Capítulo 1 el ascenso
El sol brillaba sin piedad sobre la ciudad. Era un día normal… hasta que los cielos comenzaron a rugir.
Desde lo alto, 9 helicópteros fuertemente armados sobrevolaban en formación cerrada, como si custodiaran un secreto que estaba por ser revelado. Sus sombras atravesaban edificios, calles, parques y monumentos. La ciudad miraba al cielo con la respiración contenida.
Entonces aparecieron.
50 autos blindados y polarizados, cada uno idéntico, como si hubiesen sido fabricados con el mismo molde del miedo. A su lado, camionetas negras y polarizadas marchaban al unísono, rugiendo con potencia contenida.
Pero lo que realmente paralizó a todos… fue el vehículo que lideraba la caravana.
Un auto blanco.
No blindado. No polarizado. Blanco puro, brillante como un espejo bajo el sol, avanzando al frente como si nada pudiera tocarlo. Elegante. Limpio. Letal. No necesitaba esconderse. Ese auto no solo lideraba el desfile de acero... lo anunciaba.
Todos los demás vehículos lo seguían con una distancia medida. Como si fueran soldados obedeciendo a su general. Como si ese auto blanco fuera la mente detrás del movimiento. Y lo era.
Porque dentro de ese auto, con los vidrios bajos como señal de arrogancia y poder, viajaba él:, el líder de la organización conocida como, "LUNA NACIENTE", una mafia tan temida, que su nombre nunca aparecía en los registros, solo en susurros.
Vestido con un traje rojo, tan impecable como su reputación, el hombre se mantenía en calma, mientras a su lado, un maletín descansaba en el asiento, cerrado con triple cerradura biométrica.
Sus ojos miraban el paisaje urbano con nostalgia… y dominio.
—Esta ciudad olvidó quién manda —dijo con voz baja, mientras los helicópteros mantenían su danza protectora en el cielo.
Al llegar al centro de la ciudad, los peatones se hicieron a un lado, como si un instinto ancestral les advirtiera del peligro. Policías observaban, impotentes. Nadie se atrevía a actuar.
Y entonces, el auto blanco se detuvo. Las demás unidades imitaron el gesto de inmediato, como un ejército congelado por la voluntad de su rey.
El silencio fue total.
El caos… aún no comenzaba.
Pero el mensaje estaba claro:
Había regresado.
Un murmullo tembloroso recorrió la ciudad como un escalofrío colectivo. Los 50 autos junto con las camionetas negras, permanecían inmóviles, como bestias amaestradas esperando la orden de su amo.
En el cielo, los 9 helicópteros flotaban, girando en formación, marcando el perímetro, vigilando cualquier posible amenaza.
Y entonces sucedió.
La puerta del auto blanco se abrió con un sonido preciso, casi ceremonial. Un pie tocó el asfalto. La multitud contuvo la respiración.
Del vehículo emergió Él.
Vestía un traje rojo entallado, con una corbata negra finamente anudada, y un pañuelo rojo que asomaba del bolsillo del pecho como una mancha de sangre perfectamente colocada. Su porte era elegante, casi regio, y caminaba con la tranquilidad de quien sabe que el mundo entero le pertenece.
Su rostro era joven, pero sus ojos transmitían un cansancio eterno, como si hubiera visto demasiadas guerras, demasiadas traiciones. Se quitó lentamente los lentes oscuros, dejando al descubierto una mirada tan fría que podría congelar el fuego.
A su alrededor, nadie se atrevía a moverse.
Ningún policía, ningún soldado, ningún civil.
El tiempo mismo parecía detenerse para contemplar su paso.
Se detuvo en medio de la avenida. Los motores de los helicópteros retumbaron como un tambor de guerra sobre su cabeza. Con un movimiento sutil, levantó su mano derecha.
De inmediato, las puertas de los 50 autos y las camionetas se abrieron al unísono, como si la ciudad estuviera siendo poseída por una legión de fantasmas de acero. Hombres de traje negro, armados hasta los dientes, descendieron en formación perfecta.
El sonrió con calma mientras se apartaba un poco de la puerta del auto, y de el emergió un adolescente de no más de 15 a 17 años.
Con un leve gesto inclinó la cabeza para susurrarle algo. Y entonces cuando el joven salio del auto todos los siguieron detrás de él, cuidando su espalda,
—quien será
—es un niño
— quienes serán ellos
—Eran las preguntas que circulaban el lugar, y a la ves la pregunta que nadie quería responder,
La ciudad aún estaba paralizada por la aparición del joven. Algunos pensaban que era el hijo del líder. Otros decían que él era el nuevo líder. Pero nadie se atrevía a confirmarlo.
El adolescente, de no más de diecisiete años, caminó por la avenida con paso seguro, como si esa fuera su ciudad, como si cada baldosa del suelo conociera su nombre. Vestía un uniforme escolar perfectamente planchado: camisa blanca, saco azul marino con el escudo de una prestigiosa academia bordado en oro, pantalón gris y zapatos negros que brillaban como espejos.
Una limusina blanca lo esperaba en la esquina. Él negó con la cabeza.
—Hoy caminaré —dijo con voz serena, y todos obedecieron sin discutir.
Los hombres de traje lo siguieron con la mirada, sin moverse, como si sus vidas dependieran de no interferir.
A medida que avanzaba, el tráfico se detenía solo para dejarlo pasar. Los autos parecían congelarse, los peatones se apartaban, los policías bajaban la mirada.
Cruzó la avenida central, subió por una calle empedrada y dobló en una esquina donde se encontraba la imponente estructura de la Academia San Elías, la escuela más elitista y reservada de la ciudad.
Al llegar a la puerta, un guardia intentó detenerlo.
—Identificación, por favor.
El joven solo lo miró. Esa mirada. Fría. Cortante. Letal.
El guardia retrocedió un paso, tragó saliva… y luego abrió la puerta sin decir palabra.
Los estudiantes que lo vieron entrar se quedaron en silencio. Algunos lo reconocieron por las noticias, otros solo por rumores. Pero todos supieron lo mismo: algo había cambiado.
Mientras caminaba por los pasillos rumbo al aula, su figura contrastaba con el bullicio típico del primer día. Él no necesitaba hablar para imponer respeto. Ya no era solo un estudiante. Era una sombra, una amenaza vestida de adolescente, un enigma que caminaba entre ellos.
Y aunque ese día apenas comenzaba… la ciudad entera ya sentía el temblor de su llegada...
Si te a gustado el primer cap te invito a continuar leyendo con migo
el siguiente capitulo contendr más sobre la vida de este nuevo joven misterioso