El destino elige cuándo herir
Ecos
rebotan en mi piel.
Mente seductora,
atraviesa mi ser.
¿Cuál fue tu conjuro,
mujer de mil fantasmas?
Resopla intuición,
alimenta detección.
Tinieblas y cumbres,
tintes oblicuos,
desatan temor:
maldición de ocasión.
¡Cuán afán de ambición
desgarra mi pulmón!
Vuelo y muero
en tu sincera devastación.