El ritual que nunca debió abrirse
Yo jamás pensé que el peor error de mi vida sería aceptar un trabajo limpiando un sótano de la mafia.
Pero esa noche… esa noche encontré el círculo.
Un ritual antiguo pintado con ceniza y sangre seca.
Yo lo toqué sin querer.
Y cuando mis dedos rozaron la marca, algo despertó.
Una respiración detrás de mí.
Una sombra que se movió cuando no debía moverse.
Y una voz que dijo mi nombre como si me conociera de siglos:
“Liora.”
Me giré llorando de miedo.
Pero no había nadie.
Solo el olor a azufre…
y mi corazón latiendo como queriendo escapar de mi pecho.
No supe hasta días después que ese toque había roto un sello.
Y que lo que estaba dentro ahora tenía permiso para buscarme.