Sueños del Futuro | SNK |

Summary

Ella constantemente tenía pesadillas que poco a poco afectaban ya no solo su salud mental sino que también física, el doctor Jaegar recomendó que realizara una terapia, ella comenzó a escribir sus pesadillas y eso la ayudaba mucho mas en un momento comenzó a tener una pesadilla muchas veces, cosa que la asusto mas no dejó de escribir y ahora seis años después volvió a ver esa escena con la siempre empezaba su sueño... Pero ahora era en el mundo real... Aquella figura que miraba por sobre el muro se había hecho realidad. Eso no es un sueño... Es el futuro. ≫──────°❅•❀•❅°──────≪ ⚠️WARNING⚠️ - No hay Ships decididos. - Actualizaciones lentas. 🌸Espero que les guste :)🌸

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

I

¿Cómo está, Doctor?—dijo con voz preocupada una mujer.

No hay nada malo, pero esas pesadillas podrían en poco tiempo ser un problema para su condición física...—el hombre habló.

¿Qué nos recomienda, Dr. Jaeger?—preguntó el padre.

Es algo simple y hasta parece que no es nada, pero ayudará mucho. Ella debe escribir todas sus pesadillas en un libro, será una terapia y tal vez eso ayude a reducirlas, es lo único que se puede hacer.

Gracias por todo...—el hombre agradeció.

Vendré dentro de un mes y veremos si esto le ha ayudado.

Los tres salieron de la habitación de la pequeña. El nombre de la niña era Ada Favre, había estado sufriendo pesadillas consecutivamente y no podía dormir a causa de ellas.

La niña se levanta y busca algo entre sus estantes, un libro con páginas vacías que ella utilizaba para dibujar a veces. Comenzó a escribir su más reciente sueño lo recordaba a la perfección, cada detalle lo podía escribir sin dudar en ningún momento.

Cuando terminó de escribir sintió como si una carga pesada fuera quitada de ella, su mente siempre sentía la necesidad de no olvidar el sueño y siempre sufría por eso, pero ahora que lo había escrito ya no era necesario recordar.


Pasaron unos cuantos años, ella ya tenía doce y ya no sufría por sus pesadillas. La última vez que tuvo una pesadilla fue hace dos meses donde una misma pesadilla se repitió por más de dos semanas, cada vez que ella lo soñaba había más detalles de esto y ella lo escribía todo en su libro.

Aún así, los rostros de las supuestas personas no aparecían, sólo podía reconocer a un hombre, ese hombre lo vio en la entrada al distrito Shiganshina por lo que supuso que para poder ver los rostros borrosos debía haber visto por lo menos una vez a esa persona.

Ese día había salido junto a su madre. Su madre iba a reunirse con una amiga que había conocido hace algunas semanas atrás y quería que la niña conociera a sus hijos.

Mientras ellas caminaban por las calles del distrito de Shiganshina la pequeña miraba a las personas, estaba aburrida y no le emocionaba la idea de conocer a alguien. Cuando llegaron a la que era la casa de su amiga su madre tocó la puerta.

¡Gracias por venir, Rebeca!—saludo con una sonrisa una mujer de cabello azabache.

Oh no, gracias por invitarme Carla—sonrió la castaña y miró a su hija—. Ella es mi hija, Ada.

Un gusto—dijo un poco tímida.

Oh, que linda—sonrió Carla, se hizo a un lado—pasen por favor.

A D A

Mi madre y la señora Carla habían charlado por más de una hora y ya me estaba aburriendo, justo escuché como alguien abría la puerta. Entró un hombre, lo reconocí fácilmente pues era el doctor Jaeger.

¡Oh, Dr. Jaeger!—se sorprendió mi madre y también el doctor.

Querido, no sabía que se conocían—se sorprendió la señora Carla.

Si, yo he atendido a su hija desde los seis años...—me sonrió y yo le devolví la sonrisa.

El era muy bueno, y gracias a él las pesadillas ya no eran usuales.

¿Ya puedes dormir bien, Ada?—preguntó el Dr. Jaeger.

Si, ya no me molestan las pesadillas—le respondí con una sonrisa.

Eso es bueno, me alegro por ti pequeña Ada—también sonrió.

