Comfort
Jimin se movía con gracia por la habitación, preparando una velada romántica perfecta para su marido, Jeon Junwoo. Habían pasado cinco años desde que se casaron, así qué quería hacer algo especial para demostrarle su amor.
Encendió velas, puso música suave de fondo y preparó la cama con petalos de rosa, todo era perfecto para la noche. Ya que durante meses habían tenido conflictos en su matrimonio, pero siempre trataba de solucionarlo.
Se vistió con un lujoso conjunto de lencería para la ocasión. Estaba bastante nervioso, ya que nunca había usado un conjunto tan revelador, pero por su esposo era capaz de todo.
Mientras se miraba en el espejo, Jimin pudo apreciar su cuerpo con detalle, el encaje se ajustaba perfectamente a sus curvas, acentuando cada detalle de su silueta de forma encantadora.
Sonrió complacido y rápidamente se colocó su bata para esperar a su marido. Cuando escucho el sonido de la puerta, se levantó y se dirigió a la entrada de la habitación.
—¡Bienvenido a casa, amor!— Dijo Jimin con una sonrisa radiante, rodeando el cuello de su esposo con sus brazos.
Pero para su sorpresa, el hombre se deshizo de él con un movimiento brusco.
—Estoy cansado, Jimin. Déjame en paz— Habló con un tono seco y frío.
Jimin se quedó atónito, sin saber qué hacer. Solo jugueteó con sus deditos tratando de calmar su angustia.
—¿Qué pasa, amor? ¿Estás bien?— Preguntó, tratando de mantener la calma.
—Estoy cansado, ya te lo dije. No me molestes con tus cursilerías— Junwoo se quitó la chaqueta y se sentó en la cama, sin siquiera mirar a Jimin
El rubio se sintió como si le hubieran dado un golpe en el estómago. Se quedó allí, de pie, sin saber qué hacer. La habitación se quedó en silencio, solo se escuchaba la música suave de fondo.
De repente, Jimin se dio cuenta de la situación. Se acercó a su esposo y le dio un beso en la mejilla.
—Buenas noches, amor. Descansa bien— Dijo, tratando de sonar alegre.
Junwoo no respondió, solo se quedó allí por unos minutos, hasta que se recosto en la cama cubriéndose con las sabanas, ignorandolo por completo, los pétalos que habia regado por toda la cama ahora estaban esparcidos en el suelo.
El rubio miro nuevamente a su esposo, se sentia como un completo tonto, solo quería solucionar las cosas en su matrimonio pero cada vez recibia rechazo de su parte. Sin embargo, salió de la habitación sin hacer ningún ruido.
Bajo las escaleras hasta llegar a la planta baja, busco varias botellas de licor para olvidarse de ese momento tan humillante y bebió varios tragos sin inmutarse de nada.
El efecto del alcohol comenzaba a hacerse evidente en su cuerpo, y no le importaba si lo descubrían en esa situación. Pronto oyó pasos acercándose, al mirar al frente, se encontró con la figura de Jeon Jungkook, el padre de su esposo.
Su expresión era seria, y sus brazos estaban firmemente cruzados sobre su pecho, resaltando su postura autoritaria.
—Ya es muy tarde para que estes aqui solo ¿No deberías estar descansando?— El hombre de mayor edad lo miro fijamente, cómo si buscara intimidarlo.
Jimin lo miro y luego desvío la mirada con vergüenza.
—Si, pero no puedo dormir...— Rascó su nuca, volviendo a mirar a su suegro.
Jeon lo miro con arrogancia, pero no dijo palabra alguna, caminó y se sentó junto con a Jimin.
El rubio no entendia lo que pasaba, Jungkook jamás tenía la iniciativa de estar junto a el. Aún asi, se quedó en silencio, bebió de su licor nuevamente con un solo propósito; olvidarse de la humillación que su esposo le había echo pasar.
El mayor alzo una ceja ante lo que presenciaba, se inclino mirando cómo el rostro del chico se miraba triste y sonrojado por el efecto del alcohol.
