Chapter 1
Mi nombre es Aleena Krauss, y formo parte del equipo médico y de enfermería de las Tropas de Guarnición.
Desde que tengo memoria, mi vida ha estado llena de dificultades, pero aquí sigo, avanzando con paso firme ante cualquier nueva adversidad.
Siempre fuimos solo mi madre y yo. Mi padre nos abandonó al saber que ella estaba embarazada y nunca más volvió a aparecer. Mi madre, con una fortaleza admirable, dedicó su vida por completo a cuidarme y a atender a sus pacientes.
Vivimos durante muchos años en el distrito de Shinganshina, justo al lado de los Jeager, ya que mi madre era enfermera y asistente personal del doctor Grisha Jeager.
Desde pequeña recuerdo perderme entre sus libros de medicina y observar fascinada cómo atendían a los pacientes. Adoraba aprender de todo lo que hacían.
Karla Jeager y sus hijos, Eren y Mikasa, eran como mi familia. Les tenía un gran cariño, y ellos a mí.
Con el tiempo, el doctor Jeager decidió tomarme formalmente como su asistente y enseñarme en profundidad sobre medicina, al menos mientras encontraba otro lugar donde pudiera perfeccionar mis conocimientos.
Desgraciadamente todo cambió el día en que el Titán Acorazado y el Titán Colosal derrumbaron la muralla que protegía nuestro distrito.
Por suerte, mi madre y el doctor Jeager estaban en el interior, visitando a un paciente, y yo me encontraba en el distrito Trost, realizando unas pruebas para formar parte del equipo médico de las Tropas de Guarnición.
Supe por Jannes que la señora Jeager había fallecido al ser devorada por un titán, y que él mismo había salvado a Eren, a Mikasa, al señor Arlet y a su nieto, quienes también fueron trasladados al interior.
Busqué a mi madre y al doctor Jeager durante varios días sin éxito; era como si la tierra se los hubiera tragado. Semanas después, encontré a mi madre entre un grupo de refugiados en Mitras. Estaba viva, pero sufría graves lagunas mentales que le impedían recordar lo ocurrido.
Gracias a las Tropas de Guarnición, conseguimos un pequeño alojamiento cerca del cuartel. Yo había sido admitida oficialmente en sus filas, lo que trajo un poco de estabilidad en medio del caos en que vivíamos.
Pasaron los años y, lamentablemente, mi madre enfermó de gravedad y a pesar de todos mis esfuerzos, no logré salvarla. Su muerte me dejó completamente sola en este mundo cruel.
Decidí entonces mudarme definitivamente al cuartel de las Tropas. Aquí me encuentro ahora, con 21 años, como parte del equipo médico bajo el mando del Comandante Pixis.
—Vamos, Krauss, rápido. Quiero llegar a cenar antes de que la ciudad apeste —me exigió la soldado Hitch, de la Policía Militar, extendiéndome una lista con los nombres de las personas fallecidas en la pelea entre dos titanes el día anterior.
Para mi sorpresa, uno de esos titanes había sido identificado como Eren Jeager, el hijo de mi antiguo mentor y eso de alguna forma me impresionó enormemente, el chiquillo había adquirido la habilidad de transformarse en una de esas bestias y había logrado entrar en la Legión de Exploración.
Recordé, con nostalgia, las veces que acompañaba a Karla y a los niños —Eren, Mikasa y Armin— a despedir a la Legión cuando partían en expedición. Aún podía ver las lágrimas de Karla rogando a su hijo que no siguiera ese camino, y los ojos determinados de aquel niño mirando con admiración al famoso Capitán Levi, el soldado más fuerte de la humanidad.
- Heeeey, ¿Me estas escuchando? - Hitch levantó la voz.
- Si, si, si, deja eso en aquella mesa, y vete de una vez. - Le respondí molesta, ganándome una mirada de odio de parte de la chiquilla. - No me mires de esa manera, tengo demasiado en la mente.
La vi partir haciéndome un desaire sin disimular. Esos tipos de la policía militar se creen los dioses del mundo y no sierven para un carajo.
Y no es que no entendiera su queja, hoy en efecto habíamos tenido que reunir todos los cuerpos en la plaza de Mitras y ya en este momento se había iniciado el proceso de cremación de los mismos.
Tomé la carpeta con los registros de los fallecidos y empecé a darles una ojeada. Suspiré con fuerza, eran demasiadas las víctimas.
- Vaya suspiro señorita Krauss.
La voz del comandante Pixis me asustó.
- Comandante, casi me mata del susto, que maña la suya de entrar a hurtadillas. Le voy a colocar un cascab... - Mis palabras murieron justamente al ver que no entraba solo al consultorio.
