1. Una Llamada
Caleb
Entraban las ocho treinta de la noche cuando algunas gotas de lluvia caían, mi pecho sentía confort con el petricor que salía de las plantas cercanas a la ventana
El sonido de disclosure resonaba en toda la palidez de mi habitación, el perro molestaba mi estómago, metía su cabeza por mi camisa, provocándome cosquillas. Las luces del poste combinaban con un juernes tranquilo luego de mucho trabajo
“Marión: Mañana salimos al bar cari, recuerda verte fabulosa” decía un mensaje entrante, quitando la música, dejé el teléfono a un lado antes de responderle
Quería saborear por unos minutos el pacifico momento antes de volver a la realidad, eleve mi mano, mirándola en contraste con la telaraña del techo, lo deje
Retomando la conversación, quite al perro, él se desapareció debajo de mi escritorio
“Yo: Holaa, si está bien, no te preocupes, llevaré ropa casual, tipo tranqui 😁
“Marión: 🤷🏻♂️, como gustes mientras lleves dinero para tomar y ánimos para putiloquear no tengo proble
Caleb: Ja, ja, lo que digas
Pasado los dos minutos, luego de responderle, él reaccionó con un beso. Bloqueando mi celular, mire la pared sin más que pensar, pues, mañana sería un día de locos: Empezando con el comercial para la papelería del que solo rezaba para no tener que aparecer. Consigo ir al nuevo bar con Marion, a pesar de que no quise desde un momento uno ir.
Además de terminar con mi relación o hablaría con él para poder arreglarlo… aún no sabía qué hacer con esa mierda emocional
Mirando al techo dejé la música y mi perro de pronto saltó a la cama como si fuese un gato, las sábanas se sentían frías, su cuerpecito inclino por una esquina mi cama, me senté para acariciarlo
La sensación de su cuerpo en mi habitación ya casi había desaparecido desde la última vez que vino…
«Todo era más fácil cuando solo pensabas en que tenías examen, y el ser un mocoso con audífonos inalámbricos era la onda»
Tire un zapato directo al switch para apagar la luz, vaya maldito pensamiento, todo iba bien cuando solo era el olor a lluvia y yo, y latch por su puesto en un volumen bajo.
Agotado el sonido desaparecía mi cuarto, como en un océano un sueño me llevaba a las luces de neón mientras bailaba en sincronía con otro cuerpo que rozaba el mío
*—*—*-*
El estúpido teléfono atormentaba mis oídos con la alarma, apagándolo de un manotazo maldije, «su boca estaba lo suficientemente cerca de la mía… carajo»
Los ojos comenzaron a arder, maldije el día en el que empecé a trabajar. Me quedaban menos de dos horas para llegar al trabajo
«El tiempo vuela cuando la vida te quiere joder todo»
Limpiando mi rostro con mis puños, caminé rápido al baño mientras Calvin Harris, sonorizaba por completo mi habitación
El frío casi congelado de las gotas chorrear desde mi cabello a mi cuerpo hacían morado mis labios, corriendo a mi cama en busca de mi uniforme, mire por encima mi celular, la hora volaba, comí lo primero que encontré y saque el almuerzo echo panela de mi congelador
No tuve tiempo ni de dar un aliento de espera, pues encendiendo mis audífonos, salí corriendo por las escaleras, tres pisos abajo, el ascensor estaba dañado
Siguiendo unas cuadras llegué al metro. Tardando más de media hora en llegar el tren, pase entre un montón de gente. El mejor chiste es que el aire estaba arruinado
En el completo despelote, salí como tapón, apenas llegué a la estación, caminando rápido para sacar mi teléfono cerca de la taquilla, un mensaje se sobre marcaba en mi buzón de notificaciones
“Fer: Te espero por la entrada del metro
Siguiendo por las escaleras”
Volando entre las escaleras mecánicas, un hombre con suéter oscuro y lentes de pasta ancha me sonreía
—Hola guapo—, expresó caminando fuera de la estación —. Creí que te habían robado
—El metro estaba lento, más bien creí que te ibas a venir conmigo—, dije golpeando su brazo mientras él se reía con notoria incomodidad—. ¿Noche agitada con tu novia, eh?, me hubieras avisado, espere un rato a que salieras de tu departamento
«Sobretodo lo espere»
—Disculpa, nos quedamos dormidos y preferí quedarme aquí, por eso te estaba esperando para irnos a trabajar
Asentí revisando mi teléfono, cuál entraba una llamada bajo el nombre de “Intento de relación”, el pulso se aceleró como una moto a todo dar, inspirando frío, respondí.