—Esa expresión tuya no es propia de ti, ¿Sucedió algo entre tú y Junwoo?— Preguntó, notando como Jimin se ponia rígido al escuchar su pregunta.
Inmediatamente dejó su vaso sobre la barra con un golpe suave, el cristal chocó contra la madera y el líquido ámbar se agitó un poco.
Para él, hablar de su matrimonio con su suegro era un tema incómodo, pero ahora lo veía necesario. Necesitaba desahogarse con urgencia y quitarse ese peso de encima.
—Umh, sí... Mi matrimonio con Junwoo no va bien. Él me ignora, no me toca, no me habla. Me siento como un mueble más en está casa. No sé qué hice mal, no sé cómo hacer para que me vea, que me desee de nuevo—Apretó su mano sobre su bata, sintiendo que su corazón se desangraba con cada palabra.
El pelinegro lo miro atentamente, tratando de consolarlo, pero no sabía cómo.
—Junwoo es un buen chico, aún así, no tiene derecho de tratarte de esa manera, quizá sea el trabajo que lo tiene tan ajetreado— Coloco su mano sobre la de Jimin.
El rubio miro la mano de su suegro acariciar la suya, apesar de eso, no la apartó.
—Eres un muchacho muy lindo, no mereces ser tratado de esa manera. Me imagino que elegiste algo especial para el ¿No es así?— Señalo, Jimin se sonrojo inmediatamente, ya que no se habia dado cuenta que su bata estaba abierta.
—S-si, pero fue una mala idea— Bajo la mirada, aún con las mejillas rojas de la vergüenza, mientras cerraba su bata con nerviosismo.
Jeon sonrió levemente, notando que Jimin estaba nervioso, así que agarró un vaso y se sirvió un trago.
—Qué desperdicio, mi hijo no sabe apreciar lo que tiene. Muchos hombres matarían por estar en su lugar— Dijo Jeon, con una sonrisa en los labios, mientras tomaba un sorbo de su licor y lo miraba de arriba abajo
Jimin estaba confundido pero sabía que su suegro tenía razón, antes de casarse era muy popular, tenía varios hombres tras de el todo el tiempo, ¿Como era posible que estuviera viviendo de esa manera?
Apretó las manos hasta que sus nudillos se volvieron blancos, el borde de la bata se le clavaba en la piel mientras luchaba por contener sus emociones. No iba a rogarle más a su marido, no iba a suplicarle que se quedara. Era un idiota por no darse cuenta del esfuerzo que hacía por salvar lo que quedaba de su matrimonio... y Jimin no iba a ser el que se hundiera con él.
—Jimin, en verdad mereces a un hombre que esté dispuesto a todo, que te quiera y sobre todo, que aprecie cada una de las cosas que puedes ofrecer. Yo sería una excelente opción para ti— Dijo el hombre, inclinándose hacia él con una sonrisa seductora, dejando entrever su intención.
—¿Q-que? Pero usted es mi suegro— Miró el rostro de Jungkook con confusion.
El hombre de mayor edad sonrio arrogante, esta vez se acercó más de lo debido, sin embargo, no fue problema para el menor.
—Eso lo sé, pero no soy ciego como Junwoo. Sé perfectamente lo valioso que eres.—Su mano se deslizó hacia la mejilla de Jimin, acariciando su piel con una suavidad que hizo que su corazón latiera más rápido.
Jimin se sonrojó, olvidando por un momento que estaba frente a su suegro y que su cuerpo respondía a él de una manera que no debería.
Con timidez, se frotó contra la mano que lo acariciaba, como un gato buscando más contacto.
—Yo puedo darte lo que el no te da, deja que te lo demuestre— Insito al chico, sus palabras eran una tentación que Jimin no podia ignorar.
Jungkook era un hombre de 48 años, sumamente atractivo, y su edad reflejaba una notable madurez. Era evidente que tenía más experiencia que cualquier otro. Cuando lo conoció por primera vez, se sintió intimidado por su presencia dominante, pero ahora todo había cambiado.
—Entonces, ¿Estas dispuesto a ceder a lo que digo o seguiras con lo mismo, solo y desatendido por tu esposo?— Lo miró con seriedad, acariciando esta vez su labio inferior.
