Frecuencia Rota | SEUNGCHAN

Summary

Seungmin se derrumba mientras busca desesperadamente a Chan, hasta que lo encuentra roto, escondiendo un dolor que lo ha llevado a alejarse sin explicación.

Status
Complete
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1


El silencio del departamento era espeso, casi pegajoso, como si llevara días acumulándose entre las paredes. Seungmin permanecía sentado en el borde de su cama, el torso inclinado hacia adelante, los antebrazos apoyados en las rodillas mientras sostenía el celular con ambas manos. La pantalla apagada reflejaba apenas una sombra apagada de su rostro, ojeroso, extenuado.


El mensaje aún estaba allí.

El último que había enviado.

Hace seis días.


"¿Estás bien?"


Nada más.

Bang Chan no había respondido.


No era raro que Chan desapareciera por algunas horas; trabajaba hasta tarde, componía, se perdía en sus rutinas interminables. Pero seis días era otra cosa. Seis días era una ausencia que dolía y ardía al mismo tiempo, como si alguien hubiese arrancado un pedazo del pecho de Seungmin y lo hubiese dejado sangrando en algún estacionamiento viejo donde ambos solían detenerse a mitad de la noche.


Y aun así, aún tenía la absurda esperanza de que el teléfono vibrara.


Pero no lo hacía.


La noche era tan larga como la memoria.


---


El verano pasado había sido diferente.


Incluso ahora, cuando cerraba los ojos, Seungmin podía sentir cómo el viento cálido golpeaba contra su rostro mientras iban demasiado rápido por el bulevar, el ruido de las ventanas cerradas, la risa de Chan quebrada por la brisa apresurada, y el eco de esa canción vieja que les encantaba dejar puesta en la radio del descapotable de Jisung.


Ese auto destartalado y ruidoso había sido el escondite de ambos, el rincón secreto donde podían convertirse en algo más que amigos sin que el mundo los señalara. Ahí, entre asientos viejos y luces intermitentes de los postes de la avenida, habían aprendido a respirar juntos.


Ahora, ese recuerdo era también un fantasma.


Seungmin se dejó caer hacia atrás sobre el colchón, una mano sobre el rostro, tratando de aplacar la presión que sentía detrás de los ojos. Intentaba convencerse de que era solo cansancio, pero no lo era. Era angustia. Era miedo. Era esa desesperación silenciosa por alguien que había sido su norte, su GPS, su guía, y que de pronto se había desvanecido del mapa.


-Joder... -susurró, apretando los dientes.


El departamento seguía inmóvil.


Como si también extrañara a Chan.


---


Se conocieron hacía tres años, cuando Chan tenía 25 e intentaba rehacer su vida después de un fracaso amoroso que casi lo deja sin aire. Seungmin, apenas de 22, lo había visto desde lejos, siempre creyendo que ese hombre -ese hombre cansado pero con los ojos más tiernos que había visto- era un huracán al que jamás podría acercarse sin salir herido.


Y aun así, se acercó.


Con el tiempo, la distancia entre ellos se hizo pequeña, tan pequeña que las líneas se borraron. Dejaron de ser solo cercanos; se convirtieron en algo que nadie nombraba, algo que solo se entendía en la oscuridad del auto, en los pasillos a solas después de los ensayos, en las miradas robadas.


Y también en el cuerpo.


Porque Chan siempre había sido fuego.


Y Seungmin... Seungmin ardía con él.


---


El primer mensaje que Chan no respondió fue un simple:


"¿Llegaste bien?"


Esa noche habían discutido. No una pelea explosiva, sino algo peor: una conversación que había quedado a medias. Una donde Chan parecía quebrarse sin avisar, retrocediendo, escondiéndose detrás de sus silencios habituales.


Seungmin no lo entendió en ese momento.


Ahora tampoco.


Pero lo sentía: algo estaba mal.


---


La lluvia comenzó a golpear las ventanas. Seungmin se incorporó, abrió la puerta del balcón y dejó que el aire húmedo y frío golpeara su rostro. Las luces de la ciudad parecían opacas, como si también estuvieran cansadas.


El celular vibró.


Su corazón se alzó en el pecho.

Lo tomó tan rápido que casi se le cayó.


Pero no era Chan.

Era Jisung: "Seungmin, estás bien? No has venido a trabajar."


Seungmin ni siquiera respondió. No podía explicar algo que él mismo no entendía.