Y mi sorpresa fue aún mayor al ver que quien lo acompañaba era nada más y nada menos que el objeto de admiración de Eren.
- Jajajaja, ¿Así que un cascabel?. ¿Oíste Levi? Aquí a mi no me respetan.
- Si comandante, tal ves es porque casi le sacas la mierda con ese susto. - Respondió el pelinegro.
- Jajajajaja, no cambias, ¿verdad Levi?. - Dijo el viejo moviendo la cabeza en desaprobación. - Krauss, te traigo un paciente, el capitán Levi, sufrió un percance en la última expedición fuera de las murallas en su pierna, la lider de grupo Hange Zoe lo revisó y le recomendó reposo absoluto pero con lo que pasó ayer, tuvo que involucrarse y al parecer nuevamente le esta afectando la lesión. ¿Podrías revisarlo?
- Claro que si comandante. Capitán, si gusta puede pasar y tomar asiento en la camilla de allá.
- Bueno muchachos, el deber me llama. Krauss, en cuanto termines, ven con Levi a mi oficina necesito informarte unos cambios que vamos a implementar.
- Esta bien comandante.
Vi como salió del consultorio el comandante Pixis y entonces me dirigí hacía la camilla donde se encontraba sentado el capitán Levi.
Era la primera vez que lo veía tan de cerca, todas las otras veces lo había visto de lejos, montado en su caballo, siempre mal encarado, pero hoy estaba diferente, su rostro aunque no fuera amigable tampoco denotaba molestia, simplemente seriedad.
- Capitán, ¿que pierna es la que le duele?
- La derecha y puedes llamarme Levi, no soy tu superior.
- Esta bien Levi, yo me llamo Aleena, un gusto conocerlo, ¿podria por favor acostarse? Me gustaría revisar bien la zona, le quitaré el zapato, la media y levantaré un poco el pantalón.
- Yo puedo quitarlos, no hay problema.
- Como guste. Y cuénteme, ¿Como se lastimó?
- Estaba intentando salvarle el trasero al imbécil que generó todo el problema ayer.
- Vaya, Eren si que da problemas entonces. Nunca cambió por lo visto.
- ¿Lo conoces?
- Si, eramos vecinos cuando vivíamos en Shinganshina, muchas veces tuve que curar sus heridas. Su padre fue mi mentor.
- Vaya, no tenía idea. Tamaño idiota.
Pude revisar la pierna del capitán y en efecto, parecía que tenía una fisura en uno de los huesos de su pierna.
- ¿No lo entablillaron?.
- No, la cuatro ojos solo me mandó a reposo. ¿Es tan malo?
- Levi, me parece que tienes una fisura, lo mejor es inmobilizar la pierna, más que sea por unas cuatro semanas, déjame traer los implementos..., ahh y por cierto creo que necesitaremos hacer algo con el pantalón, no creo que quiera que se lo corte.
- ¿Cuatro semanas?
- Si, por lo menos. Sino siempre tendrá molestias en esa pierna.
- Que mierda. Mira no traje otra ropa, solo ésto y un traje formal. De igual manera cortalo, en el cuartel tengo más, además no creo pasar la noche aquí.
- Creo que entre mis cosas tengo un pantalón de ejercicios, es flojo y servirá. Dame un momento.
- No, no te preocupes. No es necesario.
- No es molestia. A menos que te de asco.
- No, no es eso.
- Bien ya vuelvo con todo lo que necesito.
Me dirigí a mi habitación y saque un pantalón negro que usaba para ejercitarme y a veces hasta para dormir, eso le serviría, luego pasé a la bodega de implementos médicos y tomé las gazas con yeso, así como otros materiales que iria a necesitar para entablillar al capitán.
Me impresionó la mala reputación que tenía ese hombre, cuando lo que acaba de percibir de él era totalmente distinto de lo que la gente decía.
Entré de nuevo al consultorio y le extendí el pantalón para que se cambiara.
- No es nuevo pero creo que servirá, además es negro, le servirá para no verse tan terrible por el momento. - Dije mientras salía del consultorio para darle chance para cambiarse.
- Listo, puedes pasar. - La voz varonil del capitán me alertó de que ya podía entrar de nuevo al consultorio. - ¿Estas segura que es necesario ésto?. No me duele tanto y puedo mover bien la pierna.
- Muy segura, así que arrecuestate, revisaré que este bien colocada la pierna, eso puede molestar un poco, después procederé a vendarte.
