01.
Las luces neones alumbraban la habitación, cuerpos bailando al ritmo de la música mientras que otros solo le limitaban a tomar alcohol. En medio de la pista un grupo de tres amigos se encontraban bailando y disfrutando la noche, se podía ver que ya habían consumido suficiente alcohol por esa noche, pero aun así cada uno disfrutaba del baile.
Del otro lado, cerca de la barra dos amigos platicaban de su día dando sorbos al vaso que cada uno sostenía, cuando uno de los alfas enfoco su vista en la pista donde visualizo un cuerpo delgado moverse de manera divertida lo que le hizo sonreír. No sabe cuánto tiempo paso observando lo, pero fue el tiempo suficiente para que el omega sintiera la mirada y al voltear su ojos se encontraron haciendo que una chispa se sintiera entre ellos.
A pasos lentos, el alfa se fue acercando sin despegar su mirada de los ojos de aquel omega que seguía bailando, al estar cerca poso una mano en la cintura del omega haciendo que este se sobresaltara, pero al ver que se trataba de aquel alfa solo sonrió y coloco sus manos en los hombros contrarios para seguir bailando.
La noche transcurrió entre alcohol, bailes y besos entre alfa y omega, dos desconocidos que sintieron una chispa entre ellos, una chispa que los hizo estar juntos el resto de la noche.
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El inicio de un nuevo día era anunciado por los rayos que se colaban por la cortina semiabierta dando directamente en el rostro del castaño que dormía plácidamente en la cama, al sentir los rayos en su rostro supo que no podría volver a dormir, así que lentamente fue abriendo los ojos hasta que logro enfocarlos en la pared frente a él.
Un bostezo salió de sus labios e inmediatamente se sentó en la orilla de la cama para estirar su cuerpo, cuando las sabanas abandonaron su cuerpo sintió el frío recorrerlo, en ese instante pudo notar la desnudez de su cuerpo.
- No, no, por favor no... – El castaño cerro sus ojos fuertemente y tomo aire con el fin de calmarse un poco, al abrir sus ojos giro levemente su cuello para ver el otro extremo de la cama donde el pánico lo volvió a invadir.
El otro lado de la cama era invadido por un desconocido que por el aroma que emanaba lo reconoció como un alfa, su espalda al descubierto le dejo ver que pasaron la noche juntos.
El desconocido giro su rostro espantando al omega, pero tranquilizándose al ver que el alfa seguía durmiendo. El contrario era realmente atractivo, por un momento el omega se tomo el tiempo de apreciarlo, cabello negro, cejas pobladas, nariz perfilada y pómulos marcados. Tampoco pudo pasar por alto la manga de tatuajes en su brazo izquierdo haciéndolo tragar saliva por la sexy vista que tenía.
Podía entender porque se fue con aquel alfa, pero lo que no entendía es como sucedieron las cosas, Kai no recordaba nada de la noche anterior. Sus últimos recuerdos era estar bailando con sus amigos en la pista de baile.
Trato de calmarse y no entrar en pánico para no despertar al alfa a su lado, lentamente se puso de pie y de espaldas camino a la puerta que supuso que sería el baño. Respiro tranquilo al encontrase solo en aquella habitación e inmediatamente sus ojos se enfocaron en el espejo donde el reflejo mostraba lo sucedió la noche anterior. Todo su cuerpo se encontraba lleno de marcas sabiendo que tendría que cubrirlas hasta que desaparecieran y procurar que sus madres no las vieran.
Siguió recorriendo las marcas y pudo suspirar tranquilo al ver que su cuello se encontraba libre de una marca que lo pudiera atar al hombre en la cama. Soltando un suspiro decidió darse una ducha rápido con el fin de irse lo más pronto posible de ahí sin parecer que paso la noche con un desconocido.
Cuando estuvo listo abrió la puerta lentamente y observo que el alfa seguía profundamente dormido por lo que a pasos lentos salió de la habitación donde un pasillo lo recibió y ahí cayó en cuenta que se encontraba en lo que posiblemente era el departamento del alfa ya que el lugar se veía tranquilo y sumamente elegante para ser un hotel.
- En que pensabas en irte con un desconocido. – Se reprendió mientras salía de aquel lugar donde la luz de la mañana lo recibió.
Por fortuna para él un taxi iba pasando por lo que lo paro para irse a su casa antes de que sus madres se dieran cuenta de lo sucedido, en el trayecto saco su celular y se dio cuenta que ya no contaba con batería por lo que solo suspiro y lo volvió a guardar.
Al llegar a casa pudo estar tranquilo al ver que sus madres no se encontraban en casa, por lo que se olfateo nuevamente y al percibir el ligero aroma a leña recién cortada combinada con la lluvia supo que se tenia que dar un nuevo baño con el jabón especial que compro para eliminar cualquier olor a alfa y así evitar problemas con sus progenitoras.
Sus madres eran demasiado estrictas con él, en especial su madre alfa. Creía que al ser omega debía aprender a como ser un buen omega para su alfa, esperarlo en casa cuidando de esta y ser una incubadora. Kai no estaba de acuerdo con este pensamiento, el creía que al ser omega no lo hacía menos y podía lograr lo mismo que un alfa.
Por eso cuando termino la preparatoria decidió enfrentar a su madre para que le diera la oportunidad de estudiar, fueron meses de ruego, pero al final accedió por que a ojos de su madre la carrera que escogió no le quitaría su “papel como omega”.
Así fue como logro entrar a la universidad para estudiar la carrera deBellas Artes,una carrera que a ojos de sus madres era un perdida de tiempo, pero creían que al saber de arte podría conseguir a un buen alfa con quien casarse.
Ese era el único cometido de sus padres. Casarlo y que cuide de su alfa y cachorros.