—Suegro, y-yo... Quiero que me demuestre cuan valioso soy, quiero sentirme nuevamente deseado— Dijo con súplica, sus ojos estaba llorosos por la desesperación.
Jungkook sonrio con burla, tomo entre sus brazos el pequeño cuerpo de Jimin y lo sento sobre la barra. Pronto se colocó frente a el, quedando entre sus piernas, para luego oler el rico aroma de la fragancia que solía usar el menor.
Miro con cautela el rostro de Jimin, pero le era imposible apartar la mirada, sus labios eran carnosos, de un delicado tono rosa, eran irresistibles, y cada sonrisa que se dibujaba en su cara linda lo dejaba sin aliento.
La belleza de Jimin lo cautivaba, llenándolo de un deseo profundo y una ternura abrumadora. Era una lástima que su hijo se perdiera de todo eso, aún asi, le agradecia infinitamente dejarle libre el camino hacía Jimin.
Se acercó y tomó los labios del chico entre los suyos. El beso fue un torbellino de emociones, donde ambos demostraban el deseo mutuo que comenzaba a propagarse en sus cuerpos, revelando la pasión y la necesidad que ardía en cada uno de ellos.
El rubio se aferró a su cuello con desesperación, como si temiera que el mundo se detuviera si lo soltaba. Jungkook sonrió contra sus labios mientras comenzaba a explorar su cuerpo con caricias lentas. Los muslos del menor eran suaves y gruesos, un festín para sus manos, que se deleitaban en la sensación de su piel caliente.
Sus manos se deslizaron hacia su cintura, deshaciéndose de la bata con un movimiento suave. La lencería de encaje blanco se reveló ante sus ojos, y Jimin se ruborizó, cubriendo su cuerpo con timidez.
—No seas tímido, dulzura. Déjame verte con esta linda lencería— Murmuró Jeon, totalmente encatado por la vista frente a el.
Con nerviosismo apartó sus manos, dejando que la lencería resaltara la curva de sus caderas y la suavidad de su piel. Jeon mordió su labio, su mirada devorando la vista.
Los dedos del mayor delinearon el fino encaje blanco, no podia creer que alguien podía verse tan bien con una simple lencería.
El sosten que cubria su pecho era transparente, podia apreciar con detalle los pequeños pezones del chico duros por la previa excitación. Con un simple movimiento se deshizo de su sostén, dejandolo al descubierto.
—Que lindos, se ven tan apetitosos— Se acercó hacia su pecho para dejar una lamida sobre su pezón.
Con entusiasmo lamio y chupo su pequeña areola, mientras se enduercia ante el tacto de su calida lengua, mientras el otro lo apretaba entre sus dedos para estimularlo.
Los gemidos del chico se hacían cada vez más fuertes, sus pechos eran muy sensibles, y la manera en que los lamía lo volvía loco.
Podía escuchar las succiones sobre sus pequeñas protuberancias, no podia evitar pensar en lo bien que lo haria sentir. Jeon soltó su pezón con un chasquido, observando el rostro sonrojado de Jimin.
Lo ayudó a levantarse, y ambos quedaron de pie, sus cuerpos a escasos centímetros de distancia.
La diferencia de altura era palpable, y Jimin se sintió pequeño y vulnerable ante la presencia imponente de Jungkook. Un escalofrío recorrió su espalda cuando su suegro lo miró de arriba abajo, sus ojos ardiendo con una intensidad que hizo que el corazón de Jimin se acelerara.
—Mira lo que has causado, mi verga esta tan dura solo por ti— Tomó la mano de Jimin y la coloco sobre su entrepierna.
Era sorprendente para el, no podia creer que causará eso en su suegro, pero carajo; su polla era grande, mucho más que la de su estúpido marido.
Frotó su mano sobre su erección, palpando aquella polla que estaba ansioso por conocer. Jungkook bajo su pantalón de pijama junto a su boxer.
Su polla reboto al instante sobre su vientre, Jimin mordio su labio ante lo que sus ojos miraban, era grande y gruesa.
