Persiguiendo tu corazón

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Summary

Última parte la historia de Sasha y Oliver. Oliver era conocido en su círculo social por ser un mujeriego empedernido. Disfrutaba de la compañía de varias mujeres al mismo tiempo y no tenía intenciones de cambiar su estilo de vida. Sin embargo, todo cambió cuando conoció a Sasha, una joven hermosa e inteligente que logró capturar su corazón. A pesar de sus intentos por resistirse al amor, Oliver se dio cuenta de que estaba dispuesto a dejar atrás su vida de seductor para establecerse con ella. Después de varios obstáculos y algunos años, con gran entusiasmo y decisión, le pidió matrimonio a Sasha, pero para su sorpresa ella decidió algo que no se esperaba Oliver. Destrozado y desesperado por recuperarla, Oliver decidió ir hasta París, el lugar donde ella se encontraba, para demostrarle su amor y hacerla cambiar de opinión. Oliver se armó de valor y se embarcó en una aventura llena de obstáculos que lo llevarían a perseguir a la mujer que realmente amaba.

Status
Complete
Chapters
29
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capituló 1 El rechazo


El silencio invade todo el lugar, solo el silbido de la brisa nocturna se escucha, mientras que la pequeña rusa no tiene la respuesta correcta o no la que quiere escuchar el inglés que está a pocos centímetros de ella con un bellísimo anillo y sabe que lo que tiene que hacer le dolerá mucho, pero es lo mejor.


—Oliver —menciona Sasha su nombre, bajando la mirada un momento para poder encontrar las palabras adecuadas y no herirlo tanto.


—¿Ocurre algo? —pregunta Oliver con preocupación.


La pequeña rusa vuelve hacer contacto visual con el inglés y colocando sus manos sobre las de él. Percibiendo su calidez y la vellosidad de su piel. Por un momento, Oliver tiene una pequeña esperanza.


—No puedo casarme contigo —declara la pequeña rusa cerrando la caja que trae Oliver en sus manos.


Esa respuesta trae tristeza al corazón de Oliver, sintiendo como si algo en su interior fuera roto y un enorme vacío se cierne sobre la boca de su estómago.


—¿Por qué? ¿Hice algo mal? —tartamudea el inglés sintiendo un nudo en la garganta.


—No, eres el hombre más tierno, considerado y paciente que he conocido —dijo Sasha—, pero, no estoy preparada para esto.


—¿Por qué? ¿Si no te gusta algo lo podemos cambiar? —siga intentando en inglés hacerla cambiar de parecer. Él sabe bien que Sasha es la mujer indicada para él, aunque ahora duda si él sea el hombre que ella espera—. ¿Me amas?


La rusa se queda en silencio ante esa pregunta, no encuentra las palabras indicadas y no sabe si realmente lo que siente por él. Para el inglés esa mudez dice más que mil palabras.


Con el corazón lastimado, Oliver se pone de pie tomando asiento en la silla que hace un momento ocupaba. Ahora este sitio que hace un momento era lo más bello se ha convertido el momento más incómodo para él.


Espera que la pequeña rusa le dé una explicación de porque se niega a casarse con el sí, ella sabe bien que la ama demasiado.


—Tengo planes Oliver, quiero irme a estudiar y conseguir algo mejor que ser simplemente una asesina —declara intentando encontrar las palabras correctas.


—Puedes hacerlo, no te detendré, si quieres podemos estar comprometidos y nos casamos cuando termines de estudiar —propone Oliver procurando no dejar salir las lágrimas que tiene en los ojos.


—Pero quiero ser más que una simple esposa a corta edad —revela la pequeña rusa sin pensar bien.


Precisamente ese vocabulario es suficiente para acabar con la poca cordura que le queda. Las emociones llaman a la puerta, causando estragos en el cuerpo de Oliver, desearía tirar todo lo que hay en esta habitación y gritar lo más fuerte que pueda para poder tranquilizar su mente.


—Creí que queríamos lo mismo —menciona el inglés intentando ocultar las lágrimas que bajan por sus mejillas.