Hice todo el procedimiento en silencio y bajo la atenta mirada de Levi. Diría que he vivido situaciones de estres severas pero estar bajo el escrutinio de ese hombre eran palabras mayores. Que horror.
Una vez terminado el procedimiento le dí unas muletas que había traído conmigo cuando fui a la bodega, ellas serían sus mejores amigas en los próximos días.
- Listo, en cuatro semanas dile a la Lider Zoe que corte con cuidado por este lado y ya de ahí es super sencillo terminarlo de cortar.
- Esa maldita mujer me cortará la pierna, vas a ver. - Dijo bajándose de la camilla y colocándose la chaqueta.
- Ven vamos a ver que quiere Pixis, debe estar esperándonos. - Abrí la puerta para dejarlo pasar y dirigirnos a la oficina del comandante.
Llegamos en silencio a nuestro destino y di tres toques a la puerta y aguardamos la indicación.
- Adelante por favor.
Entramos sin hacernos esperar, encontrándonos al hombre mayor sirviendo tres copas de un licor ambar.
- Vaya capitán, al parecer si fue serio el asunto. - Dijo el comandante extendiendo las copas una a Levi y la otra a mi.
- Si, parece que si. - Respondió el pelinegro aceptando la copa. - ¿No es un poco temprano para ésto?
- No, ya pasa de la hora permitida.
- Ni modo, que se le va a hacer. - Respondió dando un trago al vaso.
- Krauss el motivo por el cual los cité a ambos aquí es para notificarte que hablé con Erwin y a partir de este momento serás transferida de manera permanente a la Legión de Exploración. Tengo meses pensando que tus conocimientos y deseo de aprender es justo lo que necesita la Legión en este momento y también el hecho de que solo Hange tiene manejo de situaciones médicas pero ella a su vez es una soldado, necesitan un médico que no sea un soldado. Partirás con Levi esta misma noche, Erwin te recibirá tan pronto llegues a tu destino.
Ante tal noticia no supe como responder, fue todo un tema el hecho de llegar y enterarme de algo así tan de repente, era algo que sin lugar a dudas me preocupaba, temia por mi vida, ya que tenía cero manejo de armas. Apresuré un trago largo de mi bebida.
- Oye Pixis, ¿Cuándo hablaste eso con Erwin? Él no me notificó nada. - Acotó el pelinegro.
- Es algo que hemos venido conversando pero no se había dado la oportunidad de enviarla, pero ahora que estás aquí y que debes partir de vuelta hoy al cuartel pues es el momento justo para enviar a Krauss contigo.
- Comandante, ¿Acaso hice algo mal?. - Tomé un segundo trago, acabándome la bebida.
- No, para nada, de hecho..., has hecho un formidable trabajo, es por eso que te envío, aqui tienes mucha competencia, mientras que allá trabajarás sola de la mano con Hange, vas a ver que te va a gustar. Te sirvo otro más.
- Oye, creo que es suficiente de licor para ella, no quiero que vomite de camino al cuartel. - Dijo Levi colocando su mano en mi vaso para apartarlo de la mano del viejo.
- Bien, si me permiten, iré por mis cosas para partir. - Repuse levantándome de la silla y dirigiéndome hacía la salida.
Caminé directo a mi habitación con un sin fin de pensamientos cruzando mi mente, todo había pasado con demasiada rapidez, justo hace un par de horas estaba tranquila en mi consultorio y ahora estaba entrando a mi habitación para guardar mis pertenencias e ir al cuartel de la Legión de Exploración.
- ¿Que carajos? - Dije molesta en la soledad de mi habitación. - No es justo, que mierda.
Terminé de guardar todas mis cosas, que por suerte no eran muchas y eran más que todo en libros médicos herencia de mi madre y del Dr Jeager.
Una hora después me encontraba subiendo todo en el carruaje que me llevaría a mi nuevo hogar.
- Krauss, demuestra tu conocimiento y ayuda en lo que puedas. - Fueron las últimas palabras que me dió Pixis antes de subir al transporte. - Iré en lo que me sea posible.
- Si señor.
- Capitán Levi, entréguele esta carta a Erwin por favor.
- Esta bien.
Y así sin más partimos hacía el norte. El trayecto según se me habían informado antes, tardaría unas tres horas si ibamos a paso moderado. Una vez allí cenariamos en compañía de los soldados.
Me sentía confundida pero también hasta cierto punto ansiosa de volver a ver a los chicos con los que crecí. Esperaba que no me hicieran preguntas sobre su padre, preguntas de las cuales no tenía respuestas.
- Oi mocosa, te afectó la noticia del viejo calvo por lo que veo.
- Obvio que si, ¿quien en su sano juicio hace una cosa asi?
