CAPITULO 1: LOS LLUVIA
Poco faltaba para que las tierras del Oeste próximo dieran la bienvenida al otoño, todo el mundo parecía esperar con ansias las fiestas y festivales de la entrada de estación así como el exquisito frío típico después de los horrendos bochornos de agosto junto a las lluvias de septiembre, en lo personal, a Dorothea Lluvia no lo esperaba, ni celebraba el frio, lo detestaba, pero al menos no era la única, su madre, Opalian Lluvia compartía el sentimiento, tal vez, mas por el hecho de ser del Norte que por decisión propia.
-Sé que lo detestas mi vida. Yo también lo detesto, pero son buenas fechas para el negocio-Le dijo su madre mientras veía en su escritorio las facturas.
-Ya lo se mami, pero deberían de invertir entonces en una carpa gruesa si se van a presentar al festival del otoño, recuerda que en el centro el frio es muy seco y los vientos son aún peor-Comento Dorothea sin rendirse- además, le daría mejor imagen al negocio, después de todo, al festival asisten tanto el proletariado como los nobles ya que cerca del festival se encuentra El Gran Castillo de los Roquelliere-Agrego.
Su madre dio un suspiro y dejo la factura en su escritorio, apoyo su espalda en la silla y miro a su hija que se encontraba parada a su lado derecho con sus luminosos ojos de avellana y fuego desde luego resignada.
Aquella vez su madre llevaba su larga cabellera rojiza en un moño ajustado con diversas trenzas elaboradas y sobre esto una mantilla de encaje rosa que, hacia juego con su falda del mismo color y blusa blanca de manga ancha, en el antebrazo llevaba desde la muñeca hasta casi el codo atados listones cerezas de seda y siempre joyería en oro, así como en el cuello de la blusa el sello de la familia, hecho de oro y ópalo en un ovalo con la letra “L” en cursiva, el sello personal de su familia.
-Esta bien linda, te lo concederé pero únicamente porque esta vez tienes razón- Cedió su madre causando que su hija pusiera una sonrisa de oreja a oreja- Y ya que estas muy dispuesta querida, necesito que saques del almacén esto- Agrego su madre colocándole una lista de insumos dibujando en su cara una mueca, aunque al menos en esto debía acceder.
Dorothea salió sin protestar de la oficina de su madre que se encontraba en la segunda planta junto a la oficina de su padre y la sala de juntas, en donde su hermano y ella solían estudiar y hacer sus deberes.
En cuanto a la primera planta era en su totalidad un restaurante de comida norteña tropicalizado para la gente del oeste próximo, aunque, era tan popular que solían ver a gente de todos lados comiendo.
Al bajar por las escaleras de madera pudo divisar al centro el área de caja, una barra larga en donde solía haber tres cajeros en los días más ajetreados, sin embargo, como era inicio de semana el día estaba tranquilo y solo se encontraba el administrador Kailio Cena, uno de los trabajadores mas fieles que su madre tenia y fuera de que era muy buen trabajador tenia la entera confianza del padre de Dorothea, Caelum Lluvia. Habían crecido juntos por lo que era natural que se llevaran bien.
- ¿Entonces si la convenciste? -Pregunto Kailio con aquellos ojos negros llenos de esperanza, ya que después de todo, ella no era la única friolenta. Dorothea se hizo de rogar, aunque poco después le dio las buenas nuevas.- Ahora que tendremos carpa estoy seguro que incluso podremos quedarnos un poco mas en Centro para poder promocionarnos- Dijo Kailio mientras sacaba del deposito los insumos de la lista que se encontraban en un sótano debajo del área de cajas separado por una trampilla y bajo esta las escaleras de metal en donde Kailio reposaba revisando la lista antes de volver a bajar. Aquel deposito siempre le recordaba a su hermano Dalmar Lluvia, solían jugar mucho en aquel lugar y una que otra vez había encerrado a su hermano sin piedad.
Dorothea no podía evitar sonreír al recordar aquello, cosa que noto Kailio. -Dalmar no está aquí para que pongas esa sonrisa traviesa-.
-Lo extraño Kailio, extraño a mi compañero de juego, se fue al ejército siguiendo a mi tío y me abandono con un tipo amargado…
-Si, si, que lamentable es tu vida-Contesto Kailio saliendo de la trampilla-sin embargo, este amargado te ha sacado de unas muy grandes desagradecida- Agrego devolviéndole la lista-no hay aceite de cacahuate, hay que surtir-Dorothea no le hizo caso y se le abalanzo a Kailio abrazándolo con ojos de cocodrilo.
-Pero si yo te quiero mucho Kaai-Contesto Dorothea apegada al hombre.
Kailio aunque conmovido no planeaba ceder, y poco después Opalian jalo del moño del cabello junto al rebozo color terracota que llevaba su hija.
-Compórtate niña, -Dijo su madre reprendiendo a Dorothea-y ya te he dicho que no dejes abierta la trampilla…
-No hay aceite de cacahuate-Interrumpió Dorothea antes de que su madre cerrara la trampilla.
- ¿Qué? Pero en el inventario aún quedaban dos galones-Dijo Opalian recordando mentalmente el documento con mucha claridad. No discutió y decidió bajar ella misma a buscar.
-Te voy a echar la culpa si lo encuentra- Advirtió Dorothea a Kailio cuando su mama bajo. Kailio iba a contestar, sin embargo, sus palabras se vieron opacadas por uno de los trabajadores que entro corriendo directo a Dorothea.
- ¡Mi señora vienen los cazadores por su madre!-Grito el trabajador.
El grito fue suficiente para alertar a Kailio y al jefe de cocina Willem que de inmediato salió con diversos cuchillos. Dorothea no lo pensó, hecho la trampilla con rapidez y coloco arriba un saco de harina que era uno de los insumos de la lista.
-Dorothea qué haces- Dijo escandalizado no solo Kailio sino también Willem y rápido la chica agarro a ambos.
-Mis padres están en un viaje de negocios de sus cultivos y me dejo encargada-Dijo Dorothea mirando a ambos hombres.
- ¡Pero ¡qué dices!, ¡Te van a llevar! -Contesto Kailio desesperado.
-Y lo más seguro es que me encierren a espera de un juicio, si se llevan a mi madre la van a matar-Contesto Dorothea firme- Y más les vale que interpreten bien el papel-Agrego. Kailio no protesto y en contra de su voluntad coloco justo a tiempo el ultimo saco de harina de cincuenta kilos arriba de la trampilla, pues los cazadores iban entrando al negocio.
Holi, se sube historia cada viernes o sabado