It hurts but I deserve it
Eran más de las dos de la mañana en Gótica, habían pocos pacientes en emergencias, Dick le había avisado a su hermana que hoy estaba patrullando con Bruce, Damian estaba estudiando para su exámen de álgebra, Tim dormía como un bebé en la mansión, Alfred le había enviado unas galletas más temprano y Lilith ya quería cortarse el cuello con los vasos de cartón de la cafetería del hospital central porque ya se las había comido todas.
No había sido una noche ajetreada, extrañamente, habían pocos pacientes y el sueño le estaba ganando a la doctora Grayson.
Pero el sueño duró poco hasta que vió a su hermano vestido de policía ayudando a un hombre a entrar a emergencias.
Los internos de turno y las enfermeras se pusieron manos a la obra al ver al hombre mal herido.
—¡Una camilla!
—Hombre en sus veintes, encontrado en callejón, no hay heridas de bala pero creo que sí tiene huesos rotos.
—Nosotros nos encargamos, gracias, oficial.
—De nada, para éso trabajamos.
—¿Qué hiciste?
—Yo no hice nada, lo encontré en un callejón después patrullar —Dick se encoge ante la mirada fija de su hermana—. ¿No hay un "hola, Dick, ¿cómo te fué en la patrulla?" hoy? Me hieres.
—Más te vale, sabes que no me gusta andar curando gente a la que golpeas —Lilith acomodó el cabello de su hermano y de pasó le golpeó la cabeza—. Y no, me trajiste un moribundo, reconozco una pierna rota cuando la veo, hoy no hay buenas noches.
—Tampoco los golpeo tanto...
—Literalmente me los traes a morir a emergencias, Richard. ¿Sabes lo fastidioso que fué la última vez? Hice el papeleo de cinco muertos, éso es mucho, sobretodo si papá no sabe nada.
—Lo sé, y lo siento por eso, eran payasos.
—Sólo por éso no me molesté tanto, cualquier seguidor de ése hijo de puta merece morir.
Dick sabía lo mucho que Lilith odiaba al Guasón, cree que ni él mismo podrá odiarlo tanto como su hermana.
>>¿Éste es uno de ellos?
Pobre alma en desgracia.
—No, adivina quién es.
—Richard, no estoy de humor para-...
—Red Hood.
—Cállate el hocico, Richard John Grayson.
Dick se rió de la reacción de Lilith.
—Bueno, ya cumplí con mi parte.
—¿Me estás jodiendo?
—Nop, papá me está esperando afuera —Dick abraza a su hermana y le deja un beso sobre su frente —. Nos vemos más tarde, me llamas para pasar por tí.
—Claro, nos vemos más tarde, Dick.
—Te quiero.
—Yo más, nos vemos más tarde.
Para muchos internos era extraño ver a su doctora hablarle de manera dulce a una persona, más si era un hombre. Pero ése no era cualquier hombre, era su hermano, el idiota no contaba como hombre, él era más bien una mascota, una mascota de 87 kilos, una flexibilidad envidiable y un amor insano por el pudín.
Pero volviendo al hombre herido que trajo Nightwing.
Jason no sabía si reír, llorar o clavarse la morfina en un ojo.
Había peleado contra Batman y Nightwing hacía unas horas, quedó bastante herido, Dick le había golpeado en partes que no sabía que se podían golpear, lo dejó peor que saco de boxeo.
Él también le dió pelea, es más que obvio. Pero en cuánto Batman le habló se quedó en blanco. Ni siquiera se dió cuenta cuando su hermano lo pateó en las costillas y calló de un techo.
Jason no estaba preparado psicológicamente para escuchar la voz de Bruce, ni todo el entrenamiento que vivió con la liga de asesinos pudo prepararlo para ésto.
—¿Por qué peleas si sabes que vas a perder?
La pregunta de Batman le revolvió algo asqueroso en su estómago, no sabía qué responder, cuando reaccionó ya tenía la suela de la bota de Dick en sus costillas.
Aunque siendo sincero, a Jason le pareció un poco hipócrita que después de que su hermano lo haya dejado casi moribundo en un callejón como Nightwing, volvió como policía y lo llevó al hospital más cercano.
Todo ésto mientras eran vigilados por Batman desde las alturas.
Por lo menos no le fué tan mal con éso.
Pero al entrar a emergencias se arrepintió, ojalá lo hubieran matado otra vez.
Su hermana estaba ahí, era doctora, ¿cómo no se enteró de éso? Tanta investigación que hizo con los demás murciélagos que olvidó por completo que Lilith también era uno de ellos.
¿Cómo pudo olvidar a su hermana mayor? Jason quiso llorar al verla entrar a la habitación en dónde le estaban curando sus heridas.
Lilith se veía cansada pero lista para cualquiera cosa que se presentara, su cabello negro estaba más largo y ahora tenía varios mechones de color púrpura y azúl, sus ojos verdes se veían brillantes debajo de sus lentes de fórmula, tenía un piercing en su ceja derecha y sus uñas cortas estaban de un color verde que fácilmente pasaba por el verde horrible del traje de Robin.
Su hermana se veía mayor, más inteligente, corajuda, preparada para lo que fuera.
Cómo ahora, que le estaba devolviendo el hombro izquierdo a su lugar, bendita sea, ni siquiera le dolió.
La mente de Lilith estaba trabajando a millón, ¿cómo podía ser posible que estuviera acomodando el hombro del mismísimo Red Hood? ¡Qué mierda era ésa!