- Pues el viejo pelón.
Una risa nasal salió de mi.
- Si te hace sentir mejor, yo tampoco tenía idea de ésto, o sea ¿Que hubiera hecho Pixis si la loca cuatro ojos no me manda dónde él para revisar mi pierna? Que dicho sea de paso, me esta doliendo bastante. ¿Que demonios me hiciste?
- Déjame darte un analgésico. Debe ser producto de que te acomodé un poco el músculo y la misma férula tiende a hacer doler la extremidad. Debería pasarte la molestia en unas 48 horas. - Dije pasándole una pastilla y extendiéndole la cantimplora con agua que traía conmigo.
- Bien. Y...., no te preocupes, no estarás expuesta a peligros, te quedarás en el cuartel. Así que ten paz. Erwin sabe de tus habilidades y no te expondría. Yo tampoco lo permitiré.
Escuchar esas palabras hicieron que mi corazón se acelerara y sentí un gran calor subir hacía mi rostro.
- Gracias Levi. Me alegra saber eso. A decir verdad estaba preocupada justamente por eso. - Dije mirando para el lado contrario tratando de evitar que viera mi ruborizacion.
- Tsk. Tonta.
Cuando llegamos al cuartel, varios soldados salieron a recibirnos, para mi sorpresa uno de ellos, un hombre muy alto, delgado, rubio y de ojos azules, el comandante Erwin, había otro de similar descripción que era otro capitán más y una mujer de anteojos que debía ser la lider de escuadrón Hange Zoe por el singular apodo de "loca cuatro ojos" por el cual Levi se refería a ella.
- Enano, ¿Porqué te inmobilizaron de esa manera? ¿Eso es una férula?. Querida debes enseñarme a hacer eso. - Hange dijo.
- Levi que bien que regresaste. Y tu debes ser la médico de la que Pixis tanto habló. Un gusto. - El rubio comandante dijo, extendiendo su mano para saludsrme.
- Un gusto señor. - Respondí su saludo estrechando mi mano con la suya.
- Pixis te manda ésto. - Levi extendía la carta que mi antiguo comandante le habia encomendado.
- Pasemos, muero de hambre y uds deben estar igual. Hange pide a Mikasa y a Brausse que lleven las pertenencias de la señorita a la habitación que esta vacía al lado de la de ellas. Luego te reunes con nosotros en el comedor.
- Si Erwin.
Así entramos al castillo para poder comer algo.
Ya en el comedor todo se sintió más relajado, después de las presentaciones con los soldados que se encontraban ahí terminando de comer, me senté en la mesa que según pude notar era ocupada solo por los altos mandos de la Legión.
Unos treinta minutos después, aparecieron Hange, una chica pelicafe de cola alta, Mikasa y Armin.
- Allie, en realidad eres tú. - Armin se acercó presuroso para saludarme.
Al verlo sentí unas ganas inmensas de llorar por lo que me levanté para acercarme también y poderlo abrazar con fuerza, abrazo que fue de igual manera respondido por el.
- Te creí muerta, nunca más supe de ti ni de tú madre. - Armin decía. - Mira Mikasa, es Allie.
- Eso veo, hazme campo para saludar. - Mikasa siempre había sido como mi muñequita de juegos, fue como mi juguete querido al que peinaba como cual muñeca.
La abracé con fuerza. Luego los tres nos unimos en un fuerte abrazo fraternal.
- ¿Donde esta Eren? - Pregunté.
- Ahora después de la cena si quieres te llevo para que lo veas. - El que respondió fue el comandante Erwin. - Por lo sucedido ayer esta recuperándose en su habitación.
- Entiendo, tal vez pueda revisarlo ¿no cree comandante?
- No creo que sea necesario, ya Hange te comentará lo que hemos ido descubriendo poco a poco sobre los titanes.
Cenamos tranquilamente y después de que Hange me mostrara mi habitación, el comandante me llevó donde Eren, nuestro encuentro fue igual de emotivo al encuentro que tuve con los otros dos chiquillos.
Al final del día estaba un poco más tranquila por el cambio y eso hizo que mi energía disminuyera considerablemente. Me sentí en extremo cansada y el comandante pudo notarlo al instante.
- Vamos a que descanses Allie, se nota que lo necesitas.
- Si gracias comandante Erwin.
- Por favor, llámame solo Erwin.
- Esta bien.
Una vez fuera de mi habitación, nos despedimos amablemente y seguido nos separamos. Entre y sin pensarlo dos veces me cambié de ropa y me metí dentro de la cama. No se en que momento perdí el conocimiento, cayendo en un profundo y reparador sueño.