Ahora Kai contaba con 19 años y cursaba su segundo año de la carrera, al terminar un cuadro que era su examen final decidió salir a festejar con sus amigos el inicio de las vacaciones, pero nunca espero que ese festejo lo llevaría a la cama con un extraño.
Al salir del baño puso su teléfono a cargar y al encenderlo lo primero que vio fue las infinidad de llamadas perdidas de sus amigos y los mensajes que tenía en el grupo con ellos.
Conforme iba leyendo los mensajes la culpa de haber preocupado a sus amigos se instaló en él por lo que rápidamente decidió responderles y hacerles saber que ya se encontraba en su hogar.
Becca
¿Todos llegaron bien a casa?
Evan
SIIIII
Becca
¿Kai?
¿Estas bien?
Dinos si llegaste a casa
Evan
¿Y si le paso algo?
Tal vez debamos de avisarle a la policía
😨😨
Becca
Evan no te alteres, esperemos a la mañana y si no sabemos de él acudimos a la policía
Kai
Estoy bien chicos, lamento preocuparlos
Espero no llamaran a la policía 😓
Evan
¡Estas vivo!
Dios, nos tenías preocupados
Estaba a punto de correr a la estación para dar aviso de tu desaparición
Kai rio por lo dramático que podía ser su amigo, pero sintió calidez al ver que al menos alguien se preocupaba genuinamente por él.
Becca
¿Qué paso? ¿Por qué no contestabas?
Kai
Es algo que me gustaría contarles en persona
Pero les prometo que no volveré a tomar como anoche 🤧
Sus amigos siguieron insistiendo, pero sabían que lo que Kai les fuera a contar no podía ser por mensaje por lo que cambiaron de tema y siguieron hablando un rato hasta que el omega escucho la puerta principal ser abierta por lo que supo inmediatamente que sus madres habían llegado a casa.
Dejo su teléfono de lado y bajo a saludarlas como era costumbre para que su madre alfa no se enojara con él, les ayudo con las compras y ayudo a su madre omega a preparar la comida. Así paso su día y fin de semana rodeada de sus madres y cumpliendo el papel de omega ejemplar que sus progenitoras esperaban de él.
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Los días y las semanas pasaron hasta que se convirtieron en un mes, Kai ya había olvidado lo sucedido con el alfa desconocido aquella noche y siguió su vida como siempre. Una tarde mientras se encontraba en clases los malestares empezaron, al principio pensaron que era una infección estomacal al ver que vomitaba y se la pasaba con asco.
La preocupación llego a la mamá de Kai cuando una tarde se mareo y casi se desmaya en plena calle por lo que a la fuerza fue llevado al doctor y ese fue el instante en que su vida cambio por completo.
- ¡Eres una vergüenza!
Kai lloraba en la esquina del sofá mientras sus madres le gritaban, su madre alfa se acercó a él y lo tomo del brazo para levantarlo y así poder verlo a los ojos.
- ¡¿Al menos sabes quién es el padre?!
El castaño no podía hablar debido al llanto y al no haber asimilado la noticia, a sus 19 años sería padre de un cachorro del cual desconocía la identidad de su padre. El omega sabía que el alfa de aquella noche era el padre, pero también sabía que al ser un desconocido no podría localizarlo. Esa tarde en el hospital cuando el doctor entro con una sonrisa y lo felicito supo que era el inicio de su infierno.
Su madre omega al escuchar las noticias agradeció al doctor y saco inmediatamente del hospital a Kai para llevarlo a casa donde su madre alfa ya los esperaba debido a que previamente su progenitora le había enviado un mensaje con la noticia del embarazo.
- ¡Habla maldito bastardo!
- Yo… – Kai no sabía que decir, ya que él apenas podía creer todo lo que estaba pasando.
Su madre alfa al ver que su hijo no respondía y solo lloraba lo tomo del brazo fuertemente para así llamar su atención.
- Vas a deshacerte de ese bebé y de ahora en adelante seguirás cada una de nuestras órdenes. – Lo apretó aún más del brazo haciendo que Kai se encogiera en su lugar. – Dejaras la universidad y serás un buen omega.
Ante las palabras de su madre alfa, su instinto fue abrazar su abdomen. A pesar de que no sabía de la existencia del bebé no podía deshacerse tan fácilmente de él, creía firmemente que esa criatura no debía pagar por sus errores, podría culpar a su instinto de omega, pero él sabía que era más que eso.
- No puedo hacer eso…
Un golpe seco se escuchó por toda la casa, su madre lo había abofeteado y no conforme con eso lo volvió a tomar del brazo, pero esta vez lo arrastro a la entrada de la casa donde lo aventó a la puerta principal.
- Si no te deshaces de ese niño dejaras de ser mi hijo y por consiguiente te iras de esta casa ¡Sin nada!
El omega volteo para ver a su madre omega con la esperanza que lo defendiera, pero esta apoyaba firmemente a su pareja por lo que lo veía a él con asco. Sin decir palabra y aceptando la derrota, Kai tomo la decisión que no solo le cambiaria la vida, sino que también lo alejaría de sus progenitores.
- Los amo de verdad, pero no puedo deshacerme del bebé, él no tiene la culpa de nada.
- ¡Lárgate de mi casa y olvídate que somos tu madres! Nosotras no tenemos a un hijo como tú.
Al escuchar esas palabras, Kai soltó más lagrimas quiso acercarse a sus madres para que entraran en razón, pero antes de dar tan siquiera un paso sintió como fue sacado de la casa para después escuchar el portazo a su espalda. Con lágrimas aun cayendo de sus ojos emprendió un camino sin rumbo lejos del lugar al que llamo hogar por años.