Era tan extraña toda ésta situación, ¿por qué Dick lo había dejado vivir? Llevaban meses queriendo atraparlo, incluso Alfred quería saber quién era esa persona debajo de la máscara, y a Alfred no le importa nada de lo que suceda fuera de la mansión.
—¿Diagnóstico completo?
—Muñeca derecha fracturada, luxación de rodilla izquierda, fractura de dos costillas, esguince de tobillo derecho y luxación de hombro derecho. Tiene varios moretones por las piernas y brazos, no hay hemorragias internas.
Que bueno que Nightwing no lo golpeó bastante.
—¿Encontraron su identificación?
—No, el paciente dice que no es de la cuidad y no es alérgico a ningún medicamento.
—Muy bien —Lilith terminó de vendar el hombro de su paciente—. Hoy no morirás, sentirás que sí pero no. ¿Requiere cirugía?
—Le reacomodamos su rodilla y tobillo. Los rayos equis demuestran que su fractura de muñeca se pueden arreglar con tablillas, pero las costillas sí ameritan operación.
—No quiero que me operen.
Por primera vez el paciente estaba hablando y la doctora Grayson se le quedó mirando por un largo tiempo.
¿Dónde había escuchado esa voz antes?
¿Por qué sonaba tan familiar?
Los internos y las enfermeras salieron de la habitación en cuanto la doctora se cruzó de brazos, ellos no querían estar ahí cuando ella estuviera molesta.
Jason tampoco quería estar ahí.
—Señor, debemos operarlo, sus costillas podrían perforar su pulmón derecho, no me daré el lujo de dejar morir a un paciente hoy. Si no tiene seguro, está bien, la operación correrá por el hospital, no sería la primera ni la última.
—No quiero su caridad.
Lilith sonríe, una sonrisa que Jason conoce muy bien. Está molesta.
—Caridad es que te pase de morfina y te mate de sobredosis, ¿no lo crees?
Jason quedó mudo ante el tono amenazador de su hermana.
No cualquiera le hacía frente a Lilith Grayson y sobrevivía con todos sus huesos en una pieza.
>>Entonces, cómo el gran hombre que eres, también como el gran Anti Héroe que te has vuelto en Gotham, le haré el favor a tus subordinados de salvarte la vida.
—¿Qué?
—Ay, cariño, ¿de verdad pensabas que no sabría quién eras? —el corazón de Jason comenzó a latir con rapidez—. Tengo en mi hospital al grandísimo Red Hood, no puedo dejarte morir, ¿cierto?
Jason se iba a clavar la aguja de la morfina en el ojo, éso era un hecho.
—¿Cómo lo notó?
—El hombre que te trajo es mi hermano mayor, es obvio que me lo dirá —Lilith mira la máscara sobre la mesita al lado de la cama y sonríe. Es roja, extrañamente se parece a la de Iron Man—. Aunque debo admitir que me causas curiosidad, nadie en Gotham es capaz de hacer lo que tú haces. Ni siquiera los murciélagos.
Esas cuatro palabras llamaron la atención de Jason.
—¿Los murciélagos no?
—Nah, ya no son como hace diez años. Ahora sí se cuidan, seguro eres nuevo en la cuidad, no debes de saber de lo que hablo.
El silencio después de las palabras de Lilith le dió chance a ambos de dejar de sentirse tan tensos.
—¿Podrías contarme?
—¿Te dejarás operar?
Jason quiso reír por lo persuasiva que seguía siendo su hermana.
—Sólo si no me entrega a la policía.
—No soy una rata, señor Red Hood, puede confiar en mí.
Jason le tenía más que confianza a Lilith.
—Está bien, puede acomodarme los órganos mientras duermo.
—Que manera tan extraña de aceptar que te ayuden a vivir pero está bien... Bueno, hace diez años hubo una situación de rehenes con el payaso, entre ésos rehenes estaba el segundo Robin y otras personas. Pues, el muy hijo de puta hizo algo para que todo el país viera en televisión en vivo cómo golpeaba a Robin y después hizo elegir a los inútiles de Metrópolis por quién debía vivir, si Robin o una doctora que estaba allí.
Jason estaba escuchando desde la perspectiva de su hermana el día de su muerte, que sus signos vitales no demostraran lo mucho que le dolía escucharla merecía un premio.
>>Mi hermano estaba ahí, ¿sabes? Entre ésos rehenes. Es más que obvio que los doble moral de Metrópolis eligieron a la doctora y no al Robin, ¿sabés qué sucedió después?
—¿Qué?
—Explotó una bomba donde ellos estaban, todos murieron sin importar qué.
La voz de Lilith se quebró al decir lo último.
>>¿Sabes lo más cumbre del caso? La maldita doctora sobrevivió y luego confesó que ella le dió toda la información al payaso para salvarse el culo, nunca importó lo demás.
Jason quedó en total silencio al escuchar eso.
¿De verdad su propia madre lo había traicionado de esa manera?
>>Mi hermanito murió ése día, sólo tenía quince años. Le faltaban tres meses y medio para cumplir años. Yo no estaba en el país, estaba estudiando fuera. Mi padre me tuvo que ir a buscar para venir al funeral.
Una lágrima solitaria bajó por la sien de Jason pero nadie lo notó.
—¿Encontraron su cuerpo para enterrarlo?
