosotras fuimos de las primeras en entrar a la que sería nuestra clase durante un curso entero. Optamos por sentarnos cerca del gran ventanal con vidrios de colores. Con el paso de los segundos la clase se fue llenando y los asientos que antes se encontraban vacíos dejaron de estarlo.
Me provocaba risa vernos a todos vestidos igual, parecíamos hormigas en un inmenso hormiguero.
-El hermano es muy mono pero también he escuchado que...- oí susurrarle Chloe a Jasmine.
-¿De qué habláis?- me interesé queriendo saber de qué era de lo que estaban hablando.
-De los Walker- me susurró Jasmine mientras miraba a nuestro alrededor para comprobar que nadie la escuchaba.
-¿Quiénes son los Walker?-
-¿No sabes quiénes son? Tenemos que ponerte al dia- dijo con una sonrisita Chloe.
-Los Walker es una de las familias más ricas y prestigiosas de Londres. Está Ethan Walker que es el hermano mayor , Jacob Walker que es de nuestra edad y Lydia Walker la pequeña de ellos- me informó Jasmine.
-¿Y qué pasa con ellos?-
Mi pregunta no llegó a ser respondida, puesto que la puerta de la clase fue abierta de par en par, y un hombre algo mayor, pero con un rostro bastante simpático, nos daba la bienvenida con una amigable sonrisa mientras se dirigía al escritorio de madera que teníamos justo al frente, en ella organizó con despreocupación los libros y algunas carpetas que había traído para su clase.
Fueron varios minutos los que pasaron cuando la puerta del lugar volvió a ser abierta. Todos se giraron al instante para ver de quién se trataba.
-Eso es lo que pasa- me susurró Chloe respondiendo a mi pregunta anterior, mirando hacia la persona que acababa de entrar junto con dos chicos más.
Un chico rubio, con ojos azules y mandíbula bien definida captó la mirada de todos lo que se encontraban en la estancia. Miraba al frente con superioridad, con elegancia, pero sobre todo con aires de grandeza...
-Sigo sin entenderlo- les respondí volviendo mi vista al cuaderno en el que estaba anotando lo que él profesor iba diciendo.
-Entonces es porque estás ciega-me dijo Chloe.
-Señor Walker, bienvenido- le dijo el profesor, pero con un tono diferente al que había usado antes con nosotros.
Tras aquella innecesaria interrupción, el profesor inició la clase explicándonos un poco como serían las cosas en este lugar, las reglas, tradiciones, la forma de evaluar, de aprender... Yo al contrario que el resto de mis compañeros, apunté cada dato que consideré importante.
Tras una larga introducción por parte del profesor, dió por iniciada la asignatura de filosofía clásica.
Cuando el profesor de literatura dió por finalizada la última clase del día, todos recogimos nuestras cosas y nos encaminamos a los pasillos, donde la gente se reunía para socializar después de varias horas de clases. El lugar se encontraba abarrotado, causando dificultad para poder caminar y salir al exterior, a donde nosotras queríamos llegar.
-Es el primer día y ya estoy agotada, ¿Habéis visto el entre cejo del profesor de literatura? Me daban ganas de ofrecerme voluntaria para quitárselo con pinzas-
-Jas que asco- le dije sin poder creer en las cosas que pensaba durante las clases.
-¿Qué? No es tan raro...-
Jasmine iba tan distraída pensando en el entre cejo del profesor que apenas prestaba atención al pasillo, lo que la llevó a chocarse sin querer con un chico que iba hacia el sentido contrario al que nos dirigíamos nosotras, era un chico rubio, con facciones marcadas y ojos avellanas.
-Yo miraría más por donde vas, la próxima vez no tendrás tanta suerte de chocarte conmigo- le dijo el chico dedicándole una sonrisa que enamoraría a cualquiera.
El rostro de mi amiga se tintó de sonrojo, pero su vergüenza no impidió que le diera una buena contestación a ese creído, para bajarle esos humos. Ahora que me fijaba más en él,... Era uno de los dos chicos que habían entrado en clase con Don superioridad.
-La suerte la tendré si no me choco contigo- el chico pareció no esperarse la respuesta de mi amiga, puesto que se quedó perplejo.
Chloe y yo seguimos el paso apresurado de nuestra amiga, que se dirigía al fin al exterior, al jardín exterior, donde se encontraría el chofer que nos llevaría a mi casa.
-Acabas de chocarte con Asher Collins- le dijo con fascinación y emoción Chloe.
-Chloe no es para tanto, es solo un engreído y mujeriego- le respondió Jas.
-¿Por qué habláis de estos chicos como si fuesen Dios?- les pregunté sin comprender porqué tanto revuelo.
-Por que son Dios, amiga, están en el pico de la pirámide social y son los chicos más guapos que vas a encontrarte jamás- las palabras de Chloe me hicieron reír.
Esos chicos no eran para tanto y mucho menos si son como demuestran ser, engreídos, egocéntricos,... No merecen un segundo de atención.
-Sois unas exageradas, no son para tanto-
-Ya los conocerás y me darás la razón-