Silencio era todo por el parlante, cuando estuve a punto de cortar un gemido resonó en mi bocina. Trague seco intentando prestar atención al sonido, eran dos jadeos distintos, ambos respiraban agotados con el rechinar de la cama, luego un grito ahogado de uno, hizo reír malicioso al otro
Mi piel se erizó en ese momento, el peso en mis muslos y estómago eran insoportables, la acidez parecía corroer mi esófago
Apretando mis puños, me detuve, el corazón me palpitaba como un motor a 200 consigo, Fernando clavo su vista en algunas lágrimas que me salían, mimetizando un stop limpie mi rostro, «esto era todo, no lloraría por un idiota»
— ¡Espero te lo hayas comido bien!—, grite firme a la bocina
—¡No pares!—, dijo un chico con tanto placer que solo quería golpearlo hasta que le tuviese un mechón de su pelo en mi mano, corte antes de tirar mi teléfono al suelo
Abrí mensajería enviando un mensaje de minuto y medio explicando cómo se podría arderse el miembro con gasolina y la maldita pasada de seis meses de relación conmigo haciendo todo un infierno, para terminar así, bloquee su estúpido nombre y solo seguí caminando mientras cada paso se volvía un pisotón más fuerte
Su rostro aparecía en cada maldito centímetro de la calle, con ello aplastaba aún más fuerte su idiota sonrisa
—Qué idiota de mi…—, dije bajo tratando de no estallar
—¿Qué pasó?, ¿Quieres que tomemos el día?, Puedo hablar con Marcos…—, dijo mientras lo acallé con una mano en su antebrazo
Tomando una fuerte exhalación le sonreí
—Fer, lo menos que quiero ahora es llorar por un idiota que, ¡solo me llamo para restregarme como se cogía al primer arrastrado que se encontró! No me afecta mucho, solo me molesta que no tuvo los cojones para decírmelo en la cara. Necesito trabajar, hoy es el comercial y Marcos, quiere que estemos todos, así que mejor camina
El hombre de veinticinco años trago seco, de casi 10 centímetros más alto que yo, siguió en silencio. Tocando mi hombro, le sonreí y golpeé su hombro, riéndose me abrazo antes de entrar
Por un momento una lagrima el limpio con su pulgar, asentí para pasar al local
Había personas maquillando a las anacondas por vendedoras de mis compañeras. Marcos a lo lejos hablaba por teléfono, señalando en el proceso, unos chicos ubicaban algunas cosas según sus gestos
El lugar se veía como una película en pleno rodaje, la barra con los bolígrafos estaba tan bien iluminada que parecía una escena cálida, tal vez tranquila… sillas de oficina rodaban alrededor
Notando que íbamos a él, colgó para abrazarnos, seguido de un “¿Qué tal están?”, me pico el ojo, golpee su hombro. Uno de los que maquillaban bajó las Santamaría
—Saldremos temprano hoy, le ordene a los chicos que mantuviera todo cerrado durante el rodaje
—Pero estaba abierto cuando llegamos—, dijo Fer caminando a su lado
—Faltaban ustedes, lo mejor era dejarla arriba—, contestó tirándome una mirada de las que parecían analizarme hasta el alma—. ¿Te sientes bien?
—Sí, y no me mires como si fuese uno de tus pasivos de compañía
—Eso no quita que seas sexy
—¿De veras?, lo siento cariño, pero deberías lavarte los ojos con cloro a ver si se te enfocan mejor—, dije haciendo que el hombre riera y palmeara mi espalda—. Además, no eres mi tipo
—Lo sé, igual es broma, así que no te compliques, eres sexy, quédate con eso
Ese “Eres sexy”, rebotó en mi mente, «¿entonces porque el otro se tuvo que coger a alguien si ya era sexy para él?»