—Sí, le dimos el funeral que se merecía pero, era un niño, ¿sabes? Mi niño. Nadie en la familia estaba preparado para esa situación, mi hermano mayor se fué a estudiar fuera del país porque no quería estar en la ciudad, mi padre cayó en la depresión más grande que había visto en mi vida, no comía, no dormía, no trabajaba, no se novia, habían noches en las que pensaba que al día siguiente no lo encontraría con vida.
—¿Y tú?
—¿Eh?
—¿Cómo te sentiste tú?
—Me quería morir, siendote honesta. No pude hacer nada para salvar a mi hermanito, a mi primer bebé. Por un tiempo quise dejar de estudiar y simplemente abandonarme a la depresión, hasta pensé en cometer... Pero después recordaba su voz, esa vocecita que me decía que sería la mejor doctora de toda Gotham y que ayudaría a muchos a vivir. Me arrepentí del pensamiento, entonces volví a estudiar, me gradué antes y con honores, me volví la cirujana más jóven del país con un porcentaje de vida en sus pacientes del 89%. Obvio que hay momentos en dónde no siempre puedo salvarlos pero ya eso escapa fuera de mi control.
—Se vé qué te gusta mucho tu trabajo.
—Es cansón, no lo niego, pero también es muy hermoso poder hacerlo algo que me gusta y que haría sentir a Jason orgulloso.
—¿Quién?
—Oh, sí, así se llamaba mi hermanito, Jason Todd, no compartíamos ni sangre o apellido pero para mí siempre fue mi bebé. Fue mi primer hermano menor, lo ví por primera vez y sólo tenía siete años, era mi bebé —Lilith le sonrío a Red Hood y se levantó de su silla—. Bueno, basta de charla, te dejaré descansar, mañana en la mañana vendrá una enfermera a tomar tus vitales y después vendrá tu cirugía, no quiero verte salir de aquí sin yo haberte acomodado las costillas, ¿entendido?
—Entendido, doc.
—Muy bien, buenas noches, cualquier cosa, si sientes dolor, toca el botón rojo y vendre —Jason asintió ante las palabras de su hermana y esta salió de la habitación dejándolo solo.
Jason quería volver a morir.
Tanto odio durante los últimos años, todo lo que le había dicho Talia, ¿todo había sido mentira?
¿Su padre de verdad lo sufrió por tanto tiempo?
¿Dick de verdad lloró su muerte?
Lilith lo hizo, él sabe cuando su hermana mayor miente. Sus ojos grises no mienten, su hermana lo extraña, aún llora por él.
¿De verdad debería seguir con toda ésta idea de venganza que ya tenía planeado?
—Debo largarme de aquí.
Jason sabe que no puede quedarse. Después de salir del pozo de Lázaro, sus órganos, piel y huesos no son como antes. Ahora sana más rápido, no sangra tanto. A veces ni siquiera necesito respirar a menos de que sea necesario, su cuerpo ya no trabaja de la misma manera a cómo cuando era un humano.
Porque sí, Jason ya no se considera un humano.
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Dick se sentía extraño.
¿Por qué sentía remordimiento después de haber golpeado a ése hombre?
Era Red Hood, no debería de tener algún problema.
¿Se estará volviendo viejo?
—¿Podrías quitar tu cara de culo? Es deprimente.
—Damian, anda a dormir, ¿quieres?
—Puedo ir a dormir, sí, pero tu presencia en la cocina mientras miras los huevos sobre la alacena es un tanto perturbadora, ¿qué te sucede?
—Nada, niño, anda, que después Alfred te regaña si sabe que estás despierto a esta hora.
—He estado despierto hasta más tarde.
—En fines de semana cuando patrullas con nosotros, hoy es miércoles, no estás en horarios de patrulla y mañana debes ir a la escuela, ¿llamo a Alfred?
—Ya me voy, no hay necesidad de llamarlo... Buenas noches.
—Buenas noches, Dami.
Damian se va a dormir y Dick puede respirar en paz.
La paz no le dura mucho cuando siente su teléfono vibrar y le responde la llamada a su hermana.
—Escapó.
—¿Disculpa?
—Red Hood escapó del hospital, Richard —la voz de Lilith sonaba estresada—. Salí a hacer rondas y cuando volví a su habitación ya no estaba.
—¿Hay sangre?
—Ni una gota. Hasta las enfermeras olvidaron tomarle muestras. Es como si todos nos hubiéramos inutilizado.
—Quieres matar a alguien, ¿no?
—Matar es muy fácil, torturar es mejor. Te llamo en la mañana, voy a tratar de no matar a alguien en lo que me resta de la madrugada.
—Son las cuatro, Lilly, es unas horas saldrá el sol.
—En unas horas tendré que escribir un informe para esta noche, Richard, prefiero patrullar con Tim durante un mes que esto... No es que tenga nada en contra de Timothy, pero luego llega Conner y siento que fui yo la que le dió de beber vinagre a Jesús en la cruz.
Éso le dió risa a ambos Grayson.
Tim y Kon eran demasiado melosos, la soltería de Lilith no soportaba éso.
—¿Necesitas mi ayuda?
—Nah, puedo con ésto, anda a dormir... Y llévate a Dami a dormir, que debe de estar escuchando la llamada detrás de la puerta, es más, ponme en altavoz —Dick hace lo que su hermana le pide—. Damian Alekzander Wayne, sal de detrás de la pared en éste instante.
—¡¿Cómo supiste que estaba ahí?!
—Te conozco, niño —el tono cariñoso de Lilith hizo sonreír a ambos—. Vayan a dormir. Llamaré cuando mi turno termine, me guardan desayuno, los amo —y la llamada se cortó.