—¿Qué creíste que yo quería casarme? —pregunta la pequeña rusa indignada por saber que el hombre que pensaba que la comprendía imagino que el matrimonio a esta edad era una buena elección para ella.


—Pensé que me amabas, que darías todo porque fuéramos felices, por unir nuestras almas y ser uno mismo —dice el inglés afligido por las hirientes palabras de Sasha.


—¡Tú nunca quisiste unir nuestros cuerpos o almas como se diga! —protesta la pequeña rusa.


—¿¡Que!? —dice sorprendió el inglés—. ¿De dónde sacas esa conclusión?


—¡Cada vez que intente darte mi virtud siempre me rechazabas! —responde exaltada Sasha—, y no me vengas con eso de que no te diste cuenta.


—Claro que me di cuenta —acepta el inglés—, si te rechace no fue porque no tuviera ganas porque esas me sobraban. No te imaginas las cosas que tuve que hacer para calmarlas.


—¿Entonces si las ganas estaban porque no quisiste hacerlo? Porque yo estaba muy segura de hacerlo contigo y que me cumplieras lo que habías dicho en la boda de mi tía —exige la pequeña rusa porque no logra comprender la razón de su rechazo.


—Porque quería que fuera especial para ti, que llegáramos al altar juntos y fuéramos uno mismo —Oliver le da la justificación del porqué fue así.


—¡Especial! —dice molesta—. No soy como las típicas chicas que estás acostumbrado a salir, que quieren un feliz para siempre con su príncipe azul montado a caballo.


—Eso ya me di cuenta —declara—, tú eres la hija del mafioso, no conoces otra cosa que no sea muerte, además si hubiera sabido desde cuando te hubiera llevado a la cama si eso era lo que querías. Tan fácil que hubiera sido para mí.


—¡Lo que yo quería! —mencionó la rusa irritada por escuchar eso.


—¡Sí, lo que querías! Yo siendo romántico y tú odiando el romanticismo —expresa—, me hubiera ahorrado todo este sufrimiento.


—Perfecto, entonces será mejor que cada quien siga su camino y te ahorro todo ese dolor —refunfuña la pequeña rusa poniéndose de pie.


—¿¡A donde vas, no hemos terminado!? —grita el inglés molesto con ella.


—¡A ti no te importa! —dijo Sasha—, tú ve con tus mujeres que quieren un final de cuento de hadas. Lo nuestro ha terminado.


La pequeña rusa se aleja, Oliver no sabe qué pensar, la tristeza, la ira y la desesperación se apoderan de su mente. Causando que una idea invada su razón.


Se levanta de su asiento, caminando con paso apresurado hacia la misma dirección por donde se fue la pequeña rusa, baja las escaleras con rapidez para lograr alcanzar su objetivo y la observa aproximarse a la salida.


Logra llegar con ella antes de que salga, sin pedirle permiso ni avisarle, la toma, dándole la vuelta y cargándola sobre su hombro.


—¡Suéltame! —grita Sasha intentando liberarse.


El inglés ignora sus gritos, no le importa si alguien los ve, él sigue andando sin importarle nada, llegando a su auto, abre la puerta del asiento trasero y arroja a la pequeña rusa sobre él.


Con ligereza entra al asiento del piloto, poniendo seguro a las puertas para que ella no pueda escapar y presiona el botón de encendido haciendo que el motor se ponga en marcha.


Pisa el freno con el pie y con la mano derecha agarra la palanca poniendo en la letra D. Deja de presionar el pedal del freno para seguir con él aceleraron y salir del estacionamiento.


Para la pequeña rusa esta actitud de Oliver es realmente extraña, aunque la verdad le llama mucho la atención, pero no por eso significa que se dejara secuestrar por él y no sabe que es lo que está tramando.


—¿A dónde me llevas? —curiosea Sasha.


Pero el inglés no le responde nada, así que ella decide buscar una forma para salir de ese auto; sin embargo, las puertas están aseguradas, precisamente por eso decide ver hacia donde la lleva y cuando abra la puerta saldrá corriendo como alma que lleva el diablo.