The Lie We Live // Togame x Sakura x Endou

Summary

¿Podrá Togame perdonar a su esposo?

Genre
Drama
Author
EusstasMai
Status
Complete
Chapters
13
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1

La vida de casados es hermosa cuando ambas almas se aman y se atraen. Nuestros chicos se aman y se adoran, Togame trabaja y sakura se habia hecho de un pequeño local donde habia puesto un pequeño negocio de reposteria, habia pedido lo necesario y habia empezado a hacerse poco a poco de sus clientes y algun que otras conexiones. Le iba bien, ambos jovenes al ser un matrimonio joven tenian energía para sostenerse con el salario de ambos, aun que el que ganaba mas era el pelinegro, a togame nunca se le hizo dificil darle sus gustos a su esposo. Lo amaba y queria que el lo supiera dandole lo que le pedia asi como también expresarselo de cualquier manera.


Pero no todo en su relación era color de rosa, Togame pasaba tanto tiempo en su trabajo y a veces Sakura solo se quedaba solo en casa o preparando pedidos en su local, las notificaciones de los mensajes de Togame llegaban al celular del mas bajo, Sakura contento por que después de dos semanas que no se habían visto, por fin el pelinegro iría a buscarlo para ir a cenar y tal vez también llegar a su departamento y terminar entre los brazos de su esposo, sakura se sentia frustrado de no haber podido tener intimidad.


Pero al abrir el chat y ver que su esposo de nuevo le había cancelado con la excusa de que de nuevo tenia horas extras se desanimo y solo le contesto con un "no pasa nada, será para la proxima" y con esto solo dejo su celular a un lado. Al pasar el tiempo en su trabajo y los minutos pasaban, escucho que la puerta de su local se abría y al subir su mirada para ver a una nueva cliente potencial, sus ojos se agrandaron al ver un hombre alto, cabello negro atado en un moño y con una vestimenta veraniega mostrando sus tatuajes sonriendo le.


- me recomendaron tus postres, dicen que son deliciosos y muy ricos, quería ver cotizaciones para un regaló.


- bienvenido, claro que sí - entonces el mitad pelinegro le sonrio y le mostró en en una hoja en micada que había sacado por debajo del despachador para así mostrarles los precios de cada postre.


- creo que me iré por la docena, te pago, o es cuando venga a recogerlas?


- como usted quiera, puede dejar la mitad si gusta.


Los días en la repostería de Sakura se volvieron menos solitarios después de la primera visita de aquel hombre de cabello negro atado en un moño y sonrisa cautivadora. Se presentó como Endo, y sus "cotizaciones para un regalo" se convirtieron en visitas casi diarias. Endo no solo elogiaba la calidad de los postres de Sakura, sino también la dulzura en la mirada del repostero y la delicadeza de sus manos mientras decoraba.


Sakura, inicialmente, atribuía el creciente interés de Endo a la calidad de sus productos. Sin embargo, no pudo ignorar la forma en que Endo se quedaba más tiempo de lo necesario, apoyado en el mostrador, contando anécdotas divertidas sobre su día o simplemente observándolo con una intensidad que Togame, en su constante ausencia, había dejado de ofrecer. Los halagos de Endo no eran solo sobre la repostería; se volvieron personales, sutiles al principio, luego más audaces.

"Sakura, tus postres son exquisitos, pero creo que la persona que los hace es aún más dulce", deslizó Endo un martes por la tarde, mientras Sakura le entregaba una caja de macarons. La sonrisa de Endo era cálida, invitadora, y Sakura sintió un rubor subir por sus mejillas. Una parte de él se sintió incómoda, pero otra, una parte hambrienta de atención y afecto, se sintió agradablemente cosquilleada.


Las excusas de Togame para cancelar citas se hicieron más frecuentes. Las "horas extras" se convirtieron en una frase recurrente que taladraba la paciencia de Sakura. Las noches en el pequeño local de repostería, con el único sonido del horno y sus propios pensamientos, se hacían cada vez más largas. Y en esas noches, los mensajes de Endo, preguntando si necesitaba ayuda con los últimos pedidos o simplemente deseándole buenas noches, empezaron a parecer un bálsamo.