—Ya escuchaste, a dormir.
—No soy un niño al que pueden mandonear como quieran, ¿sabes?
—Lo sé, pero eres Damian Wayne, el bebé de la mansión —Richard toma a su hermano y lo carga como a un bebé—. Y nosotros decidimos cómo tratarte, si yo te cargo y te llevo a la cama es muy mi problema, ¿entendido?
Damian ni siquiera respondió. Por muy orgulloso que fuera, nunca admitiría que ya tenía sueño y sólo estaba a que su hermano mayor se fuera a dormir para él también hacerlo.
No estaba en sus planes que Richard pasara de largo su habitación y se fuera a la suya con el niño aún en sus brazos. Tampoco se queja, es muy extraño para Damian comportarse como un niño de su edad sin que se le recuerde cómo fue críado.
Dick acuesta a su hermanito y lo cubre con sus cobijas, el también se acuesta y cuando ya está empezando a quedarse dormido, Damian abraza su costado y empieza a soltar ronquidos leves.
Para ambos era gratificante dormir así, les daba calma.
Dick recordaba cómo le había enseñado a Jason a dormir en la mansión.
Y Damian recordaba cómo era tratado por aquel asesino de la Liga cuando creció.
Ellos nunca lo sabrán, pero estaban recordando a la misma persona sólo que con edades y situaciones distintas.
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Damian estaba bastante confundido por el actuar de los hijos mayores de su padre, que obviamente son sus hermanos, pero éso no les quitaba que estuvieran actuando de manera extraña.
No lo juzguen, no tiene mucho tiempo viviendo en la mansión Wayne, pero es muy observador, demasiado para su propio gusto.
Damian sabe que el mes de abril es un mes de silencio y depresión, sobretodo el día 27. Él niño sabe que en ése mes no debe hacer preguntas si no quiere ver a Alfred o a Lilith llorando.
Lo hizo una vez, no quiere preguntar de nuevo, no sabría qué hacer o decir si los vuelve a ver llorar, su trato con las personas no está tan evolucionado como para saber cómo consolar a alguien.
Pero no estamos en abril, estamos en agosto, para ser más específicos.
Y su hermanos llevan actuando extraño desde esa noche en específico en qué hizo galletas con Alfred para su hermana que estaba de turno en el hospital.
Damian obviaba esa última parte de su pensamiento, claro.
Él día después de éso, Dick y Lilith llegaron actuando extraño. Supuso que era el cansancio de la noche en vela, pero algo en su mentecita le decía que ésto era distinto.
Había pasado un mes.
Lilith y Dick estaban más sobreprotectores que nunca, no entendía por qué, y ni hablar de su padre. No lo dejaban salir a patrullar solo, no lo dejaban salir sin saber a dónde iría, monitoreaban sus movimientos como Robin.
Damian estaba harto.
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Dick no había salido a patrullar hoy, se sentía cansado, y qué mejor que robar pudín en su propia cocina antes de dormir.
—¿Podrías quitar tu cara de culo? Es deprimente.
—Damian, anda a dormir, ¿quieres?
Richard estaba teniendo un sentimiento de Deja Vu horrible.
—Hoy veré una película con Lilith, no dormiré aún —los ojitos curiosos de Damian veían a su hermano mayor—. De verdad que estás actuando extraño, ¿no quieres venir con nosotros? Puedes dejar que los demás hagan patrullaje hoy.
—De todas maneras hoy tampoco iré, Dami, anda con Lilith, tengo que revisar unas cosas del trabajo.
Damian sabía que su hermano no le diría más así que simplemente se fue de la cocina.
Dick se sentía muy extraño.
Quiso irse con sus hermanos pero sabía que Damian se molestaría por su falta de concentración y Lilith se preocuparía, así que simplemente se fue a su habitación.
Del otro lado de Gotham, Jason veía número de teléfono en su celular.
¿Debería llamarlo?
¿Reconocería su voz?
Si no lo hizo hace unos meses, ¿lo haría ahora?
No sabía qué hacer. El haber encontrado el número privado de Dick habían sido bastante difícil, sobornó a demasiadas personas para obtenerlo. Y ahora que lo tiene, Jason se debate en su debería llamarlo o simplemente seguir con una noche de insomnio más.
A la mierda todo, no perdía nada intentando si dignidad ya no tenía.
—Buenas noches, detective Richard Grayson al habla.
Jason quería lanzar su celular por la ventana.
—Buenas noches, uhm, creo que me equivoqué de número, perdón por hacerte perder el tiempo.
—Oh, no te preocupes amigo, tampoco es como que estuviera hace algo útil en éstos momentos.
La línea quedó en silencio por varios segundos, tanto así que ambos vieron sus celulares para ver si el otro había cortado la llamada.
—Entonces, ¿nada que hacer hoy, detective?
—Nah, es mi día libre.
Dick no sabía por qué seguía respondiendo al desconocido, tampoco quería colgar, mataría el tiempo hablando con un desconocido, no tenías nada más importante que hacer de todas maneras.
>>¿Y tú? ¿Trabajas en algo?
—Estoy camino al trabajo —responde Jason mientras camina por la calle—. Trabajo en una línea de emergencia para personas con trastornos o problemas mentales, algo así como un psicólogo pero sin los pagos diarios.
—Wow, un trabajo importante.
—Lo es cuando puedo ayudar a alguien, no siempre se puede salvar a todos.
Esa frase le dolió a Richard.