—Es muy grande, suegro. Q-quiero ayudarle— Propuso con emoción.
Jeon asintio, ante eso, miro como el chico se arrodillaba frente a su polla, no tardo mucho para lamer el glande que estaba rojizo y brilloso por el presemen.
La expresión en su rostro era fenomenal, había tenido varias mujeres y chicos chupando su polla, pero su yerno lo hacía con una gracia increíble, podia jurar que era lo más excitante que había visto.
Jimin poco a poco comenzó a engullir la polla de su suegro, sus ojos se comenzaron a llenar de lágrimas ante la intromisión en su boca, pero eso no fue impedimento alguno.
Como pudo engulló la verga de Jungkook hasta su garganta. El hombre de mayor edad, sujeto los cabellos rubios del chico para embestirle la boca.
—Ah... Tu boquita es tan buena, mi verga fue echa para follarla— Sus caderas se movieron de atras hacía delante, solo podía escuchar como gemia con la boca ocupada.
—Mhmp...— Jimin gimió sobre la polla de Jungkook, mirandolo con excitación, solo buscaba hacerlo correr cuanto antes, por lo que se ayudo con sus manos para estimular las pesadas bolas del mayor sin dejar de chuparsela.
Jeon libero el agarre de su cabello y retiró su polla, inmediatamente Jimin lamió todo su falo, para despues dirigirse hacia sus testiculos. Estaban completamente llenos de leche, los metio a su boca haciendo gemir al mayor por tal estimulación.
Tiró su cabeza hacia atrás, estaba al borde de su orgasmo, las lamidas en sus testículos se dirigieron hasta la punta de su miembro, chupándolo cómo si quisiera obtener algo.
Un gemido ahogado salió de sus labios cuando se corrio en la boca de Jimin, llenando su boca de su espesa corrida, el chico tomó todo lo que pudo. Se apartó para mirarlo y abrió la boca para mostrarle que no habia rastro de su esperma.
Una sonrisa de satisfacción se formó en el rostro de Jungkook.
—Muevete y muestrame el culo, quiero verte con detalle. ¿Puedes hacer eso por tu suegro?— Alzo la barbilla de Jimin, para dejar un suave beso sobre la comisura de sus esponjosos labios.
El rubio asintió con gustó, se sostuvo de la barra y se inclino, su trasero quedo a su disposición. Jeon miro con éxtasis como la braga se pegaba a su piel.
Con su ayuda, hizo que el menor abriera las piernas, con un suave movimiento masajeó su coño por encima de la diminuta braga.
—Asi que con chupárme la polla ya estas asi de húmedo, ¿Mhm?— Dejó una fuerte nalgada sobre su piel expuesta.
—S-si, porfavor folleme, hagame sentir bien porfavor. Lo necesito ahora— Lloriqueo el rubio, mientras deslizaba su braga hacía abajo para retirarla.
Jeon miro el coño que tenia frente a el, sus labios vaginales eran gordos y rositas, muy antojables para cualquiera que lo mirara en esa situación. Llevo sus dedos hacia el, mojandolos con los jugos de su coño.
—Lo hare, te voy a follar, pero créeme que lo hare mejor que mi hijo, te voy a enseñar lo que es tener sexo con un hombre de verdad— Dio una palmada sobre su sensible clítoris.
El chico asintió, las palabras de su suegro lo hacían querer más, aún si no habían empezado. Se acercó y sujeto entre sus manos los glúteos de Jimin, acariciandolos a su gusto.
—Hagalo, me prepare con anticipación, así que no habra problemas. Q-quiero sentirlo ya— Meneó de un lado a otro su trasero.
El hombre mayor apreto su cintura, mientras que su mano libre tomaba su polla, guiándola sobre la abertura de su vagina.
—No te quejes después— Dijo sin más, hundiéndose hasta meter toda su verga en su interior.
Jimin tembló inconcientemente cuando sintió la polla de Jungkook llegar a lo más profundo de su coño.