Ya debe ser la hora del almuerzo... Es una lastima que no haya podido conocer a tus hijos, Carla—dijo mi madre un poco apenada.

¿Te irás ya?—parecía un poco decepcionada.

Si, debo ir a hacer el almuerzo y tengo que comprar algunas cosas.

Oh bueno, será en otra ocasión—dijo refiriéndose a sus hijos.

¡Nos vemos Carla!

Adiós...—me despedí de ambos.

Hasta luego Rebeca, Ada—se despidió la señora Carla con una sonrisa.

Salimos de la casa de la señora Carla y fuimos al muro María, compramos las cosas necesarias para el almuerzo y volvimos a nuestra casa.


El día había terminado y yo me fui a dormir, después de tanto tiempo volví a tener una de esas pesadillas.

Era extraño. Era la misma pesadilla que tuve la última vez pero ahora podía ver más rostros, recordaba haberlos visto en Shiganshina y también pude ver la casa de la señora Carla, me preocupé pues estaba siendo aplastada por una enorme roca. Vi como una criatura gigante se estrellaba contra la puerta interior del distrito de Shiganshina, también vi con más detalle la que ya había soñado antes, aquel monstruo que podía ver por sobre el muro y como este estrellaba su pie contra la puerta exterior en Shiganshina.

Tres niños en específico se visualizaban en mi sueño, sus rostros estaban borrosos así que no los había visto nunca, solo distinguí un cabello rubio, uno de castaño oscuro y una cabellera negra. Después una hilada de grandes dientes se mostró, una gran sonrisa tenebrosa y como esa criatura acercaba a alguien hasta su boca, vi como está abría su boca y la cerraba esparciendo... ¿Sangre?

Desperté agitada, sentía como mi corazón latía con rapidez y mis orejas hirvieron, mi sudor era frío y mis manos temblaban. Mis padres abrieron la puerta de mi habitación, me miraron preocupados y mi madre se acercó a abrazarme junto a mi padre que nos abrazo a ambas.

Supuse que antes de estar completamente despierta deje escapar un grito, realmente no me extraña, eso había pasado algunas veces. Aún así este sueño es distinto, tenía mucho miedo, el hecho de que todas esas personas ahora tuvieran rostros lo hacía más real.

Les dije a mis padres que ya estaba mejor, ellos un poco preocupados asintieron, mamá dijo que iba a preparar algo para tranquilizarme y se fue a la cocina junto a papá. Fui a mi pequeño escritorio y comencé a escribir, cada que escribía rememorando aquella pesadilla sentía un nudo en la garganta.

Mi madre subió a dejarme un té para poder relajarme, gracias a eso pude volver a dormir.


Al amanecer me desperté preocupada, a pesar de haber escrito mi pesadilla no dejaba de recordarla así que decidí salir un rato y mis padres accedieron, sabían que necesitaba descansar un poco. Sentía que en Shiganshina podría encontrar respuestas, fui al distrito Shiganshina ahí se encontraban una niña y un niño, el último se encontraba discutiendo con uno de los guardias, este era un rubio que parecía estar borracho.

Mejor no ser curiosa. Pase junto a ellos para entrar a Shiganshina, mire frente a mi donde estaba el imponente muro que en mi sueño será atravesado por los titanes, quería creer que mi sueño era solo eso, pero tenía miedo que todo lo que soñé se volviera realidad.

Mire a las personas y las reconocí dentro del sueño, todas las personas que estaban en mi sueño desde el principio las reconocí en la realidad, incluso sus ropas eran iguales...

¡Sus ropas!—exclame. Aunque no tan fuerte como para que entre el bullicio alguien me escuchara.

Debía de haber alguien que se distinga de que su ropa ha cambiado, fui junto al río. ¡Ese niño! Él llevaba una ropa distinta ayer además que la última vez que lo vi hace una semana también traía otra ropa, y hoy trae la misma que en mi sueño. Entre todo que estuve buscando personas con alguna ropa distinta se hizo tarde y ya se podía apreciar el atardecer, ya estaba en la entrada al muro María cuando se escuchó un estruendo seguido por el retumbar de la tierra. Por aquella fuerza caí al suelo.

Miré hacia el muro por inercia, pude ver como una cabeza se alzaba sobre el muro y las miles de visiones de mis sueños pasaron por mi cabeza. Eso no fue un sueño.