>>Dígame, detective, ¿tiene usted algo en mente ésta noche? Que le siga la conversación a un extraño es, bueno, extraño.
Éso lo hizo reír.
—Digamos que estoy tan acostumbrada al trabajo a toda hora que el no hacer nada me molesta.
—Eso hace daño, detective.
—Lo sé, pero los hábitos se arraigan.
—¿Quiere hablar sobre eso?
—¿Estás libre para éso? Seguro que tienes trabajo que hacer.
—Tengo tiempo, ¿tiene algo que contarme, detective?
Dick se quedó en silencio por unos largos segundos.
—Hace tiempo mi papá me pidió que fuera a terapia —Richard soltó un suspiro tremulo al hablar—, pero nunca fuí, no quería, no lo sentía correcto.
—¿Habían razones para ir a terapia, detective?
Dick caminó por su habitación, pensando qué decir para al final responder con la verdad. —Asesinaron a mi hermano menor y nunca lo supe procesar.
Jason quiso llorar.
—¿Puede contarme cómo murió?
—Hace unos años hubo una situación con el Joker, mi hermano fue asesinado por ése maldito. Mi Jason apenas tenía quince años, ése hijo de puta me lo quito y no pude hacer nada —el tono de voz de Richard se escuchaba apagado y lastimero—. No pude llegar a tiempo, no me dejaron. No me importa que él no le haya echo caso a papá y que no nos haya escuchado, mi niño merecía que lo ayudaramos. Mi Jason no merecía morir.
—¿Le tenía mucho cariño?
—Papá lo adoptó cuando tenía 10 años, junto con mi hermana y nuestro padrino hicimos todo lo posible para ayudarlo a adaptarse a nuestra vida, no fue fácil pero tampoco difícil. Jason sólo necesitaba amor —Richard sonríe melancolía al recordar a su hermanito cuando llegó—. Mi hermana lo trató como a un bebé, creo que de verdad ella lo ama más que yo. No es que me queje, Jason era nuestro bebé, era imposible no amarlo con sus sonrisa sin colmillos y cabello rojo, era sumamente adorable. Sus ojitos azules brillaban con cada cosa que veía, uno de nuestros padrinos nos dijo que él estaba viviendo su primera vida y por éso todo le maravillaba, le creo.
—Suena cómo que fué un buen niño.
—El mejor de todos...
—¿Cómo le afectó su muerte, detective?
—Quise buscar venganza, mi papá y mis padrinos no me dejaron. Me dijeron que no importaba con quién peleara, mi Jason no volvería a la vida.
Ambos hermanos se quedaron en silencio hasta que Richard aspiró su nariz, sorprendiendo a Jason.
>>Yo sabía que mi hermanito no volvería. Lo tenía muy claro. Yo sostuve su cuerpo, ví sus heridas, ví todo el maltrato y tortura que vivió. Ningún humano es capaz de vivir éso y querer seguir respirando.
Hubo una pausa mientras Richard se destapaba su nariz en señal de que estaba llorando.
>>Me fui de la ciudad. No quería estar aquí. Todo me recordaba al día en el que lo mataron. Odio esta maldita ciudad. Pero más odio al maldito Joker por seguir vivo y que mi hermanito tenga diez años muerto. Pasé mucho tiempo lejos de ésta ciudad, me sentía tan mal, tan decepcionado, tan indignado que no miré atrás y ni siquiera lo visité por todo ése tiempo. Siento que le fallé, seguro que debe de estar decepcionado de mí —expresó Richard—. Tenía tanto miedo de estar aquí. Temí por mí. Por mi hermana. Por mi padrino. Pero sobretodo temí por mi papá.
—¿Su padre fue a terapia como él le sugirió, detective?
—Sí fue, mi hermana también... Pero tenía miedo de que mi papá cometiera suicidio en algún momento.
—¿Le afectó la muerte de su hermano?
—Creo que a papá fue al que más le afectó la muerte de Jason. Yo me fuí, mi hermana se quedó, pero mi padrinos siempre me contaba cómo estaba... Y no me gustaba lo que me decía. No comía, no dormía, tomaba casi todo el tiempo, vivía encerrado en su habitación, era horrible verlo así. Nunca había estado así antes, ni siquiera en el día del memorial de sus padres se ve tan mal como lo estaba antes. Y lo admito, yo también llegué a considerar cometer...
Ambos hermanos se vuelven a sumir en un silencio cómodo entre ellos.
Jason rompe el silencio. —¿Le puedo decir algo, detective?
—Claro.
—No creo que su hermano se sienta decepcionado de usted, detective —Jason le indicó a su hermano—. Vió a su hermano morir, no cualquiera puede aceptar con rapidez ése tipo de situaciones. Es entendible sentirse así. Es un humano, natural sentirse triste. No lo juzgo. Más bien, creo que su hermano debe de estar feliz por que usted aún sigue aquí, si su hermano lo amaba tanto como usted lo hace, no creo que se sienta feliz que usted lo haya querido seguir, ¿sí me entiende? Si Jason lo amaba tanto, no estaría feliz si usted, su hermana o su padre hubieran cometido suicidio. No lo estoy juzgando, entiendo totalmente el sentimiento, y capaz esto suene como manipulación emocional, pero Jason estaría triste y molesto si usted no estuviera aquí.
Jason pensó que había dicho algo mal, pero el silencio de Richard se debía al llanto silencioso que lo había atacado.
Las palabras del desconocido le dolieron de verdad, no lo había pensado así nunca. Richard extrañaba tanto a su hermanito que jamás pensó en cómo se sentiría si él se hubiera suicidado como lo consideró meses después de su muerte.
