El inicio
Llega a ser impresionante que todo inicia de la misma forma para nosotros los chilenos, pero no hablo de los cuicos, fresas o pijos, esa clase social que siempre tiene todo solucionado, y que el 90% de las cosas "geniales" que les pasa es comerse entre primos, o estar a escondidas con las sirvientas,. Yo hablo del chileno promedio los que injustamente tenemos ganado el apodo de "flaites" o "cumas", que nosotros hablemos hablemos con nuestros modismos soeces o del "COA" no significa que seamos ordinarios, todo lo contrario, el como nosotros nos dirigimos al público o entre nosotros es el toque que nos hace únicos en la sociedad.
Pero bueno todo Chileno inicia sus anécdotas de 2 formas que se suelen repetir la primera es la famosa familia disfuncional, donde todos los integrantes parecen llevarse pésimo, hay peleas todos los días y quisieran matarse entre todos, pero que entienden que estas formas tóxicas hacen que la familia sea especial. Y luego está la otra parte del chileno promedio que es el que tiene a sus padres separados y el progenitor fue a comprar cigarros y no volvió. Si ese soy yo, el hijo abandonado por 1500 pesos, que equivale a una caja de Fox de 20. Pero bueno no vinimos a hablar de mis traumas del pasado... o tal vez si, un desafortunado chileno que ha atravesado por diferentes anécdotas desde pequeño, ligado a la muerte, malas experiencias, caídas, aciertos, fallos y muchas cositas más. Los invito a acompañarme en esto que será un conjunto de sucesos que me han ocurrido a lo largo de mi vida.
Todo inicia básicamente después de haber ganado la carrera del esperma más rápido, sin embargo nunca esperé lo que me iba a tocar vivir, y nunca esperé que en una comuna tan aburrida como San Bernardo iban a suceder tantas cosas en una familia que es tan pequeña compuesta por una familia tan pequeña, la cual esta compuesta por:
Marta: La abuelita histérica que todo le parece mal, y que según ella nadie hace nada en la casa.
Camila: La madre soltera que daría todo por su hijo, y que es sobreprotectora.
Juan: El tío que le gusta el trago y se sabe todos los equipos históricos de futbol, pero no sabe como cambiar una bombilla.
Gervacio: El abuelito chimenea que es capaz de fumarse hasta los cuchuflis
Diego: El joven promiscuo, amante de los autos, loco por la vida nocturna.
La verdad es que los primeros años de vida en una persona en Chile las disfrutan más los adultos que nosotros mismos como niños, uno solo tiene recuerdos de estar abrigado con frazadas tratando de dormir mientras suenan canciones de Armando Hernández o Pastor López y ahi tiene que estar él Juan, mi tío todo ebrio mientras conversa con mi abuelo Gervacio diciendo "Es que nunca va a haber un mejor equipo que el Colo Colo del 91, que equipazo, este trago va por esos jugadores que no van a aparecer denuevo, y este otro por tener que aguantar a estos malos culiaos que tenemos ahora" mientras mi abuela Marta le dice" Mijito denuevo se te pasaron las copas, ya anda a acostarte que mañana tienes que ir a trabajar, no creo que vayas a tirar licencia medica de dolor de cabeza por culpa de la resaca ya vas por la 5ta este mes pero asi como vas de tragos mañana vas a andar mas perdido que teniente Bello". En eso de que mi tío se va a acostar se acordó que tenia sobrino, y como todo buen cabrón se le ocurrió la maravillosa idea de gritar "No vayan a hacer tanto ruido que la guagua está durmiendo" y es como "enserio?" tantos pelos que se te han caído y pareciera que se te cae la inteligencia junto con ellos. En ese momento llega mi aparición especial y comienzo a llorar solamente para escuchar esa hermosa frase de mi madre "voh no erih más weón porque el dia no tiene mas horas, aweonao" Esas son las palabras que me tranquilizan y después las palabras de mi madre para hacerme dormir nuevamente.
Ésta es tan solo la primera, es una de las mas cortitas pero en el siguiente capitulo hablaré más sobre las historias que me han sucedido.