Regresó a su habitación, cerró la puerta y se dejó caer en la cama otra vez.


Su cuerpo ardía de ansiedad.

Su mente repetía una sola frase, como un mantra maldito:


Te extraño, te extraño, te extraño...


Sin Chan, las noches parecían más frías. Los recuerdos más pesados. El deseo más insoportable.


Porque Seungmin no solo extrañaba su voz o su risa.

Extrañaba su calor.

Extrañaba su piel.


Extrañaba la forma en que Chan se rendía bajo su toque.


---


La primera vez que habían terminado juntos en el asiento trasero del descapotable, la radio sonaba demasiado fuerte. Era tarde, muy tarde, y el aire sabía a verano, a descontrol y a juventud torpe.


Chan estaba recostado, la camiseta arrugada bajo su espalda, la boca entreabierta por el impacto del momento. Se veía tan hermoso bajo la luz tenue de un poste de la calle que Seungmin tuvo que contener la respiración.


-¿Estás seguro...? -preguntó Chan, aunque ya temblaba por él.


Seungmin no lo había dejado terminar.


Había besado su cuello, lento, deslizando las manos por su cintura, sintiendo cómo el cuerpo de Chan se estremecía suavemente contra el suyo. Chan siempre era muy sensible, muy receptivo, muy fácil de leer. Su respiración acelerada, sus dedos aferrándose a la ropa, el rubor que le subía al pecho cuando Seungmin lo tocaba...


Era adictivo.


-Quiero escucharte -murmuró Seungmin contra su oído, y Chan casi se arqueó.


La radio seguía sonando, un bajo lento marcando el ritmo de sus movimientos mientras Seungmin bajaba por su abdomen, encontrando su lugar favorito entre las piernas de Chan. Ese gemido suave, ese que Chan siempre trataba de contener, había roto algo dentro de él.


Había sido dulce y ruidoso y desordenado.

Había sido perfecto.


Y ahora, ese recuerdo lo perseguía como una tortura.


---


Seungmin apretó el puente de la nariz, tratando de mantener la calma. Pero su cuerpo lo traicionaba; cada pensamiento sobre Chan llevaba inevitablemente a su piel, a su aroma, a su voz quebrándose cuando lo necesitaba demasiado.


Y ahora no estaba.


No respondía.

No aparecía.

No explicaba.


¿Había hecho algo mal?


¿Lo había lastimado?


¿Chan había decidido que era mejor cortar todo?


El dolor que le atravesó el pecho fue físico.

Tan real como una herida.


-Chan... -susurró al vacío-. Solo dime dónde estás...


Pero el silencio era la única respuesta.


---


Esa noche, incapaz de contener la ansiedad que lo comía vivo, Seungmin tomó su chaqueta, el celular y las llaves. Bajó las escaleras corriendo, como si alguna parte de su cuerpo creyera que, al moverse, podría encontrarlo.


Condujo sin rumbo.

Calles, avenidas, luces, más lluvia.


Hasta que llegó allí.


Al estacionamiento donde habían pasado tantas noches.

Donde Chan se quedaba semidormido en su pecho después de agotarse entre sus brazos.

Donde compartieron risas, secretos, promesas que quizá nunca dijeron en voz alta.


Seungmin apagó el motor.


El eco del pasado lo golpeó de lleno.


Podía verlos allí, jóvenes, torpes, felices...

Sin miedo.

Sin dudas.

Con la radio como testigo.


Y ahora solo quedaba un vacío insoportable.

Una frecuencia rota.


El cielo se abrió y la lluvia comenzó a caer con fuerza, golpeando el parabrisas del auto. Seungmin se hundió en el asiento, apretó el volante y dejó que las lágrimas -esas que llevaba días conteniendo- finalmente cayeran.


No lloraba fácil.

Pero Chan...

Chan lo rompía todo.


-Te extraño -susurró, la voz hecha polvo-. No puedo sacarte de mi mente... ¿Por qué desapareces así?


El dolor era tan denso que casi le costaba respirar.


Porque Seungmin lo sabía:

Esto no era solo una ausencia.


Era un adiós silencioso.


Uno que él aún no estaba dispuesto a aceptar.


Pero la oscuridad, siempre honesta, se lo decía claro:


Chan ya no estaba.


No con él.


No por ahora.


O tal vez nunca más.


Y esa idea...

Lo destrozaba.