—Gracias.
—No me agradezcas nada, Dickie~
Y Jason cortó la llamada dejando a Richard con el corazón en la garganta.
¿Cómo lo había llamado?
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Por primera vez en su vida Alfred se sentía vigilando.
Lo cual era un mal chiste teniendo en cuenta para quién era empleado.
Alfred siguió caminando por el supermercado, estaba haciendo unas compras extras ya que el jóven Damian quería hacerle galletas a su hermana mayor de nuevo.
Alfred jamás le diría que no al menor de la familia, éso sería sacrilegio.
Además de que amaba ver cómo su pequeño Damian estaba comenzando a actuar como un niño normal y no como para lo que fue creado, que era simplemente matar.
El amo de llaves de la familia Wayne estaba eligiendo qué chispas de chocolate llevar cuando un joven alto se paró a su lado.
—Buenas tardes.
—Buenas tardes, jóven.
¿Dónde había escuchado ésa voz antes?
¿Por qué quiso llorar en cuanto lo escuchó?
Alfred miró al jóven a su lado. Era alto, mucho más que él, cabello negro con un flequillo blanco demasiado familiar, ojos verdes.
Era como ver a Bruce de jóven, le resultaba demasiado extraño.
El chico lo volteó a mirar y vió que tenía pecas regadas en su rostro, además de tener una pequeña cicatriz en su barbilla que le trajo miles de recuerdos a su mente.
Alfred quiso llorar ahí mismo.
—¿Jóven Jason?
—Hola, Alfred, ¿cómo estás? —el chico le sonrió con toda la tranquilidad del mundo haciendo que el hombre mayor se quede mudo—. Sé que debe de ser una sorpresa para tí verme, lo sé, ¿crees que podemos hablar en privado?
—Claro que podemos hablar, jóven Jason.
—Terminemos tus compras primero, ¿sí? —Jason agregó dos paquetes de chocolate orgánico al carrito de Alfred—. Ése es el que le gusta a Lilith.
Alfred se sintió en un sueño mientras terminaba de hacer sus compras. Jason llevaba su carrito mientras él elegía lo que necesitaba. Sentía que estaba viviendo un extraño Deja Vu de hace más de diez años.
Jason siempre fue el preferido para hacer las compras con él, no era por menospreciar al jóven Richard o al niña Lilith, claro que no. Pero su Jason recordaba todo, su marca de té favorita, los chocolates de Lilith, los caramelos de miel de Bruce, el pudín de Richard. Él siempre recordaba a quienes vivían dentro de la mansión, justo como ahora.
—No te olvides de tu té, Alfred —Jason puso dos cajas de té de menta y camomilla en el carrito.
—Gracias, jóven Jason.
Al llegar a la caja, Alfred no fue rápido y Jason pasó su tarjeta por lo que compró.
Alfred quiso quejarse pero la mano callosa de Jason lo hizo callar.
—Déjame hacerlo, Alfred, está bien.
Jason llevó las compras al auto e invitó a Alfred a un café, Jason pidió un lugar privado para hablar y le dieron un lugar apartado de los demás.
—Sé que debe de ser una sorpresa para tí verme.
—Más que sorpresa —Alfred mira a Jason con cariño y añoranza—. Lo siento más como un sueño.
—Estoy aquí, Alfred —Jason toma la mano del hombre delante de él y le sonríe—. Volví.
Y con ésa palabra Alfred empezó a llorar, Jason lo abrazó, dejándolo desahogarse.
Jason venía planeando hablar con él desde hace más de tres meses, justo después de su encuentro segundo encuentro con los murciélagos.
Lo planeó tanto que justo cuando se encontró con Alfred en ése pequeño mercado agrícola no supo qué hacer. ¿Debería acercarse? ¿Debería hablarle? Jason no supo qué lo empujó a caminar hacia Alfred pero el brillo en sus ojos luego de que haya saludado al hombre no tendrá precio.
Ver qué de verdad lo había extrañado, que las palabras de Talia seguían siendo mentira era algo que le ayudaba en demasía.
—No sabe cuánto lo extrañé, jóven Jason.
—Y tú no sabes cuánto te extrañé yo, Alfred —Jason abrazó más fuerte al hombre—. De verdad no sabes cuánto, y, por favor, llámame Jason.
Alfred miró a hombre jóven delante de él, es ojos verdes que tanto extrañó, esas pecas que nunca más volvió a ver, ése cabello que no peinó por años, ésa pequeña cicatriz en su barbilla que él mismo curó después de su primer patrullaje.
Ése era su Jason.
Su Jason estaba vivo.
───────•ﮩ٨ـﮩﮩ٨ــ•───────
Por primera vez en su vida, Jason no sabía qué hacer.
Estaba peleando contra Nightwing en el puerto de Gotham.
Sus planes no eran pelear ésta noche, pero estaba patrullando porque recibió información sobre un cargamento extraño que iba a llegar.
Dick malinterpretó todo, pensando que Red Hood estaba metido en ello.
—¿Qué haces aquí, Red Hood?
—No es de tu incumbencia, Nightwing.
—No te creo.
—Pues déjame decirte que ése no es mi problema.
Okay, Jason sabía que siendo evasivo sólo haría que su hermano se molestara más.
No es como que Dick fuera un hombre de paz, su hermano siempre se dejó llevar por la rabia durante éste tipo de momentos.
Fue mala idea.