—Mmh Ah... E-es muy grande, mi barriguita— Gimio, llevando su mano hacia su vientre donde había un pequeño bulto.
El pelinegro no le tomo importancia, solo sujeto su cadera para comenzar a moverse, el interior de Jimin era calido y estrecho.
Junwoo era un completo tonto, y estaba consciente de que lo que hacía era una traición para su hijo, pero maldición; el chico estaba echo para su polla.
Lo embistio con fuerza tratando de darle la mejor follada de su vida, el menor era un mar de gemidos totalmente escandalosos, por lo que aumento sus movimientos siendo totalmente brusco y desenfrenado.
Jungkook estaba al tanto de la situación de su matrimonio, pero desde que su hijo lo trajo por primera vez no pudo despegar su mirada de el, sabía que era prohibido pero qué mas daba, había llegado en el mejor momento y ahora lo estaba embistiendo sin control.
—M-mas, ahhh... Sí, folleme así— Apretó la barra con fuerza mientras su cuerpo se arqueba.
El mayor detuvo sus embestidas para hacerlo desesperar, pero solo miro como las caderas de su yerno se movían en busca de más.
Tomo su vaso de licor y bebio de el, la vista que tenia era entretenida, pronto los movimiento del chico aumentaron hasta que se detuvieron. Jimin habia tenido un squirt, mojando todo a su paso, algo que era nuevo para el.
Jeon dio un último sorbo a su licor, y hundió nuevamente su polla, follandolo hasta que termino por llenarlo de su espeso esperma.
Gruño satisfecho, pero aún necesitaba más. Lamio dos de sus dedos y los guío hacia su agujero anal, hundiendolos con brusquedad, Jimin lloriqueo ante la intromisión.
—Suegro ¡Me duele! ¡Pare porfavor!— Trato de alejarse pero fue imposible, los dedos de Jungkook se hundían cada vez más en su agujero.
El dolor comenzó a disminuir después de ser estimulado, ahora tenia tres dedos follando su culo.
Cuando vio que estaba lo suficientemente preparado saco sus dedos, escupió saliva para lubricarlo y penetró su interior de una sola embestida.
—A-ah, se siente raro Mmgh— Gimoteo cuando los movimientos de su suegro comenzaron a intensificarse.
El sonido de sus gemidos se podian escuchar por todo el lugar, ambos individuos la estaban pasando cómo nunca, así qué lo demás era historia.
Sujeto las manos de Jimin hacia atras para follarlo con más facilidad. Sin embargo, los glúteos del chico rebotaban una y otra vez sobre su pelvis.
—Mmg, me voy a correr precioso. Así que no derrames nada— Gruño y embistio su agujero con brusquedad, mientras miraba como este se abría para su polla.
Jimin frotó su clítoris hinchado, mientras era follado con rudeza, apesar de ser su primera vez teniendo sexo anal, le habia fascinado.
Apesar de ello, el semen del mayor hinundo su trasero, dejandolo completamente lleno.
Con cuidado, retiro su polla de su agujero, notando cómo su esperma salia a borbotones de ambas entradas. Su semen fue mezclado con los fluidos del chico.
—Eso fue tan bueno, me gusto tanto— Hablo Jimin con las mejillas rojas, aún sin poder moverse.
Jungkook lo cargo hasta llevarlo a su habitación, donde lo ayudo a limpiarse y cambiarse.
—Para mi también fue bueno, eres mío Jimin. Solo mío— El mayor lo beso con urgencia, deborando sus labios en un beso hambriento.
Jimin asintió, pese a ello, todo su cuello, vientre y muslos estaban llenos de mordeduras y marcas, demostrandole que ahora le pertenecia a el.
—Soy completamente suyo— Dijo con una sonrisa, le llenaba de emoción que Jungkook estuviera interesado en el, y le regresara ese brilló que había perdido.
Todo había sido inesperado pero eso ya no importaba en lo mas mínimo. Ahora le pertenecía a ese hombre tan intimidante que alguna vez miro con devoción. Su matrimonio era lo que menos importaba...
Un regalito para todos ustedes ¡Disfruten! 💗
¿Quieren un extra?