—Los dos son sexis, dejen de discutir—, dijo Fernando, quien nos palmeó la espalda, me le quedé viendo. —Perdona solo quería que dejaran de discutir
Ambos reímos, su rostro aparentaba un tomate, negué y solo seguimos hacia la oficina de Marcos
—¿Por qué todo parece un set de cine?—, pregunte, cuestionando si sentarme en una de sus sillas
Un condón estaba allí, dándoselo, me pidió disculpas, negué en risa ante su rostro enrojecido, aclarando su voz, prosiguió
—Mi jefe dijo que serían varias grabaciones y luego irían a los otros negocios, además, que quiere que todo sea como peli, ya sabes, cuando tienes dinero quieres que todo se haga como si fuese de ensueño, barato, pero de ensueño
—Veo que le va bien al negocio entonces—, contestó Fernando, buscando mi teléfono apague los datos y en modo avión lo metí de nuevo a mi bolsillo
—Digamos que si Fernando, aun así esto no es la quinta maravilla, el catering se pagó por menos de cien dólares, así que tranquilo
— ¿Dónde consiguieron personal para el set tan barato?—, pregunté impresionado
—La mayoría del material es del jefe, el personal por un contacto, son novatos, de hecho—
—Marcos, ¿En qué parte entramos nosotros?—, preguntó Fernando
—En el inicio, de hecho ustedes dos harán videos cortos para redes, mi jefe dice que son los más apropiados—
Fernando me sonrió, y luego golpeó mi brazo con su codo, le mire en un mohín de desaprobación. ¿Un clavo saca a otro clavo?, para nada lo creo
Marcos respondió una llamada por lo que seguimos con algunas maquilladoras hacia unas sillas donde nos aplicaron algo de base para “sellar nuestros poros y eliminar imperfecciones”
— ¿Fernando y Caleb?—, pregunto un chico blanco con una carpeta en la mano
—Sí, somos nosotros—, respondió Fernando mientras revisaba Instagram
Dándonos algunos papeles, se retiró, algunos mensajes de texto aparecieron, apenas quite el modo avión. Elimine todo, bloquee su número de todos lados, molesto, apague el celular para mirar a Fer, él negó mientras me daba la mano
—Lo mejor es que no veas tanto esa cosa por hoy
Asintiendo, seguimos
El resto del día transcurrió tranquilo, pasamos veinte minutos leyendo parlamento de lo que habría que decir en los videos cortos, luego de ello, y muchas tomas, terminamos saliendo a las tres de la tarde
“Nos vemos en media hora, estaré pasando con un taxi, espero y aspiro estés cerca de tu trabajo” Decía un mensaje que me había enviado Marión minutos atrás
— ¿Nos vamos a casa?—, preguntó Fernando
—No cariño, lo siento, saldré con Mari a tomar un poco…
Fernando se estremeció, camino un poco y solo bajó la cabeza mientras miraba a la nada con preocupación, deteniéndose me abrazo con fuerza. Vacío, se podría decir que era esta sensación
—Sabes que no iré contigo si Marión está, él es…
— ¿Pesado para ti?, lo sé ¿Estarás por aquí con tu novia o vas a casa a dormir?—, pregunte incómodo por la hora
—Iré donde Tiffany, para poder estar pendiente de ti—, dijo deteniéndose para tomar mis hombros, sus ojos se cristalizaron en un momento—. Avísame si algo sucede o si tenemos que patearle el trasero al idiota de tu ex
—Tranquilo—, dije abrazándolo, soltándome, corrí hacia el taxi que estaba en la esquina, Marión mostraba su reloj—. Te estoy avisando cualquier cosa, ¡adiós!
Minutos después el chico se despidió con la mano, entrando en el taxi lo seguí hasta perderle de vista, exhale con fuerza mientras recostaba mi cuello en el asiento de cuero viejo. Marión me miró curioso, ¿tanto se me notaba los cachos? Indiferente le miré y luego solté como si fuese lo más rutinario del mundo
—Mi ex me llamó en medio de su sesión sexual
— ¿Me imagino que lo mataste antes de bloquearlo?
—No, solo lo bloqueé, ¿Por qué?
—Solo pregunto, de resto sabes que no diré al respecto—, dijo indiferente consigo saco un polvo compacto—. Te dije que eso haría, él es un idiota, y tú no estás para andar como el venado cariño
—Lo sé…—
Mire hacia la ventana, una lágrima llena de rabia salió. Limpiándome el rostro, tome el teléfono, sin tanto que ubicar, le pedí a Marión que me diera la entrada, faltaba un rato para llegar, así que robando su base retoque mis parpados, era estúpido llorar por alguien que jamás valió la pena
Así lo hubiese valido. Ya no tenía sentido darle más vueltas y retroceder