Dick parecía querer matarlo con cada golpe y ataque.
Hasta que Nightwing le dió una patada en la cabeza, haciendo que su máscara saliera volando, Red Hood quedó aturdido en el suelo, Nightwing estaba listo para cortarle la garganta.
Pero vió la cicatriz y se detuvo.
El aturdimiento por el golpe no dejó al anti héroe darse cuenta cómo Nightwing se quitaba su máscara para ver bien la cicatriz que tenía desde el pecho hasta el cuello.
Sólo un ser humano podía tener ésa cicatriz, y ése era su hermano.
Su hermano que tenía diez años muerto.
—Lilith, ¿dónde estás? —Dick se comunica con su hermana por los intercomunicadores—. Necesito que vengas lo más rápido posible al puerto, por favor.
—Estoy cerca, ¿en qué parte estás?
—Triangula mi ubicación.
—John, ¿estás bien? —Bluebird se asustó ante las respuestas cortas de Nightwing—. ¿Estás herido? ¿Llamo a los demás?
—No lo sé, necesito que verifiques algo por mí con tus propios ojos.
—Dick, pued-...
—Ven sola.
—¿Dick?
—Por favor, Lith.
Ésa respuesta no le gustó para nada.
En cuanto Lilith llegó a dónde estaba su hermano, vió cómo este tenía a Red Hood tirado en el piso y él estaba sentado a su lado.
—¿Estás herido? —Bluebird trató de encontrar heridas graves pero sólo habían superficiales, luego miró Red Hood inerme en el suelo—. ¿Lo mataste?
—Casi lo hago.
—John, mírame.
—Casi lo mato, Lith. Estuve a nada de cortarle la garganta...
Cualquiera pensaría que Nightwing estaba celebrando pero no era así, estaba teniendo un ataque de pánico.
>>Lith, revísalo.
—¿Quieres saber si sigue vivo?
—Mira su torso.
—¿Para qué?
—¡Sólo hazlo!
Richard nunca le gritaba a su hermana.
Lilith se apresuró hacia Red Hood y con las manos temblorosas terminó de romper la camisa del vigilante para poder apreciar una cicatriz larga en forma de Y.
Una cicatriz de autopsia.
—¿Qué mierda? —Lilith sintió la aspereza de la cicatriz y otras más pequeñas en el torso de Red Hood.
—¿La viste?
—S-Sí.
—¿Es la misma?
—¿Richard?
—¿Es la misma?
—...
—Lilith, responde, por favor.
—Sí es... Y tiene más —Lilith mira a su hermano y este se acerca temblando hacia ella—. Sus cicatrices en el estómago son como las de la espalda de Damian —Bluebird miró al vigilante a los ojos y su corazón se aceleró. —¿Quién eres?
—Pensé que lo habían notado antes, siguen siendo lentos.
Esas últimas tres palabras hicieron que un llanto repentino saliera de Nightwing y éste se arrodillara al lado de Red Hood.
—¿Por qué no me dijiste que eras tú?
—Creí que lo notarías.
—¿Cómo lo haría? Ya no suenas igual.
—Pero cuando te llamé me entendiste.
—¿De qué hablan? —Lilith veía a su hermano mayor, tratando de entender.
—Lo llamé hace unos meses —Red Hood responde con lentitud—. El muy idiota me contestó, le pregunté sobre su hermano —Batwoman se tensó—, él me contó la misma historia que lo hiciste tú hace un año, doctora Grayson.
El corazón de Lilith parecía que iba a estallar.
>>Y antes de que me preguntes cómo lo sé, tu voz es fácil de recordar, la escuché por más de doce años seguidos, es imposible olvidar la voz de la primera persona que me protegió.
—Tú estás muerto.
—Estaba muerto.
—Te enterramos.
—Alguien me sacó de mi ataúd en contra de mi voluntad.
—Mentiroso.
—Investiga.
Lilith tocó su intercomunicador. —Barbie, necesito que llames a los Titanes, necesito a Raven.
—¿Sucedió algo malo?
—No, sólo necesito que me confirme algo, es todo.
—Okay, Raven está lista.
—Gracias, Barbie... ¿Rave?
—¿Lilith? ¿Qué pasa?
—Hola, Raven, necesito que me verifiques que alguien esté muerto.
—Okay... Dame nombre.
—Jason Todd.
—¿Lilith ése no es-...
—Sí, mi hermano, ¿puedes?
—No está, Lilith, ¿qué está sucediendo? ¿Dick está bien?
—Estamos bien, Raven, no te preocupes —Lilith mira a los ojos a su hermano mayor—. ¿Verificaste?
—Su alma no está en ningún lado, Lilith.
—Gracias, Ravs, luego te explico, ¿sí? —Lilith apagó su intercomunicador y se quitó su máscara—. Su alma no está en ningún lado.
—Quizás está aquí —Jason señala la cicatriz en forma de Y en el centro de su pecho—. Aunque teniendo en cuenta que todo lo que me pasó, no creo que esté completa.
—¿De qué hablas?
Los ojos de Jason se comenzaron a cerrar y Richard se asustó.
—¡Hey, no, no te duermas, no otra vez, por favor!
—Estoy bien, Dickie, sólo necesito acomodar mis huesos.
—¿De qué hablas, Ja-...
Richard no pudo hablar porque escuchó cómo los huesos de Red Hood empezaron a sonar. Lilith lo miraba con total terror al ver cómo el hombro que ella le acomodó hace un año volvía a su lugar solo.
—¿Qué mierda es esta?
Los hermanos Grayson veían cómo los huesos de Red Hood volvían a su lugar y éste ni siquiera se quejaba ante el dolor.
>>Entonces cuando yo te arreglé el hombro hace un año...
—Ni siquiera lo sentí, gracias por las medicinas ése día, lo hiciste más fácil para mis órganos internos sanarse.
—¡¿Qué?!
—Tenía heridas internas ése día, pero se arreglaron solas, y con todos los antibióticos y analgésicos que me duelen fue más fácil.
—Por éso no te querías dejar operar.
—Por éso escapé, sí.
El silencio reinó por varios minutos hasta que Jason se sintió mejor para sentarse y mirar a sus hermanos que lo observaban.
>>Bueno, ¿podemos hablar? Sé que tienen preguntas.
—Tú no eres mi hermano.
—¡Lilith!
—Richard, no. Es un completo extraño, ¿qué te hace creer que este hombre de verdad es Jason?
—Jason Todd, mejor conocido como el segundo Robin, murió un veintisiete de abril a manos del Joker hace casi once años. El Joker lo golpeó con una palanca, lo torturó, cortó sus extremidades con un bisturí y le echó alcohol encima para hacerlo sufrir más, le hizo cosas que un niño de quince años no merecen, todo ésto pasó porque Jason estaba buscando a su verdadera madre biológica, misma mujer que lo terminó entregando al Joker para que lo matara, le dijo que era mentira de que ella era su madre y detonó la bomba en el lugar donde estaban Jason y al doctora. Bruce no pudo salvarlo porque el Joker lo quiso así, le puso trampas en el camino para que él no llegaba a Jason a tiempo —Lilith empezó a llorar al escuchar a Red Hood relatar el sufrimiento y la muerte de su hermanito—. Días después de que Jason Todd muriera, personas de la Liga de los Asesinos desenterró su cuerpo y se lo llevaron con Ra's Al Ghul para lanzalo al pozo de Lázaro para revivirlo donde el también estaba. Porque en realidad el plan principal del Joker era entregarle el cuerpo del segundo Robin a Ra's Al Ghul.Jason Todd terminó absorbiendo parte de la esencia de Ra's mientras estuvo en el pozo, por lo cuál ahora Jason Todd es prácticamente inmortal. Jason fue entrenado por la liga de los asesinos luego de revivir, estuvo con ellos durante los últimos diez años, entrenado, siendo usado como una máquina para matar a Batman.
Nightwing estaba viendo a Red Hood en silencio, no hablaba, no se movía, parecía que ni siquiera estuviera respirando.
Lilith lloraba en silencio, tratando de cubrirse los oídos para no escuchar.
>>La verdadera razón por la que Jason Todd volvió a la vida fue para que conviviera con el hijo de Talia Al Ghul y Bruce Wayne, Damian Al Ghul, mejor conocido ahora como Damian Alekzander Wayne, nombre dado por su hermana mayor adoptiva, Lilith Grayson Wayne. Jason fue sometido a los entrenamientos más inhumanos que un niño de dieciséis años puede vivir. Jason no se siente orgulloso de todas las muertes que ha causado durante todos estos años. Jason sólo quería vengarse de todo lo que Talia Al Ghul le había dicho durante sus entrenamientos. Le dijo que Batman nunca lo buscó, que nadie lloró por él, que fue reemplazado con Tim Drake porque el sí era mejor Robin. Jason creyó todo y entrenó más fuerte para poder vengarse de los murciélagos traicioneros con los que creció... Pero al parecer, Jason estaba equivocado. Le mintieron a Jason —los tres hermanos se miraron con lágrimas en sus ojos—. Jason solamente quiere volver a ser parte de su familia. Jason ya no quiere volver a morir.
Lilith no aguantó su llanto y se lanzó a abrazar su hermanito.
Su niño, su bebé, su Jason.
Dick no estaba mejor, recargó su cabeza contra la espalda de su hermano y empieza a llorar, pidiendo perdón una y otra vez.
Lilith abraza a Jason como su su vida dependiera de ello, quizás sí, quizás su vida sí dependa de que su hermanito vuelva a estar con ellos. Nunca pensó volver a verlo, ya había hecho las paces con su luto. Pensaba que sólo volvería a ver a su hermano si moría. Se equivocó.
Jason se deja ir en los brazos de su hermana mayor, se siente seguro, se siente tranquila, las voces ya no están. Ya no hay gritos recriminandole que es débil, que no sirve para nada, que Batman lo matará en cuanto pise Gotham. Sólo puede sentir el abrazo cálido de su hermana, y está agradecido de que la única mujer que alguna vez lo amó sin pedir nada a cambio lo siga amando.
Richard no sabía qué hacer además de llorar y pedir perdón. Había hecho lo mismo durante los últimos años, llorar y pedir perdón. Dick fué un chico que vivía en constante estado de rabia. A decir verdad, Dick siempre se dejó llevar por la rabia sin importar la situación, no hay mejor ejemplo que la pelea de hace una hora. Pero debajo de ésa rabia había mucho más que sólo rabia y odio. El arrepentimiento también lo guiaba, arrepentimiento en grandes cantidades. No podía creer que casi mataba a su hermanito.
A su bebé.
Lilith y Lilith podían tratar a Tim y a Damian como los adolescentes que eran, les decían que eran sus niños consentidos y todo. Pero su primer bebé siempre fue su niño de oro, su Jason.
Ahora su Jason había vuelto.